La libertad de pensamiento vs. libertad de expresión.

Parece lo mismo, pero no lo es. De hecho, todo individuo tiene libertad de pensamiento más, no dispone de la total libertad de expresión, pese a ser esta un Derecho Humano recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.  -acceso pdf-

Libertad proviene del latín libertas, liberatis -franqueza, permiso-, es decir, es la facultad natural que posee el ser humano para actuar a voluntad propia sin restricciones, respetando su propia conciencia y actuando con coherencia a la misma para alcanzar su plena realización.

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Estatua de la Libertad

 

El debate siempre vivo desde los conceptos sociales, filosóficos o legales, nos lleva a definir primero… ¿Qué es la libertad? Desde el momento que la propia idea se determina como la Facultad y derecho de las personas para elegir de manera responsable su propia forma de actuar dentro de una sociedad” deja claro que, esta se aleja del “libre albedrío o la capacidad para poder de elegir y tomar nuestras propias decisiones conllevando la potencialidad de obrar o no sin tener en cuenta las consecuencias, queda claro que hay una limitación. Por tanto, la libertad está supeditada tal y como entendía el filósofo prusiano Immanuel Kant a:

Una facultad de subordinar todas las acciones arbitrarias a las motivaciones de la razón. Si podemos llamar libres a los actos humanos, no es porque ellos no estén sometidos a una legalidad estricta, sino porque no están determinados por causas externas (como serían, por ejemplo, los estímulos sensoriales), rigiéndose, en cambio, por una ley rigurosa de origen interno emanada de la razón misma

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Immanuel Kant

La libertad de pensamiento es un derecho reconocido también en la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”. La libertad de pensamiento, intelectual o de conciencia, como derecho inherente de las personas trata de la opinión libre y de cómo desarrollar las propias ideas sin ser perturbado por ello.

La libertad de expresión, sin embargo, nace con la intención de que podamos difundir nuestras ideas y promover el debate y la discusión abierta, pero, esta pese a que nunca debe ser objeto de censura previa puede regularse a partir de la responsabilidad ulterior. Esto quiere decir que está sujeta a legalidad. El concepto de Kant es que esta acción libre se ciñe estrictamente a la legalidad impuesta por la razón; y ésta, concibe la sociedad como “libertad bajo leyes externas”. El derecho a la libertad de expresión, por lo tanto, no es absoluto y, las diferentes legislaciones suelen prohibir que una persona incite a la violencia o al delito, que haga apología o discriminación hacia el odio o que estimule una guerra, atente contra el prójimo, la sociedad o el Estado y/o que promueva el rechazo racial, de sexo, religioso, etc. o a incentivar a cometer delitos.

El profesor José Luis Sampedro habla sobre el pensamiento razonado

Luego la lista de argumentos que delimitan la “libertad de expresión” es amplia y ambigua según el pensamiento propio e individual, pero no en el concepto colectivo: violencia, insultos, desconsideraciones, libelos, vejación, enaltecimientos como el del terrorismo, violencia de género, etc. hacen que la propia calificación sea para algunos una contradicción en sí y para otros una necesidad per se. Queda claro que va en la interpretación personal de cada uno pero limitada por las consecuencias y lecturas jurídicas que se hagan de las manifestaciones u opiniones teóricamente libres.

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Finalmente no hay duda de que, pensar se puede pensar lo que se desee sin limitación alguna, pero decir, no se puede decir todo lo que se piensa. Lo que nos lleva a que la libertad individual queda condicionada o subordinada por la libertad social o de conjunto.

Pensar en libertad y expresarse con libertad, sin cortapisas, limitaciones ni prejuicios parecen conceptos muy cercanos, no obstante, ambas realidades son más complejas y están más alejadas en sí que esa mera enunciación simplista del propio concepto. El ideal mitificado de la libertad de expresión queda pues en desventaja con la libertad de pensamiento por un razonamiento de conjunto contra el individual.

Yo siguiendo más el concepto filosófico de Kant creo firmemente en que, la única limitación del razonamiento propio de la libertad de pensamiento debe estar basado en la ilustración, y, por ende, la libertad de expresión está supeditada al conocimiento y la educación que nos llevan al entendimiento por la connivencia pese a las múltiples diferencias. Dicho de otro modo y según él mismo en su obra “Crítica de la Razón Pura” escrita en 1781, donde Kant afirma que:

Una constitución que permita la máxima libertad humana de acuerdo con leyes que establezcan que la libertad de cada cual pueda coexistir con la de los demás (no de la máxima felicidad, pues ésta ya vendría por sí misma como consecuencia), es por lo menos una idea necesaria que tiene que servir de base, no sólo en el primer proyecto de una Constitución del Estado, sino también en todas las leyes

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La libertad de prensa, por ejemplo, que debe estar siempre subordinada a la libertad de expresión, el arte y cualquier otra tipo de manifestación, también, pero, no por ello deben permitir la mentira, la injuria, la falta de respeto y menos si la opinión es pública porque entonces puede convertir el mensaje en un acto de incitación, apología, apremio, solivianto o azuzamiento que provoquen o puedan generar acciones o actos que atenten contra otros derechos fundamentales como la vida, la libertad de asociación, etc.

La libertad de pensamiento vs. libertad de expresión nacen ambas del propio derecho individual y universal, pero, esta última, queda cooperativamente sujeta a la idea común de la solidaridad, respeto, fraternidad y libertad por encima del modo de expresión,. Porque finalmente todo se puede decir, solo que, el fondo está más en el modo y forma en que se dice y, siempre cuando lo que se diga no atente contra las personas.

