Batabanó, la cuba de los malloquines e ibicencos…

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Mallorquines en Batabanó (Cuba) . Revista la aventura de la historia

El Municipio de Batabanó es uno de los veintiséis municipios en la provincia de La Habana. Está este municipio al centro y sur de la provincia. Su extensión cubre 213 kilómetros cuadrados. Limita al este y noreste con el municipio de Melena del Sur; al norte con San Antonio de Las Vegas; y al este con los términos municipales de Bejucal, La Salud y Quivicán. Al sur su costa la baña el Golfo de Batabanó

Surgidero de Batabanó se encuentra al sur de la provincia La Habana, es una franja de costa que descansa a la orilla del Golfo de Batabanó, por ese lugar la isla de Cuba termina, más allá solo se divisan algunos cayos dispersos (distantes), después el horizonte.

Este puerto de mar tiene su historia, minúsculas partículas de identidad que fueron entretejiendo lo que es hoy; un poblado que se dedica fundamentalmente a la pesca de la esponja y cuyos habitantes en más de un 50% son de descendencia balear. (Mallorquines y algunos ibicencos)

La emigración de las Islas baleares a Surgidero de Batabanó es un componente esencial en la antropología social de ese pueblo, si se tiene en cuenta que la antropología es la ciencia que estudia la huella o el tránsito del hombre a lo largo de su vida. Los baleares se integraron a la vida social y económica de los naturales, contribuyendo a la diversidad y al desarrollo de rubros que sustentaran la supervivencia, crearon comercios, instituciones sociales, publicaciones seriadas y relaciones sociales muy sólidas con los originarios de Surgidero de Batabanó.

El Gremio de recortadores de esponjas es una de esas actividades que deviene hoy patrimonio local, no solo por su historia, su cohesión y organización gremial, sino porque a pesar de los años se mantiene como una faena puramente artesanal, utilizando las mismas técnicas e instrumentos de hace un siglo atrás.

A partir de los años sesenta del siglo XIX, la población mallorquina experimentó un notable incremento al mantenerse los elevados índices de natalidad y disminuir la mortalidad epidémica. En el período comprendido entre 1860 y 1887, Mallorca pasó de 209.064 a 249.008 habitantes, registrando un crecimiento absoluto de 39.994 personas, de las cuales un total de 32.964 correspondían a la denominada Part Forana, espacio geográfico que define a todo el territorio de Mallorca exceptuando el núcleo urbano de Palma. Esta etapa alcista coincidió con una fase de expansión de la economía mallorquina que permitió a su mercado de trabajo absorber el aumento de población. No obstante, a pesar de esta sintonía entre recursos y población, la Part Forana presentaba un balance migratorio negativo de 1.553 personas evidenciando que su progresiva superpoblación empezaba a generar un tímido movimiento emigratorio hacia Ultramar y Palma, principal receptora de la población rural en este período como indica su saldo migratorio positivo de 949 personas.

Entre 1888 y 1897, la dinámica demográfica de Mallorca entró en una fase recesiva. De los 249.008 habitantes censados en 1887 se pasó a 244.322 en 1897. La población disminuyó en 4.686 efectivos y los balances migratorios de Mallorca y de su ámbito rural sumaron unas cifras negativas alarmantes: 21.392 personas para la totalidad de la isla y 21.625 para la Part Forana. La magnitud de estas cantidades negativas, jamás superadas en ninguna de las décadas intercensales del XX, se explica por las sucesivas crisis que incidieron negativamente en la economía de Mallorca en este período: crisis agraria de 1889, destrucción de los viñedos por la filoxera en 1891 y pérdida del mercado colonial a raíz del conflicto independentista de Cuba y Puerto Rico iniciado en 1895. La coyuntura económica adversa condujo a la ruptura del equilibrio entre población y recursos y la consiguiente presión demográfica sobre un sistema productivo en recesión se tradujo en la canalización del excedente humano hacia Ultramar. La emigración masiva de este decenio crítico tuvo como protagonista al campesinado de la Part Forana mallorquina y el inicio de la diáspora podemos situarlo en 1889, año en que factores endógenos expulsivos y estímulos externos provocaron y favorecieron la salida de la población rural.

A finales de los ochenta el campo mallorquín se encontraba superpoblado a causa del elevado saldo vegetativo acumulado entre 1860 i 1887. La abundante oferta de mano de obra fue asumida en su mayoría por el mercado de empleo rural hasta la crisis agraria de 1889. Este año, la persistencia de malas cosechas, la desigual distribución de la propiedad de la tierra, la disminución de los salarios agrícolas y la aparición de la epizootia que diezmó la cabaña porcina fueron factores decisivos que contribuyeron a la miseria generalizada en la Part Forana mallorquina. La falta de trabajo y los ínfimos jornales impuestos por los terratenientes crearon entre los jornaleros una situación insostenible cuya única solución era la emigración.

