Algo más murió con Olof Palme. La izquierda o la vieja guardia trasnochada.

Vivir de aspiraciones y utopías, vivir pensando en la socialización de las sociedades, la igualdad social y la justicia del individuo como tal, para un bien común y social.

El dogma de la izquierda vieja y trasnochada que juega a despotricar contra cualquier sistema que no sea afín sus objetivos e intereses, que juega a las revoluciones inconclusas desde que el hombre es hombre y que ya ha demostrado por activa y pasiva que el socialismo, el comunismo, el anarquismo y el resto de “ismos” no han dejado de ser más que modelos políticos y sociales inoperantes (a la historia me remito), que aluden diferentes motivos justificados en circunstancias estructurales o idiosincráticas por imperativos: territoriales, históricos, culturales, religiosos y revolucionarios que se complementan con los coyunturales como: períodos de crisis económica, catástrofes, guerras, peligros o supuestas emergencias de muy distinta naturaleza, vacíos de poder, falta de consenso, de liderazgo, corrupción, etc.; pero siempre como la plasmación política de un proyecto ideológico.

Tanto predicar la excelencia social, la justicia y la igualdad para terminar formando parte del entramado socioeconómico y político de los diferentes sistemas que absorben las ideologías en pragmatismos y realidades: El dinero y el poder. La izquierda, un pensamiento noble, romántico e inoperativo que finalmente hace bueno el famoso refrán popular eclesiástico de: “haced lo que yo diga y no lo que yo haga”.

Tanto criticar la corrupción, la prevaricación, el abuso de influencia, etc., y los primeros casos de la llegada al poder sólo demuestran que los cambios que se votan, se votan para más de lo mismo, pero con un halo romántico. Alcaldesas supuestamente de conducta intachable que mantienen en sus equipos a energúmenos de corte xenófobo o colocan en puestos de interés y del erario público a familiares directos, subidas de sueldos a razón del 20 o 30% con recortes en los presupuestos municipales de salida o bajadas de sueldo directas con el incremento más directo del número de asesores y medradores del sistema, alcaldes que van en bicicleta a ocupar su cargo los primeros días para salir bien en la foto y luego no pueden pasar sin el coche oficial, alcaldesas que paran durante un año el desarrollo infraestructural de sus ciudades para estudiar las necesidades al tiempo que generan políticas de vaciado de las arcas para beneficio social (necesario pero desequilibrado), asesores de 20 años nombrados a dedo y en contra de los supuestos socios de gobierno, políticas anti taurinas o anti religiosas por costumbristas etc, etc. ¿Y este era el cambio que tanto nos cacareaban los gallos revolucionarios contra el medievo político?. Y ejemplarizantes casos de sociedades que deben ser modelos a seguir como Venezuela, Grecia, y… ¡Vade Retro Satanás! si eso es lo mejor que nos pueden ofrecernos las izquierdas.

No importa hacer comparaciones, son odiosas y además con la derechona casposa y anquilosada en el pensamiento unidireccional, esos, esos ya nos han demostrado por activa y pasiva quiénes son, y qué hacen.  A los juzgados me remito.

Sí, echo de menos esa izquierda pragmática capaz de casar las políticas económicas con las sociales, la izquierda moderna adaptándose a los nuevos tiempos tecnológicos y de globalización, la izquierda que todavía cree en la democracia de la mayoría y no en la verdad de su democracia, la izquierda capaz de generar socialismo y riqueza al tiempo, la izquierda de modelo sueco que un día creó Olof Palme y que supo casar lo dogmático con lo pragmático.

Lo demás me parecen todos cantos de sirenas ñoños de aquella vieja guardia trasnochada de capote apolillado por el tiempo y soñando en un mundo mejor, que al fin y al cabo depende únicamente de la buena voluntad de los hombres y no de las ideologías.

Jordi Carreño Crispín

Político socialdemócrata sueco Y ex presidente (Estocolmo, 1927-1986).

Político socialdemócrata sueco Y ex presidente (Estocolmo, 1927-1986).

Olof Palme.

Político socialdemócrata sueco (Estocolmo, 1927-1986). Nacido en una familia rica, Palme llegó al socialismo por convicción intelectual cuando era estudiante en Estados Unidos. A comienzos de los años cincuenta ingresó en el Partido Socialdemócrata Sueco, que llevaba gobernando el país ininterrumpidamente desde 1932, e hizo una rápida carrera política a la sombra del primer ministro Erlander (en el gobierno desde 1946): fue secretario del primer ministro, diputado y ministro, antes de que el propio Erlander le designara para sucederle al frente del partido y del gobierno cuando se retiró en 1969.

Palme completó la construcción del imponente Estado de bienestar y la definición del modelo sueco de desarrollo capitalista con fuerte protección social. En política exterior rompió con la tendencia de sus predecesores al aislamiento y la neutralidad, convirtiéndose en un pacifista activo y militando en favor de la democracia a escala mundial: apoyó la lucha de la oposición española contra el régimen de Franco, defendió los movimientos antiimperialistas del Tercer Mundo (alineándose, incluso con el régimen comunista de Vietnam del Norte, en guerra contra los Estados Unidos), combatió las intervenciones soviéticas en Checoslovaquia y Afganistán, impulsó el diálogo Norte-Sur y las negociaciones de desarme.

Enlace biografía: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/palme.htm

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s