Pensamiento Crítico II. El art. 155 desde la equidistancia. Apoderarse de facto de la democracia y libertad en nombre de las mismas.

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“Cuando asumimos la ilegalidad como la primera opción ante las responsabilidades cotidianas – individuales o colectivas – socavamos las bases de la democracia.” – Javier Tadeo Domínguez Brito, es abogado y político dominicano -.

Con el mismo amor hacia un lado que hacia el otro, aunque ahora orzado hacia una posición más unionista, por el mero hecho de la legalidad, y por aquello que ya he argumentado hasta la saciedad de que, las libertades se defienden con la democracia; y ésta, con las Constituciones, y todas ellas, con las urnas bajo un orden común y legal establecido por la propia ley y votado por la mayoría. Si no, no hay ni democracia ni libertad y podemos hablar de sistemas de libre albedrío.

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Imagen de Google Image- Elecciones, votando

Si no gustan el modelo, ley, sistema o el Estado – se proponen los cambios precisos y se votan legalmente aceptando las decisiones de las mayorías – Eso es democracia. Lo demás, como ya he dicho y escrito son eufemismos y adaptaciones a intereses de minorías -. No se puede hablar de democracia y de derecho cuando te los has saltado a la torera, con alevosía y casi nocturnidad; no se puede hablar de democracia cuando una minoría se impone a una mayoría, no se puede hablar de democracia y legitimidadcuandouna consulta, referéndum o plebiscito no es sufragista y está lleno de irregularidades. No se puede hablar de democracia y libertad de un pueblo excluyendo a la mayoría de él.

Se habla en nombre del pueblo catalán, de la mayoría del pueblo cuando se ha excluido a la mitad, o casi a la mayoría con una argucia parlamentaria autonómica y excluyente.

No se puede hablar de derechos y libertades cuando no se respetan las ajenas. No se puede hablar de libertad cuando una mayoría parlamentaria no es representativa de la mayoría de la población a causa de un sistema defectuoso de porcentajes y, que actúa de facto anulando a la oposición por imperativo legal.

No se puede hablar de la libertad y de opresión cuando se ha tenido la oportunidad de hacer todo eso amparado bajo en un sistema de libertades que se lo ha permitido e incumpliendo las leyes generales de un Estado. No se puede hablar de presos políticos porque no están encarcelados por sus ideales, sino por incumplir la ley – como lo estarán o deberían estar otros muchos más-. Saltarse la ley en cualquier ámbito tiene consecuencias por muy honorable que parezca o pretenda ser el fin. Las leyes están para impartir justicia y si la ley es injusta, se cambia o se intenta cambiar legalmente.

El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto. (Séneca)

El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto. (Séneca)

Y no, Sr. Pep Guardiola , no se puede decir que la voluntad de un pueblo está por encima de cualquier ley, incluso si es la Constitución, porque entonces ya no es válido ningún sistema de libertades y porque además es una falacia que sea voluntad de todo un pueblo. Ésa es la metarrealidad independentista, y por qué bajo ése palio, lo único que se esconde es el sentimiento y la voluntad de imponer una minoría, y eso, es en cualquier lado del planeta es considerado una imposición, y por tanto, una dictadura le pese a quién le pese. Esté o está o no avalada por denominados progresistas, izquierdistas, republicanos – los únicos – o antisistema que se han apropiado de los conceptos de democracia, libertad, opresión y fascismo haciendo precisamente eso que denuncian a pulmón abierto. Se han atribuido el nombre y derecho de toda la izquierda, la moderada, la liberal, la socialdemócrata y por supuesto, la de los conservadores sea cual sea su opción. ¡Bendita democracia! Se han saltado todas las reglas de juego de las libertades y de la propia democracia permitiéndose el lujo de señalar a todos aquellos que no están alineados con sus intereses. Eso ni es democracia, ni es libertad ni es la verdad tampoco,

Se han inventado un Estado opresor estratégicamente cuando en sus escuelas, universidades, medios de comunicación y sociedad civil tienen todas las garantías de propiedad y pertenencia de su lengua, cultura y tradiciones; la libertad de expresarse, de salir a la calle, de manifestarse y de generar políticas propias. Tienen sus propias herramientas de autofinanciación y ayudas del Estado y comunitarias; sus propios cuerpos de seguridad que, además, se saltan las leyes… ¿Qué es un estado opresor entonces? ¿O no están oprimidos los catalanes que no están de acuerdo con su razonamiento y proceder y son excluidos de su demandada República?