Por @JordiCris

Fuentes consultadas: en los enlaces y links señalados

Fotografías: Google Images.

 

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Reflexión sobre la locura de la histeria histórica nacionalista por la autodeterminación de Cataluña.

Todos los pueblos del mundo tienen derecho, tal y como reconoce la “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales” aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 1514 (XV) del 14 de diciembre de 1960.   a la independencia.

Esta carta, que es una declaración universal, hace referencia a la proclama solemne y necesidad de poner fin, rápida e incondicionalmente, al colonialismo en todas sus formas y manifestaciones. Pero claro, deja a libre interpretación, semántica  jurídica, el fundamento a, uno, el reconocimiento de ser una colonia o estar bajo subyugación, dominación y explotación extranjera; y dos, a la indefinición, todavía al día de hoy, del concepto universal de “pueblo” jurídicamente según la Declaración Universal y las Naciones Unidas, donde, en su parte dispositiva en el artículo 1, se mencionan los “pueblos”, sin otra calificación más -ni siquiera con el artículo indeterminado. de lo que  es como tal, y que le da un grado de generalización más amplia a los conceptos de naciones, Estados y miembros de ambas. Es decir, no necesariamente un pueblo es una nación, un país y menos un Estado.

El nacionalismo es la ideología política basada en el principio de que cada nación tiene derecho a formar su propio Estado para realizar los objetivos o aspiraciones sociales, económicas y culturales de un pueblo bajo la aspiración de independencia o autodeterminación y que entiende en su concepción que la autodeterminación parte de la nación y no del pueblo, tal y como reconocen la jurisprudencia internacional y los derechos universales, y es lícito que así sea, y además, debería ser un derecho inalienable siempre y cuando el mismo esté sujeto a, primero, los conceptos ya declarados de subyugación, dominación y explotación extranjera o por colonización, sea o no histórica; y que, segundo, representen a la voluntad mayoritaria de los miembros de un orden territorial determinado y reconocido -porque cumple con la disposición y el mandato de titularidad de derechos soberanos en su parte dispositiva del artículo 1 que incorpora el concepto de “pueblo del respectivo Estado”-.

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ConceptoDefinicion.de  En otras zonas de Europa el nacionalismo surgió en parte debido a los mismos ideales liberales de la revolución

Una vez puntualizadas estas disposiciones y conceptos, que como ya he explicado dejan de modo muy subjetivo -en lo que a derecho internacional se refiere- la catalogación de pueblo, país, nación y Estado en referencia a la relación entre pueblo-país, pueblo-nación y pueblo-Estado podríamos estar discutiendo eternamente, según el punto de vista de cada cual e intereses cuál es la que define a Cataluña y a los catalanes, que, indudablemente son un pueblo, tanto por sus características históricas, lengua y costumbres. Otra cosa es que sean un pueblo-país, pueblo-nación o un pueblo-Estado. Y aunque así fuera y alguna de estas definiciones encajase, no hay que olvidar que se pierde el primer y fundamental paso y voluntad para ello, “que represente a la voluntad mayoritaria de los miembros de un orden territorial determinado” Algo que hoy no se da; y por tanto, no puede obtener el reconocimiento internacional tan deseado y buscado por el nacionalismo catalán.

Además de que, en el punto 5º ya se hace mención a que “En los territorios en fideicomiso y no autónomos y en todos los demás territorios que no han logrado aún su independencia deberán tomarse inmediatamente medidas para traspasar todos los poderes a los pueblos de esos territorios, sin condiciones ni reservas, en conformidad con su voluntad y sus deseos libremente expresados, y sin distinción de raza, credo, ni color, para permitirles gozar de una libertad y una independencia absolutas”. Es decir, la recomendación de acceder a la voluntad soberana de los pueblos excluye de facto los pueblos autónomos. Creo que Cataluña lo es, históricamente, jurídicamente, geopolítcamente, económicamente, etc.

Con estas premisas del derecho internacional y sin mediar en otras disquisiciones históricas. o de otro carácter, Cataluña no cumple las condiciones para la tan ansiada autodeterminación de una parte de su sociedad, primero, por no contar con la voluntad soberana y popular de la mayoría de esta, y segundo, por ser un territorio autónomo dentro de un país-nación y Estado reconocido internacionalmente. Que la lícita aspiración de una parte de la sociedad o pueblo catalán sea atendida por considerarse un pueblo independiente, por lengua, historia, costumbres; e incluso por la discutida territorialidad “dels Països Catalans” no es suficiente para adquirir el carácter de pueblo colonizado, subyugado, dominado y explotado por una nación o país extranjero. Es así de simple, pese quien le pese y guste o no a quien no guste.

