Vladimir Nabokov o el padre de Lolita.

«Apreciad los detalles, los divinos detalles». Esta máxima esencial preside ‘Cursos’, las clases de literatura del escritor que ahora se publican.

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Nabokov escribiendo en el coche.

Vladímir Vladímirovich Nabókov hijo de Vladimir Dmitrievich Nabokov, jurista y estadista, hijo de un ministro de Justicia bajo los zares y de la baronesa María Bon Korff, nacido, no se sabe exactamente si el 22 o 23 de abril, aunque esta última parece ser la fecha biográficamente más aceptada, del año 1899 en la casa de campo familiar en Vyra, provincia de San Petersburgo, por tanto, en el seno de una familia rica, educado por institutrices inglesas y francesas, que a su vez serían sustituidas más tarde por preceptores rusos y alemanes, aprendió a hablar primero el inglés que en su lengua vernácula, el ruso.

Cursó estudios en el Prince Tenishev School entre 1910 y 1917, y en el Trinity College, Cambridge en 1922.

Para escapar a la revolución bolchevique salió junto a su familia de Rusia (1919) y se radicó en Berlín, Alemania. Huido de Europa después del triunfo hambriento de los nazis se refugió en Francia en el año 1937 para terminar emigrando a Estados Unidos en el año 1940, en plena II Guerra Mundial.

Para ganarse la vida enseñó inglés, fue profesor de tenis, y también creó crucigramas para el periódico ruso Rul desde 1922 a 1937. Se forjó cierta reputación como escritor de ficción (en ruso) bajo el seudónimo de, V. Sirin.

El joven exiliado comenzó a labrarse fama como escritor entre la colonia de exiliados rusos. También de entonces data su matrimonio con Vera, una rusa de ascendencia judía y su compañera de por vida. Como nunca aprendió a conducir, dependía siempre de su esposa Vera para que lo llevara.

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Vera Nabokova, la inseparable mujer de Vladimir Nabokov

Había escrito más de 2.000 páginas confeccionando distintos cursos de literatura rusa y europea antes de dar clase alguna. Nabokov necesitaba escribirlo todo, era incapaz de responder a una si no escribía previamente su respuesta. En cuanto al orden cronológico, las primeras lecciones en su trilogía de Cursos no las daría ni en Wellesley ni en Cornell, sino en Harvard, aprovechando una excedencia e invitación que se le hizo en el año 1951. El tema no podía ser otro que la novela fundacional: El Quijote.

Su obra incluye poesía, ficción, drama, autobiografía, ensayos, traducciones, y crítica literaria, así como trabajos sobre mariposas y ajedrez, aficiones heredadas de su padre. Destacó en su carrera como entomólogo acumulando una gran colección de insectos. En la década de 1940 estuvo a cargo de la colección de mariposas de la Universidad de Harvard. El género Nabokovia fue nombrado en su honor, así como otras mariposas, especialmente de los géneros Madeleinea y Pseudolucia.

Popularmente conocido por su novela, Lolita (1955) la extraordinaria y controvertida novela en la época donde Humbert, el protagonista, un hombre mayor, se enamora de una niña de 12 años, Lolita, y la seduce. Los editores americanos temieron lo peor y tardaron en publicarla. Apareció primero en Francia, y tras diversos escándalos y la publicidad que obtuvo, salió en USA (1958), donde consiguió un éxito perdurable. Escribió además Pálido fuego, Ada o el ardor, ¡Mirad a los arlequines! o La dádiva que figuran entre las obras maestras de la literatura de todos los tiempos. Muchos críticos y moralistas atacaron a su novela Lolita que se convirtió en un bestseller tras publicarse cuando ya había cumplido los 56 años y que le dio el reconocimiento y la fama internacional. En 1959 se estableció en Suiza.

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Lolita, la obra que popularizó a Nabokov

El Nabokov pedagogo

Aunque no lo hiciera de manera explícita, porque los decálogos y cualquier forma de regular la creatividad, le ponían enfermo, podemos decir que Nabokov en sus cursos sobre novela europea y rusa, y en menor medida en polémico curso sobre El Quijote, utilizaba una especie de tabla de mandamientos que pretendía  contagiar, nunca imponer, a sus alumnos. No quiso darles la tabarra con grandes peroratas y huecas erudiciones, aunque utilizaba ésta siempre que le fuera de utilidad. Siempre pretendió invitarles a que hicieran de la lectura una experiencia mágica, sensual y dichosa.

Nabokov hacía ver a sus alumnos que sin el lector, sin la responsabilidad y total participación del mismo, pero también sin sus ganas de presenciar un milagro estético, no era posible esa magia, pues al fin y al cabo, la literatura se producía para él mediante esa fricción que se da en el encuentro o choque de dos mundos: el mundo que contiene una novela, con su lógica particular, y el mundo del lector, agarrado inevitablemente al engrudo de la gravitación y las reglas de la realidad. El lector era el encargado de vivificar el tejido que formaba una novela. El encuentro entre uno y otra tenía algo siempre de invención del fuego: la fricción constante que produce un calor que al exacerbase produce una chispa, una lumbre que puede ocasionar una hoguera, un incendio. Así pues el primero de los mandamientos de las tablas de Nabokov exige a los lectores «asumir el misterio de las cosas». Es una línea del Rey Lear, de William Shakespeare, y es lo que Nabokov, que todavía no había escrito Lolita ni se había hecho multimillonario, le sugiere a todo aquel que pretenda tomarse el arte en serio.