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El pueblo catalán como todos los pueblos tiene derecho a decidir su futuro tanto como lo tiene el pueblo español a decidir el suyo, y por ahora, que yo sepa, ambos forman parte de la misma unidad de Estado, están unidos por el mismo marco jurídico-legal, económico, geográfico y civil que así se reconoce, nacional e internacionalmente.

Y para cambiar eso hay que empezar por cambiar; uno, el modelo de Estado y sus leyes, empezando desde la mayor; dos, el sistema que lo garantiza o que garantizará, sea este o futuros modelos y tres, el modelo será el que decida la mayoría según se haya propuesto, votado y legislado. Así se hace, se vive y se mantienen las libertades y las democracias, con respeto a la legalidad y a las mayorías. Y eso no significa que las minorías deban estar desprotegidas como se alude argumentando la insubordinación del orden y marco legal, todo lo contrario.

Demasiados eufemismos, mentiras y manipulaciones para conseguir un derecho que, amparado bajo un sentimiento de nacionalidad está cercenando la paz, las libertades y la democracia de una Cataluña dividida de 7.5 millones de habitantes, de los cuales por ahora sólo 2.2 millones aproximadamente son independentistas (dando por bueno un referéndum sin garantías); es decir, un tercio de su población… ¿Mayoría? Probablemente la realidad de Cataluña sea la de los tercios de independientes, equidistantes entre la suma de autonomistas hasta federalistas y, por supuesto la de los unionistas supranacionalistas. Y a lo que se refiere al Estado, sólo un 2% de su población decidiendo sobre el futuro del 98% restante. Ahí lo dejo y que cada cual saque sus conclusiones, pero desde luego una cosa es cierta, Puigdemont y adláteres no pueden hablar de legitimaciones hasta que no estén en legalidad, propia, nacional e internacional.

Constitución Española 1978

Constitución Española 1978

El art. 155 tan afamado era una consecuencia lógica ante una situación errática de ilegalidad. – Una de las herramientas de defensa de la actual Constitución de 1978,  que no por mala ha de ser obviada y que permite modificación – Se tiene que aprobar en la Cámara Alta, el Senado, es decir, con lo que el Govern de la Generalitat tiene la coyuntura para poder echar marcha atrás y con ello dar la oportunidad de volver a votar con total garantía la vuelta hacia el modelo autonómico y a partir de ahí, trabajar en la línea que sea y sea la representativa del mapa social de Cataluña. Que como dice el saber popular… “En mal reino, leyes muchas, y no se cumpla ninguna.”

@JordiCris

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Pensamiento crítico. Huyendo de la psicología de masas en la medida de lo posible.

Decía Sigmund Freud que, “El individuo se le ve como miembro de una tribu, pueblo, casta social o institución que se organiza en una masa o colectividad“.

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Historia de las masas por Eduard Montagut

De manera muy simple y sin ánimo de ofender a nadie, menospreciar o criticar os dejo algo que hace mucho tiempo me ayudó a entender por qué el pensamiento crítico e individual es importante. Por qué huyo de consignas y dogmas, por qué es mejor adaptar modelos filosóficos diferentes en la actitud y el pensamiento sobre el encasillamiento ideológico o comportamiento colectivo. Coger lo que me gusta de aquí y de allí y formar mi propio estado de pertenencia a multiplicidad de masas que me permiten no anclarme en paradigmas y reglas únicas. Ir por libre dentro de la casi imposibilidad de asociación o pertenencia a un grupo o una masa, a no ser que seas asceta. Este punto de vista ni me da ni me quita la razón, no me hace mejor que nadie, mis puntos de vista pueden ser, y son, tan erróneos o acertados como los de cualquiera y defendiendo con criterio propio los cánones que me he impuesto, aunque sean de otros o sean normas generales pero con el principio ilustrado que Freud criticaba en la psicología de masas. Decidí agruparme con la mayor de todas, la que está formada por muchas más, la humanidad.