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Enciclopèdia.cat  els Països Catalans. Mapa dels Països Catalans

Que con ello una parte del nacionalismo catalán, además quiera malear y adulterar la historia su pueblo y del propio Estado español, para conseguir sus objetivos, no es más que una estrategia manipuladora para demostrar su carácter de pueblo-Estado. Ejemplo serían los argumentos históricos como los propuestos por el historiador catalán Víctor Cucurull, miembro de la Asamblea Nacional Catalana, afirmando que, Cataluña descubrió América 15 años antes que España en una expedición marítima catalana dirigida por “Colom” –Colón-, de origen catalán este – cuando al día de hoy todavía se discute y debate la nacionalidad del personaje histórico, aunque la hipótesis histórica más reconocida y aceptada es la del origen genovés – o que Cervantes era catalán, y por tanto, “el Quijote” y el “siglo de Oro español” serían el siglo de Oro catalán. Si bien no se ha podido determinar el lugar y  la fecha exacta de su nacimiento, sí sabemos que, desde mediados del siglo XVIII la patria de Cervantes fue -Alcalá de Henares-, así como el día en que fue bautizado, el 9 de octubre de 1547, por tanto, el aprovechamiento de certificación documental hacen que se pueda elucubrar y manipular el origen como así hace susodicho historiador con el caso del más famoso de nuestros literatos y que el Sr. Cucurull, en sus peregrinas aseveraciones, no ha dudado en hacer catalan por imperativo legal, amén de que se olvida que en la época colonizadora de ultramar  como en el medioevo hablar en castellano antiguo, latín, árabe, catalán, hebro, etc. era más común, de lo que es hoy en día la pluralidad lingüística. Pero que Cervantes hablaba y escribía en castellano antiguo, eso está más que documentado, al igual que Colón parece ser que era multilingüe y hablaba en latín y castellano indistintamente.

O hablar de que Cataluña es la primera nación histórica del mundo cuando todos los que hemos estudiado historia sabemos que el concepto de estado nace de las ciudades-Estado mesopotámicas entre 3.200 a.C. a 2.900 a.C, en el conocido como “período de Uruk” – en el que se desarrollan la agricultura, contabilidad, escritura cuneiforme, sello cilíndrico y otros avances de civilización, tal como ahora-  ;y que, posiblemente iniciara su andadura con “el período de El Obeid” hacia el 5300 a.C. y el 4574 a.C.  según las muestras de carbono 14 encontradas en diferentes excavaciones arqueológicas.

O pretender según el profesor Jaume Guillamet que Quim Torra sea el 131º presidente de la Generalitat, cuando en realidad es el décimo president. Esta afirmación adulterada, viene de la corriente historiográfica que defiende el origen centenario de la Generalitat según la obra De Berenguer de Cruïlles, “Els 125 presidents de la Generalitat de Catalunya” (Pagès, 2000), donde se argumenta que la Generalitat, pese a las evoluciones experimentadas a través del tiempo, nació en 1359. Dato erróneo, pues aquella Generalitat medieval, llamada Diputación General, poco tiene que ver —más allá del nombre—, con la Generalitat actual, – ya que esta institución, La Diputación General, fue creada para recaudar impuestos y ya existían organismos similares en los reinos de Aragón y Valencia, así que, el concepto actual nace de la II República (aunque en Cataluña han habido 3 proclamaciones republicanas más – 1641, 1873 y 1934- )  proclamada por Francesc Macià el 14 de abril de 1931 como “República catalana”. Tres días después de esta proclamación tres ministros del Gobierno provisional, entre ellos, los catalanes Lluís Nicolau d’Olwer y Marcelino Domingo, viajaron a Barcelona para ofrecer a Macià abandonar la idea de República Catalana por la de República Española a cambio de “la elaboración de un Estatut de Catalunya que refrendase el modelo de República autonómica en España. Macià aceptó y nació la actual Generalitat. En fin, podría continuar rebatiendo hipótesis históricas o jurídicas, pero no valdría de nada, porque hay un concepto que no entiende ni de historia ni de razonamientos, sean jurídicos, históricos o simplemente lógicos que es el de los sentimientos, y si estos son de carácter nacionalista, entonces hablamos de un acto o sentir fundamentalista por su carácter sectario, por concepto de supremacía por consanguinidad o raza. Y eso es algo que, como en la religión o cualquier otro dogma carece de la más lógica que el propio acto de pertenencia, credo o fe.

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Miguel de cervantes y Saavedra, ilustre catalán según la hipótesis del nacionalismo en versión de su historiador Víctor Cucurull

Como escribió el filósofo francés Joseph Ernest RenanLo que constituye una nación, no es ni el hablar una misma lengua, ni el pertenecer al mismo grupo etnográfico, sino el poseer en común grandes cosas en el pasado, y la voluntad de hacer otras más grandes en lo futuro.”  Por eso, y como en cualquier tipo de nacionalismo, el carácter es selectivo y sectario, de ahí que se genere un semi estado de locura  e histeria histórica para justificar el mismo para y por la autodeterminación, y en Cataluña no es diferente.

El carácter de universalidad cantado desde Marx a otros grandes humanistas, pensadores, filósofos, etc. como Geroge Orwell, Stefan Zweig, José Ortega y Gasset, Ryszard Kapuściński, etc. independientemente de tendencia política, vieron como el nacionalismo sólo es un modo de exclusión y dominación que impide como escribió Isabel Allende que… “La humanidad pueda vivir en un mundo unido, donde se mezclen las razas, lenguas, costumbres y sueños de todos los hombres. El nacionalismo repugna a la razón. En nada beneficia a los pueblos. Sólo sirve para que en su nombre se cometan los peores abusos”.

Por Jordi Carreño Crispín @JordiCris.