Para definir arte propone esta síntesis: belleza más compasión. Y agrega, consciente de la impotencia de su propia definición: «Esto es lo más cerca que podemos estar de una definición de arte». Sin embargo para confeccionar «la realidad», a la que considera una cáscara vacía que sólo podría obtenerse mediante una síntesis de lo que cada cual considerara «realidad» (y la realidad del botánico ante un paisaje no puede ser la misma que la de un paseante distraído), las artes dedicadas a ese negocio no pueden sino recurrir a artimañas ficticias: «Se podrá discutir si el periódico y un conjunto de sentidos reducidos a cinco son las fuentes principales de la llamada «vida real» del llamado «hombre medio», pero una cosa sí es segura, afortunadamente: el mismo hombre medio no es sino un ente de ficción, un tejido de estadísticas». Dado que la idea de «vida real» se basa en un sistema de generalidades, los hechos de esa vida real sólo pueden enlazarse con los de la ficción en cuanto a generalidades. De ahí cabe deducir que cuanto menos general sea una obra de ficción menos reconocible será en términos de vida real. Y viceversa. Ahora bien, partiendo de esa sencilla regla matemática, Nabokov no duda en hacerse trampas cada vez que puede. Por ejemplo, respecto al Quijote, le echará en cara a Cervantes que demuestre un escaso conocimiento de la geografía española, lo que debería haber llevado a alguno de sus alumnos a preguntarle: «Pero, profesor Nabokov, si nos ha dicho que la ficción que crea un autor no le debe nada a la realidad de la que ese autor forma parte, ¿por qué vamos a afearle a Don Quijote que de La Mancha a Barcelona no cruce ningún río? A lo mejor en la España ficticia de la novela no hacía falta que hubiera un río». Nabokov no teme hacer esta trampa una y otra vez, es decir, acude a los datos de la realidad para marcar una debilidad en alguna de las ficciones que comenta, porque por mucho que observara que el arte lo que se propone es crear su propia realidad, parece evidente que ésta no tiene otro remedio que estar anclada en la realidad hecha de generalizaciones, gracias a lo cual si en una novela realista un personaje se tira al metro, el lector no aprobará que aparezca un mago de repente que libre al suicida de su muerte: esas cosas sólo pasan en la realidad, la inverosimilitud es un aliciente de la realidad, en la lógica de la ficción suele señalar una pereza.

Nabokov se previene siempre pidiendo a sus alumnos que no caigan en el vicio de hacer de los personajes de ficción representantes eximios de determinados grupos humanos: el cuadro que Cervantes pinta de la España del XVII es tan representativo de la España del XVII como Santa Claus es representativo del siglo XX. Así pues hay un hiato entre los mandamientos que Nabokov va poniendo en liza en su defensa de la ficción a través de algunas obras maestras (y de otros autores a los que hace estudiar para rebajarles la condición de ejemplares, como es el caso de Dostoievsky, al que considera ramplón, tremendista, y lo peor que puede ser un novelista: un moralista) y algunos de los exámenes que les hace pasar a esas obras. Pero trata en todo momento de recordarse y de recordar a sus alumnos que toda gran novela es un cuento de hadas, y que no hay peor estrategia que la de buscar en sus personajes identificación con uno mismo o enseñanzas pedagógicas o influencia social o, en fin, compromiso. Para Nabokov el compromiso -con qué- es siempre un ardid mediocre: los compromisos se contraen, y contraer es empequeñecerse. Una novela es una obra de arte: lo que se le debe exigir es emoción estética. Lo que debe contagiarnos es perplejidad y asombro para seguir asumiendo el misterio del mundo. De ahí su mandamiento esencial: apreciad los detalles, los divinos detalles.Muchos de los alumnos de Nabokov, cuando éste ya alcanzó la fama mundial, prestaron sus impresiones al recopilador de estos Cursos, Fredson Bowers. Alababan el entusiasmo de su antiguo profesor, el modo en que penetraba en los mundos encantados que iba presentándoles, estudiando itinerarios de personajes, dibujando la especie a la que pertenecía Gregorio Samsa, escudriñando la melodía de la prosa de Jane Austen o el uso de la frase que se desdobla incansable en la de Proust. Algo de esa magia se conserva en el texto de estas lecciones, donde se ve en muchas páginas la lupa del entomólogo Nabokov aplicada a pasajes de sus obras predilectas: una de sus tácticas era reducir las novelas a su demorada exposición argumental para luego buscar, como quien hunde la mano en fango en pos de un brillante, los excepcionales detalles en los que quedaba guardada la emoción. También leía en voz alta sus pasajes favoritos que por sí solos constituirían una deliciosa antología nabokoviana. Para el lector de estos Cursos, será difícil volver a Tolstoi y no apreciar el modo en que juega con las dimensiones del tiempo, o rescatarse de observar el uso del contrapunto que hace Flaubert constantemente. Y desde luego qué cansina queda al lado de la lectura de Nabokov la sólita lectura del Ulises de Joyce como parodia del de Homero: Nabokov nos muestra cómo el tema de la novela de Joyce es el Destino en su terna eterna: el pasado presente pero imposible, el presente ridículo e inagarrable y el futuro patético, los tres bailando en una sincronización de sucesos triviales. En cuanto a El Quijote, ¿a quién sino a Nabokov podía habérsele ocurrido demostrar que el personaje de Cervantes da más palos de los que recibe mediante un cómputo de partido de tenis? ¿a quién sino a él pudo ocurrírsele la genial idea de que en la batalla final, en vez de enfrentarse con el Caballero de la Blanca Luna, debía haberse enfrentado con el Quijote de Avellaneda, para que la falsedad tuviera ocasión de vencer a la ficción verdadera? Los Cursos de Nabokov consiguen lo que se proponen, con sus trampas incluidas: son excelentes puertas de entrada a las novelas de las que se ocupa, y están llenos de observaciones interesantes cuando no geniales, y desde luego, que es lo fundamental, contagian la impresión de que sí, en efecto, una gran novela es siempre un acto mágico gracias al cual sus lectores alcanzan a asumir el insobornable misterio de las cosas.

Original inédito

En abril de 2008, Dmitri Nabokov, hijo y albacea literario del escritor, comunicó a la prensa su decisión de publicar una novela inconclusa de su padre. El manuscrito, titulado The Original of Laura, consta de 138 fichas, el equivalente de unas 30 páginas manuscritas. A su muerte, en Montreux, Suiza, el 2 de julio de 1977 Nabokov había dejado instrucciones para que el manuscrito fuera destruido; su viuda, sin embargo, optó por conservarlo.

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Las obras de Vladimir Nabokov

  • La defensa de Lùzin (1930)
  • Desesperación
  • Invitado a una decapitación
  • Barra siniestra – fue su primera novela en inglés (1947)
  • Lolita (1955)
  • Pálido fuego (1962)
  • Alexandr Pushkin Eugene Onegin (4 volúmenes). Publica su traducción al inglés (1964)
  • Habla memoria (1966)
  • Ada o el ardor (1969)
  • Una belleza rusa y otros relatos (1973)
  • Opiniones contundentes (1973)

“Aunque camino siempre al borde de la parodia, tiene que haber, por otra parte, un abismo de seriedad”.

