UN CUENTO DE UN PAÍS QUE NO EXISTE…

COMO ESTOY CANSADO DE CONTAR LOS MISMOS CUENTOS E HISTORIAS,  HE CREADO ESTA  FICTICIA, PARA  QUE PUEDA  SER RELATADA COMO UN CUENTO PARA NIÑOS, JÓVENES y  ADULTOS DESPISTADOS, CON EL FIN  DE QUE LES HAGA ENTENDER UN POCO MEJOR LA HISTORIA DE SU PROPIO PAÍS, Y  ASÍ,  PODER VALORAR MUCHO MEJOR EL LUGAR DONDE VIVEN y LO QUE TIENEN.

Esta historia al ser ficticia, no tiene ninguna base documental, y en el caso de coincidencia con algún hecho, dato histórico o personaje,  es pura  y  mera casualidad, ya que está inspirada en la historia de los países de Europa, fundamentalmente según están constituidos actualmente, pero sin ningún tipo de rigurosidad historiográfica, ni mención específica a los mismos, aunque sí se inspira en algunos hechos reales,  y por lo tanto, puede llevar a confusión, lo dicho, es ficción, pura ficción, como la vida misma.

El Rey Julián El Cardo I de Bombón

El Rey Julián El Cardo I de Bombón

UN BONITO PAÍS LLAMADO FACHENDOLANDIA:

Érase una vez…, un bonito país ahora llamado  Fachendolandia, y que en su día,  se denominó Península Líbera. Una tierra cálida llena de buenas gentes. Una tierra multicultural y multirracial de gentes trabajadoras, gentes alegres, gentes solidarias, gentes diversas. Se hablaban varios idiomas en la misma, ya que su historia y cultura eran riquísimas, estaban llenas de influencias de   antiguas civilizaciones y del mestizaje de las mismas con los antiguos habitantes de la península líbera, posteriormente fachenda.

Pero su  historia también fue convulsa y violenta,  como lo es en la mayoría  de las civilizaciones de la  humanidad –  predestinadas a escribirse con sangre-. Líbera, no iba a ser una excepción, así que escribió su libro  de historia con guerras, ocupaciones, guerras intestinas y también fraternales. Guerras entre pueblos opresores y entre hermanos. Las más cruentas fueron las guerras entre hermanos, y que se iniciaron con las  Guerras Charlistas (nombre de un grupo afín al  aspirante a  monarca Charles) y terminaron por la más violenta de ellas, la conocida como la “Guerra Incivil”.

Durante este último período, se empezó a escribir lo que sería el principio de la historia contemporánea de Fachendolandia. Esta historia se divide en varias épocas: La Guerra  Incivil, la dictadura represiva del general Paco, la Intransición Dedocrática y la Dedocracia monárquica y parlamentaria.

Pero volvamos al inicio. Como iba escribiendo, todo se inició con la Guerra Incivil.  El  general Paco, ganó la  misma después de sublevarse con sus acólitos generales africartistas (generales que lucharon con mucho arte sanguinario, en las guerras africanas y que no sabían escribir ni una carta) contra un régimen legítimo elegido por el pueblo y llamado  “Régimen repudicano”. (Llamado así porque repudiaba hasta los propios partidarios que lo formaban). Éste andaba  perdido en batallas internas, enfrentamientos mutuos, quema de  Iglesias y otras barbaries libertarias.  Apoyado por un pueblo inculto y manejable e intelectuales que quisieron adaptar por la fuerza y no el conocimiento la razón (no todos está claro, nunca se debe generalizar); y los cuales habían bebido de las grandes teorías sociales y fuentes filosóficas modernas -eso sí, adaptándolas a sus  propios intereses  o intereses externos- provocó la  acción golpista promovida por las clases dominantes (clero, militares y alta burguesía – ¡vaya novedad en la historia del hombre, que los privilegiados se levanten contra su propio pueblo! Y cualquier excusa es buena para volver al ABSOLUTISMO).

