Dime abuelo qué es el olvido…

Cuando unas manos rugosas, temblorosas y marcadas por el tiempo con la firma de los lentigos solares aprieta la mía, sobre todo,  para agradecer  cariñosamente con esa tristeza supina de los ojos secados por el dolor, el miedo y sobre todo por el olvido cualquier acción, actividad o acto relacionado con las negras épocas pretéritas de la “Guerra Incivil española”, la posguerra y la represión siempre me viene a la cabeza la misma pregunta… ¿Qué es el olvido abuelo?

No hablo del significado intrínseco de la palabra, ni de su definición lingüística únicamente, sino de su implicación en la vida de las personas, sobre todo de los olvidados y de sus familiares y amigos. De aquellos que por un motivo u otro se ven postergados al más absoluto de los castigos, el de no haber existido habiendo tenido una vida, es más, a todos aquellos que fueron y son olvidados con premeditación, a los borrados del mapa y de la historia con la alevosía más rastrera y baja de la humanidad…, la de un Estado cómplice de un régimen caudillista, dictador y fascista que los condenó al más oscuro ostracismo y que encima fue rubricado por una mal llamada Transición política y una democracia descafeinada y continuista del anterior sistema opresor. Así que dime abuelo qué es el olvido.

El olvido es que te nieguen, el olvido no es sólo que no se acuerden de ti, el olvido está en la mentira y en la injusticia urdidas; pero sobre todo, está en la cobardía de los hombres y mujeres que niegan y reniegan de su pasado, de su historia. El olvido no es sólo una palabra, es una acción premeditada, alevosa, traidora y timorata que pretende ocultar siempre la verdad. El olvido es borrar aquello que fue real, que existió, que tuvo pulso un día y que ahora se esconde bajo el manto terruno de un país desmemoriado que no olvidadizo, en carpetas ocres y polvorientas que el paso del tiempo aja, como la mentira cuando rompe a la verdad.

El olvido hijo mío, es no querer saber nada con la excusa de que el tiempo pasado no merece ser recordado o removido por el miedo y el dolor, que ya no aporta nada, que todo fue una pesadilla y que sólo mirando hacia adelante se avanza. El olvido, es esa bola pesada que arrastra el futuro mezquino fundamentado en la mentira y el oprobio. El olvido es planchar las arrugas del corazón anestesiando los sentimientos. El olvido es la oscuridad en la que nos movemos todos los condenados a navegar por el Estigia de una Democracia parlamentaria y monárquica bendecida por las coronas traidoras y las cruces asesinas. Por eso hijo mío, el olvido es la condena más cruel, la condena eterna y el peor de los castigos a una vida que una vez olvidada, nunca existió, aunque fotografías en blanco y negro o en color sepia mientan diciendo que aquí estuvimos.

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A. I. La Memoria Viv@

 

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