 

El Galapagargate de Irene y Pablo en mil palabras. “Con un poco de pasta, casta”

Pablo e Irene, Irene y Pablo nos han sorprendido esta semana con la adquisición de la que será su nueva morada, nada que decir a eso, en su derecho están y con su dinero son libres de hacer lo que les apetezca, pero…

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Imagen de la película Julio César (Julius Caesar)  de 1953 basada en la obra de teatro homónima escrita por William Shakespeare e interpretada por Marlon Brandon

como nos cuenta Plutarco en sus “Vidas Paralelas” en la anécdota que hace referencia a la cena en casa del noble Publio Clodio Pulcro en la que invitó a Pompeya, mujer del César, de la que estaba enamorado, y a la que acudió esta sin que sucediera nada, pero que aun así fue recriminada por el emperador romano por aquello del qué dirán con esta supuesta frase: “la mujer del César no basta que sea honesta; también tiene que parecerlo”, nos deja en la tesitura de que el discurso de ambos está muy lejos de sus aspiraciones privadas y reales.

Es decir, la de aquellos que tienen como principal precepto ético y moral el valor fundamental marxista de la cuestión sobre la propiedad en general y de la propiedad privada en particular, como clave de la teorética marxista en base al funcionamiento de una sociedad justa e igualitaria, y que, además, claman contra la propia injusticia y corrupción del sistema capitalista fundamentado en la estructura del sistema bancario, privado sobre todo, corrupto y usurero que proporciona el leitmotiv del mercantilismo por uso y abuso de este sobre la vida del  ciudadano de a pie, sobre las directrices de su economía, de su vida política y social procurándose pingües beneficios por especulación y avaricia insolidaria.

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El marxismo y el capitalismo dos sistemas o modelos económicos y sociales  totalmente antagónicos

Pues ellos, cuyo discurso es el de paladines del proletariado se permiten el lujo de adquirir una vivienda, no de VPO, como declaman sus oratorias, sino que compran un casoplón en zona pudiente que, amén del coste y condiciones se adquiere con una hipoteca de 540.000€ a 30 años con un trabajo que en principio garantiza seguridad crediticia por menos de tres – a ver a quién le conceden una hipoteca con este tipo de contrato sin tener en cuenta el importe-, al menos el público, y, con un patrimonio creciente en 7 años que permite que Montero, por cierto impulsora de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y según su CV aprendiz y defensora “por la vivienda digna” – ya la tiene- que pasó de casi 20 mil€ de ahorro anual a 76 mil€ en un solo ejercicio e Iglesias que declaró otros 123 mil€ ahorrados más otros bienes que dejan sembrada la polémica, sobre todo en la izquierda, y la mofa en la derecha, por lo que a coherencia de discurso y forma de actuar se refiere, entre otras cosas, por la crítica de este último al Ministro De Guindos por hacer lo mismo, eso sí, la excusa es que el ministro lo hizo para especular y ellos para vivir. Buena defensa.

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Comparaciòn de los códigos éticos  de Podemos y Ahora Madrid en la Sexta TV

Dentro de su propia formación ya han nacido las voces discordantes y críticas como la de José María González, “Kichi”, alcalde de Cádiz que ha defendido que el Código ético de Podemos no es una formalidad sino un compromiso de vivir como la gente corriente a la que representan, e incluso, para poder representarla en las instituciones supone renunciar a privilegios como el exceso de sueldo o “Impedir que Podemos participe de productos bancarios”; y he ahí la cuestión, la clave de la discordia que tanto le cuesta aceptar a los defensores a ultranza sin pararse a analizar el tema.

PDF – Del código ético de PODEMOS – Acceso

¿Es ético que quienes defienden una postura y sistema de vida de forma pública actúen totalmente contraria a la misma en privado saltándose su código? Hay que recordar que el código ético de Podemos recoge en su primer párrafo esta sentencia “La pertenencia a PODEMOS implica un compromiso ético con los valores esenciales del partido que deberá ser suscrito por todas las personas que quieran formar parte de este”.

Como bien apunta y escribe Juan Carlos Escudier en Público.es -creo que nadie puede poner en duda el alineamiento de este medio con la formación podemita- al decir que independientemente de la compra de la casa sendos personajes participan ya de su propia holificación -El holismo supone que todas las propiedades de un sistema no pueden ser determinadas o explicadas como la suma de sus componentes- …, “Montero e Iglesias han dejado hoy de ser políticos para convertirse en personajes de una revista rosa… Tan extravagante es emitir un comunicado para anunciar al mundo el embarazo de Montero y la próxima llegada al mundo de gemelos como repetir la maniobra para explicar con todo de lujo de detalles cómo se disponen a afrontar la compra de su morada, incluyendo la herencia que recibirá Iglesias a la muerte de sus progenitores, algo que no ha debido gustar en exceso a los testadores a los que se les desea desde aquí larga vida y prosperidad

La coherencia filosófica del discurso implica actuar con sentido común y de manera apropiada al mismo, es decir, hacer lo que se dice o predica. Como dijo el poeta americano Robert FrostA la pista de tenis se va a jugar al tenis, no a ver si las líneas son rectas”. Pues bien, parece ser que a este partido por la lucha obrera hay quienes han llegado para dejar el estatus de proletarios para pasar al de burgueses.

Si nos centramos en el propio código ético de la formación en los párrafos que hablan de condiciones económicas y las limitaciones salariales establecidas con carácter general, creo que sendos cargos incumplen sus directrices. Y es ahí donde llega el verdadero origen de la crítica sin que nadie puede poner en duda, al menos sin una buena explicación y argumentación de cómo se pasa por pasta de proletario a casta pues lo que espera la verdadera gente de izquierdas es que su gente no sólo deba serlo sino también parecerlo, sea con camisas de Primark o mercadillo y pisos de VPO o expropiados a los fondos de capitales buitres.