Por eso huyo de fronteras y banderas, de consignas y soflamas que inducen los líderes a sus masas. A partir de aquí, que cada cual saque sus propias conclusiones y opiniones y vea dónde está o se reconoce posicionado. Si de algo estoy convencido es que en mi interior hago lo que deseo hacer y, de cara a la galería, por mucho que yo mismo me haya intentado definir poca gente me puede etiquetar. Me han llamado rojo, facha, conservador, burgués, proletario de clase media, pijo, manipulador, mentiroso, subjetivo, moderado, indefinido, unidireccional y otros muchos adjetivos y lindezas más que lo único que hacen es reafirmarme en mi pensamiento, porque cuando los demás son incapaces de encasillarte es que no eres como los demás, al menos en una buena parte. Entre otras cosas porque tengo asumido mi don dual como todo hijo de vecino y actuó en consecuencia de ello. Puedo estar de acuerdo o desacuerdo en todo según mi propio criterio. Normalmente busco la ponderación entras los dicótomas que surgen.

La psicología de masas es algo que ya analizaban en la Grecia clásica filósofos como Platón o Aristóteles realizando hipótesis sobre la organización de las sociedades en las que un patrón se repite entre las personas que formaban dicha sociedad. En la era más moderna (la era moderna históricamente son los períodos históricos en los que se divide convencionalmente la historia universal, comprendidos entre el siglo XV y el XVIII), es decir, a partir del siglo XX, filósofos, sociólogos, médicos y otros científicos como Lewin, Le Bon (La teoría de las Masas), Mc Dougall, Freud, Durkheim o Adler llevaron a cabo investigaciones que determinaron unos patrones comunes dentro del comportamiento tanto individual como colectivo. Este último es el que define el término “Psicología de Masas“.

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Sigmunt Freud – La Psicología de Masas

La psicología de masas es el estudio del comportamiento de los grupos colectivos. Es decir, es la rama que se encarga de investigar y analizar el porqué los individuos se contagian del comportamiento de los demás y se limitan a repetir ese mismo comportamiento sin cuestionarse nada, repercutiendo esa influencia en cualquier aspecto de la vida, ya sea política, religiosa, social, económica, deportiva, musical, moda, etc. La cultura en dichos grupos sociales está relacionada con unos valores y cánones compartidos grupalmente. Es decir, se centra en la inexistencia de autonomía individual dentro del grupo. Una persona que forma parte de una masa deja de ser independiente, es más, se subordina inconscientemente al grupo al que pertenece aunque piense que sus acciones son actos libres. Practican la pertenencia como un axioma.

La psicología de masas se fundamenta en tres principios básicos que son: 1- La naturaleza social de los individuos. Su comportamiento marcado por sus genes biológicos y costumbre cultural. 2- Su relación con los demás. Conducta del individuo por contagio en los grupos colectivos. Tienden a hacer las mismas acciones que ven en los demás en la interactuación grupal. 3- Su representación de la vida en sociedad. Al verse presionados por los otros grupos sociales o poderes las personas acaban cediendo ante una idea dominante.

Una vez que el individuo forma parte del grupo colectivo se deja llevar por los sentimientos y se une a estos dejando de lado sus hábitos anteriores sin cuestionarse si son correctos o no. Es más, los actos que social o legalmente puedan ser aceptados por otros grupos no son necesariamente aceptados por intereses propios. Excluyendo así a otros grupos.

Manipulacion-mediatica por Psicología Social - Blogger

Manipulación mediática por Psicología Social – Blogger.

