Íñigo Errejón… ¿O la mujer del César?

Íñigo Errejón… ¿O la mujer del César?

Íñigo Errejón… ¿O la mujer del César?

Según nos cuenta la historia, que Plutarco en sus “Vidas paralelas” dejó plasmado el hecho por el cual todos conocemos la frase: “No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo”.  Nos relata que el rico patricio romano Publio Clodio Pulcro, dueño de una gran fortuna, elocuente y avezado estaba enamorado de Pompeya, la mujer de Julio César. Tal era su pasión por ella que en cierta ocasión, durante la celebración de la fiesta de la Buena Diosa – a la que sólo podían asistir las mujeres- el patricio se coló disfrazado  de músico en la casa de César con la finalidad de verla y agasajarla, pero fue descubierto, apresado, juzgado y condenado por doble acusación: engaño y sacrilegio. Como consecuencia de este hecho, César reprobó públicamente a su mujer, Pompeya, a pesar de estar seguro de que ella no había cometido ningún hecho indecoroso y que no le había sido infiel, pero afirmando con ésa sentencia que a veces no es suficiente la inocencia, que la duda como el desconocimiento no eximen de responsabilidades.

Errejón no ha cometido ningún delito, tan siquiera se le puede considerar una corruptela, más bien es un caso claro de falta disciplinaria y administrativa al incumplir un contrato remunerado que exigía un compromiso horario y una dedicación que era incompatible con su compromiso político. Este hecho deja en un brete al joven politólogo. Ahora unos y otros saldrán en defensa y/o a denostar al joven político según el calidoscopio ideológico con el que se le mire.

Para mí el hecho es mucho más simple. Errejón es licenciado y Doctor en Ciencias Políticas, profesor de Universidad, es decir, hombre docto y formado, que además tiene la elevada misión de instruir, educar y dar ejemplo a nuestros futuros conciudadanos; por tanto, él es el primero que debe predicar y practicar con el ejemplo, máxime cuando siendo el ideólogo de la formación PODEMOS, que abandera la causa de la ética, la transparencia y la honestidad política y popular contra “la casta” o stablishment político”, es el primero en sembrar la duda entre los futuros y posibles candidatos a votarles de que en política, la demagogia y el populismo están intrínsecamente ligados al ADN del político. Errejón ha fallado en el modo y la forma, y no puede excusarse en ninguna caza de brujas, el desconocimiento o la buena fe porque sabía y era consciente de los que hacía, actúo incorrectamente y no se puede abanderar una causa faltando o fallando a la misma.

Los nuevos cachorros están demostrando que en política las garras afiladas del poder siempre son las mismas, y que sea por acción u omisión, no hay político que de un modo u otro no lleve los bajos de los pantalones salpicados por los lodos de la incompetencia, la deslealtad, la mentira, la demagogia, la endogamia o el populismo.

Llegar y molestar al poder establecido es señal de que algo hicieron bien, de que la gente necesita nuevas opciones y caras que renueven los viciados aires de la política nacional y que el pueblo está deseoso de regenerar su vida política para poder avanzar en sus vidas diarias; pero para ello no puede caber ni la más mínima duda de que las alternativas son además de honestas, fiables; y sobre todo, competentes. Y aquí, sin ser nadie todavía, sin ser nada más que una probabilidad estadística, sin haber hecho todavía nada significativo  más que remover los cimientos de la política nacional y de las tertulias con declaraciones de intenciones, ya planea sobre ellos la sombra de la duda, la incompetencia y del más de lo mismo…

Y es qué, el que esté libre de culpa que tire la primera piedra. Lo dicho, la mujer del César no basta que sea honesta, debe parecerlo; y Errejón acaba de minar la posible inocencia y honestidad de la formación de los círculos libertarios y populares para dejar el interrogante de si no serán más bien círculos viciosos o viciados por la tan denostada casta. Si se aplican el cuento que predican, ahora mismo Íñigo Errejón debería poner su cargo en la formación a disposición de su ejecutiva o electorado, debería pedir honestamente disculpas y devolver el dinero y de paso solicitar la excedencia de la docencia si es que pretende seguir en la primera línea de fuego en política. Pero tengo la impresión que no va a ser así, de que no va a suceder nada y que todo seguirá igual. Al menos la mujer del César era pese a la duda inocente.

Jordi Carreño Crispín

2 pensamientos en “Íñigo Errejón… ¿O la mujer del César?

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