Jacques Bertrand de Molay, señor de los templarios y el último Gran Maestre del Temple.

Los últimos serán los primeros. Quizás sea por eso que Jacques Bernard de Molay además de ser el último Gran Maestre de la Orden de los Templarios, posiblemente, haya sido o sea el más famoso.

 

Jacques de Molay

Jacques de Molay

Para entender mejor el contexto histórico en el que Jacques B. de Molay vivió como Gran Maestre del Temple, hay que conocer básicamente la historia de la cristiandad en el Medievo, una sociedad marcada por el absolutismo monárquico, el feudalismo nobiliario, el analfabetismo y superstición de casi toda la sociedad occidental y el poder de la Iglesia donde estaban los hombres más formados y cultos, nobles o ambiciosos y los más serviles y fundamentalistas por interés; todo ello englobado en una Europa enferma, hambrienta y en permanentes conflictos armados, tanto intestinos como internacionales con las cruzadas contra la fe de Cristo. Una política exterior mandada por los distintos papas eclesiásticos y unos reyes sumisos o díscolos en base a los intereses de sus propios reinados o los de sus enemigos.

Jacques Bernard de Molay fue un noble francés que nació en la Borgoña entre los años 1240 y 1244 BC. (No hay certeza al no haber ningún registro concreto que lo indique), en la ciudad de Vitrey, departamento de Haute Sâone, hijo de Juan, Señor de Lonvy, heredero de Mathe y Señor de Rahon, gran población cerca de Dôle, de la cual dependían muchas otras, pero principalmente Molay, y esta a su vez, era una parroquia de la Diócesis de Besançon, en el Deanato de Nenblans. Estudiosos nobiliarios incluyen a Molay en la genealogía de Lonvy, al ser Molay una población del Señorío de Rahon, propiedad del padre de Jacques de Molay. Falleció el 18 de marzo de 1314 BC.

En el año 1265 se une a la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo a través del fraile Imbert de Perand responsable del Temple en Francia y del  Portu en la capilla que la Orden tenía en la residencia-guarnición  ubicada en la ciudad de Beaune (Francia). Esta Orden de Caballeros que más tarde serán llamados “Caballeros del Templo de Salomón” o más conocidos comúnmente como los Caballeros Templarios, Orden del Temple o los monjes guerreros, y cuya misión principal era la de proteger a los fieles en sus peregrinajes en los caminos a los lugares santos como orden militarizada cristiana.

La Orden templaria fue aprobada oficialmente por la Iglesia católica en el año 1129, durante el Concilio de Troves celebrado en la catedral de la misma ciudad.

La Orden o congregación del Temple creció rápidamente en tamaño y poder. Los caballeros templarios militarizados empleaban como distintivo un manto blanco con una cruz roja ocupando el pecho, aunque sus hábitos canónigos eran más humildes y lo formaba la típica túnica negra agustina, hecha de lana o saco. Militarmente, sus miembros se encontraban entre las unidades mejor entrenadas que participaron en las Cruzadas de Tierra Santa. Los miembros no combatientes de la orden además de su misión religiosa, gestionaron una compleja estructura económica y administrativa  dentro del mundo cristiano convirtiéndoles en una de las fuentes principales de financiación de muchos monarcas y nobles cristianos, se puede decir que fueron casi los primeros bancos o sistema financiero con un modelo similar al actual. La orden, además, edificó una serie de fortificaciones por todo el mar Mediterráneo y en Tierra Santa.

Hábitos Templarios

Hábitos Templarios

El 16 de abril de 1292 se convirtió en el Gran Maestre número veintitrés y último de la Orden tras la muerte de Thibaud Gaudin.  Organizó entre 1293 y 1305 múltiples expediciones contra los musulmanes y logró entrar en la ciudad santa de Jerusalén en 1298, derrotando al Sultán de Egipto, Malej Nacer en 1299 cerca de la ciudad de Emesa. En el año 1300 organizó la incursión contra Alejandría y estuvo a punto de recuperar la ciudad de Tartus en la costa siria, para la cristiandad.