Los sentimientos de la masa siempre son simples, predecibles y exaltados pues esta no quiere ser dominada pero por el contrario desea someter a la vez. La sociedad en masa presenta características negativas como son: la impulsividad; inconsciencia; falta de perseverancia; es influenciable, tiende a la credulidad; es acrítica; voluble; intolerante y excluyente. En la masa predomina una falsa ilusión sobre lo real, es incapaz de ver otros estadios que no sean los propios. Una de las características más negativas a resaltar es que, los grupos colectivos al unirse convirtiéndose en masa presentan un bajo rendimiento intelectual al no ejercitar la mente por sí mismos y al verse afectados por el nivel del aumento de la afectividad sobre la capacidad de pensamiento individual. Intentan nivelar el nivel intelectual. De ahí que requieran de una fuerte presencia y liderazgo que la dirija y el discurso de pertenencia, argumentos y objeciones son homogéneas y no atienden más razones que la de sus líderes. La masa actúa y se deja arrastrar por las soflamas y mensajes del líder. Es lo que se llama seguimiento del apotegma  , lema o consiga del líder.

Las masas pueden ser estables, cuando consagran su vida para encarnarse en un orden de normas e instituciones sociales o efímeras que son las que se unen con miras a un tipo de interés pasajero. (Ambas pueden incluir otros grupos o masas con el mismo interés). De hecho un individuo suele formar parte de varias o muchas masas. Forma parte de un Estado, de un grupo político, grupo social, cultural, deportivo, etc. Como individuo elige de qué masas quiere formar parte y, al formar parte de  renunciar generalmente al individualismo per se. (ver presentación de La Psicología de las Masas de Bertha Maribel Pimentel Pérez– 62 diapositivas)

Indudablemente el ser individual necesita tener asociación y sentimiento de pertenencia a un grupo o masa, todos necesitamos del reconocimiento y participación grupal porque somos seres sociales, sentimentales y dependientes. Pero, como criticaba Sigmund Freud ( en la Psicología del las masa y el yo) eso no es óbice para que el ser humano individual pierda autonomía y capacidad crítica y de raciocinio. Freud pensaba que, “el ser humano debe de tener la posibilidad de elegir lo que quiere, porque desea y piensa” y hacía hincapié en la idea de que la igualdad social es la raíz de la conciencia moral, social y del sentimiento del deber.

Redes sociales dominio de masas.

Redes sociales dominio de masas

Los colectivos extremistas actúan con normas de grupo bastante simples y radicales como son la obsesión, el fanatismo o el favoritismo pensando que son poseedores de la verdad absoluta o que algo es sagrado e intocable. Son los grupos que muestran más desobediencia hacia las normas sociales, leyes o cánones grupales mayoritarios, religiosos, etc. y, suelen plasmar sus enfados o frustraciones con el resto con actitudes intransigentes o beligerantes llegando en muchas ocasiones a la violencia como argumento aunque el propósito haya sido pacifista. Ej. grupos radicales de defensa animalistas o de la vida que atacan personas.

Hay ciertas características como la educación recibida y unas relaciones sociales deficientes, poseer prejuicios, o la debilidad de carácter de una persona que desea ser aceptada en cualquier grupo o integrada en una sociedad, sea la que sea, son las que la invitan a declinarse por un grupo de carácter extremista. Además, situaciones como la pobreza, la desigualdad social, la debilidad o miedo del líder que forma de modo estricto o con unos valores muy marcados o en condiciones de opresión también puede decantarnos por este tipo de colectivos más radicalizados. Estos grupos acaban obsesionándose y se ciegan por un idealismo que puede llevarlos a la autodestrucción masiva. Se puede decir que se guían por las emociones de sus ideales y carecen de racionalidad por este hecho.

Por estos motivos para la comprensión de la psicología de masas es muy importante mantener la paz y el bienestar social ya que está comprobado históricamente que las actitudes extremistas han derivado y pueden derivar en violencia. Es tan simple como que el hecho marcado como el cambio por una revolución suele ser violento a excepción de muy pocos casos como la descolonización iniciada con Ghandi, que aun así tuvo hechos violentos o la caída del Muro de Berlín que fue un acto masivo que llevo a las desintegración de los países satélites de la extinta URSS.