Con su posterior victoria,  se  posicionó como caudillo de Fachendolandia  y por ende, de la cristiandad en el continente de Sudoropa (Nombre del continente,  cuya raíz  viene dada por que se la suda todo. Todo lo que le pase a sus países miembros y vecinos en líneas generales), e inició así, una brutal represión asesinando a los vencidos, a todos los enemigos de su régimen,  A todos aquellos que él mismo considerase peligrosos para sus descerebrados sueños de grandeza,  y encarcelando a un número elevado de habitantes de fachendia, u obligando al resto al exilio para poder escapar de sus fauces. Así mismo y  como aquello no era suficiente, raptó y se quedó con los niños de sus enemigos, les cambió las identidades robándoles así las vidas, no le bastó sólo  con las de sus familias, si no  las propias también. Creo un sistema político basado en el estado policial, el chivatismo y la corrupción político-administrativa (de la cual hoy siguen apareciendo algunas señales sin necesidad de burbujas inmobiliarias), donde se enriquecían los afines y aláteres del régimen y se denostaba a la miseria a los contrarios. Gobernó con mano dura, borrando las huellas del pasado histórico de Fachendia  y eliminando  así,  a casi a toda una generación de futuro hasta  casi el día de su muerte.

Hoy en día  el Jefe del Estado fachendeo,  es el rey Julián el Cardo I de Bombón  (hijo del  Conde de Masquemona Si La Bolsa Sona, el cual debería haber sido el rey, – en el supuesto caso, de que el pueblo hubiera elegido la opción monárquica por tradición y no hubiera resuelto volver al sistema repudicano- y que consiguió instaurar la monarquía gracias al dictador general Paco, el cual tuteló al  futuro rey Julián el Cardo, hasta nombrarlo su sucesor, para dejarlo todo, como bien dijo en su día…”Atado y bien atado” . Así que  en agradecimiento a su ayo Paco, éste le juró lealtad al mismo y a los principios del malvado Movimiento Nacional creado por el Caudillo ; y le reconoció en un discurso histórico (pero olvidado por el desmemoriado pueblo fachendo) su memorable trabajo en beneficio de Fachendolandia. O sea, fue impuesto como rey, a dedo y  por un dictador y asesino que no por la “dei gratia”. Bueno sí, por las gracias de Dios y sus pistolas.

Así  empezó a reinar y a gobernar  el delfín del dictador, nombrado  Rey después de haberle hecho la cama a su padre (legítimo heredero de la corona), bajo el nombre de Julián el Cardo I de Bombón. El cual para garantizarse el trabajo,  pactó un cambio político basado en una especie de sistema democrático que se llamaría “la Dedocracia”  y que consistía en lo siguiente: él era el rey, porque lo había dicho Paco y Dios, por lo tanto, el mandaba como Jefe de Estado. Pero como era un lince, y sabía que eso le iba a crear impopularidad con el tiempo entre sus súbditos (por obligación), además, de todas las presiones  que iba a recibir de las grandes potencias del mundo, como Estardos Unidos de  Ampérica (La electrizante  primera potencia mundial), La Gran Patraña (La caduca y conservadora aliada sudoropea de Estardos Unidos, que dejó en la estacada al gobierno repudicano por miedo al  contumismo – ideológica basada en la filosofía marchista, el poder del pueblo y para el pueblo ,incluyendo la propiedad privada y la producción que iba a parar al líder de la misma, es decir, tú mismo) y Flaccia  o Gabachia (la indefinida vecina de Fachendolandia que igual ayuda que le pone la zancadilla), y que  ambas le tenían un  pánico atroz  los países contuministas (Dicen que los contuministas se comían a los niños buenos crudos…),  y a su máxima  potencia, la Unión de Repúblicas Sobornistas  Sordiéticas (Régimen populista contuminista basado en sobornar al funcionario de turno y hacerse el sordo, instaurado por José Stalindo Vasollenich), creó así el inteligente y joven rey,  un sistema de libre elección popular parlamentaria, así y una vez garantizado, que la monarquía sería la base del Estado dedocrático y que no habrían repúdicas, hizo jurar a los mismos partidos repudicanos que abandonarían sus reclamaciones legítimas a cambio de un sistema parlamentario y de teóricas libertades garantizado en el tiempo, bajo su amparo y protección. ¡Eso es una maniobra! Y no aparcar un autobús en el sitio de un 600 (coche icono de la época del general Paco y que significó la segunda – no se sabe si hubo primera en Fachendia- revolución industrial y desarrollo económico de los famosos años sesientan o ye-ye; pero esa es otra historia).