Para finalizar recomendarte que consigas el documento único que te hará comprender la vida de este notable artista. Un video (es posible conseguirlo en DVD y VHS) con la entrevista que Bernard Pívot le realizó en su programa televisivo “Apostrophes“, para la televisión francesa, a Vladimir Nabokov en 1975. Es de público conocimiento el rechazo natural que Vladimir tenía por las entrevistas televisivas, pero para esa oportunidad puso una serie de condiciones que demuestran el tipo de sensibilidad que poseía este notable escritor y sencillo ser humano.

Por Jordi Carreño Crispín.

P.D: Dedicado a todos mis amigos escritores, a los que he leído, a aquellos que con la pluma de su imaginación son capaces de hacernos volar a múltiples paraísos, a los que nos regalan billetes para aprender, soñar, reír, llorar, y, con su sapiencia nos vuelven si no más sabios, al menos más críticos y conocedores. Gracias a todos… Especialmente para la novel escritora que con algún certamen cuenta ya en su currículo, mi hija Aurora Carreño, a mis amigos Celia Velasco, Pedro Prieto, Guillem Bujosa, Jorge Espina, Juan Mi Julià (Samuel Bressón), Antonio Doñoro, José Aranda, Joana Pol, Miguel Ángel Vidal, Victòria Fullana, Martín Garrido Ramis, Miquel Adrover Caldentey, Paco Tena, Paco Ferrandis, Inma Chacón y aunque ya no esté entre nosotros al inolvidable profesor José Luis Sampedro… y a los que aun  no he leído pero leeré algún día y, por supuesto a mi musa, la que me inspira y única que es capaz de hacerme escribir compulsivamente , Tuñy Barcala.

Fuentes y extractos de textos documentales:

www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1603/Vladimir%20Nabokov

http://www.elmundo.es/cultura/2016/12/17/5854455cca4741ff3f8b462a.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Vladimir_Nabokov

 

 

La muerte de Jesús: un hecho sobre el que no sabemos casi nada…

La única certeza que rodea la crucifixión de Cristo, que se conmemora en Semana Santa, es que fue “una operación romana”.

“Los testimonios bíblicos que acusan a los judíos son una distracción que trata de lanzar a los historiadores por el camino equivocado”

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La muerte de Jesús en la cruz, que se conmemora en Semana Santa, es uno de los acontecimientos más importantes de la historia. Sin embargo apenas sabemos nada sobre él. Casi ningún investigador niega que el fundador del cristianismo fuese un personaje histórico, crucificado por Roma en Jerusalén. El resto se mueve en un enorme espacio en el que confluyen la fe, la historia y el misterio. Cada nuevo hallazgo arqueológico relacionado con ese momento es analizado a fondo. El descubrimiento en una tumba de aquella época del cadáver de un reo crucificado, que recibió sepultura en vez de dejar que se pudriese a la vista de todos como solía ser habitual, hace plausible el entierro de Jesús. Una inscripción hallada en “Caesarea Maritima” confirma la existencia de Poncio Pilatos como gobernador romano en época de Tiberio. Pero el relato bíblico sigue muy alejado de cualquier confirmación histórica. Como escribió el periodista de EL PAÍS Juan Arias, uno de los grandes conocedores de la figura de Cristo, autor del libro Jesús. Ese gran desconocido, “aún no sabemos quiénes, ni por qué mataron a Jesús“.

Una de las pocas certezas que comparten los historiadores es que la muerte de Jesús tuvo lugar durante la Pascua judía (Pésaj), en la que se conmemora la liberación de la esclavitud en Egipto y que es una de las fiestas más importantes del calendario hebreo. Como la Semana Santa cristiana, Pésaj depende de las fases lunares y el equinoccio de primavera.

 “Existe una conexión muy sólida entre la Pascua judía y la pasión”, asegura Carl Savage, profesor de arqueología bíblica en la Universidad de Drew (Estados Unidos) y que ha trabajado en diferentes yacimientos como Bethsaida, en Galilea. “Es muy plausible que ocurriese durante ese periodo, aunque incluso los propios Evangelios aportan calendarios ligeramente diferentes sobre los acontecimientos de la última semana de vida de Jesús”, prosigue.

¿Cuándo murió?

Preguntado sobre las certezas históricas que rodean la muerte de Jesús, Douglas Boin, investigador de la Universidad de Saint Louis (Estados Unidos), que acaba de publicar un estudio sobre los cristianos bajo el imperio romano, Coming Out Christian in the Roman World: How the Followers of Jesus Made a Place in Caesar’s Empire, responde: “No muchas. Jesús fue ejecutado en la provincia romana de Judea por el prefecto de la provincia, Poncio Pilatos. Eso es todo. Incluso la fecha, probablemente en torno al 28 después de Cristo, es una suposición informada”. Muchos investigadores barajan la fecha del 14 de Nisán, esto es, el viernes 3 de abril. Pero ni siquiera los Evangelios se ponen de acuerdo: Marcos, Lucas y Mateo hablan de un día y Juan de otro. En su libro sobre Jesús, el papa Benedicto XVI apoya la tesis de Juan, lo que adelantaría un día la condena y la muerte.

Son las fuentes no cristianas, sobre todo Tácito, las que permiten establecer un calendario más o menos preciso. El historiador romano habla de la muerte en la cruz de una persona a la que su gente llamaba Mesías bajo el reinado de Tiberio por el gobernador Poncio Pilatos. “Estas fechas son especialmente útiles para los historiadores”, explica Savage. “El emperador Tiberio gobernó Roma entre el 14 y 37 después de Cristo, sabemos que Jesús nació entre el 7 y 4 antes de nuestra era al final del reinado de Herodes. Sabiendo que vivió unos 30 años, podemos fechar su muerte entre el 26 y el 28”. Flavio Josefo también habla de la condena de Cristo a la cruz por Pilatos, pero la autenticidad del pasaje, conocido comotestimonium Flavianum, ha sido puesta en duda por numerosos eruditos. Como explica la historiadora Mireille Hadas-Lebel en su biografía Flavio Josefo, algunos estudiosos creen que todo el pasaje es falso, mientras que otros opinan que “algún piadoso lector cristiano de principios del siglo IV” agregó algunas frases.