En fin, las conclusiones será múltiples individualmente pero estoy seguro que no variarán en nada en los comportamientos grupales. (Eso me incluye  a mi también). Es la historia de nuestra especie, es la historia de la humanidad. Al fin y al cabo, todos en una media u otra seguimos preceptos, apotegmas, ideas o ideologías y filosofías que nos etiquetan o incluyen en grupos o masas por muy independientes que seamos o nos creamos.

Jordi Carreño Crispín  @JordiCris.

“Derecho a decidir” y los límites del derecho de autodeterminación”…

La no intervención, la autodeterminación como expresión de la libre voluntad de los pueblos, excluye beligerancias inconsistentes y reñidas con el total respeto que mantenemos a la soberanía de las naciones.”  – Arturo Umberto Illia.

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A colación de la actualidad creada en Cataluña y resto del Estado español por el llamado “Procés” de independencia, la actuación del Gobierno de la Generalitat y, las diferentes corrientes jurídicas, políticas y sociales que apoyan o no este procedimiento que, a casi toda vista, nacional e internacional, ilegal, sobre el referéndum de independencia de Cataluña, nada mejor que este artículo publicado en la página Confilegal.com de uno de los juristas más prestigiosos de este país y reconocido por la comunidad internacional. Qué cada cual saque sus conclusiones.

@JordiCris.

Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos. – Aristóteles.

 

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Javier Junceda. Jurista y escritor.

El derecho de autodeterminación está recogido en el primer precepto del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como en diversas resoluciones de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (entre otras, las célebres 1514 (XV) y 1541 (XV), vinculadas a la descolonización; la 2625 (XXV), que la extiende a otros ámbitos; o la 1803 (XVII), relativa a soberanía sobre los recursos naturales).

El citado tratado, ratificado por España en 1977, proclama el derecho a la libre determinación de los pueblos en un doble sentido, como así ha venido perfilando la doctrina internacional: por un lado, en su vertiente externa, relacionada con la soberanía, y por otro en su aspecto interno, ligado a la autoorganización política para alcanzar mayores cotas de desarrollo socio-económico o cultural de los pueblos, preservando su identidad.

La autodeterminación externa es sobre la que gravita el eufemístico “derecho a decidir”, un término desconocido en el derecho universal y que tal parece diseñado para sortear el régimen establecido internacionalmente sobre el derecho de autodeterminación, como a continuación veremos.

La libre determinación externa, por tanto, atribuye a un determinado pueblo, de acuerdo a la legalidad internacional, la plena capacidad para decidir la formación de un Estado independiente, la libre asociación, la integración en un Estado ya existente o, en fin, la adquisición de cualquier otro estatuto político libremente decidido por la población.

Ahora bien, este “pueblo” al que se refiere el derecho internacional no es cualquiera, sino el sometido a colonialismo, con gran separación geográfica de la metrópoli o con diferencias étnicas radicales con ella (resoluciones 1541 (XV) y 2625 (XXV); o los que estén sujetos a dominación por una potencia extranjera, entendiéndose como tal la intervención mediante el uso de la fuerza y la ocupación militar, nunca, por ejemplo, por vínculos o sometimientos económicos, pongo como caso (resoluciones 1415 (XV) y 2625 (XXV); o el conjunto de minorías o habitantes de un Estado que padecen violación sistemática de derechos democráticos palmarios (resolución 2625 (XXV); o los grupos diferenciados de un Estado a los que no se les permite con plenitud ningún ejercicio de su autogobierno (resolución 2625 (XXV); así como los grupos étnicos o indígenas o minorías oprimidas notoriamente (resoluciones 1723 (XVI), ó 2625 (XXV), entre otras).