Por Jordi Carreño Crispín @JordiCris

Fuentes utilizadas:

En los enlaces de las palabras en azul.

Código Ëtico de Podemos.

Público.es

Revista UCM Propiedad Privada “marxismo”

Pensamiento Crítico II. El art. 155 desde la equidistancia. Apoderarse de facto de la democracia y libertad en nombre de las mismas.

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“Cuando asumimos la ilegalidad como la primera opción ante las responsabilidades cotidianas – individuales o colectivas – socavamos las bases de la democracia.” – Javier Tadeo Domínguez Brito, es abogado y político dominicano -.

Con el mismo amor hacia un lado que hacia el otro, aunque ahora orzado hacia una posición más unionista, por el mero hecho de la legalidad, y por aquello que ya he argumentado hasta la saciedad de que, las libertades se defienden con la democracia; y ésta, con las Constituciones, y todas ellas, con las urnas bajo un orden común y legal establecido por la propia ley y votado por la mayoría. Si no, no hay ni democracia ni libertad y podemos hablar de sistemas de libre albedrío.

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Imagen de Google Image- Elecciones, votando

Si no gustan el modelo, ley, sistema o el Estado – se proponen los cambios precisos y se votan legalmente aceptando las decisiones de las mayorías – Eso es democracia. Lo demás, como ya he dicho y escrito son eufemismos y adaptaciones a intereses de minorías -. No se puede hablar de democracia y de derecho cuando te los has saltado a la torera, con alevosía y casi nocturnidad; no se puede hablar de democracia cuando una minoría se impone a una mayoría, no se puede hablar de democracia y legitimidadcuandouna consulta, referéndum o plebiscito no es sufragista y está lleno de irregularidades. No se puede hablar de democracia y libertad de un pueblo excluyendo a la mayoría de él.

Se habla en nombre del pueblo catalán, de la mayoría del pueblo cuando se ha excluido a la mitad, o casi a la mayoría con una argucia parlamentaria autonómica y excluyente.

No se puede hablar de derechos y libertades cuando no se respetan las ajenas. No se puede hablar de libertad cuando una mayoría parlamentaria no es representativa de la mayoría de la población a causa de un sistema defectuoso de porcentajes y, que actúa de facto anulando a la oposición por imperativo legal.

No se puede hablar de la libertad y de opresión cuando se ha tenido la oportunidad de hacer todo eso amparado bajo en un sistema de libertades que se lo ha permitido e incumpliendo las leyes generales de un Estado. No se puede hablar de presos políticos porque no están encarcelados por sus ideales, sino por incumplir la ley – como lo estarán o deberían estar otros muchos más-. Saltarse la ley en cualquier ámbito tiene consecuencias por muy honorable que parezca o pretenda ser el fin. Las leyes están para impartir justicia y si la ley es injusta, se cambia o se intenta cambiar legalmente.

El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto. (Séneca)

El que no quiera vivir sino entre justos, viva en el desierto. (Séneca)

Y no, Sr. Pep Guardiola , no se puede decir que la voluntad de un pueblo está por encima de cualquier ley, incluso si es la Constitución, porque entonces ya no es válido ningún sistema de libertades y porque además es una falacia que sea voluntad de todo un pueblo. Ésa es la metarrealidad independentista, y por qué bajo ése palio, lo único que se esconde es el sentimiento y la voluntad de imponer una minoría, y eso, es en cualquier lado del planeta es considerado una imposición, y por tanto, una dictadura le pese a quién le pese. Esté o está o no avalada por denominados progresistas, izquierdistas, republicanos – los únicos – o antisistema que se han apropiado de los conceptos de democracia, libertad, opresión y fascismo haciendo precisamente eso que denuncian a pulmón abierto. Se han atribuido el nombre y derecho de toda la izquierda, la moderada, la liberal, la socialdemócrata y por supuesto, la de los conservadores sea cual sea su opción. ¡Bendita democracia! Se han saltado todas las reglas de juego de las libertades y de la propia democracia permitiéndose el lujo de señalar a todos aquellos que no están alineados con sus intereses. Eso ni es democracia, ni es libertad ni es la verdad tampoco,

Se han inventado un Estado opresor estratégicamente cuando en sus escuelas, universidades, medios de comunicación y sociedad civil tienen todas las garantías de propiedad y pertenencia de su lengua, cultura y tradiciones; la libertad de expresarse, de salir a la calle, de manifestarse y de generar políticas propias. Tienen sus propias herramientas de autofinanciación y ayudas del Estado y comunitarias; sus propios cuerpos de seguridad que, además, se saltan las leyes… ¿Qué es un estado opresor entonces? ¿O no están oprimidos los catalanes que no están de acuerdo con su razonamiento y proceder y son excluidos de su demandada República?

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El pueblo catalán como todos los pueblos tiene derecho a decidir su futuro tanto como lo tiene el pueblo español a decidir el suyo, y por ahora, que yo sepa, ambos forman parte de la misma unidad de Estado, están unidos por el mismo marco jurídico-legal, económico, geográfico y civil que así se reconoce, nacional e internacionalmente.

Y para cambiar eso hay que empezar por cambiar; uno, el modelo de Estado y sus leyes, empezando desde la mayor; dos, el sistema que lo garantiza o que garantizará, sea este o futuros modelos y tres, el modelo será el que decida la mayoría según se haya propuesto, votado y legislado. Así se hace, se vive y se mantienen las libertades y las democracias, con respeto a la legalidad y a las mayorías. Y eso no significa que las minorías deban estar desprotegidas como se alude argumentando la insubordinación del orden y marco legal, todo lo contrario.

