Las mentiras de Rajoy: “Dónde dije digo, digo Diego”

Y Henos aquí Sr. Presidente, soportando una vez más todas las afrentas, infundios, mentiras y demagogia que su cargo y el de sus aláteres plebiscitarios, a los que impunemente se  les permite ejercer por votación y a costa de nuestros lomos y bolsillos; y sobre todo, porque ya que no se estila afortunadamente el salir a la calle y guillotinar a los malos mandatarios como en la época de los ilustrados Descartes,  Diderot, Roberspierre, etc.

Llegó prometiendo el maná de panes y peces al pueblo hambriento después de una nefasta gestión socialista y de los gobiernos de Zapatero ante una crisis económica internacional, una herencia de cultura del pelotazo y robo impartida por los gobiernos del Sr. Aznar y una más que patente incapacidad gestora por la cobardía de perder la poltrona e ir contra los dogmas partidistas y no a favor los representados votantes; y nos creó una expectativa de difícil pero segura revitalización de la economía y el bienestar social. Nada más lejos de todo ello.

Lo más decepcionante, lo imperdonable y lo que en un futuro será su sentencia política es que nos ha engañado a todos; a los suyos y a los que no le votamos. Prometió no dar dinero público a los bancos si no era a costa de promocionar el consumo y el empleo con la apertura de créditos, ¡Mentira! Empezó con Bankia (otro tema que clama al cielo) y ahora se plantea soltar nuestro dinero a los que precisamente nos han ahogado, eso sí, sólo en el caso de que fuera necesario. ¡Claro que es necesario! Pero con control y condiciones muy estrictas a cumplir por los banqueros y con mecanismos de vigilancia y seguimiento del gobierno y del Banco de España, como serían  el compromiso de  dar créditos blandos con tipos de interés bajo para fomentar el consumo, eliminar o minimizar los impagos de empresas y usuarios, condonar y cancelar deuda en caso de embargo de bienes inmuebles y la emisión de créditos especiales a PYMES y proyectos de innovación. El déficit público era un tema pactado y del cual ustedes iban a tomar medidas para su reducción ajustando el gasto autonómico, bajando los tipos de interés, incrementando las exportaciones y no excusándose en la herencia recibida. ¡Mentira! Lo primero ha sido culpar al de atrás acusándole de que les han engañado con los números, pero no dice que prácticamente ése desfase lo aportan las CC.AA de Madrid, Valencia, Murcia y Baleares. ¡Qué casualidad no! Las comunidades regidas por su partido. En vez de iniciar un plan de ajuste en todas las CC.AA, embargar y expropiar el patrimonio robado a los contribuyentes por sus dirigentes y pelagartos de otros colores (que de todo hay en esta viña), de rentabilizar y potenciar los recursos entre las distintas comunidades para evitar un gasto Estatal innecesario, como compartir bases de datos administrativas, recursos hídricos de las más favorecidas a las menos, mejorar las comunicaciones entre las más aisladas para incrementar el tráfico de mercancías y el comercio, etc., y sobre todo el de eliminar puestos y cargos innecesarios como las embajadas autonómicas de las cuales España tiene 114 repartidas en todo el mundo, muchas más que toda la CEE. No iban a tocar la sanidad ni la educación, por otra parte pilares de la sociedad de bienestar y fuente de progreso y futuro de un país. ¡Mentira! Las primeras medidas de ajuste ya cercenaron partidas importantes en ambos conceptos, pero es que además, esos recortes los ha ido incrementando a razón de la aplicación de su estrategias de ahorro (marcadas por el establishment europeo), perjudicando a los profesionales de los ramos a los que afecta, a los usuarios, a las empresas y empleos vinculados a ambos sectores; y sobre todo, a los usuarios más desfavorecidos y débiles que están perdiendo el amparo estatal, ancianos, enfermos crónicos, divorciados, parados, etc. Un plan de ajuste de horarios para ordenar la productividad pública, la creación de nuevos empleos para mejorar los turnos de trabajo en ambos casos, la reducción de jornada y sueldos sin pérdida de empleo para poder llevar a cabo estos reajustes, que generarían no solo puestos de trabajo (aunque supondrían un mayor gasto de inicio), si no que  aumentarían las cotizaciones en la seguridad social, los ingresos de la hacienda pública, disminuirían la tasa de paro, generarían mayor confianza en los mercados y posibilitarían una mejor atención, cuidado y calidad de servicio a todos sus usuarios. No iba a subir los impuestos, sobre todo los indirectos. ¡Mentira! No sólo lo ha incumplido con la excusa de que las arcas están vacías, sino que además ha generado un mecanismo para incrementar los impuestos directos, indirectos; y por contrapartida, los autonómicos y municipales por ende, de modo que nos ha mermado a todos el poder adquisitivo, nos ha sobrecargado el coste de su la mala gestión, despilfarro público y político a todos los españoles y han puesto en riesgo la economía blanca para potenciar el dinero negro y la economía sumergida. ¡Enhorabuena! Como dice el periodista Jorge Javier, gracias al dinero negro la gente no va por la calle apedreando los escaparates. Quizá con una política recaudatoria adecuada  de los impuestos de sociedades, de las rentas más favorecidas,  con ajustes y control del gasto público, políticas de recuperación del dinero negro sin penalización, más bien con incentivos, muchas de sus medidas no hubieran sido necesarias. Máxime si además se toma en consideración un cambio del actual modelo de Estado que está caduco y nos hace soportar a 465.000 políticos y cargos a costa del erario público, para dar servicio a 47 millones de habitantes, cuando países mucho  más  grandes y con mayor población tienen la mitad de cargos sin perder sus landens, cantones o autonomías.