Es decir, fuera de este generoso catálogo de colectividades, no es posible encontrar acomodo al derecho de autodeterminación externo, sino llegado el caso del interno, siempre que de facto y de iure se esté impidiendo a esos pueblos el ejercicio de sus posibilidades de autogobierno y de progreso en los más diversos ámbitos, como sucede cuando están siendo sometidos a persecuciones sistemáticas o discriminaciones extremas (objetivamente acreditadas), que lo dificulten, como sucedió con el Apartheid sudafricano.

Como es natural, esta perspectiva del derecho internacional parte de un hecho incontestable: la práctica totalidad de los Estados que conforman la comunidad de naciones están compuestos de forma sociológicamente muy plural, una razón por la que dar entrada al derecho de autodeterminación en términos amplios e indeterminados, daría lugar sin duda a una indeseada fragmentación territorial que no solamente generaría secesiones en cascada (siempre cabría algún particularismo que atender), sino que haría lisa y llanamente ingobernable el planeta.

De cuanto antecede se desprende, por tanto, que el llamado “derecho a decidir” no parece ajustarse ni al derecho interno español ni al internacional al que pretende apelar, salvo que con esa expresión entrecomillada se esté hablando de otras cosas que ninguna relación guardan con lo jurídico.

JAVIER JUNCEDA.

Jurista y escritor, autor de más de un centenar de publicaciones jurídicas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Compagina el ejercicio de la abogacía con la docencia del derecho administrativo en universidades de Madrid, Barcelona y Oviedo. Es también el presidente de la Comisión de Español Jurídico de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, con sede en NY.

Autor:  Javier Junceda / Fuente: Confilegal en:

https://confilegal.com/20170114-el-derecho-de-autodeterminacion/

 

Prostituyendo las libertades.

La libertad es frágil, muy frágil y cuando se alcanza hay que trabajar cada día por ella, vigilarla y protegerla para poder mantenerla.

El abrazo de Juan Genovés

Imagen de un cuadro de Juan Genovés

Eso lo sabemos muy bien los que tenemos ya cierta edad y vivimos nuestra infancia en dictadura oyendo a nuestros padres decir que, eso no se puede decir o hacer en público. Fuera de casa no comentes esto o no hagas esto o aquello. Vivimos una Juventud en la Transición entre la esperanza y el miedo y hemos visto el desarrollo, estancamiento y degeneración de la misma hasta el día de hoy por causa del abuso, corrupción e incapacidad de nuestros gestores.

Cuando la libertad es secuestrada y se impone un orden, el que sea, lo difícil es volver al punto de partida. Entonces es cuando añoramos y valoramos la misma. Llegar a este punto es más fácil de lo que parece y de lo que la historia nos recuerda.

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Muerte del dictador e inicio del proceso de Transición en España

Las democracias son débiles, de hecho y como dijo Churchill: “La democracia es el menos malo de los sistemas políticos”. “La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado”. Su debilidad estriba precisamente en la permisibilidad y respeto de todos los que viven en ella dando opciones a que todos se beneficien del sistema, para bien o para mal. De hecho, todos aquellos que atacan a las libertades de los demás del modo que sea, se escudan precisamente en su propia libertad y derechos para hacerlo sin tener en cuenta el de los demás.

Los riesgos que amenazan el poder de las libertades surgen como consecuencia de los nuevos peligros por la evolución de las sociedades, los cambios y necesidades generacionales y de los estancamientos de los sistemas que las han de defender, como las Constituciones y leyes desfasadas, incluso desde hace siglos y que siguen vigentes o, las amenazas causadas por el terrorismo, el narcotráfico, el tráfico de capitales y personas, los brotes de xenofobia, el desarrollo tecnológico con los delitos informáticvos, etc., que pueden conducir a restricciones injustificadas o a la disolución de las garantías jurídicas de un Estado de Derecho.

