Sálvanos de Sálvame…

Fotografía extraída del blog de Sálvame

 

Desde lo profano por desconocer el medio, desde lo neófito de ver el programa en fascículos porque no tengo capacidad para soportarlo más de cinco minutos y desde mi supuesta capacidad intelectual; que por cierto, no es ni por asomo la que se me imputa, sigo sin entender ni apreciar en nada un programa de cuchicheos, acusaciones, de supuestos datos de informadores fantasmas, de informaciones no contrastadas, es decir, basado en la rumorología de tertulianos gritones no titulados, que además van de periodistas y muchas cosas más en un formato televisivo que se repite en temática y contenidos más que el ajo; por mucho que mi sabia mujer intente explicármelo, ya que ella si es conocedora por profesión de este circo mediático y televisivo, sigo sin entender ni puedo justificar por mucho que se diga que se desprecia a la audiencia que lo sigue (un share que representa el 5.31% de media de la población nacional- que es muchísimo a diario-), el ser de los mismos.

Comparando la parrilla de otras cadenas en el mismo horario, la variedad es amplia igual que deficiente, uno se replantea que si las opciones no son mucho mejores, eso es lo que hay, pero tampoco justifica la bajeza y poca profesionalidad de los colaboradores de dicho programa. Sálvame no es un programa para emitir en esa franja horaria, tanto por su formato, contenidos, vocabulario, modos y formas que están fuera del horario que nuestros menores deberían tener acceso para poder ver tal bazofia porno-intelectual, zafia en lenguaje; obscena en educación y modos y sobre todo formativa o lúdica en contenidos. Si eso es lo máximo que por cuota de mercado y audiencia una televisión nos puede ofrecer (y lo entiendo desde el punto de vista de rentabilidad e ingresos para esa cadena), me apena pensar a dónde vamos a llegar cuando los medios de comunicación y la tecnología nos llevan al desparrame de incultura subvencionada, encubierta y promovida para el adormecimiento mental de las masas.

Si el ocio del entretenimiento televisivo pasa por el circo de gladiadores de las lenguas viperinas y del ser maleducado como motor de la venta de miserias ajenas para tapar las propias, solo puedo opinar que algo malo estamos haciendo desde la raíz, o sea, desde la educación y la formación de nuestra sociedad. No quiero menospreciar a nadie, pero no es lo mismo la información social de antaño, con el formato que se quiera actualizado, que las peleas de gallos y gallinas de corral televisivo.

Menos mal que la libertad de elegir en televisión está en encender o apagar el aparato receptor o cambiar el dial o cadena.  En democracia lo que opina la mayoría es lo que vale, lo que no sé todavía si el 5.31% representa o no a la mayoría.

Yo con todos mis respetos a los profesionales que trabajan en el medio, a la gente que lo sigue por el motivo que sea e incluso a los participantes de esta pantomima mediática (con la que se ganan la vida) digo… “Si existes Dios, sálvanos de ·Sálvame y sus clones televisivos”.

Jordi Carreño

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