Demasiados eufemismos, mentiras y manipulaciones para conseguir un derecho que, amparado bajo un sentimiento de nacionalidad está cercenando la paz, las libertades y la democracia de una Cataluña dividida de 7.5 millones de habitantes, de los cuales por ahora sólo 2.2 millones aproximadamente son independentistas (dando por bueno un referéndum sin garantías); es decir, un tercio de su población… ¿Mayoría? Probablemente la realidad de Cataluña sea la de los tercios de independientes, equidistantes entre la suma de autonomistas hasta federalistas y, por supuesto la de los unionistas supranacionalistas. Y a lo que se refiere al Estado, sólo un 2% de su población decidiendo sobre el futuro del 98% restante. Ahí lo dejo y que cada cual saque sus conclusiones, pero desde luego una cosa es cierta, Puigdemont y adláteres no pueden hablar de legitimaciones hasta que no estén en legalidad, propia, nacional e internacional.

Constitución Española 1978

Constitución Española 1978

El art. 155 tan afamado era una consecuencia lógica ante una situación errática de ilegalidad. – Una de las herramientas de defensa de la actual Constitución de 1978,  que no por mala ha de ser obviada y que permite modificación – Se tiene que aprobar en la Cámara Alta, el Senado, es decir, con lo que el Govern de la Generalitat tiene la coyuntura para poder echar marcha atrás y con ello dar la oportunidad de volver a votar con total garantía la vuelta hacia el modelo autonómico y a partir de ahí, trabajar en la línea que sea y sea la representativa del mapa social de Cataluña. Que como dice el saber popular… “En mal reino, leyes muchas, y no se cumpla ninguna.”

@JordiCris

“Derecho a decidir” y los límites del derecho de autodeterminación”…

La no intervención, la autodeterminación como expresión de la libre voluntad de los pueblos, excluye beligerancias inconsistentes y reñidas con el total respeto que mantenemos a la soberanía de las naciones.”  – Arturo Umberto Illia.

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A colación de la actualidad creada en Cataluña y resto del Estado español por el llamado “Procés” de independencia, la actuación del Gobierno de la Generalitat y, las diferentes corrientes jurídicas, políticas y sociales que apoyan o no este procedimiento que, a casi toda vista, nacional e internacional, ilegal, sobre el referéndum de independencia de Cataluña, nada mejor que este artículo publicado en la página Confilegal.com de uno de los juristas más prestigiosos de este país y reconocido por la comunidad internacional. Qué cada cual saque sus conclusiones.

@JordiCris.

Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos. – Aristóteles.

 

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Javier Junceda. Jurista y escritor.

El derecho de autodeterminación está recogido en el primer precepto del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como en diversas resoluciones de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (entre otras, las célebres 1514 (XV) y 1541 (XV), vinculadas a la descolonización; la 2625 (XXV), que la extiende a otros ámbitos; o la 1803 (XVII), relativa a soberanía sobre los recursos naturales).

El citado tratado, ratificado por España en 1977, proclama el derecho a la libre determinación de los pueblos en un doble sentido, como así ha venido perfilando la doctrina internacional: por un lado, en su vertiente externa, relacionada con la soberanía, y por otro en su aspecto interno, ligado a la autoorganización política para alcanzar mayores cotas de desarrollo socio-económico o cultural de los pueblos, preservando su identidad.

La autodeterminación externa es sobre la que gravita el eufemístico “derecho a decidir”, un término desconocido en el derecho universal y que tal parece diseñado para sortear el régimen establecido internacionalmente sobre el derecho de autodeterminación, como a continuación veremos.

La libre determinación externa, por tanto, atribuye a un determinado pueblo, de acuerdo a la legalidad internacional, la plena capacidad para decidir la formación de un Estado independiente, la libre asociación, la integración en un Estado ya existente o, en fin, la adquisición de cualquier otro estatuto político libremente decidido por la población.

Ahora bien, este “pueblo” al que se refiere el derecho internacional no es cualquiera, sino el sometido a colonialismo, con gran separación geográfica de la metrópoli o con diferencias étnicas radicales con ella (resoluciones 1541 (XV) y 2625 (XXV); o los que estén sujetos a dominación por una potencia extranjera, entendiéndose como tal la intervención mediante el uso de la fuerza y la ocupación militar, nunca, por ejemplo, por vínculos o sometimientos económicos, pongo como caso (resoluciones 1415 (XV) y 2625 (XXV); o el conjunto de minorías o habitantes de un Estado que padecen violación sistemática de derechos democráticos palmarios (resolución 2625 (XXV); o los grupos diferenciados de un Estado a los que no se les permite con plenitud ningún ejercicio de su autogobierno (resolución 2625 (XXV); así como los grupos étnicos o indígenas o minorías oprimidas notoriamente (resoluciones 1723 (XVI), ó 2625 (XXV), entre otras).

Es decir, fuera de este generoso catálogo de colectividades, no es posible encontrar acomodo al derecho de autodeterminación externo, sino llegado el caso del interno, siempre que de facto y de iure se esté impidiendo a esos pueblos el ejercicio de sus posibilidades de autogobierno y de progreso en los más diversos ámbitos, como sucede cuando están siendo sometidos a persecuciones sistemáticas o discriminaciones extremas (objetivamente acreditadas), que lo dificulten, como sucedió con el Apartheid sudafricano.

