¿QUIÉN MATÓ AL ESPÍRITU DE MAYO DEL 68?

Toda una oleada de artículos, opiniones, manifiestos, cartas, adhesiones, disensiones, críticas, concentraciones, manifestaciones, actos, movilizaciones, etcétera, etcétera; se están produciendo a raíz del auto que el juez Varela inició contra el que antaño fuera su amigo y admirado juez. No voy a entrar en posicionarme a favor o en contra, ya que está más que clara cuál es nuestra postura, qué argumentos son los que consideramos obvios para dar soporte a nuestra posición y porqué actuamos en consecuencia.

El motivo de estas líneas viene a colación de una conversación telefónica entre nuestro presidente (Asociación Independiente La Memoria Viv@), Pedro Vicente Romero de Castilla Ramos y mi persona, en relación a la disparidad de actos de apoyo hacia el juez Baltasar Garzón, de la edad de la gente que se moviliza y de los medios que se utilizan a tal efecto.

Ha quedado más que evidenciado durante todo este tiempo, y no me refiero únicamente al que corresponde al “caso Garzón”, sino también, a todos los actos memorialistas llevados a cabo hasta la fecha, que la edad de los asistentes por regla general, es la plasmación notoria de las políticas llevadas a cabo por los acuerdos de la Transición democrática en temas como la recuperación de la Memoria Histórica, fundamentados en el derecho creado para la injusticia y el olvido, la educación general de nuestros vástagos, que ha sido dirigida hacia una postura de parcialidad imprecisa y que ha obviado una de las partes más importantes de su historia, dejando el período más negro de la misma inconcluso y divagante entre los libros de texto y el sistema de docencia, y como no, la exasperante amnesia provocada por este hecho -y otros que van en la misma línea de los diferentes aspectos y campos de nuestras vidas-, en unas generaciones aborrecidas por una paupérrima vida política, que ha degenerado en el pasotismo genérico de aquellos a los cuales,  se les supone el espíritu de rebeldía, resistencia y movilización capaz de hacer cambiar las cosas, o cuando menos, de hacerlas  visibles ante las sociedades creadas por sus mayores. No es así, el espíritu de mayo del 68 murió cuando nos cortamos el pelo y nos pusimos corbatas, dejando que la Transición durmiera nuestros anhelos y aspiraciones más sublimes, por aquello de que de todos los males, el menor siempre es lo mejor. Nos bastaron unas migajas de libertad a cambio de ninguna.

Todo esto queda testimoniado como he dicho anteriormente, en la edad de aquellos que asistimos a las movilizaciones físicas, es decir, aquellas que no son virtuales y a través de las redes sociales y otras herramientas virtuales. Si todos los que dan soporte y gritan sus proclamas a los cuatro vientos virtuales, asistieran a los actos que se convocan vía internet o telefonía móvil, en las mismas, no veríamos únicamente a un grupo de decrépitos ancianos dándonos ejemplo con sus cuerpos cansados y su dignidad intacta, o a los que somos un grupo de trasnochados ex-rebeldes de entre cuarenta y cincuenta años con ganas  de recobrar parte de nuestra juventud rebelde, y que recogimos el testigo de nuestros callados, asustados y resignados padres, tíos y abuelos, o a nuestras proles juveniles y salpicadas de acné, que son una minoría de entre todas las minorías y que nos acompañan porque “mola ir con tu viejo a una mani” aunque no entiendan todavía las dimensiones y consecuencias de aquello que se demanda. Aunque lo sientan como suyo por mimetismo e influencia educativa.

Por tanto, queda demostrado no sólo con la actuación del juez Varela, de los sectores ultraderechistas de este país, de la cobardía de los gobiernos en democracia (sean del color que sean, ya que han hecho lo mismo y no nos han permitido avanzar en este tema), de las instituciones y sobre todo de nuestros sistemas de educación, donde han primado más los aspectos autonómicos que los intereses generales en las materias humanísticas (sin que fueran éstas un menos cabo a las particularidades y derechos históricos de cada región, que por otra parte, son tan necesarios y de derecho como la Memoria Histórica), que no se ha conseguido únicamente adormecer las mentes de nuestros jóvenes, sino también la de aquellos que deberíamos haber sabido capaces de  transmitir la importancia de ser, estar y participar en la vida activa del país. Entre otras cosas, porque un país sin memoria y sin historia, es un país destinado a no tener futuro, pero eso es otro debate. Ahora la pregunta es otra ¿Quién mató al espíritu de mayo del 68?

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A. I La Memoria Viv@

Mayo del 68, o cómo una revolución se quedó en nada.

Enlace: El niño que soñaba con la revolución http://sonandolarevolucion.wordpress.com/

KAOSENLARED.NET — Tres pistas para intentar entender Mayo del 68

Enlace: Kaos en la red: http://www.kaosenlared.net/css/images/logokaos.png


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