Así se hizo…, y a través del llamado a ser Primer Presidente del Gobierno, un tal  Gandulfo Sobórnez, el cual negoció con gran destreza y habilidad con todos los partidos políticos ilegalizados en la oposición, en el exilio y con los antiguos presidentes autonómicos, la restitución del sistema parlamentario monárquico, bajo el auspicio de Julián el Cardo I. A este período convulso política y socialmente de transición entre la dictadura y la dedocracia se la  ha  denominado  la “Intransición Dedocrática”, debido a que no hubo muchas oportunidades de elegir el tipo de gobierno y Estado que el pueblo de Fachendolandia hubiera votado libremente. Además de que se formó un gobierno provisional tutelado por los poderes fácticos de la época, como eran el ejército, la iglesia y las grandes familias nobles y empresarios (Qué casualidad los mismos que propiciaron y financiaron la sublevación al general PACO)

Aún así, éste,  tuvo muchas dificultades para  poder efectuar la apertura prevista internacionalmente por el avispado rey. Tanto es así, que sus antiguos compañeros de armas y de corrillos, intentaron un golpe de Estado el 23 de melero (el mes de melero es un mes frío y donde se formó una melé política tipo a  la del juego del Rugby) de 1981. Golpe que el mismo rey abortó desautorizando y desordenando a los militares (muchos compañeretes de academia y armas) que lo organizaron, evitando de este modo otra dictadura militar. Hecho que  le hizo ganarse el afecto del pueblo cansado de reveses y sangre, incluidos aquellos que no eran a fines a la monarquía , y que empezaron  desde ese instante a declararse San Julianitas, como el famoso dirigente contumismista Plantiago Cardillo, conocido por el mote del “peluquín”.

Después de esta época inestable, se consolidó el sistema dedocrático, que lleva ya instaurado más tres décadas, con alternancias de poder,  entre el partido conservador formado en su raíz por y con los miembros afines al Paquismo, el PP (Antes AP o Alianza Porrazos) ahora Partido Paprevaricar;  y el progresista, y ex republicano Partido Sucialista Porompompero Español, además de partidos nacionalistas como el PNV (Partido Nacionalista Vizco – sólo ve en una dirección), CIU (Convergència i Uiquinapor), CC (Coalición Cantaria), BNG (Bogavantes Nacionalistas Galpegos), IU (Izquierda Ungida), etc.

En Fachendolandia todo parece normal, pero sólo en apariencias. Los poderes legislativo y ejecutivo son un gallinero de componendas entre las diferentes opciones, incluidas las efectuadas entre los dos partidos mayoritarios, que no se avergüenzan en pactar juntitos por el bien de una comunidad como El País Vizco y después despellejarse públicamente, eso sí, en beneficio del pueblo.  El Jefe de la oposición un tal Martiniano Rajadoy (No veas como raja el pollo) -que ya fue Ministro sin demasiados éxitos en el gobierno del napoleónico líder… Joder María Ansar- y que además no gana unas elecciones ni amañándolas o presentándose solo,. Se dedica únicamente al acose y derribo del gobierno del actual Presidente,  un tal  Pobre Luis Bisoñíguez Zapandero, que lleva el timón del gobierno según la corriente que haya – ahora para aquí, otrora para allá- ,  y dando más tumbos que una peonza, además de que así como dice algo, se desdice sin inmutarse lo más mínimo. Fue elegido como  la esperanza progresista -después del fiasco del anterior Presidente socialista Meflipes Gonzáles- .

El poder judicial está bailando al son de las componendas y presiones políticas (Y si no que se lo pregunten al juez  Basaltar Gración), las leyes que se redactan y aprueban,   se aplican según el color y lectura del encargado de hacerlas cumplir. Mientras algunos, como el juez Priego, Vavela y otros, quieren cargarse al mediático  juez Gración por el asunto de la Memoria Histórica (Son las investigaciones de los desaparecidos y represaliados durante el Paquismo), otros, como el juez que investiga la corrupción del caso Grettel (Caso que afecta a la financiación del PP, prevaricación, etc.) es a fin al mismo partido, etc, etc. Las leyes como la de violencia de género, se aplican según el machismo del juez de turno,  mientras las víctimas siguen sumando en el marcador de la indecencia y la vergüenza social,  la de la Memoria Histórica ni se aplica o se hace a ritmo de cotización bursátil, ahora sube y ahora baja y así podría seguir contando, pero eso lo dejamos para otro día. Los juzgados están saturados,l os secretarios no dan a basto y por ello se les condena (es más fácil que condenar el sistema y sobre todo al jefe);  y la ley que prima es…, la de “Sálvese quién pueda” o “A ver quién me toca y tengo suerte”. Mientras los que delinquen, se escapan, son liberados por prescripción o vencen a sus víctimas. Eso, si no hay una inocente niña que dibuja una crítica al Jefe del Estado en un concurso nacional de dibujo, y entonces es investigada por la Audiencia Nacional y se pone en marcha la maquinaria del Estado dedocrático. ¡Qué peligorsas que son las niñas pequeñas que saben manejar unos lápices!