Iba a potenciar nuestra imagen internacional con una política exterior basada en la captación de inversiones y capital con la marca España, recuperando las relaciones que según usted el PSOE había deteriorado y alineándose con el supuesto eje del bien. ¡Mentira! El caso es que es incapaz de atraer dichos capitales porque España está en un brete al tener su política condicionada por las directrices de la Sra.  Merkel, lo que nos deja en posición de desamparo internacional y amparo únicamente tutelado por la imponente Führer teutona, obviando los mercados latinoamericanos que se permiten el lujo de expropiarnos sin consecuencia alguna, por la mala actuación de las grandes corporaciones españolas en su territorio nacional y con la política gubernamental de mirar hacia otro lado de todos los gobiernos españoles en democracia, que han sido incapaces de explotar la riqueza generando más riqueza y mayores recursos a las poblaciones de estos países, perdiendo así  la oportunidad de ser y crear un mercado latino capaz de competir con el estadounidense, el asiático o medioriental. Ya no le hablo de las políticas de ayuda a África a cambio de concesiones, explotaciones con proyectos de desarrollo en dicho continente. Unos por afinidad y proximidad cultural, histórica y de lengua y los otros por civismo, humanismo, materias primas y proximidad geográfica. África es la reserva mundial de muchas materias primas.

En definitiva, ha conseguido hacer todo lo contrario a lo que dijo, incluido no echar la culpa a sus antecesores (que por lo visto ahora la tienen toda), ha conseguido empeorar la situación en siete meses, récord incapaz de conseguir por otros presidentes, ha conseguido crispar a todo el tejido social de funcionarios públicos, sindicatos, trabajadores, a los votantes propios y ajenos (que ya tiene disensiones) y ha conseguido que internacionalmente desconfíen más en nosotros con la negación del rescate cuando vamos a ir por el segundo. ¡Enhorabuena Sr. Presidente! Háganos un favor y dedíquese a no hacer nada, a prevaricar con sus amigos en juegos de Monopoly y déjenos a nosotros arreglar algo de lo que ustedes han roto y destrozado con su incompetencia y malas artes y praxis. Ya no vale aquello de… “Dónde dije digo, digo Diego”. Estamos muy cansados señor Rajoy, muy cansados de sus mentiras y de la prepotencia de tratarnos como tontos. El pueblo es sabio y soberano, y ustedes trabajan para nosotros y no al revés. ¿Se acuerda de qué nos iban a subir las chuches? Pues usted nos lo ha subido todo, hasta el cabreo y la indignación en la mal parada ya clase política. ¡Váyase Sr. Rajoy, váyase!

Jordi Carreño

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