La muerte de todos los dioses por Matrix.

Como dijo Salvador Pániker (en su caso mencionando a Bach)…”no soy ateo porque existe Joe Bonamassa”.

DIOSES GRIEGOS Y ROMANOS

Dioses griegos y romanos

El lenguaje binario es el más hablado por los nuevos profetas pese a ser el más desconocido…

Cayeron los viejos dioses, murieron los dioses egipcios, mayas, aztecas u olmecas, deidades de los pueblos elegidos por el sol y que representaban a las fuerzas y fenómenos de la naturaleza y que, los que los apoyaban adoraban y calmaban a través de ofrendas y rituales de modo que sus fuerzas continuaran con sus funciones de acuerdo a la maat, o el Téotl como orden divino. Los dioses del Olimpo, Dodekatheon o doce dioses olímpicos nacidos del Caos y casi humanos según la Teogonía de Hesíodo que vencieron a los titanes (Titanomaquia) o los dioses romanos asistentes o auxiliares invocados junto con la deidades mayores poco más que por sus nombres y funciones, en un polidemonismo más que un politeísmo y en el que el numen o ‘poder’ del ser que se manifestaba en formas altamente especializadas. Todos ellos murieron igual que hicieron otros dioses ancestrales a causa del paso del tiempo.

No hay dioses eternos, como la energía, los dioses se transforman, cambian de forma, de era, de dogma y de acólitos seguidores en su fe según nacen los nuevos dioses. Ellos no lo saben, pero los siguientes en morir serán los dioses monoteístas que hace tiempo iniciaron sus decadentes tránsitos hacia las nuevas religiones cambiando sus iluminaciones, cruces o cielos de edenes paradisíacos mientras los últimos reductos fundamentalistas, sea con libros sagrados millonésimamente malinterpretados  o fusiles intentan evitar lo inevitable, la caída de sus supersticiosos dogmas.

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Los smartphones son los altares donde rezamos los nuevos acólitos…

Las nuevas generaciones los han cambiado por los nuevos dioses creados por la tecnología, tienen nombre y apellidos, tienen su propias doctrinas y evangelios por diferentes que sean: Iphone IOS, Androide, Windows Phone, Firefox OS, Blackberry, Ubuntu Touch Linux, Tizen, WebOS, etc. Adorados con sus altares Iphone, Samsumg, Huawei, BQ Aquaris, Sony, LG, etc. etc., dioses como Bill Gates (Microsoft), Sergey Brin and Larry Page (Google), Linus Torvalds (Linux), Larry Ellison (Oracle), el desaparecido pero presente Steve Jobs (Apple), etc. Dioses que han hecho que las diferencias entre oriente y occidente sean mínimas para que todo el mundo pueda estar conectado, unido y compartir; algo que no consiguieron los antiguos dioses. Hasta sus cruzadas son diferentes, hay ejércitos de 140 caracteres prestos a la guerra santa, yihab, bula o Sun Tzu las veinticuatro horas del día.

Las nuevas generaciones han cambiado dioses, padres y cultura por el sistema binario unificado desde el bit hasta el Jotabyte (yottabyte) sin darse cuenta y, pronto su realidad será más virtual que verdadera y Matrix será ambas cosas, cada uno elegirá la dimensión donde quiera estar. Se habrá cumplido la profecía de la sagrada escritura tecnológica… La muerte de todos los dioses por Matrix.

Matrix horizontal

El lenguaje binario es el más hablado por los nuevos profetas pese a ser el más desconocido.

Sin menos precio alguno mientras me queden el cine, la música, la historia, la filosofía y la poesía seguiré adorando a dioses paganos como Joe Bonamassa, el mismo Pániker, Voltaire o Robert de Niro.

Por Jordi Carreño Crispín @JordiCris

El comunismo o el comunismo vicevérsico…

Idealizar un mundo mejor fundamentado en conceptos que parten de la base de que todo el mundo es bueno, solidario, honesto y generoso es como pensar que las guerras son la única herramienta eficaz para llegar a la paz.

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¿Capitalismo y Comunismo ésa es la cuestión?

El comunismo como doctrina económica, política y social que defiende una organización de sociedad en la que no existe la propiedad privada, ni las diferencias de clases, y en la que los medios de producción están únicamente garantizados por el Estado, y, que éste, es precursor y encargado de  distribuir la riqueza de los bienes productivos de manera equitativa y según las necesidades de cada uno, es una bella idea romántica de un mundo mejor que nada tiene que ver con la realidad.