Es decir, los poderes del Estado están más separados que algún monigote de la prensa rosa, de esos que aparecen en TV (la pública e impúdica incluída),  o que las piernas de alguna de las meretrices que la pululan mostrándose escandalosamente para promocionar la cultura popular.

Así sus gentes, cansadas de un sistema caduco, de políticos corruptos, de una Constitución irreal con las necesidades y peticiones de su pueblo; y de un rey,  que todavía no sabemos que hace, pero sí sabemos  lo que nos cuesta , aunque  también desconocemos cómo se los gasta, además de navegar, esquiar, viajar como embajador para gritar que se calle a algún líder populista  como el de Pendenzuela , Higo Chández, o abrazar a algún nuevo líder de  alguna  República Bananera en su nombramiento, o chocar narices en Nueva Zelanda, eso sí, todo a costa del erario público (8,6 millones de € de sueldo y más de 36. millones asignados para mantenimiento del patrimonio real español, es decir, gastos palciegos, etc, etc.); intentan seguir con sus pequeñas vidas yendo detrás de una selección de fútbol a la que llaman “ LA ROJA” y que por fin es campeona de Sudoropa y del Mundo mundial, por cierto, lo del nombre es algo muy mal visto  en Facholandia, ya que recuerda a los vencidos por el general Paco; siguiendo la amalgama de  programas de televisión que sirven para aborregar al pueblo y que son el alimento del mismo (pueblo llano), utilizados para olvidar sus miserías vidas,  viendo las miserías de los demás.

Un lugar donde la gente que no se sabe que oficio y beneficio aportan a su comunidad, más que el de voceros de miserias, chulos y putones verbeneros de sus paupérrimas vidas y que  se jactan unos de otros de quién la tiene más grande, se ha tirado más petardos(as), lleva los cuernos más grandes que un Mihura o insulta más al vecino, se despedazan en el coso público de  la caja tonta, ante tirios y troyanos acomodados en las targetas de plástico, que no tienen más comunicación con sus semejantes que a través de un teléfono móvil (y si puede ser para ahorrar, que sea  a través de msm), que saben que un libro es algo que está en un lugar llamado biblioteca (pero mola más la discoteca, que rima  también y que además te dan de beber garrafón que sirve  para adormecer las neuronas), etcétera, etcétera (lo pongo completo porque la gente joven no sabe que es una palabra esdrújula que se acentúa y que repetida es una expresión que significa prolongación…, me refiero al etc., etc.).

Así que…, el pueblo sigue levantándose todas las mañanas temprano para ir a sus trabajos, preocupados por sus hipotecas y la vivienda, la enseñanza de sus hijos (la culpa del gobierno, los colegios – que los padres sólo son los fabricantes y poco tiene que ver con esos enanos molestos que no les dejan ver la tele) , la violencia y el terrorismo, la asistencia social a mayores (otra carga si no pueden cuidar a los enanos molestos), a los niños y discapacitados –en definitiva a los eslabones más débiles de la sociedad-, el paro y el futuro. Mientras tanto los señores de traje y corbata  fluorescente y gruesa, y las señoras de trajes o vestidos de diseño (también del erario público) juegan con los sentimientos, el  dinero y sobre todo con la dignidad e inteligencia de su pueblo soberano, que es en definitiva el jefe de todo ellos, aunque ellos no lo saben todavía y piensan lo contrario.

Y colorín, colorado  este cuento se ha acabado; o quizás  no, y  todavía faltan muchas más páginas por escribir.

Jordi Carreño.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s