Un rey republicano y masón. José I o Pepe Botella, el Bonaparte a la sombra de Napoleón. (II PARTE)

José Bonaparte

José Bonaparte

José Bonaparte rey de España y las Indias.

Mientras, Napoleón está tramando su plan para España en Bayona, donde mantiene retenidos por sus disputas al trono al rey Carlos IV y su heredero Fernando VII. Tras las abdicaciones de Bayona el 5 de mayo de 1808, los derechos recayeron sobre el emperador francés, quien el 6 de Junio de 1808 publicó un decreto por el cual nombraba a su hermano José Bonaparte Rey de España, cargo que al propio José no le hacía mucha gracia ya que se encontraba muy a gusto en Nápoles y disgustando también a su cuñado Joaquín Murat quien tenía la esperanza de ser coronado rey de España pero que fue nombrado Rey de Nápoles en sustitución de José.

Antes de la llegada de José una reunión de notables es convocada en Bayona para redactar una nueva constitución que respalde a la monarquía. Ésta se basada en el Código civil Napoleónico y que sería denominada como la Constitución de Bayona. Tras jurar la constitución, el 7 de julio de 1808, José Bonaparte se dirigió a España ya como José I. Entró en Madrid el 20 de Julio de 1808 acompañado de un fuerte dispositivo militar, en un país que se hallaba en plenas revueltas contra la ocupación, revueltas que se habían extendido por todo el país como un reguero de pólvora. Prácticamente al tiempo que José entraba en Madrid el ejército Francés del general Dupont era derrotado y capturado  en Bailén por el ejército Español.

Monedas José I

Monedas José I

Ante la posterior situación militarmente adversa, José abandona Madrid para dirigirse a Burgos, Miranda del Ebro y finalmente a Vitoria el 22 de septiembre de 1808 donde establece su cuartel general hasta la llegada de  su hermano Napoleón se dirige a España con un gran ejército. Tras las victorias militares de Napoleón, José Bonaparte, vuelve a entrar en Madrid de nuevo el día 22 de enero de 1809; pero José no se siente a gusto y siente el rechazo de la población hacia él, de hecho escribe a su hermano: “No tengo ni un solo partidario aquí, todos parecen odiarme…

El reinado de José I en España, estuvo permanentemente marcado por la Guerra de la Independencia, constantemente buscó apoyo en los grupos de los ilustrados españoles, sobre todo en los llamados afrancesados, denominados así por su afinidad a las ideas de la revolución y a priori más permeables a la ideología de la invasión napoleónica de España a través de una concepción de Estado más liberal y erudita, para poder conseguir hacer triunfar un programa reformista para el cual el pueblo español y las instituciones  no estaban preparados, y  que se basaba en la  Constitución de Bayona.

Escudo Real de José I

Escudo Real de José I

José Bonaparte, nunca fue del agrado del pueblo, primero porque no era español, segundo porque tanto el pueblo como la nobleza desconfiaban de él, y sobre todo del imperialismo de su hermano, considerándoles a ambos invasores. Tanto es así que para desprestigiarlo aún más popularmente el pueblo empezó a llamarle de modo despectivo con los motes de Pepe Botella o Pepe Plazuelas (*); aunque éste no era aficionado a la bebida y por la gran cantidad de plazas que creó en Madrid. A pesar de que intentaba por todos los medios atraerse la simpatía del pueblo más llano, otorgando leyes populistas y organizando fiestas y eventos, la verdad es que cada vez era más impopular entre el  pueblo español, que le consideraban como el  representante de la opresión francesa y de la invasión, además de títere de su hermano. Nunca dejó de ser un usurpador para ellos. En muchas ocasiones este rechazo a su actitud conciliadora venía dado por los desmanes que cometían las tropas francesas contra la población civil.

En enero de 1810 dirigió personalmente la campaña andaluza del ejército francés. Un año después en 1811, después un viaje a París para conocer a su sobrino, hijo y heredero de su hermano Napoleón I, aprovechó para intentar convencer a su hermano de abandonar su cargo, pero éste se lo impidió.

Cortes de Cádiz

Cortes de Cádiz

En 1812, al constituirse las Cortes de Cádiz, intentó infructuosamente alcanzar un acuerdo con ellas. Sin embargo, las derrotas francesas como la del 22 de julio de 1812 en Arapiles, en la que Wellington derrotó al Mariscal Marmont, José I abandona de nuevo la capital de España para refugiarse en Valencia junto al mariscal Suchet. En invierno vuelve a Madrid gracias a que Wellington no supo explotar su éxito. Posteriormente, en la campaña de 1813 se marcha por última vez de Madrid para refugiarse en Vitoria donde decide plantar cara al ejército aliado, sufriendo una desastrosa derrota el 13 de junio de 1813, las tropas francesas abandonan definitivamente la península.