Vídeo gráfico de Los Imperialismos (Muy recomendable verlo)

Nacida en pleno siglo XIX por el pensamiento de dos filósofos prusianos, Karl Marx y Friedrich Engels en pleno desmoronamiento de los Imperialismos, el nacimiento de la Revolución Industrial y bajo un fuerte crecimiento demográfico a causa de esta; la población mundial pasó de 889 millones de personas en 1800 a 1.186 en 1850, alcanzando  los 1.571 millones en 1900, siendo Europa la que experimentó el ritmo más alto de crecimiento: de los 187 millones de habitantes que tenía en 1800 pasamos a 401 en 1900;  digamos que tenía unas bases más que suficientes para su aparición y desarrollo como un modo de reordenar las nuevas sociedades industrializadas a través de las filosofías socialistas y el sindicalismo, ya que los obreros (ya había distintas clases: especialistas o nuevos oficiantes técnicos, capataces, etc.) y mano de obra (obreros, aprendices y mujeres o niños), vivían bajo unas condiciones pésimas (de salubridad, explotación laboral y económicas desmesuradas) por parte de las diferencias sociales de las clases privilegiadas más pudientes y la nobleza, que desarrollaron la industria y, por ende, las propias sociedades cambiando el panorama social, geográfico, económico, político y social creando una nueva clase obrera o proletaria que era mucho mayor que las clases medias o nueva burguesía (creadas por los hombres de negocios, comerciantes, profesionales independientes, militares, etc.) y por supuesto, que la nobleza y el clero.

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Con La Revolución Industrial llegó el socialismo y el sindicalismo

Resumiendo, tuvo un motivo razonado,  práctico, lógico y de sentido común, que de un modo u otro reorganizarían el mundo, de tal manera que sería el embrión de la concepción del mundo actual pasando por sus diferentes etapas. Desde su nacimiento a su declive, no superado todavía hoy.

Bajo esta romántica visión del mundo proletario, éste, ha vivido el desarrollo del siglo XIX y su expansión e inicio de declive y caída en el XX con la desaparición de la URSS y sus países satélites a causa de los nacionalismos europeos por un lado, la incapacidad del sistema en conseguir la igualdad tan ansiada proletariamente y creando un modo de vida social de bajos recursos y nuevas clases sociales privilegiadas, corruptas y dictatoriales y que, bajo la bandera proletaria subyugaron más a las clases trabajadoras con la hoz y el martillo que con la explotación capital. El nuevo desarrollo tecnológico y la llegada de la nueva sociedad de la información terminaron por derribar el castillo de naipes del sueño comunista. La Globalización es el último agente que hace que sea imposible una sociedad comunista, amén de la propia condición humana. Capital, información, comercialización sin barreras, facilidad de los flujos migratorios, legales e ilegales y el mestizaje de cultural son hándicaps que difícilmente pueden superar estas románticas filosofías igualitarias.

¿Por qué no han sido capaces de adaptarse a los nuevos tiempos?

Entre otros muchos factores, por las diferentes corrientes creadas dentro de los propios sistemas de pensamiento socialista y comunista, sus diferencias y debates les ha llevado más a luchar por lo que los separaba que por lo que les unía, el pueblo. Por la incapacidad de ver hacia adelante los propios cambios socioeconómicos producidos por el desarrollo tecnológico mirando únicamente hacia atrás en el dogma, es decir, modificar sus planteamientos primigenios hacia una adaptación del concepto, por ejemplo el de la propiedad privada, el primer gran obstáculo. Hizo que el mundo occidental hiciese causa común contra el sistema, incluyendo los a los trabajadores de las democracias. Por ejemplarizar sociedades obsoletas y fracasadas como la propia URSS, Alemania Oriental, los países satélites como Polonia, Checoslovaquia, Yugoslavia, Hungría, etc. donde el desarrollo tecnológico quedó obsoleto, atrasado y fueron y son, un claro ejemplo de la falta de necesidades básicas. Fue, el miedo a ir hacia atrás en una involución contraria al desarrollo. Y a este segundo punto me refiero con, puedes dar educación o sanidad pública e igualitaria a todo el mundo, pero si no lo acompañas de neveras y estómagos satisfechos por racionamientos, falta de alimentos y productos básicos, colas para conseguirlos, y mercados negros para obtener algún producto extra o considerado de lujo,  lo primero, desaparece el efecto beneficioso de igualitario y común (nadie quiere ser igual de pobre que otro) y la prioridad pasa a ser, las carencias; si tenemos en cuenta que la información y adoctrinamiento forman parte del pensamiento, las mentes más clarividentes, se rebelan, las revoluciones siempre viene por pensadores libres. Y por último, si pese a todos sus defectos, las democracias occidentales presentan un sistema de vida más atractivo, aun trabajando y viviendo en condiciones mínimas, con sus corruptelas y vidas controladas y dirigidas en el engaño de la democracia, está claro cuál es la opción entre Guatemala (las democracias) y Guatepeor (el comunismo). (de Guatemala a Guatepeor, es una frase del refranero español que no quiere indicar ofensa alguna al pueblo Guatemanteco, es un juego de palabras)