Como es natural, esta perspectiva del derecho internacional parte de un hecho incontestable: la práctica totalidad de los Estados que conforman la comunidad de naciones están compuestos de forma sociológicamente muy plural, una razón por la que dar entrada al derecho de autodeterminación en términos amplios e indeterminados, daría lugar sin duda a una indeseada fragmentación territorial que no solamente generaría secesiones en cascada (siempre cabría algún particularismo que atender), sino que haría lisa y llanamente ingobernable el planeta.

De cuanto antecede se desprende, por tanto, que el llamado “derecho a decidir” no parece ajustarse ni al derecho interno español ni al internacional al que pretende apelar, salvo que con esa expresión entrecomillada se esté hablando de otras cosas que ninguna relación guardan con lo jurídico.

JAVIER JUNCEDA.

Jurista y escritor, autor de más de un centenar de publicaciones jurídicas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Compagina el ejercicio de la abogacía con la docencia del derecho administrativo en universidades de Madrid, Barcelona y Oviedo. Es también el presidente de la Comisión de Español Jurídico de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, con sede en NY.

Autor:  Javier Junceda / Fuente: Confilegal en:

https://confilegal.com/20170114-el-derecho-de-autodeterminacion/

 

Prostituyendo las libertades.

La libertad es frágil, muy frágil y cuando se alcanza hay que trabajar cada día por ella, vigilarla y protegerla para poder mantenerla.

El abrazo de Juan Genovés

Imagen de un cuadro de Juan Genovés

Eso lo sabemos muy bien los que tenemos ya cierta edad y vivimos nuestra infancia en dictadura oyendo a nuestros padres decir que, eso no se puede decir o hacer en público. Fuera de casa no comentes esto o no hagas esto o aquello. Vivimos una Juventud en la Transición entre la esperanza y el miedo y hemos visto el desarrollo, estancamiento y degeneración de la misma hasta el día de hoy por causa del abuso, corrupción e incapacidad de nuestros gestores.

Cuando la libertad es secuestrada y se impone un orden, el que sea, lo difícil es volver al punto de partida. Entonces es cuando añoramos y valoramos la misma. Llegar a este punto es más fácil de lo que parece y de lo que la historia nos recuerda.

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Muerte del dictador e inicio del proceso de Transición en España

Las democracias son débiles, de hecho y como dijo Churchill: “La democracia es el menos malo de los sistemas políticos”. “La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado”. Su debilidad estriba precisamente en la permisibilidad y respeto de todos los que viven en ella dando opciones a que todos se beneficien del sistema, para bien o para mal. De hecho, todos aquellos que atacan a las libertades de los demás del modo que sea, se escudan precisamente en su propia libertad y derechos para hacerlo sin tener en cuenta el de los demás.

Los riesgos que amenazan el poder de las libertades surgen como consecuencia de los nuevos peligros por la evolución de las sociedades, los cambios y necesidades generacionales y de los estancamientos de los sistemas que las han de defender, como las Constituciones y leyes desfasadas, incluso desde hace siglos y que siguen vigentes o, las amenazas causadas por el terrorismo, el narcotráfico, el tráfico de capitales y personas, los brotes de xenofobia, el desarrollo tecnológico con los delitos informáticvos, etc., que pueden conducir a restricciones injustificadas o a la disolución de las garantías jurídicas de un Estado de Derecho.

Ley y justicia

Ley y justicia como garantías de las libertades

Es necesario establecer como preferencia sistemas de defensa de las libertades porque nunca encontraremos solución definitiva al problema de sus límites. Y para ello, hay que protegerla con leyes y normas adecuadas a unos mínimos que garanticen todas las libertades: las individuales, las colectivas, las de expresión, las confesión, sexo, política o de asociación que, cada vez se ven más reducidas por el erróneo intento de preservarlas cerciorándolas, imponiéndolas o adulterándolas por los intereses y avaricias humanas, eso sí, en nombre de las propias  y de la democracia. Un absurdo, prostituir las libertades para defenderlas. Parece una contradicción, pero no lo es. Se pueden hacer huelgas manteniendo mínimos por bien común, por ejemplo. Se puede luchar por algo respetando el deseo de las mayorías. Se puede legislar a favor de los más desfavorecidos sin atacar a los más privilegiados que son los que en su minoría sustentan las economías, riquezas y por ende las libertades. Todo en su justa medida. Qué aporten más los que más tienen, etcétera, etcétera.

La libertad en sus distintas dimensiones es una fuente inagotable de reflexión y debate, pero independientemente de las hipótesis en las que se sustenten los diferentes modelos la libertad es una y única, y se fundamenta en el respeto por la de los demás y por los demás; sin eso no hay libertad que valga, la llamen como la llamen. Citando a Voltaire creo que nadie lo ha expresado mejor que él: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.

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La periodista Empar Moliner quemando una Constitución española en una TV autonómica pública

No se puede hablar en nombre de la libertad y de la democracia prostituyendo a las mismas, y eso, debería formar parte de la educación y de la formación de nuestras generaciones venideras que deberían conocer bien la historia en la que se fundamentan ambos conceptos y; sobre todo, deberían conocer bien su propia historia.

Es una verdadera sandez defender ambas concepciones sin mantener el contexto de decoro, buena educación y respeto a la propiedad y dignidad de las personas que son diferentes a uno. Las libertades se defienden con la palabra y el derecho y no se imponen con actos violentos y vandalismos que no defienden ideas; sino que lo quieren es imponer voluntades.

