“Punto… y seguido…”

Ciudadana, ciudadano,

En primer lugar: muchas gracias por tu participación en las movilizaciones de estos días, reabrir el debate y salir a la calle está bien, pero no olvides que la aspiración republicana no puede limitarse sólo a las efemérides del pasado.

Recordar es necesario, imprescindible, pero no podemos descuidar la responsabilidad de seguir trabajando para lograr hitos democráticos que algún día merezca la pena celebrar. Porque reducir el republicanismo a la nostalgia, sería tanto como resignarnos ante el triunfo de la arbitrariedad.

Hablar de República es hablar de democracia. Tenlo claro. Si no concibes la posibilidad de ver a una o un presidente de la República de un partido político que no sea el tuyo, vete a casa —o mejor a una biblioteca—, pero déjanos trabajar en paz, porque República es democracia y ésta se basa en el pluralismo ideológico.

Por otra parte, hablar de la República Española es hablar de la democracia en España. Si sólo concibes la democracia como un instrumento puntual, dentro de un plan mayor, orientado a atentar contra la integridad del país, no cuentes conmigo. Y si lo piensas bien: no cuentes con la ciudadanía española para acabar con España.

República no sólo implica democratizar la Jefatura del Estado y modificar la simbología del país. Un país no es una persona, y mucho menos una palabra o una combinación de colores.

El ideal republicano pasa por la búsqueda de una sociedad mejor y más democrática, a través de una nueva forma de hacer política: con mayor separación de poderes, menor espacio para la arbitrariedad, mayor transparencia en la gestión pública, separación entre el Estado y las asociaciones religiosas (preservando la libertad de culto), profundizar en los cauces de participación democrática, garantizar el Estado de Derecho, la igualdad ante la Ley y garantizar el Estado del Bienestar, apostando con firmeza por los Derechos Humanos, la paz, la diversidad, los servicios públicos, la cultura y las artes.

Y todo eso, sabiendo que la República es democracia, pero sólo democracia, y no la Utopía.

Me gustaría hacer un llamamiento a la serenidad y realismo: la mejor forma de destruir la próxima República, antes de su nacimiento, es unir la reivindicación republicana a ideas irrealizables, utópicas u opuestas al sentir mayoritario de la ciudadanía española.

No tendremos República mientras odiemos a quienes piensan de otro modo. No es posible cambiar la Constitución de ningún país, ni siquiera a mejor, partiendo de una base de apoyo social inferior al 20%.

Asustar, imponer, restar y dividir no es el camino. El camino pasa por ser capaces de comprender y apelar a la comprensión. El éxito político se basa en sumar y multiplicar.

Queda mucho por hacer. Es preciso hacer mucha pedagogía democrática, tener constancia y evitar el sectarismo. Es necesario superar las barreras ideológicas y saber en todo momento, dónde tenemos los pies y qué realidad nos rodea.

Sólo podemos vencer. Cuándo… depende de ti.

¡Salud y República!

Jaume d’Urgell
http://jau.me

http://www.facebook.com/note.php?note_id=386973666780

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