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Año 1989. la “Caída del Muro de Berlín” es el inicio del fin del comunismo después de 27 años de Guerra Fría entre Occidente y Oriente

Si buscamos un mundo utópico, igualitario, de derecho y justicia teniendo en cuenta la condición humana yo abogaría por el COMUNISMO VICEVÉRSICO, me explico: un mundo basado en la doctrina igualitaria fundamentada en el desarrollo de la propiedad privada (con unos mínimos de accesos garantizados como la vivienda o desarrollo agrícola – tierras para explotación y desarrollo del medio agrícola y rural), la igualdad social del trabajo (derecho al puesto de trabajo, a la creación de pequeñas empresas o el desarrollo de autónomos y al imposición económico social de revertir beneficios de las grandes corporaciones en puestos de trabajo, ayudas económicas pago o ahorro de impuestos según el modelo de negocio escogido), al aprovechamiento de los recursos comunes con obligación a desarrollar estos sectores (agua, sol, viento y medios naturales) amén de otras políticas, el Estado como garante de los temas que afectan a toda su población en mayor medida para los menos favorecidos: seguridad, educación, sanidad, vivienda y trabajo, pero no de los modelos productivos, de la propiedad privada o de las opciones de la privacidad de servicios. Las dos opciones pueden pervivir juntas. Hay mucho temas más que resumiendo yo diría que el COMUNISMO VICERVÉRSICO debería acercar más en las diferencias socioeconómicas, todo el mundo con sus necesidades básicas cubiertas, unos más que otros, es inviable, pero todo el mundo con formación y educación, con sanidad y vivienda y, para que se entienda mejor, unos ejemplos: todo el mundo comiendo jamón, unos desde 19€ el kilo y otros, si lo pueden pagar de 269€Kg; unos con Mercedes y otros con Seat Ibiza, unos con pisos de 70m2 y otros con casas de 1.000m2, pero todos con comida y techo, con educación y sanidad, con libertad de elección para poder optar con más o menos facilidad a una clase u otra. Todos iguales en derechos y oportunidades, todos iguales desde unos mínimos establecidos hacia arriba, y eso  no lo puede traer dos siglos más tarde un concepto caduco que no se adecua a las sociedades modernas y sus necesidades. Este mismo concepto se puede ampliar a las ayudas internacionales para el desarrollo de las poblaciones o países más necesitados con convenios de colaboración internacionales para la inversión y recuperación de la autonomía de los mismos en sinergias e intercambios beneficiosos para todos. La Globalización hace que todos necesitemos recursos de todos.

Estoy firmemente convencido que la igualdad de derecho y económica se deben desarrollar desde la riqueza y libertad de las democracias, pero con unos mecanismos que permitan el acceso y el control del desarrollo del capital y los recursos. Demográficamente la población mundial crece, vive más y, por tanto los mercados están garantizados a priori, no buscar el equilibrio entre capital y socialización es el modelo de fracaso que las sociedades ya han vivido hasta la fecha de hoy. Yo soy un comunista vicevérsico convencido, como lo son muchos más aunque aboguen lo contrario, y si no pregunten a esos que van de comunistas  o socialistas y que viven en casas de 1.5 millones de euros, visten de Prada o Armani o simplemente ganan 150.000€ al año contra los 396€ de ayuda de otros… ¿Cuántos iban a repartir sus viandas y beneficios, sus propiedades e inversiones…?

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Personajes declarados socialistas o comunistas que se podrían considerar por sus rentas clases altas o millonarios. (Cosa que creo que no es incompatible)

Idealizar un mundo mejor fundamentado en conceptos que parten de la base de que todo el mundo es bueno, creo que no es lo adecuado, fundamentar un mundo desde la oportunidad y acceso a la riqueza de todos desde unos mínimos exigibles, es más viable si no posible.

Jordi Carreño Crispín   @JordiCris

Eufemismos revolucionarios

Las revoluciones son situaciones donde todo da un giro y se transforma. Donde desde la tecnología hasta las situaciones políticas o sociales más complejas y relevantes cambian gracias a ellas.