Es justo y de derecho manifestarse, reclamar un ideal, una opción política o social, un derecho, el que sea, un Estado o nacionalidad sea cual sea la opción; pero, nunca debe traspasarse el límite de robar una libertad por otra, imponerla sin contar con el precepto de mayoría, de utilizar la ilegalidad, el desacato, la represión o la violencia, pues ahí es cuando se corre el verdadero riesgo de perderla o de prostutirla.

Las libertades se defienden con igualdad, que no significa pobreza, con derecho que no significa imposición, sino consenso, con justicia que es la suma de ambas, con respeto al prójimo y empatía y; sobre todo, con el verbo y el razonamiento, pues en la palabra y el raciocinio están su escudo y espada.

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Manifestación en defensa de la Democracia y la Constitución durante la Transición

No me habléis de libertades sin respetar su máxima, el derecho a la diferencia y el respeto a las mayorías. Lo demás, es pura demagogia y prostitución de las mismas.

@JordiCris

La Crispación en las redes sociales: Los perros de los “Perroflautas” y los polluelos de las “Águilas Imperiales”

Sin ánimo de ofender más que aquellos que se puede, porque sólo ofende quien puede y a quien se puede y no quien quiere, me gustaría dejar una pequeña reflexión a colación de esas pequeñas discusiones o mini debates de las redes sociales donde el argumento más común es el radicalismo; sea de izquierdas o derechas, el insulto fácil y la descalificación personal. Se perdió el gusto por las flechas irónicas y analogías metafóricas para uso del lenguaje fundamentalista y soez. La libertad de expresión es otra cosa.

Expresiones como “facha”, “fascista”, “rojo de mierda”, “basura capitalista”, “capullos pseudoprogres”, “perroflautas”, nazi hijo de p…” etc., etc. No son más que, uno, falta de argumentos antes las objeciones a las que son sometidos con razonamientos y argumentos contrarios a los suyos, dos, total desconocimiento del interlocutor, y de ahí las apreciaciones o desprecios personales sin más, y tres, y la más preocupante, la debilidad emocional e intelectual del que necesita certezas rotundas de otros para encontrar un motivo para vivir asimilando sin ningún tipo de duda la verdad absoluta o pensamiento de otros. La incapacidad de autocrítica y menos la de reconocer, no un error, sino la posibilidad de que haya otras opciones diferentes, mejores, iguales e incluso peores a las suyas pero tan lícitas y válidas como las suyas hacen que  estos sentencien de manera categórica y única con insultos. Su único argumento. Aquí mueren el eufemismo y la ironía como herramientas del debate inteligente.

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Gente que ladra consignas y que cuando lo hace no se dan cuenta de que, los demás piensan o pensamos que, “…sus estridentes ladridos sólo son señal de que cabalgamos” tal y como plasma en su poema Johann Wolfgang von Goethe “Ladran” (Kläffer).  The dicho bien, sí, porque la expresión “Ladran, luego cabalgamos” no aparece en el Quijote como la mayoría piensa.

Me dan pena, siento verdadera lástima por ellos, por la incapacidad de poner en duda su única verdad, pues como expuso Descartes en sus “Meditaciones metafísicas” la primera verdad es… “pienso, existo” y éste es un método de razonamiento que lleva a plantearse o replantearse más motivos de duda que de certeza pues se propone investigar a fondo toda cuestión a fin de determinar si hay algo verdadero en la misma o, en caso contrario, obliga al menos a buscar la verdad alternativa, el convencimiento o el precepto de que en la certeza no hay nada absoluto o ninguna verdad. Que esta es relativa. Y eso crea inseguridad, miedo y pereza.

Pues nada, entre jaurías de niños y no tan niños ladrando consignas marxistas, bolcheviques, trotskistas, etc., y otros rememorando aspiraciones con gañidos de futuro nacionalsocialista o IV Reich, o como mínimo al amparo de un Caudillo,; unos, hablando de libertades mientras quieren cercenar las de los demás, de democracia apoyando a regímenes autocráticos, dictatoriales, represores o como mínimo faltos de libertades, y otros, soñando con sátrapas salvapatrias que reordenen sus vidas y mentes obtusas, para no tener que pensar, es más fácil sólo obedecer, anda el juego de la inquina, descalificación, odio y enfrentamiento que marca la crispación de lo que siempre fue el mejor ejercicio de la democracia, el debate. Y así nos va… Ladran o gañan  unos y otros Sancho, pero no sé si cabalgamos.

Las sociedades que consideramos democráticas o más avanzadas en derechos y libertades se han enfrentado históricamente a variedad de conflictos teniendo que  resolver y reconocer que las personas que las conforman son diversas y plurales. Por ello se crearon e instauraron estamentos y mecanismos populares que permitieran llegar a acuerdos, consensos, transacciones y pactos promoviendo como método el conflicto regulado como algo provechoso para el aprendizaje colectivo. Uno de estos mecanismos es el debate.

Como escribió ayer Rosa Montero en su fabuloso artículo de El País, LOS RINCONES DE LA ESTUPIDEZde lo que estoy segura es de que los humanos chillamos muchísimo y nos golpeamos el pecho como gorilas para alardear de nuestras opiniones, y en realidad somos pequeños, irresponsables, contradictorios y lerdos (no hay más que asomarse al griterío de las redes para comprobarlo). No somos nada.” Touché Rosa Montero.

@JordiCris