En diciembre de 1813, se firma el tratado de Valencia y, por el que su hermano Napoleón Bonaparte devuelve a Fernando VII el trono de España.

El 13 de marzo de 1814 Fernando VII regresa a España mientras José Bonaparte regresa a París. Una vez allí es nombrado Lugarteniente del imperio, lo que de facto hace que sea quien gobierne el imperio en ausencia de Napoleón. Tras la primera abdicación de Napoleón se exilió a Suiza, para unirse a él de nuevo durante los Cien Días.

Su impronta como rey de España:

Pese a no ser muy popular, José I intentó mejorar las condiciones del país con sus reformas de corte liberal, promulgando leyes de educación, creando el Ministerio de la Policía, antecedente histórico del actual Ministerio del Interior. También publicó (diciembre de 1809) el anuncio de fundación de un museo de Bellas Artes, bajo la denominación de Museo Josefino. Su pretensión era equiparar culturalmente a Madrid a otras capitales europeas que ya contaban con museos reales abiertos al público. Por otro lado, con dicha institución pretendía retener las obras de arte que su hermano Napoleón y ciertos militares franceses estaban expoliando al patrimonio nacional y se iban para Francia. El museo como tal no llegó a fundarse; fue su sucesor en el trono español, Fernado VII, quien abordó su creación y lo inauguró en 1819, como Museo del Prado. También intentó acometer el proyecto de unión entre el Palacio de Oriente y la Puerta del Sol, proyecto que quedó inconcluso. Como ya hemos apuntado anteriormente, de su mano se instauró la masonería con el nacimiento de la Gran Logia Nacional de España de la que fue Gran Maestre.

Su estancia en América y últimos años.

Tras la definitiva derrota de Waterloo el clan Bonaparte fue expulsado de Francia y José se trasladó a América, estableciéndose en las inmediaciones de Filadelfia. Durante este periodo se enriqueció gracias a las inversiones que realizó a base de objetos de valor expoliados durante su reinado en España. Compra una enorme hacienda llamada Point Breeze de más de 1000 acres de extensión cerca de Bordentown.

Durante este periodo mantiene contactos con otros refugiados del periodo napoleónico. También recibió visitas de los representantes por la independencia Mexicana buscando apoyo económico a su causa. Le llegaron a ofrecer el trono de México, el cual rechazó al considerar que una república era lo más conveniente para el país.

Durante este periodo mantiene comunicación con su hermano, prisionero en Santa Elena y se convierte en punto de referencia para muchos exiliados franceses.

El 10 de agosto de 1821 recibe la noticia de la muerte de su hermano en Santa Elena, tras lo cual pasa a ejercer como cabeza del clan Bonaparte.

Durante este periodo también es frecuentado por importantes políticos estadounidenses, y mantiene relaciones amorosas con varias mujeres ya que su mujer y sus hijos a las que no había afectado la orden de exilio del clan Bonaparte permanecen en Europa.

En 1832 se traslada a Liverpool y Londres y en 1840 sufre una apoplejía que le deja prácticamente inválido, en atención a su estado de salud el gobierno francés permite su regreso al continente. En 1841 se instaló en Florencia, ciudad en la que moriría tres años más tarde, el 28 de julio de 1844, donde es enterrado en la iglesia de Santa Croce. Sus restos son trasladados  por su sobrino Napoleón III en 1862 junto a la tumba de su hermano en el cementerio de Los Inválidos de París, y donde reposan actualmente sus restos.

 (*) ¿Por qué le llamaban Pepe Botella? 

Pepe Botella

Pepe Botella

Consabida es la conocida afición española a rebautizar con motes, sobre todo de modo picaresco o despectivo, José I no fue una excepción en ello; ante todo, porque nunca tuvo el beneplácito del pueblo, ya que era considerado un usurpador del trono y un represor imperialista, amén de ser el máximo representante del afrancesamiento español. En ese afán de desprestigiarlo empezó a correr la fama de su afición, por otra parte incierta, a la bebida. La verdad es que el nombre le vino posiblemente por una de sus primeras medidas, que fue la de hacer desaparecer el impuesto sobre los alcoholes y la liberización de los horarios de las botillerías. De ahí surgió el sobrenombre y la alusión a él como un borracho, a pesar de que él como hemos apuntado no era un gran bebedor. Esa fama devino en el populacho por las coplillas que se le cantaban a modo de mofa:

“Pepe Botella, protector del cultivo de uvas y experto catador de cubas…”

“Cada cual tiene su suerte. La tuya es ser borracho hasta la muerte…”

“Pepe Botella, baja al despacho. – No puedo ir porque estoy borracho…”

Por Jordi Carreño

 Enlaces:

Revista Historia National Geographic. Páginas 15 a la 20.

http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/personajes/6581.htm

http://www.napoleonbonaparte.es

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