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En Getsemaní, en el Monte de Los Olivos (T. Barcala/J.Carreño)

“Aquellos que hemos sido educados en la tradición católica imaginamos el recorrido a través de Jerusalén, el enfrentamiento con los líderes judíos, las palabras pronunciadas en la cruz”, prosigue Boin. “Muchos de estos detalles provienen del relato de los autores de los Evangelios, que se guían por agendas teológicas. Como historiador los considero importantes, pero deben ser analizados con cautela”. El huerto de Getsemaní, la traición de Judas, la última cena, la negación de Pedro, Poncio Pilatos dando a elegir entre Barrabás y Jesús o lavándose las manos: ninguno de estos episodios están confirmados y, en el caso de los dos últimos, son una clara manipulación a juicio de la mayoría de los investigadores.

“La respuesta corta es que no sabemos nada más allá de lo que cuentan los Evangelios y algunas otras referencias”, explica Carl Savage. “Sin embargo, sí sabemos algunas cosas que hacen plausibles por lo menos algunas partes del relato bíblico. Por ejemplo, fue encontrado un hueso de talón con un clavo en una tumba del área de Jerusalén. Eso nos permite confirmar que la crucifixión era practicada como forma de ejecución en Judea en la época de Jesús. También que la forma de enterramiento descrita en los Evangelios coincide con evidencias históricas. Por lo tanto, estas evidencias nos permiten pensar en la muerte de Jesús como un evento real y no como una construcción teológica”.

¿Por qué? ¿Quién?

Sin embargo, la clave no está en cómo fue ejecutado, sino en el por qué y por quién. Los Evangelios acusan a los judíos, una afirmación que ha propiciado 2.000 años de antisemitismo, una de las más violentas, trágicas y perdurables lacras de la historia de la humanidad. Como recuerda Juan Arias, “fue el papa Juan XXIII quien en 1959 mandó quitar de la oración de Viernes Santo la expresión ‘pérfidos judíos’ y la de ‘obcecación de aquel pueblo’ que se negaba a reconocer la divinidad de Jesús”.

Son las fuentes no cristianas, sobre todo Tácito, las que permiten establecer un calendario más o menos preciso

Reza Aslan argumenta en El Zelote, una biografía de Jesús que se convirtió en 2014 en una éxito internacional, que los Evangelistas exculparon a los romanos porque “Roma se había convertido en el principal público del evangelismo cristiano”. Paul Winter (1904-1969) escribe por su parte en su clásico Sobre el proceso a Jesús que “el tribunal judío tenía autoridad para dictar y aplicar penas capitales, pero que, a pesar de ello, a Jesús no le condenó a muerte el Sanedrín”.

Para Douglas Boin, “los testimonios bíblicos que acusan a los judíos son una distracción que trata de lanzar a los historiadores por el camino equivocado”. De nuevo existe un consenso entre los investigadores: si Jesús fue condenado a la cruz, tuvo que ser por los delitos que provocaban un método de ejecución tan extremo: sedición, desafío al poder de Roma, insurrección contra el Estado. Y un gobernante romano como Poncio Pilatos no dudaría un instante en aplicar ese castigo. El hecho de que, según alguno de los Evangelios, fuese ejecutado junto ladrones, “podemos hablar también de rebeldes” precisa Savage, no hace más que confirmar esta tesis. Simon Sebag Montefiore escribe en su monumental historia de la ciudad de las tres religiones, Jerusalén. Una biografía: “Los Evangelios, escritos o enmendados después de la destrucción del Templo en 70, acusan a los judíos y absuelven a los romanos, deseosos de mostrar su lealtad al imperio. Sin embargo, los cargos contra Jesús y el castigo en sí cuentan su propia historia: fue una operación romana”.

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Sexta parada del Vía Crucis (Jerusalem 2015. Tuñy  Barcala)

Nota: Las imágenes no corresponden al artículo original de El País

Artículo de Guillermo Altares: @galtares https://twitter.com/galtares

Fuente: El País 26/03/2016 : http://elpais.com/autor/guillermo_altares/a/

Fotografía nº1:  http://www.religionenlibertad.com

Restode Imágenes: Propiedad de J.Carreño Crispín

Pedro, los cínicos no sirven para este oficio…

Ryszard Kapuscinski, considerado uno de los mejores reporteros del mundo,  escritor y periodista ante todo, maestro indiscutible del oficio de contar historias, lo dejó muy claro: “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”. Y estoy muy de acuerdo.

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Pedro Prieto con su último libro “…y que me quiten lo bailao” Fotografía ultimahora.es

La admiración al maestro de maestros es algo común entre la persona a la que quiero dedicar este post en mi blog y yo, un amigo, alguien a quien admiro y respeto por su trayectoria profesional, pero sobre todo, por su humanidad. Posiblemente, ésta última, es la que ha hecho de él un gran periodista, un reportero de raza, autodidacta, hecho a sí mismo bajo la tutela de los mejores, con su arrojo, valentía y un poco de caradura. No le hace falta más que lo corrido y aprendido durante toda una vida para poder ejercer de ejemplo y maestro, y tal y como le dijo en su día Antonio Roig (otro que tal lo pintan), y él refleja en su último libro “…y que me quiten lo bailao”… – el Máster lo hacemos cada día, trabajando y fijándonos cómo lo hacen quienes más saben o, si no, echando mano de la imaginación-. Y esa ha sido la Biblia y Vademécum de Pedro Prieto García, el correcaminos de la prensa mallorquina.

A muchos de nosotros el valor personal y profesional se nos supone tal y como registran nuestras cartillas militares. A otros, se les debe el reconocimiento por el valor demostrado, con hechos, con la huella o impronta dejada en su quehacer y forma de ser diaria, aun estando activos y vivos (un acto inusual por otra parte). Pedro, es merecedor de tal reconocimiento, y salvando las diferencias con el maestro de maestros, porque las comparaciones siempre son odiosas y, que cada quien es cada cual, a mí me parece que Pedro es nuestro pequeño gran Kapucinschy. Por lo que tiene profesionalmente andado y documentado, por lo escrito y reflejado gráficamente; pero sobre todo, por haber vivido, contado y formado parte de la historia moderna, desde el detalle más ínfimo del papel cuché a la nota de prensa o denuncia, a los conflictos más relevantes, naturales o humanos. Y para muestra un botón, y sin hacer proselitismo, recomiendo leer su último libro “…y que me quiten lo bailao”, pues además de conocerlo un poco, podréis disfrutar de un sinfín de anécdotas, de hechos históricos, y lo más importante, de la historia de la prensa mallorquina y del mallorquinismo inculcado y paseado por Pedro y compañeros ejerciendo su oficio.