A finales del año 1306 Jacques De Molay, llegó a Europa donde se reuniría con Foulques De Villaret, debido a la demora de su llegada, el Gran Maestre fue adelantando y revisando asuntos de las ordenes del Rey y del papa, oponiéndose a sus ideas de la fusión del Temple y del Hospital, aun cuando le habían advertido de represarías si no aceptaba la unión. En otros temas como la nueva cruzada, Jacques propuso una gran campaña donde los reyes de Inglaterra estarían incluidos para deshacerse de las fuerzas terrestres de Egipto, ideas que fueron refutadas por Felipe IV que no estaba de acuerdo. Poco a poco De Molay fue ganándose adversarios por sus propuestas que no eran del agrado de otras autoridades eclesiásticas.

Su creciente fama y el auge de la Orden empezaron a ser molestos para algunos nobles y sobre todo para el rey de Francia Felipe IV “el hermoso” que era gran deudor de la Orden del Temple. Este empezó a conspirar contra la congregación agustina con el fin de hacerse con sus riquezas y probablemente condonar así su deuda. Su empeño se vio frenado por la inicial reserva del Papa Bonifacio VIII, pero esta finalizó a la muerte del mismo y su predecesor Benedicto XI con la llegada al poder Vaticano del nuevo Papa, Clemente V (Bertrand de Goth) al que convenció conjuntamente con el profesor y letrado real Guillermo de Nogaret (Fue excomulgado formalmente por Benedicto XI por secuestrar y agredir a su antecesor, el Papa Bonifacio VIII en el llamado Atentado de Agnani. Extremadamente hábil en materia legal, produjo elaborados argumentos contra los Templarios. Una de las grandes ironías del proceso a los templarios fue que el ministro que se ocupó de acusarles, Guillermo de Nogaret, estuvo bajo la excomunión formal de la Iglesia desde el principio hasta el fin de los procesos), ordenando de este modo la detención de Jacques de Molay bajo la acusación de sacrilegio contra la Santa Cruz, simonía, herejía e idolatría a Baphomet  (ver nota final), en su rito iniciático a la orden. Posiblemente esta adoración se hiciera según algunas fuentes a la supuesta cabeza del apóstol Pedro, San Pedro.

Cruzados templarios después de una batalla orando

Cruzados templarios después de una batalla orando

Siete años después de la desaparición del Temple, Molay declaró y reconoció, bajo tortura, los cargos que le habían sido impuestos; aunque con posterioridad se retractó, y por ello fue quemado vivo frente a la Catedral de Nôtre Dame, donde nuevamente volvió a retractarse antes de perecer en la pira colocada en una isleta situada junto a la catedral de Notre Dame, y minutos antes de arder pavorosamente en las llamas, el último Gran Maestre se retractó  de las confesiones obtenidas bajo tortura y, según la leyenda, maldijo a los causantes de la desgracia de la Orden del Temple -el rey de Francia, el Papa Clemente V y al propio Nogaret- conminándoles a presentarse ante el juicio de Dios antes de un año., en forma pública de cuantas acusaciones se había visto obligado a admitir, proclamando así la inocencia de la Orden, la suya y, según la leyenda, maldiciendo a los culpables de la conspiración:

La maldición de Jacques de Molay, último Gran Maestre del Temple

« Dios sabe quién se equivoca y ha pecado y la desgracia se abatirá pronto sobre aquellos que nos han condenado sin razón. Dios vengará nuestra muerte. Señor, sabed que, en verdad, todos aquellos que nos son contrarios, por nosotros van a sufrir.” “Clemente, y tú también Felipe, traidores a la palabra dada, ¡os emplazo a los dos ante el Tribunal de Dios!… A ti, Clemente, antes de cuarenta días, y a ti, Felipe, dentro de este año…”»

Jacques de Molay es quemado en la hoguera en Nôtre Dame

Jacques de Molay es quemado en la hoguera en Nôtre Dame

Leyenda o casualidad, el hecho cierto de esta historia, es que los tres murieron en el plazo indicado: primero el rey, durante un accidente en una cacería; a continuación el Papa títere, posiblemente envenenado, y algo después, el pérfido Nogaret también envenenado por orden de la Condesa d’Artois.