Ley y justicia

Ley y justicia como garantías de las libertades

Es necesario establecer como preferencia sistemas de defensa de las libertades porque nunca encontraremos solución definitiva al problema de sus límites. Y para ello, hay que protegerla con leyes y normas adecuadas a unos mínimos que garanticen todas las libertades: las individuales, las colectivas, las de expresión, las confesión, sexo, política o de asociación que, cada vez se ven más reducidas por el erróneo intento de preservarlas cerciorándolas, imponiéndolas o adulterándolas por los intereses y avaricias humanas, eso sí, en nombre de las propias  y de la democracia. Un absurdo, prostituir las libertades para defenderlas. Parece una contradicción, pero no lo es. Se pueden hacer huelgas manteniendo mínimos por bien común, por ejemplo. Se puede luchar por algo respetando el deseo de las mayorías. Se puede legislar a favor de los más desfavorecidos sin atacar a los más privilegiados que son los que en su minoría sustentan las economías, riquezas y por ende las libertades. Todo en su justa medida. Qué aporten más los que más tienen, etcétera, etcétera.

La libertad en sus distintas dimensiones es una fuente inagotable de reflexión y debate, pero independientemente de las hipótesis en las que se sustenten los diferentes modelos la libertad es una y única, y se fundamenta en el respeto por la de los demás y por los demás; sin eso no hay libertad que valga, la llamen como la llamen. Citando a Voltaire creo que nadie lo ha expresado mejor que él: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.

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La periodista Empar Moliner quemando una Constitución española en una TV autonómica pública

No se puede hablar en nombre de la libertad y de la democracia prostituyendo a las mismas, y eso, debería formar parte de la educación y de la formación de nuestras generaciones venideras que deberían conocer bien la historia en la que se fundamentan ambos conceptos y; sobre todo, deberían conocer bien su propia historia.

Es una verdadera sandez defender ambas concepciones sin mantener el contexto de decoro, buena educación y respeto a la propiedad y dignidad de las personas que son diferentes a uno. Las libertades se defienden con la palabra y el derecho y no se imponen con actos violentos y vandalismos que no defienden ideas; sino que lo quieren es imponer voluntades.

Es justo y de derecho manifestarse, reclamar un ideal, una opción política o social, un derecho, el que sea, un Estado o nacionalidad sea cual sea la opción; pero, nunca debe traspasarse el límite de robar una libertad por otra, imponerla sin contar con el precepto de mayoría, de utilizar la ilegalidad, el desacato, la represión o la violencia, pues ahí es cuando se corre el verdadero riesgo de perderla o de prostutirla.

Las libertades se defienden con igualdad, que no significa pobreza, con derecho que no significa imposición, sino consenso, con justicia que es la suma de ambas, con respeto al prójimo y empatía y; sobre todo, con el verbo y el razonamiento, pues en la palabra y el raciocinio están su escudo y espada.

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Manifestación en defensa de la Democracia y la Constitución durante la Transición

No me habléis de libertades sin respetar su máxima, el derecho a la diferencia y el respeto a las mayorías. Lo demás, es pura demagogia y prostitución de las mismas.

@JordiCris

La Crispación en las redes sociales: Los perros de los “Perroflautas” y los polluelos de las “Águilas Imperiales”

Sin ánimo de ofender más que aquellos que se puede, porque sólo ofende quien puede y a quien se puede y no quien quiere, me gustaría dejar una pequeña reflexión a colación de esas pequeñas discusiones o mini debates de las redes sociales donde el argumento más común es el radicalismo; sea de izquierdas o derechas, el insulto fácil y la descalificación personal. Se perdió el gusto por las flechas irónicas y analogías metafóricas para uso del lenguaje fundamentalista y soez. La libertad de expresión es otra cosa.

Expresiones como “facha”, “fascista”, “rojo de mierda”, “basura capitalista”, “capullos pseudoprogres”, “perroflautas”, nazi hijo de p…” etc., etc. No son más que, uno, falta de argumentos antes las objeciones a las que son sometidos con razonamientos y argumentos contrarios a los suyos, dos, total desconocimiento del interlocutor, y de ahí las apreciaciones o desprecios personales sin más, y tres, y la más preocupante, la debilidad emocional e intelectual del que necesita certezas rotundas de otros para encontrar un motivo para vivir asimilando sin ningún tipo de duda la verdad absoluta o pensamiento de otros. La incapacidad de autocrítica y menos la de reconocer, no un error, sino la posibilidad de que haya otras opciones diferentes, mejores, iguales e incluso peores a las suyas pero tan lícitas y válidas como las suyas hacen que  estos sentencien de manera categórica y única con insultos. Su único argumento. Aquí mueren el eufemismo y la ironía como herramientas del debate inteligente.