He tenido la oportunidad incluso de poder colaborar en alguna ocasión con él, leyendo sus manuscritos antes de hornearlos, dándole mi opinión o, de casi conseguir el apoyo para dar la vuelta al Mundo buscando a nuestros mallorquines más ilustres y olvidados por la historia  patrocinados por una gran marca de bebidas deportivas; y que quedó en nada, una por desidia de la propia marca, y otra, por el consabido y habitual olvido estamental (pero es algo que aun no descarto si Pedro tiene a bien y lo trabajamos un poco más) o, con la propuesta comentada el año pasado, antes de lanzar su último libro, de colaborar escribiendo conjuntamente uno nuevo sobre la sociedad mallorquina. Algo que tampoco descarto y el tiempo dirá.

No voy autobiografiar a Pedro, ni se me ocurriría, no soy tan osado, ni tampoco quiero hacer un post publicitario de sus obras y trabajo, si no, más bien quiero agradecerle desde mi pequeño planeta virtual y con toda la sinceridad de mi corazón, el haberlo conocido, contar con él y su encantadora mujer, Celia, entre mis amigos y, sobre todo, los buenos ratos de tertulias, anécdotas y lectura proporcionados por su sapiencia. Gracias Pedro, Kapuscinski tenía razón, los cínicos no sirven para este oficio.

Jordi Carreño Crispín

P.D: Para todos aquellos que queráis conocer mejor a Pedro, basta con que hagáis un click en el enlace de su blog y podréis ver parte de su trabajo… http://aversillega.blogspot.com/

Fuentes: 

https://youtu.be/LrTnXzQWU5c Video Youtube. Club 4

NO AL MACHISMO: Carta denuncia contra la impunidad periodística “Con nombre y apellidos que no todo el monte es orégano”.

Actitud e intransigencia machista del periodismo arcaico.

Artículo entrevista publicado a la empresaria Tuñy Barcala y objeto de la denuncia

Artículo entrevista publicado a la empresaria Tuñy Barcala y objeto de la denuncia

Poco importa la ofensa cuando la misma la produce alguien amparado impunemente en una profesión como el periodismo, su editorial, la inmunidad de su pluma, un ego desmesurado bajo un estilo prepotente, arcaico, machista y exhibicionista aprovechándose de la confianza prestada, inocencia e inconsciencia del uso que se iba a hacer de la misma y de la buena voluntad y disponibilidad de la entrevistada.

Hacer un favor a un amigo concediéndole una entrevista, después de sus insistentes llamadas telefónicas, para que ésta sea publicada totalmente fuera de contexto 18 meses después y, con resultado nefasto para la entrevistada, que por otra parte, nunca llegó a leer o conocerla previamente y que después de solicitarle al autor varias veces…cuándo iba a ser pública, ésta, quedó en el ostracismo del tiempo, hasta hace unas semanas en que fue informada de su publicación. Salió tal y como prometió el creador de la misma, pero salió descontextualizada, atemporalmente revisada y actualizada e incluyendo comentarios y sentencias cuanto menos provocativas y frívolas,  exhibiéndose el autor con un pavoneo quinceañero y ridículo de tono totalmente despectivo y machista que convierten el perfil de esta mujer emprendedora y luchadora en un mero objeto de puro deseo sexual o como florero de lujo y amplia sonrisa.

Momento de la sesión fotográfica que acompañará el nefasto reportaje

Momento de la sesión fotográfica que acompañará el nefasto reportaje.

A los hechos me remito cuando inicia su entrevista con lo que él debe considerar un piropo y no es más que una falta de respeto a su trayectoria profesional: “Tuñy Barcala sigue siendo una mujer despampanante pese a sus cincuenta y cuatro años” (55 más que cumplidos a la publicación); o con la información relativa a sus hospitalizaciones (Ha sido operada tres veces extirpándole 12 tumores) y que él lleva al término de… ¿Lleva mucho plástico encima? en un alarde a su físico que ya anteriormente había señalado con uno de sus logros, informatizar a una de las mayores cadenas hoteleras de este país basándose en el comentario de que, ése éxito, era más por su físico que por sus conocimientos. Le recuerdo al Sr. Vicente Segura que Tuñy Barcala fue premiada en el año 1992 como la mejor mujer empresaria del año.

Pues bien, a raíz del aluvión de comentarios negativos y despectivos que aparecen en las redes sociales, primero contra el periodista, segundo contra el periódico y editorial y, tercero y en algún caso, contra la misma víctima por su permisibilidad, me veo en la obligación de: uno, exponer los hechos tal y como sucedieron al estar presente (en una mesa detrás de ellos oyendo la hora de conversación); y dos, defender como pareja la buena imagen y honor de la entrevistada ante el mal uso y abuso del periodista.

El Sr. Vicente Segura, porque tiene nombre y apellidos, es merecedor de ser denunciado públicamente a través de esta misiva no sólo por su mala praxis periodística saltándose cualquier código ético, estilo o libro blanco de esta insigne y necesaria profesión con su forma casposa, machista y arcaica de plantear y tratar los datos e informaciones proporcionadas en una teórica charla amigable; sino que también, por no suministrar a la interesada antes de su publicación el formato y entrevista redactada previamente a su edición, para su visto bueno, por hacerlo muchos meses más tarde de modo descontextualizado y, supuestamente vulnerando la Ley Orgánica 1/1982 del 5 mayo del Código de Protección Civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y al honor pese al consentimiento previo de la afectada, y sobre todo, por su negativa ante las diferentes peticiones de la misma de una rectificación o disculpa pública, excusándose en el mensaje de agradecimiento previo a la lectura por parte de Tuñy Barcala, que al hacerle referencia de que antes de editar da a conocer sus publicaciones en una mención a otro artículo a un conocido falangista local, le contesta éste por medio de un WatsApp: “Tú no eres el camarada Bonet”, dejando entrever que en su grabación tiene cosas más fuertes grabadas (le emplazo a que las publique o haga pública su grabación) y recriminándole en tono lastimero y ofendido que lamenta mucho que la entrevistada haya cambiado de opinión en cuanto a su trabajo se refiere.

