EL AVESTRUZ DE OCCIDENTE…

Cuando los contientes de  Europa y América, más concretamente en su parte más desarrollada, es decir, en los  Estados Unidos de América, andan desmoronándose, uno al ser embuido por una crisis económica internacional y de propia identidad histórica, y el otro, al  mismo tiempo que padece la crisis, busca una salida endogámica a la misma (que por otro lado está fue originada por ellos mismos), mientras los lobbys más radicales se están preparando para el  asalto a la Casablanca con el fin de deshauciar al actual inquilino, que casualmente es de color,  y que ampara a los  gays, religiones extrañas y minorías étnicas, el mundo se queda en stand by o al ralentí, y todo esto sucede a la vez que el gran dragón oriental, se despierta de su sueño de hoz y martillo después de un prolongado letargo que servirá para contagiar a todo el sudeste asiático en un nuevo amanecer oriental de explosión demográfica y económica, y que probablemente  les posicionará  a corto, medio y largo plazo como las nuevas  potencias mundiales, ya no emergentes, sino todo lo conmtrario, reales y tangibles ante la parsimonia y visión autista de un Occidente meláncolico y aferrado a la grandeza de aquel sueño colonialista, pretérito y todavía anhelado deSde hace casi tres siglos,  y que fue la causa de su desarrollo como también lo fue de sus enfrentamientos y rencillas históricas, así…, el Mundo va cambiando ante el empuje de unos, y la pasividad, torpeza y ceguera de otros.

África, esa puta abandonada por Occidente a su suerte una vez estrujada la leche de sus pechos, se desmorona ante  sus propias luchas intestinas y étnicas, y sobre todo,  ante el más pobre de los abandonos, el humanitario provocado por aquellos que se amamantaron en sus suculentos pechos, y que ahora reniegan de la madre que les alimentó; y así,  entre guerras salafistas, chiíes, tutsis, hutus, etc., y el avance de nuevas plagas y viejas miserias humanas, permite que los imperios del terror, la muerte, el hambre, la enfermedad y el desarraigo campen a sus anchas por esas tierras maravillosas llenas de ancestrales riquezas y culturas milenarias.

Y Occidente,  ése gran paladín de la democracia, de la religión salvadora y purificadora de almas, promotor del  desarrollo y el bienestar social, mientras tanto, va ejercciendo de supuesto líder mundial (inconexo y bipolar como Mr. Jeckill o Mr. Hyde), cuando no es más que  avestruz que esconde la cabeza para no ver todo aquello que sucede a su veloz paso por la historia, y que dejó atrás con su imperialismo y ambición desmesurada, y en nombre de un dios que permitió el expolio, el asesinato y el abuso de sus sagrados hijos ante los verdaderos hijos de la madre Tierra, sembrando el odio histórico por doquier, y ahora, se lame gimiendo sus propias heridas ante la disgregación del proyecto europeo, mezcla de chauvinismos y nacionalismos mal entendidos,  a la par que una América perdida entre su lucha por recuperar la hegemonía mundial y la busca de una identidad perdida (a causa de una cocktelera de razas desarraigadas de sus orígenes y que buscan su propio espacio bajo la bandera de estrellas y barras),  por  la  negación de sus responsabilidades y actos pasados, mantienen al mundo en un parón caótico de espiral catastrófica de difícil solución con el pensamiento occidental del capital como única base de las sociedades.

Así que el desarrollado Occidente sobre todo vive escondiendo la cabeza como un avestruz dejando pasar el tiempo para ver si pasa el mal momento, o bien, lo hace mirando hacia otra parte  mientras el pueblo elegido y hermano de nuestros orígenes, y que fue financiador de otros mundos y de su propia diáspora, va exterminando impunemente a palestinos ante la impasividad de la comunidad internacional,  a la vez que los países musulmanes luchan por una libertad cada vez más lejos de la saria,  o que países como  Somalia se hunden porque no hay beneficios que rascar, o Tayiquistán, Surinam, Sierra Leona, Haití, Liberia, Angola, Moldavia, Angola, Zaire, etc…, no existen, y no forman parte de nuestro Mundo porque su población vive en la más absoluta pobreza con índices que superan  desde el 64% hasta el 85% de su población total.

Y aquí estamos nosotros con la cabeza bajo tierra como los avestruces, pero entre portátiles, iphones, ipads, ipods, tabletas electrónicas y para la depresión, esperando que pase el temporal o que alguien lo capee por nosotros; y  olvidándonos que sólo triunfa el mal cuando los hombres buenos no hacen nada. Sigamos pues como avestruces con cabeza bajo tierra y con los huevos cada vez más gordos.

Jordi Carreño Crispín

Fuente de la fotografía: Google Images

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