Eufemismos revolucionarios

Las revoluciones son situaciones donde todo da un giro y se transforma. Donde desde la tecnología hasta las situaciones políticas o sociales más complejas y relevantes cambian gracias a ellas.

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El comandante Fidel Castro líder de la Revolución cubana fallecido ayer 25 noviembre de 2016

Les debemos mucho, pero no siempre el resultado es el esperado y paradójicamente han estado mayoritariamente vinculadas a eufemismos que contradicen sus significados primigenios. De las grandes revoluciones por la libertad de los pueblos, la historia de la humanidad nos revela otras realidades y hechos distintos a lo que las mismas pretendieron.

Podemos decir y apuntar claramente en la historia universal que las grandes revoluciones además de las industriales, tecnológicas para mi han sido nueve: La Revolución Francesa, La Revolución Norteamericana, La Revolución Haitiana, La Revolución Rusa de Octubre o Bolchevique, La Revolución China de Mao Zedong, La Revolución Cubana, La Revolución de los Jemeres Rojos, La Revolución de los Claveles y la Primavera Árabe. Todas ellas han cambiado  realidades, mapas políticos e incluso geográficos. No incluyo los “golpes de Estado“, que no dejan de ser revoluciones al fin y al cabo, pero motivadas y destinadas únicamente a los cambios de poder político, orquestados normalmente por corrientes o intereses imperialistas, militaristas, fascistas, etc. Interminable la lista.

Indudablemente la pretensión de todas han sido las de liberar o reconducir a sus pueblos de opresiones tales como monarquías, colonialismo, influencias religiosas o regímenes dictatoriales u opresores -según convengan- y que están pensadas y orquestadas con el leitmotiv de mejorar la vida de sus conciudadanos. Pero la realidad torna diferente cuando a excepción de la Revolución Francesa y Norteamericana, que instauraron los principios ilustrados del republicanismo que nos condujeron a la democracia moderna terminando con el llamado Antiguo Régimen, la caída de las monarquías absolutistas y coloniales (en el caso de Norteamérica) para llegar finalmente al modelo de libertades teóricas occidentales, y aun así tuvieron que padecer en nombre de las mismas las guerras entre jacobinos y girondinos, los Sans Culottes contra los jacobinos, hebertistas y enragés  o el imperialismo napoleónico o, en el caso de Norteamérica las guerras de independencia de los Estados y la propia Guerra de Secesión para llegar a su objetivo final. Quizá la Revolución pacífica de los Claveles sea la única con un coste y resultado óptimo a su origen e intención, porque las demás terminaron bajo el yugo de dictaduras personalistas y tanto o más opresoras que lo marcaban sus objetivos, la de liberar a sus pueblos. Rusia, China, Cuba y Camboya bajo las dictaduras de la hoz y el martillo, Haití bajo los gobiernos presidencialistas corruptos o la sangrienta dictadura de “Papa Doc“, la Primavera Árabe con guerras internas llevadas al ámbito internacional y contra occidente entre suníes, y chiitas y sus diferentes corrientes sufistas, jariyistas, salafistas, wahabistas, en definitiva, la lucha entre árabes, bereberes y las diferentes corrientes islamistas, desde las más democráticas hasta las más fundamentalistas.

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Quiero decir con ello que bajo las palabras más usadas en el término revolución vienen casi siempre como sinónimos acepciones como “imposición”; en la de pueblo e igualdad “élite”, en la de libertad “control”, en la seguridad “represión”, en pensamiento libre “adoctrinamiento”, en la de enemigo “opositor”, en la de justicia “injusticia” y en la de imperialismo “absolutismo“. Y es que nunca se ha usado tan mal y con tantos eufemismos los términos que engloban a revolución, libertad, igualdad y justicia tantos eufemismos y argumentos que disfrazan lo contrario. Tanto es así que hasta Napoleón que se consideró un ilustrado y revolucionario las definió así: ” En las revoluciones hay dos clases de personas; las que las hacen y las que se aprovechan de ellas.” o frases como la de Stalin que terminó por fulminar a todas las corrientes de adversarios: leninistas, trotskistas, etc. ” No podéis hacer una revolución con guantes de seda”.

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Y es que el eufemismo parece algo intrínseco y arraigado en cualquier tema relacionado con el gobierno de los pueblos, en el hombre en sí, de ahí que no haya revoluciones que no lleven finalmente al dogmatismo del proteccionismo ideológico de un líder o doctrina, en definitiva, a un sometimiento de un modo u otro.

Sé que muchos no estarán de acuerdo, sobre todo la gente de la izquierda más radical que tiene héroes como Mao, Ho Chi Minh, Fidel, Chávez o Maduro ahora, pero si ésa es su libertad yo se la regalo por mi esclavitud occidental y capitalista que al menos me permite escribir y hablar tal y como pienso, y mis limitaciones son las propias de la ley y las circunstancias propias de los mercados, para bien y para mal. Y aun así, tengo la libertad de quedarme o irme si no me gusta.

Jordi Carreño Crispín  @JordiCris

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