Impresentable es el único adjetivo que se me ocurre para el trabajo, el modo y la persona que firman susodicho reportaje, y así deben opinar también algunos colegas suyos que han elevado dicha denuncia a la propia APM (Asociación de Prensa de Madrid) y han dado apoyo en la red y privadamente a la afectada.

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Dos momentos de la entrevista

Dos momentos de la entrevista

La imagen de esta mujer empresaria, emprendedora y conocida luchadora por los derechos de las mujeres queda totalmente afectada, frivolizada y desvirtuada por el nefasto proceder de Sr. Vicente Segura, y desde aquí, con la difusión de este texto yo le emplazo e invito a efectuar una rectificación o disculpa pública por el tratamiento dado, pese  a la percepción de éxito que él tiene de su propio reportaje, pues no puede estar bien algo que hace sentir mal a la protagonista, que la avergüenza hasta el punto de no enseñarle la entrevista a su madre de 88 años porque encuentra denigrante la publicación y, no puede sentirse orgullosa de todos sus triunfos, sino más bien abochornada por el trato dado.

Sr. Vicente Segura, estamos en pleno siglo XXI y no todo el monte es orégano.

por Jordi Carreño Crispín

El amor no existe, según las matemáticas

Un científico español elabora un modelo teórico que sugiere que las relaciones sentimentales duraderas y satisfactorias son prácticamente imposibles

MANUEL ANSEDE MADRID 25/04/2010 15:00

El matemático ruso Lev Pontryagin, fallecido en 1988, nunca imaginó que su teoría del control óptimo, alumbrada para solucionar un contratiempo con un avión de combate soviético, se emplearía para explicar por qué en España hay un divorcio cada 80 segundos. Pero el profesor José Manuel Rey, de la Universidad Complutense de Madrid, lo ha hecho. Y las matemáticas han hablado: “Tener una relación sentimental duradera y satisfactoria es imposible, salvo contadas excepciones”.

Rey ha metido en una batidora la segunda ley de la termodinámica y las ecuaciones de Pontryagin para explicar la llamada paradoja del fracaso: muchas personas se casan enamoradas y se comprometen a vivir juntas para siempre, pero aun así su matrimonio es un naufragio. Unos 800.000 españoles se han divorciado en los últimos tres años y el ritmo es similar en otros países de la UE.

“La sensación con la que una persona empieza un matrimonio se disipa como el calor de un vaso de leche; el amor no basta, hay que hacer un esfuerzo, seguir aportando calor al cazo”, explica Rey. Hasta aquí, nada nuevo. El psicólogo estadounidense John Gottman aplicó la segunda ley de la termodinámica al amor en 2002 y, desde entonces, se gana bien la vida en una consultoría matrimonial en Seattle prediciendo el divorcio de parejas a partir de una breve conversación en un laboratorio. Pero Rey ha ido más allá de esta perogrullada.

Hace falta un sacrificio, evidentemente, pero ¿cómo tiene que ser este esfuerzo para apuntalar una relación para siempre? Su bello modelo teórico, plasmado en la revista científica PLoS ONE en una integral y una ecuación ininteligibles para cualquier persona ajena a las matemáticas, muestra “un mecanismo diabólico que hace que, aunque uno se case muy enamorado y diseñe muy bien su esfuerzo, sea muy fácil fracasar”.

Al introducir variables como la sensación positiva que produce la relación amorosa y el coste del esfuerzo para mantener viva la llama, la máquina teórica de Pontryagin ha escupido tres conclusiones no tan obvias. La primera, según subraya Rey, es que de entre todas las maneras de esforzarse por sostener una relación, sólo hay una que funcionará, aunque la ecuación no dice cuál. En segundo lugar, el esfuerzo necesario siempre será mayor de lo esperado. Y, por último, es fundamental mantener el esfuerzo durante toda la vida para vencer a la inercia natural que, según muestran las ecuaciones de Rey, conduce de manera inexorable a la desidia dentro de la pareja.

El modelo teórico de Rey es reduccionista. Utiliza una ecuación que los ingenieros de la NASA emplean para ajustar el viaje de una nave espacial, pero cambia el espacio recorrido por la sonda por el amor; y el combustible necesario, por un esfuerzo abstracto. Sabe que se deja fuera millones de variables. “Cuando un fenómeno sociológico es tan masivo como el divorcio, es muy difícil pensar que existe una multiplicidad de causas. Hay que buscar un mecanismo simplificador, y el arte de las matemáticas es elegir las variables clave de un problema”, aclara.

En sus ecuaciones, el esfuerzo es sólo una letra. En todas las parejas existe ese esfuerzo abstracto, aunque en unas signifique tolerar a la suegra y aguantar salpicaduras de orín en el baño, y en otras se traduzca en soportar cambios de humor o ronquidos estruendosos, por citar sólo algunos estereotipos.

Aunque la pareja sea ideal, homógama, como la conocen los sociólogos, el esfuerzo siempre será mayor de lo esperado. Incluso inasumible. Y el amor es “una sustancia que se enfría”, según Rey. Parece saber de lo que habla: está casado.

http://www.publico.es/

“España en blanco y negro”, la España del UHF y sin iphone…

Aquellos años del final del blanco y negro ideológico en España…

El libro ‘El cine de barrio tardofranquista’ analiza las películas rodadas entre 1966 y 1975

Rafaela Aparicio y Paco Martínez Soria, en ‘Abuelo made in Spain’.

Entre 1966 y 1975 se rodaron y estrenaron centenares de películas españoles que superaban fácilmente el millón de entradas vendidas. Allí aparecían José Luis López Vázquez, José Sacristán, Manolo Escobar, Concha Velasco, Alfredo Landa, Paco Martínez Soria, Gracita Morales, Rafaela Aparicio, Lina Morgan, … Curiosamente muchos llevaban una carrera doble: protagonizaban a la vez estas comedias populares, de guiones hechos a trompicones y nulo riesgo estético (que suponían el 75% de la producción), y películas de autor: en esos años, entre otros adalides de un cine más arriesgado, como José Luis Borau, Basilio Martín Patino, la Escuela de Barcelona (Aranda, Suárez, Portabella, Jordá) o Jaime de Armiñán, Elías Querejeta realizaba sus mejores trabajos como productor y a su vera crecían directores como Carlos Saura, Ricardo Franco, Francisco Regueiro o Víctor Erice. Por supuesto, Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga, con Rafael Azcona, están en su auge.