Los puertos de Palma, Sóller y Felanitx canalizaron este flujo migratorio hacia Cuba, Puerto Rico, Francia y Argelia mientras que los emigrantes cuyo destino eran los países de América del Sur viajaban hasta Barcelona.

Además de los mallorquines, menorquines e ibicencos que acudieron a la Guerra de Cuba tal y como bien relatan en su libro “Mallorquines, menorquines y pitiusos en la guerra de Cuba 1895-1898” Juan José Negreira Parets; José Luis de Mesa. Algunos de ellos se quedaron como residentes después del conflicto y que siguieron en Cuba mayoritariamente en la Habana y la población costera de Batabanó. De ahí la proliferación de apellidos de origen balear de la zona, sobre todo de gente de Andratx y Manacor tal y como el historiador mallorquín Joan Moragues i Montserrat apunta en sus investigaciones y que deja patente en su libro “Memoria histórica de los isleños baleáricos en Cuba. Historias de vida”.

Los andritxoles y Batabanó

Joan Miralles i Montserrat

La emigración de andritxoles hacia Cuba comienza a mediados del siglo XIX, por razones de necesidad económica, tanto en el sector agrícola como pesquero, a pesar de una pequeña industria jabonera en el Puerto de Andratx. Mayoritariamente fueron a Batabanó, a la provincia de la Habana, a la pesca de la esponja, y a Cienfuegos, provincia de Matanzas, y en menor número a la Habana, donde trabajaban en fábricas de jabón y en el campo. Inicialmente el viaje duraba tres meses de ida y tres de vuelta. Más adelante irían en un viaje por mar de un mes. El 1917, hacían el siguiente trayecto: Puerto de Andratx, Palma, Valencia, Málaga, Cádiz, Santa Cruz de Tenerife, Lanzarote, Gran Canaria, Puerto Rico, Matanzas, Cienfuegos, Batabanó, La Habana. Al llegar tenían que estar un tiempo de cuarentena en Triscòrnia, hasta que alguien los reclamaba o algún empresario los contrataba. Uno de los que ayudó más a los inmigrantes fue Gabriel Pujol Mir “Tiona”, llegado a Cuba el 1900, propietario de un restaurant: “La Marina Balear”. En Batabanó se forma un Centro mallorquín.
Existe toda una serie de expresiones, recogidas por Rosa Calafat, que hacen referencia a la relación entre las mujeres que se quedaban en Andratx y el fenómeno de la emigración a Cuba: “Has recibido carta y cosa?”, “Has recibido papelitos en punta?”, “Hombres para allá, dinero para aquí”. Había también cartas rimadas transmitidas por vía oral, comprensibles en un medio social en gran parte analfabeto. En Andratx se publicaba el “Semanario Independiente Andratx”
subtitulado Semanario defensor de los intereses morales y materiales de este pueblo. Ahí se encuentra mucha información sobre los emigrantes a Cuba, las idas y venidas de los andritxoles de Mallorca a ultramar y la vida en general en Cuba. Había un corresponsal en Batabanó (Bernat Alemany) y en Cienfuegos (Guillem Moragues). El fundador fue Antoni Calafell Juan, que lo dirigió hasta 1969. El primer número se imprimió el 1920 en Palma, pero a partir del año siguiente se imprimió en Andratx, en la imprenta de Calafell. Dejó de salir en 1970.

Normalmente los jóvenes partían a los catorce años, después de tres o cuatro años regresaban para hacer el servicio y casarse con una andritxola. Iban y venían de Cuba hasta que tenían dos hijos, pero hubo muchos que se quedaron en Cuba y se casaron con cubanas.

Algunos de los personajes de Batabanó, de origen andritxol, fueron Arnau Pou, Telm Ros Calafell, propietario del café “Centro mallorquín”, Bartomeu y Bernat Valent Calafell, que substituyen a Telm Ros como delegados del Centro Balear, Bartomeu Pujol Alemany, primer delegado del Centro Balear, etc.

Centro Balear de Cuba 

Fundado en 1885, es la casa balear más antigua que existe. Se constituye formalmente el 18 de septiembre de 1993 al reunirse la Asamblea Constituyente en la Ciudad de la Habana, donde setenta y tres naturales y sus descendientes hasta la tercera generación muestran su voluntad de revivir las tradiciones baleáricas en Cuba.

Fuentes:

Revista la Aventura de la Historia (Página nº 14)

balearexterior.com/news.php?viewStory=125

http://www.monografias.comHistoria‎.

http://www.caib.es › … › Fundació Balears a l’Exterior.

 http://www.uib.es/catedra_iberoamericana/pdf/mem_cuba.pdf

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