74 años de oprobio y treinta y cinco de olvido democrático…

74 años de oprobio y treinta y cinco de olvido democrático

Ayer se conmemoraba el 35 aniversario de la muerte del dictador, golpista y asesino regidor de los destinos de nuestro país durante casi cuarenta años. Nada nuevo en el horizonte con respecto a una parte de nuestra historia empolvada y enquistada por la cobardía, inoperancia y desidia de nuestra clase política y los diferentes Gobiernos supuestamente democráticos; pero sobre todo, por la habilidad del sátrapa Caudillo que dejó como bien dijo…”atado y bien atado” el destino y futuro de nuestra nación.

Planificó con astucia malévola la instauración monárquica de asignación autocrática; a mi parecer y personalmente, creo que es más acertada la acepción de… “dedocrática”.

Con la misma se nos vendió el cambio político, social y económico que nos permitía  pasar de la vida en blanco y negro, a la vida en color, eso sí, a cambio de unas migajas de renuncia, olvido y legitimidad soberana a elegir el futuro de nuestro país, por una teórica libertad y democracia descafeinada tal y como demuestran los hechos una vez pasado el tiempo. Y  que por supuesto, exigió para ello la renuncia del ideal republicano sin opción alguna, para así poder perpetuar la institución monárquica ante todas y sobre todas las cosas.

Esa renuncia transicional y que no valoraré ahora, ya que nunca he sido partidario de evaluar las situaciones y decisiones anteriores realizadas por otros, sobre todo, cuando uno no es consciente todavía o no tiene la capacidad  ni la posibilidad de tener todos los elementos de juicio y valor para determinar si ésa fue o no la mejor decisión; si quiero al menos dejar constancia,  de que independientemente del esfuerzo y valía de aquellos políticos y padres de nuestra Constitución y Ley de Amnistía de 1977 (que  al menos sí tuvieron capacidad de diálogo y entendimiento), obviaron algo tan importante como  es que…” al final el tiempo nos pone a todos en nuestro sitio”, y que al día de hoy,  queda más que demostrado  que el borrón y cuenta nueva enmascarado en una mala “Ley de la Memoria Histórica”  (Ley 52/2007 y que teóricamente debería ser ejercida en sus principios: Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura), no sirven de nada.

Al menos,  si previamente no ha habido un proceso de verdadera “Recuperación de la Memoria Histórica” que permita el conocimiento, difusión y mantenimiento de la misma, a través de la reparación, el  resarcimiento de la memoria de todos aquellos que de un modo u otro fueron asesinados, perseguidos  o represaliados por ideología,  con las anulaciones de las sentencias y juicios sumarios o  con deficiencias procesales e indefensión de las víctimas,  y sobre todo con el mantenimiento de su recuerdo.

Pero  sobre todo, de todos aquellos que  durante y después de la Guerra Civil provocada por el irracional  golpe de Estado militar, y mal llamado “Alzamiento Nacional” de 1936;  y  de su posterior y brutal represión bajo régimen dictatorial, y que  fueron víctimas sistemáticas y gratuitas de una persecución implacable, premeditada y ordenada por Francisco Franco,  que además  fue obedecida, compartida y ejecutada  por sus cómplices y acólitos incondicionales sin la menor duda y con excelencia puesta en el trabajo; y que al día de hoy, no sólo es obviada y no reconocida, sino que además campa en la total impunidad jurídica e histórica.

Ése borrón y cuenta nueva quedó en evidencia ayer por milésima vez en Cuelgamuros, donde la razón de la justicia y el derecho, se quisieron ver apagados por la provocación de la fuerza bruta y el pensamiento único, con los insultos y amenazas de aquellos que se sienten tan demócratas que utilizan el vuelo de la gaviota para proclamar su libertad,  y el del águila imperial para demostrarnos quiénes son realmente y cómo desean imponer  sus criterios.

Sigue habiendo dos  Españas,  y éstas no son de colores, ni rojo ni azul, sino que por desgracia,  ésta es…, la de los enterrados y glorificados, y la de los olvidados bajo el suelo y en los archivos polvorientos. Setenta y cuatro años de oprobio y treinta y cinco de supuesta libertad y olvido democrático, esa es la realidad para los republicanos.

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A. I. La Memoria Viv@

* Escrito y propiedad para  La Memoria Viv@

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s