Mucho de ese cine de barrio popular y taquillero ha sido desprestigiado constantemente por los historiadores, por eso sorprende la aparición de El cine de barrio tardofranquista: reflejo de una sociedad (Editorial Biblioteca Nueva, grupo Siglo veintiuno), coordinado por Miguel Ángel Huerta Floriano y Ernesto Pérez Morán, un libro que analiza 100 películas de esa época, además de poner en perspectiva histórica de la producción cinematográfica.

Alfredo Landa y José Sacristán, en ‘¡Vente a Alemania, Pepe!’

Y es que esas películas no sirven solo para ver en la pantalla cómo España cambiaba en lo demográfico (con la emigración rural que alimentaba las incipientes grandes ciudades), sociales (con la mujer incorporándose al mercado laboral), el auge del turismo, el incipiente arranque de lo que se convertiría en el gran monstruo de finales del siglo XX: la expansión inmobiliaria, el cambio de relación del españolito de a pie con la religión, sino que detrás de ellas se intuyen las reformas políticas y legislativas. Todo eso está estupendamente explicado en el libro en sus capítulos iniciales, en donde se ahonda en la aparición de los cineclubes y en esa doble vía que el historiador Doménec Font explicaba: “Una política de libre concurrencia que engendraba su propia división en dos: capital monopolista y capital no monopolista. Producción comercial, producción cultural, burguesía dominante y burguesía dominada recurriendo ambas contradictoriamente al Estado para imponer sus no menos contradictorias reivindicaciones”. Es justo el inicio de las subvenciones automáticas, las que están ligadas a la taquilla, que aún son fundamentales hoy.

José Luis López Vázquez y Tony Leblanc

Por supuesto, el grueso del libro está dedicado a esas cien películas emblemáticas (falta un índice de esos títulos, un error que debería ser subsanado, y fotogramas de los largometrajes). Cada título tiene su ficha técnica y artística, y además del sinopsis un análisis de la ideología y el mensaje que aporta. Ahí hay hueco para La ciudad no es para mí, Operación Plus Ultra, El padre Manolo, Los chicos del Preu, Las cuatro bodas de Marisol, Las que tienen que servir, Sor Citroën, ¡Cómo está el servicio!, El turismo es un gran invento, Las Leandras, Soltera y madre en la vida, El astronauta, Cateto a babor, No desearás al vecino del quinto, ¡Vente a Alemania, Pepe!, Dos chicas de revista, Adiós, cigüeña, adiós, Guapo heredero busca esposa, París bien vale una moza, Lo verde empieza en los Pirineos, Los nuevos españoles, Tocata y fuga de Lolita, Un lujo a su alcance.. y tantas y tantas otras, en un listado que se cierra con Nadiuska y su Zorrita Martínez.

Paco Martínez Soria en ‘La ciudad no es para mí’

El libro se cierra con sus dos mejores aportaciones: dos estudios, uno titulado Tradición contra modernidad: tiempo, espacio e instituciones en el cine de barrio, en el que se analiza el conflicto provocado por el cambio, las tensiones que nacen del choque campo y ciudad, lo foráneo en el imaginario colectivo, y el orgullo patrio; y otro que ahonda en la familia como núcleo de ese cine de barrio.

Que esas películas han quedado impresas en el imaginario español queda claro con el éxito del programa Cine de barrio en TVE-1, que ha vivido durante años de estos títulos con buenas cifras de audiencia.A la gente les atrae: puede que por culpa de la añoranza que siempre difumina en positivo recuerdos de años negativos, de censura y de dictadura, de una ideología en blanco y negro. O porque habla de cómo son, somos, los españoles, acentuando hasta la burla los tópicos que cumplimos bastantes veces a rajatabla.

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/28/actualidad/1364489218_008820.html

por Jordi Carreño

“España en blanco y negro”, la España del UHF y sin iphone

Lo último en automoción. El Seat 600 descapotable

Lo último en automoción. El Seat 600 descapotable

Hubo una época en que los niños jugábamos en la calle, donde el tiempo transcurría más lento y donde todo se veía del mismo color y en una sola dirección, donde mandaba un decrépito señor golpista con las manos manchadas de sangre pero en blanco y negro. Donde los curas y maestros repartían ostias u hostias según dónde se dejaran la “h”.

Éramos los niños del tardofranquismo. No existían los ordenadores de consumo, y menos los portátiles, ni que decir tiene que, aún menos, no sabíamos que vendría o viviríamos la era tecnológica de los mismos, de la telefonía móvil, de las tablets y toda la amalgama de artilugios electrónicos de comunicación. No sabíamos que veríamos las películas en 3D, ni que los trenes dejarían de echar humo para correr a más de 300Km la hora, que los barcos se alzarían por encima del agua y que el mundo se encogería en distancias con la llegada del desarrollo de las comunicaciones, que comeríamos cosas empaquetadas calentadas en un microondas, que fumar estaría mal visto, que el equipo del R. Madrid no lo ganaría todo y que en Semana Santa nos podríamos ir a esquiar, o la playa y que además comeríamos carne, y todo ello sin ir seis personas dentro de un Seat 600, un 850 o con suerte un 1500. No sabíamos que las noticias iban a tener muchos colores y canales,  y que el NODO desaparecería. No sabíamos que la policía nos protegería sin vestir de gris y que desaparecería el SMO (Servicio Militar Obligatorio). No sabíamos que a la gente se la podría echar de su casa y que además se la podía robar y estafar legalmente por señores con traje y corbata elegidos por el propio pueblo… ¡Qué aberración! Antes a los cacos los distinguíamos todos. Hay tantas cosas que no sabíamos ni podíamos imaginar, que cuarenta y tantos años después parece que ése mundo nunca haya existido, que fue todo un sueño; sin embargo, todo sucedió vertiginosamente, sin darnos cuenta, como un plan concebido para no traumatizarnos, y aquí estamos ahora… con nuestros smartphones y iphones, los netbooks, ebooks. Ultrabooks, portátiles, televisores de plasma, video consolas de última generación, conectándonos con todo el mundo en todo el Mundo, con la vida rápida para no perder tiempo y… para no enterarnos de nada sin darnos cuenta de que en una década ya seremos tercera edad. Volver al cine de tarde del sábado o al domingo de radio y Carrusel deportivo en familia es algo tan de museo antropológico como una punta de sílex lo es para un museo arqueológico.