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El comandante Fidel Castro líder de la Revolución cubana fallecido ayer 25 noviembre de 2016

Les debemos mucho, pero no siempre el resultado es el esperado y paradójicamente han estado mayoritariamente vinculadas a eufemismos que contradicen sus significados primigenios. De las grandes revoluciones por la libertad de los pueblos, la historia de la humanidad nos revela otras realidades y hechos distintos a lo que las mismas pretendieron.

Podemos decir y apuntar claramente en la historia universal que las grandes revoluciones además de las industriales, tecnológicas para mi han sido nueve: La Revolución Francesa, La Revolución Norteamericana, La Revolución Haitiana, La Revolución Rusa de Octubre o Bolchevique, La Revolución China de Mao Zedong, La Revolución Cubana, La Revolución de los Jemeres Rojos, La Revolución de los Claveles y la Primavera Árabe. Todas ellas han cambiado  realidades, mapas políticos e incluso geográficos. No incluyo los “golpes de Estado“, que no dejan de ser revoluciones al fin y al cabo, pero motivadas y destinadas únicamente a los cambios de poder político, orquestados normalmente por corrientes o intereses imperialistas, militaristas, fascistas, etc. Interminable la lista.

Indudablemente la pretensión de todas han sido las de liberar o reconducir a sus pueblos de opresiones tales como monarquías, colonialismo, influencias religiosas o regímenes dictatoriales u opresores -según convengan- y que están pensadas y orquestadas con el leitmotiv de mejorar la vida de sus conciudadanos. Pero la realidad torna diferente cuando a excepción de la Revolución Francesa y Norteamericana, que instauraron los principios ilustrados del republicanismo que nos condujeron a la democracia moderna terminando con el llamado Antiguo Régimen, la caída de las monarquías absolutistas y coloniales (en el caso de Norteamérica) para llegar finalmente al modelo de libertades teóricas occidentales, y aun así tuvieron que padecer en nombre de las mismas las guerras entre jacobinos y girondinos, los Sans Culottes contra los jacobinos, hebertistas y enragés  o el imperialismo napoleónico o, en el caso de Norteamérica las guerras de independencia de los Estados y la propia Guerra de Secesión para llegar a su objetivo final. Quizá la Revolución pacífica de los Claveles sea la única con un coste y resultado óptimo a su origen e intención, porque las demás terminaron bajo el yugo de dictaduras personalistas y tanto o más opresoras que lo marcaban sus objetivos, la de liberar a sus pueblos. Rusia, China, Cuba y Camboya bajo las dictaduras de la hoz y el martillo, Haití bajo los gobiernos presidencialistas corruptos o la sangrienta dictadura de “Papa Doc“, la Primavera Árabe con guerras internas llevadas al ámbito internacional y contra occidente entre suníes, y chiitas y sus diferentes corrientes sufistas, jariyistas, salafistas, wahabistas, en definitiva, la lucha entre árabes, bereberes y las diferentes corrientes islamistas, desde las más democráticas hasta las más fundamentalistas.

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Quiero decir con ello que bajo las palabras más usadas en el término revolución vienen casi siempre como sinónimos acepciones como “imposición”; en la de pueblo e igualdad “élite”, en la de libertad “control”, en la seguridad “represión”, en pensamiento libre “adoctrinamiento”, en la de enemigo “opositor”, en la de justicia “injusticia” y en la de imperialismo “absolutismo“. Y es que nunca se ha usado tan mal y con tantos eufemismos los términos que engloban a revolución, libertad, igualdad y justicia tantos eufemismos y argumentos que disfrazan lo contrario. Tanto es así que hasta Napoleón que se consideró un ilustrado y revolucionario las definió así: ” En las revoluciones hay dos clases de personas; las que las hacen y las que se aprovechan de ellas.” o frases como la de Stalin que terminó por fulminar a todas las corrientes de adversarios: leninistas, trotskistas, etc. ” No podéis hacer una revolución con guantes de seda”.

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Y es que el eufemismo parece algo intrínseco y arraigado en cualquier tema relacionado con el gobierno de los pueblos, en el hombre en sí, de ahí que no haya revoluciones que no lleven finalmente al dogmatismo del proteccionismo ideológico de un líder o doctrina, en definitiva, a un sometimiento de un modo u otro.

Sé que muchos no estarán de acuerdo, sobre todo la gente de la izquierda más radical que tiene héroes como Mao, Ho Chi Minh, Fidel, Chávez o Maduro ahora, pero si ésa es su libertad yo se la regalo por mi esclavitud occidental y capitalista que al menos me permite escribir y hablar tal y como pienso, y mis limitaciones son las propias de la ley y las circunstancias propias de los mercados, para bien y para mal. Y aun así, tengo la libertad de quedarme o irme si no me gusta.

Jordi Carreño Crispín  @JordiCris