El canto de Pedro a Rouco Varela

No tenía intención de ir colocando entradas en este blog que ya estuviesen editadas en la webblog de “La Memoria Viva”, para evitar la iteración de las mismas. Pero no me he podido resistir a colgar el último envío de mi amigo Pedro; el cual, me ha parecido mordazmente genial. No solo por su irónica exposición y argumentación al olvido, de lo sucedido y de nuestros muertos; y desaparecidos, a colación de las declaraciones del Cardenal Rouco Varela, sino también a la historia de aquél; que, en su día encontró a los verdaderos hombres de la iglesia pastoral de Jesucristo, que no andaban detrás de los beneficios y privilegios de las sotanas y mitras; sino que predicaban las palabras del maestro con los hechos, trabajando para los más desfavorecidos, al lado de los débiles, cuidando a los niños y cantando a la libertad. ¿Precioso no? Disfrutad pues del relato y la viñeta que lo acompaña.

El Pais/ Peridis

Fuente de la viñeta y autor: El País/ Peridis

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Cucurrucucú, paloma blanca…Rouco Varela.

Tuve bautismo, confirmación (besé el anillo, babeado por otros, de su Eminencia) y primera comunión. ¿Como podrían mis padres no hacerlo en los sesenta, en un pueblo de Extremadura y siendo “nieto de rojos” por los dos costados? Lo que faltaba para dar la nota. En el fondo me gustaba la idea de ese hombre universal, bueno y que proclamaba el perdón de todos los pecados.

Yo tenia un abuelo, uno solo, del otro nadie me decía nada, yo tampoco preguntaba.

Mis padres emigraron a Francia con mi hermana y conmigo. Nos inscribieron en la Escuela Pública, laica gratuita y obligatoria. No había crucifijos en las aulas ni clases de religión católica. Los jueves, día libre, íbamos a un patronato de la parroquia, los curas católicos promovían actividades lúdicas y en cierta manera ejercían de guardería ya que los padres trabajaban todo el día en las fabricas.

Durante mi cursos de bachillerato en el “lycée” (donde no había crucifijos) me junté con una pandilla que frecuentaba , los días libres, un cura-obrero quien en maravillosas veladas nos enseño a tocar la guitarra y a cantar, escuchábamos a Paco Ibáñez (Al galopar, al galopar…), a Georges Brassens, a Leonard Cohen…

Ahora en España, oigo a prelados proclamar: la autentica y sana purificación de la memoria, gracias al olvido, Vigilar para evitar de raíz…palabras y todo lo que pudiera dar pábulo a las confrontaciones que pueden acabar siendo violentas.

¡Y resulta que me siento insultado, por un cardenal!

Este cardenal nos pide que olvidemos (el no olvida a sus mártires), que hay abuelos , tíos, padres, hermanos, primos madres e hijos machacados, que la geografía española está salpicada de hitos marcando cunetas y campos con fosas comunes de desaparecidos sin identidad, sin responso y sin piedad, que la Iglesia católica fue cómplice y actor de semejante atrocidad bendiciendo “La Cruzada por Dios y por España”, que sus curas eran militares confidentes y delatores (no lo afirmo yo, está ampliamente investigado y documentado por historiadores y que el Juez Garzón recoge en su auto).

Pero no solamente eso, quiere que olvidemos 40 años de la Historia de España.

¡No, señor Rouco Varela, no lo olvidamos!

Me salta al recuerdo…Blowin in the wind…con aquel cura-obrero con chaqueta de pana marrón y jerseys de cuello alto.

Un saludo desde mi memoria viva.

Pedro-Vicente Romero de Castilla Ramos

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