Me voy a repetir como el ajo…

ajosUna semana más, siete días de trabajo duro, de universidad, de tareas de la Memoria Viva y de Recuperación de la Memoria; y llega el fin de semana. Quería descansar y regalarle algo de tiempo a mi familia, siempre sacrificada y dándome apoyo. Quería escribir a unos cuantos amigos, tirarme encima de mi butaca favorita y seguir devorando cualquiera de los tres libros empezados y que están encima de mi mesita de noche. Quería hacer muchas cosas, para no tener que hacer nada.

Abro mi correo electrónico particular y el de la Memoria Viva, y de repente siento frustración; y el cansancio deviene sobre mí como un tsunami. Tanto esfuerzo para nada. El correo sigue vacío de respuestas del resto de organizaciones, estamentos, etc. a los que se les remitió la “Carta por la esperanza” (Más de seiscientos envíos), para haber recibido sólo una docena de respuestas. Me pregunto entonces… ¿Realmente hay ganas de luchar o sólo de aparentar? ¿Qué tenemos en común todos los afectados? ¿Por qué tengo que invertir otra vez mí poco tiempo libre, si tan siquiera soy digno de recibir una respuesta aunque sea negativa? ¿Vale la pena?

Empiezo a leer los correos recibidos de mis amigos, publicidad y de repente encuentro un correo de Drope, otro de Leonor, los correos de los comentarios del blog de Rosario y de Raquel. Los abro y voy leyendo cada uno de ellos. El de Leonor me pone las pilas, recojo su texto, lo corrijo y empiezo a editarlo para su publicación en “La Memoria Viva”, me peleo con el sistema intentando incluir la mayoría de fotografías que me ha enviado; pero, es imposible. Después de veinte minutos consigo poder colgar cuatro de ellas y editarlo. Leo los envíos del bueno de Pedro y siento que no debo fallarle, así que abro la página de la ARMH y veo como anda el foro. Los mismos de siempre (los buenos y batalladores/as). Me río y vuelvo a los correos y me pongo a trabajar. A extraer las informaciones, documentaciones y a buscar datos sobre lo recibido. Me llega una información de mi asesoría y gestoría, que actúa a modo de bebida energética en mi ánimo. Entonces decido actualizar los dos blogs, el de “La Memoria Viva” y el propio. Apruebo los comentarios enviados y entre ellos los de la guerrera Rosario; en ese momento, una descarga de energía positiva se apodera del estado anímico que me pesaba como una losa y desaparece el cansancio. (Tengo que enviarle un correo felicitándola por el trabajo en Tot Marató. Lo haré más tarde). Raquel ha colgado también dos buenos comentarios. ¿Cómo voy a fallarles si ellos son el motivo por el que me he liado en este asunto?

Así que, ¡Se acabó la depresión!, el fin de semana tranquilo. Voy a volver a remitir todos los correos, a todos los que no HAN CONTESTADO. Voy a escribir unas cuantas cartas más y voy a buscar más enlaces para hacer más ruido. Voy a planificar un calendario de actividades y si me queda tiempo dormiré algo. Pero no voy a dar el brazo a torcer por un motivo sencillo. Tengo detrás o delante (No sé todavía donde estoy) el mejor equipo humano, para llevar a cabo una tarea como esta. Tengo una deuda con los que de verdad son la parte importante de la historia (Los que ya no están). Tengo una deuda con mi familia y ha de valer para algo. Así que amigotes de la derecha de Dios, os vais a cansar de jordi64. Pienso repetirme como el ajo.

Por cierto, desde aquí, gracias a todos los que con vuestra presencia virtual nos dais fuerzas para seguir adelante. Gracias por los mensajes de apoyo. Gracias por vuestras colaboraciones. Gracias por vuestro esfuerzo y lucha.

Por: Jordi Carreño

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