El flaco favor de Léon Blum…

En el  año conmemorativo del 75 aniversario del inicio de la Guerra Civil española a causa de la sublevación militar contra el gobierno legítimo de la II República hay muchas fechas que recordar todavía. Cada ciudadano o población de este país cuenta con alguna fecha fatídica que memora aquellos años sombríos, dolorosos,  violentos y de desesperación humana.

Mañana 1 de agosto no es diferente,  y por ello hay una efeméride que se debería recordar como otras muchas más, olvidadas consciente o inconscientemente en el calendario macabro de la Guerra Civil, como uno de los mayores  actos de tropelía y traición y de cobardía política internacional contra la democracia. Y es que no sólo la Memoria Histórica vive de los desaparecidos y demás represaliados, también lo hace o debería hacer si  es que esta quiere ser una herramienta útil para la reconstrucción histórica, de las circunstancias y casuísticas que formaron parte de aquellos acontecimientos que desembocaron en tan nefasto resultado final aquél 18 de julio de 1936.

Como no es excepción, la Guerra Civil española tuvo un apoyo directo causado no sólo por la actuación de intereses económicos promovidos por los pudientes de la época, sino que  también,  por la falta de convicciones y ética de los considerados grandes estadistas de la época como Neville Chamberlain, W. Churchill (posteriormente), Albert Lebroun  y  Léon Blum (los cuales, cometieron quizás  con su actitud el mayor engaño de la diplomacia y la política internacional contra la democracia y sus principios al desvincularse de las necesidades del gobierno de la II República, garante éste, sobre todo  en sus inicios  junto a Francia y Gran Bretaña  del sistema democrático ante el avance en Europa del fascismo y el comunismo);  actuando  éstos de modo irresponsable y cobarde al abandonar a su suerte al gobierno republicano, con su política de apaciguamiento ante estos avances ideológicos y sistemáticos a los que posteriormente no les quedó más remedio que hacer frente.

Así que este próximo lunes 1 de agosto podremos recordar y conmemorar  todos  como la falacia de  Léon Blum nos hacía un flaco favor al vender con el pacto de no intervención (no hay otro nombre posible que defina  su actuación) al gobierno legítimo de la II República,  máxime después de haberse comprometido  con José Giral a dar apoyo de medios materiales y económicos al mismo para posteriormente retractarse ante la presión del Presidente de la República francesa y de las directrices marcadas por el Reino Unido, dejando así abandonado al gobierno de Giral a su propio destino, mientras los militares sublevados recibían las ayudas de los regímenes fascistas de Mussolini y Hitler.

Y es que no siempre los intereses de la libertad y de la democracia coinciden con los de sus valedores, por lo que su defensa se convierte muchas veces en una debilidad. Lo dicho flaco favor nos hizo el gabacho con su actitud e ineptitud.

 

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A. I. La Memoria Viv@

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