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Gente que ladra consignas y que cuando lo hace no se dan cuenta de que, los demás piensan o pensamos que, “…sus estridentes ladridos sólo son señal de que cabalgamos” tal y como plasma en su poema Johann Wolfgang von Goethe “Ladran” (Kläffer).  The dicho bien, sí, porque la expresión “Ladran, luego cabalgamos” no aparece en el Quijote como la mayoría piensa.

Me dan pena, siento verdadera lástima por ellos, por la incapacidad de poner en duda su única verdad, pues como expuso Descartes en sus “Meditaciones metafísicas” la primera verdad es… “pienso, existo” y éste es un método de razonamiento que lleva a plantearse o replantearse más motivos de duda que de certeza pues se propone investigar a fondo toda cuestión a fin de determinar si hay algo verdadero en la misma o, en caso contrario, obliga al menos a buscar la verdad alternativa, el convencimiento o el precepto de que en la certeza no hay nada absoluto o ninguna verdad. Que esta es relativa. Y eso crea inseguridad, miedo y pereza.

Pues nada, entre jaurías de niños y no tan niños ladrando consignas marxistas, bolcheviques, trotskistas, etc., y otros rememorando aspiraciones con gañidos de futuro nacionalsocialista o IV Reich, o como mínimo al amparo de un Caudillo,; unos, hablando de libertades mientras quieren cercenar las de los demás, de democracia apoyando a regímenes autocráticos, dictatoriales, represores o como mínimo faltos de libertades, y otros, soñando con sátrapas salvapatrias que reordenen sus vidas y mentes obtusas, para no tener que pensar, es más fácil sólo obedecer, anda el juego de la inquina, descalificación, odio y enfrentamiento que marca la crispación de lo que siempre fue el mejor ejercicio de la democracia, el debate. Y así nos va… Ladran o gañan  unos y otros Sancho, pero no sé si cabalgamos.

Las sociedades que consideramos democráticas o más avanzadas en derechos y libertades se han enfrentado históricamente a variedad de conflictos teniendo que  resolver y reconocer que las personas que las conforman son diversas y plurales. Por ello se crearon e instauraron estamentos y mecanismos populares que permitieran llegar a acuerdos, consensos, transacciones y pactos promoviendo como método el conflicto regulado como algo provechoso para el aprendizaje colectivo. Uno de estos mecanismos es el debate.

Como escribió ayer Rosa Montero en su fabuloso artículo de El País, LOS RINCONES DE LA ESTUPIDEZde lo que estoy segura es de que los humanos chillamos muchísimo y nos golpeamos el pecho como gorilas para alardear de nuestras opiniones, y en realidad somos pequeños, irresponsables, contradictorios y lerdos (no hay más que asomarse al griterío de las redes para comprobarlo). No somos nada.” Touché Rosa Montero.

@JordiCris

Mi yo complementario.

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Amor retratado en mi muro

A la que marcha conmigo
que no es mi media naranja
y tampoco mi alma gemela,
y que como cantó Machado
no suele ser mi contraria
sino mi yo complementario:
es la que suma en mis virtudes,
la que pule mis defectos,
la que espanta la soledad
y adiciona mis alegrías.
Es la que su cuerpo me entrega
para que yo le entregué el mío,
es mi amiga y compañera
y todas mis amantes en una;
es la esposa, mujer y madre,
la hermana, hija y pareja,
es la que nunca se aleja
y es mi yo complementario.
A la que marcha conmigo
y me permite ir a su lado
y no es mi esclava ni dueña
porque somos almas libres
volando en el mismo cielo
uno junto al otro
y en la misma dirección
quiero que sepa que es…
mi yo complementario,
el beso que a nadie más daría,

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