Baphomet es una enigmática figura con cabeza de cabra que se encuentra en varias instancias en la historia del ocultismo. Desde los Caballeros Templarios en la Edad Media y los masones del siglo 19 hasta las corrientes modernas del ocultismo, Baphomet nunca deja de crear polémica. Pero, ¿dónde se origina Baphomet? y, lo más importante, ¿cuál es el verdadero significado de esta simbólica figura?. Este artículo analiza los orígenes de Baphomet, el significado esotérico y su incidencia en la cultura popular.

Hay varias teorías sobre el origen del nombre de Baphomet. La explicación más común afirma que es una corrupción del francés antiguo del nombre de Mahoma (que era el latín-das a “Mahoma”) – el profeta del Islam. Durante las Cruzadas, los Caballeros Templarios permanecieron durante largos períodos de tiempo en los países de Oriente Medio, donde se familiarizaron con las enseñanzas de la mística árabe. Este contacto con las civilizaciones orientales les permitió traer de vuelta a Europa los fundamentos de lo que se convertiría en el ocultismo occidental, incluyendo el gnosticismo, alquimia, la cábala y el hermetismo. La afinidad de los templarios con los musulmanes condujo a la Iglesia a acusarlos de adoración a un ídolo llamado Baphomet, así que hay algunos vínculos plausibles entre Baphomet y Mahoma. Sin embargo, hay otras teorías sobre el origen del nombre.

Eliphas Levi, el ocultista francés que atrajo la famosa representación de Baphomet argumentó que el nombre había sido derivado de la codificación cabalística:

“El nombre de los templarios Baphomet, que debe ser escrito kabalísticamente hacia atrás, se compone de tres abreviaturas: Tem. OHP. AB., Templi omnium hominum pacts abbas, “el padre del templo de la paz de todos los hombres”. 1

Arkon Daraul, autor y maestro de la tradición sufí y la magia argumentó que Baphomet vino de la palabra árabe Abu fihama (t), que significa “El Padre del Entendimiento”. 2

El Dr. Hugh Schonfield, cuyo trabajo sobre la Rollos del Mar Muerto es bien conocido, desarrolló una de las teorías más interesantes. Schonfield, que había estudiado un sistema de cifrado judío llamado la cifra Atbash, que se usó en la traducción de algunos de los Rollos del Mar Muerto, afirmó que cuando se aplica el sistema de cifrado de la palabra Baphomet, se adaptó a la palabra griega “Sofía”, que significa ” conocimiento “y también es sinónimo de “diosa”.

Posibles orígenes de la figura

La representación moderna de Baphomet parece tener sus raíces desde varias fuentes antiguas, pero principalmente de dioses paganos. Baphomet tiene similitudes con dioses por todo el mundo, entre ellos Egipto, el Norte de Europa y la India. De hecho, las mitologías de un gran número de antiguas civilizaciones incluyen algún tipo de cuernos como deidad. En teoría Junguiana, Baphomet es una continuación de los cuernos como arquetipo de dios, como el concepto de una deidad teniendo cuernos está universalmente presente en la psique individual. Cernunnos, Pan, Hathor, el diablo (como se muestra por el cristianismo) y Baphomet tienen un origen común. Algunas de sus características son muy similares.

Por Jordi Carreño

Fuentes:

 
 
Libro La Historia de Los templarios
Historia Mediaval (UNED)
Demoniología:
 
 
 
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