Con esto no digo que cualquier tiempo pasado fue mejor, sino que pasamos de una ignorancia a otra con la rapidez del vertiginoso cambio tecnológico. Y que no siempre lo último es lo bueno porque detrás dejamos muchas esencias y cosas buenas que se pierden obsoletas sin darnos cuenta. Eso sí, vivir, vivir…, vivimos mejor; al menos las cosas tienen más color, son menos tristes que en blanco y negro, lleno de curas, beatas y guardiaciviles con bigotito y muy mala leche; y además nos permite ser a casi todos iguales a diferencia de las cuentas corrientes ya que igual te roba el de traje y corbata con sonrisa amplia y te salva la vida el melenudo tatuado y con pendiente y cara de pocos amigos. Hay tanto donde elegir que ya no hay que ni levantarse para cambiar al UHF.

Desmitificando mitos, el hada verde, información y política…

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De las muchas cosas que suceden en el mundo y nos afectan como ciudadanos europeos, con la que nos está cayendo, y con un futuro más preocupante que la salud mental de nachopolizado Sandoval, inicio como muchos seres mundanos un día sabático cualquiera devorando prensa como un modo sadomasoquista de arrancar el día. No sólo por informarme, que sí, sino también como una forma de tomarle el pulso a la vida; y sobre todo, de poder tener mi propio y exclusivo criterio de los acontecimientos y efemérides pretéritas que habré tenido la suerte de haber vivido directa o indirectamente.

Empiezo pues mi excursión por las distintas ediciones y editoriales informativas en un paseo que no contempla preferencia ideológica alguna, entre otras cosas porque no la poseo y que sólo pretende, además de informarme de la actualidad, conocer los distintos y variados multicolores puntos de vista y opiniones al respecto de todo lo acontecido,  en un más que sano ejercicio democrático de pluralidad e intento de ser lo más objetivo posible con mis razonamientos y opiniones.

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Así que comienzo el día leyendo El País, El Mundo, Público y la Razón, me guardo la prensa local para “chafardear” a mis vecinos más tarde. Y como todo en esta vida el viaje mediático está lleno de cosas interesantes, bellas, sorprendentes, banales, feas y previsibles que se mezclan en un coctel de ingenio y/o mediocridad; y es que al fin y al cabo, la prensa está hecha por seres humanos. Durante este paseo informativo o desinformativo, según se mire, voy variando los estados de ánimo cómo si de un viaje en cochecito de montaña rusa se tratara; y es qué… es imposible leer según qué cosas y no reírse, indignarse, asombrarse, maravillarse, ofenderse, alegrarse o apenarse todo al mismo tiempo.

Una semana de ineludible aluvión informativo papista, un más que empacho de papeles barcenianos, de zarzuelas urdangarianas y no de marisco, de repetitiva crisis al ajilimoli de balones fuera, de estériles reuniones mandatarias para efectos mundanos, de importantísma crema balsámica de champions league (que ya no es copa de campeones de Europa o liga de campeones), de ácidos genocidios como los de siria, caducados entierros de semi dictadores revolucionarios por embalsamar o no, de digestivos transfugismos y corruptelas políticas, de agrios desahucios inmobiliarios, luchas de derechos plebeyos y estudiantiles en las calles o luchas de altos vuelos en una Iberia sumergida y ya cantada por los Héroes del Silencio; también y como no, en supuesta, o no tanto, alcoholemia del maestro del capote y espada venido a menos y que hace el paseillo bajo el título de viudo por antonomasia de la mejor tonadillera española, o en los excesos de velocidad de las megaestrellas del balón y en los piscinazos de dúplex televisivo de esas huestes de personajes, personajillos y otros seres extraños sin oficio ni beneficio que pululan por los pasillos mediáticos de las distintas cadenas. ¡Hasta llegar por fin…! A la única notica que realmente capta mi atención e interés porque reúne todos los requisitos anteriormente plasmados… me sorprende el titular, me parece interesante el contenido, ridículo e indignante cómo se gasta nuestro dinero y los esfuerzos de mucha gente, es decir, del erario y trabajo público en la  política europea; y que además, me incita a documentarme y escribir en  el  blog este artículo con una pequeña biografía sobre el “hada verde”. Sí señores,el artículo sobre la absenta, ésa es la noticia del día para mí, la absenta.

Y es que todos somos libres de elegir con qué nos quedamos, y yo ya estoy cansado de luises cabrones, marianos ineptos, alfredos demagógicos y conspiradores en la corte, ángelas cocineras de nuestros futuros, iñakis chorizos entre Torres de chantajes, juancarlitos pupas con sus coronas y Corinnas, franciscos primeros nombrados por quién sabe dios, de cristianos del balompié y messiánicas remontadas que nos alegran o no y sirven de alfombra para esconder debajo el polvo de las miserias que nos hacen vivir esos mandamases de tres al cuarto que con su demagogia e inoperancia sólo saben encrispar a sus electores.

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Nuestros mandatarios andan muy preocupados y reunidos en comisión europea por el importantísimo asunto de la composición de la absenta, por legislar el peligro que representa la mítica bebida de ajenjo y el daño que puede causar en nuestra ya de por sí desneuronada sociedad; y es qué… hay asuntos de vital importancia que acucian a Europa, y dejarlos pasar puede ser que hipotequen aún más el futuro del viejo continente. ¡Me descojono de risa!

Me he sentido con la noticia en un inicio estafado, defraudado y me he reído finalmente de la banalidad de las cosas. Me he documentado un poco y me he  permitido la licencia de actualizar mi blog con esta noticia y una mini biografía sobfre la absenta, y he disfrutado de poder hacer un back up mental, que por otro lado es muy saludable, con una notica cuasi cómica, que si no fuera porque en el fondo el tema es serio, nuestra salud y el dinero ajeno, el que se gastan los políticos de Europa, todavía estaría tirado en el suelo de risa, insisto, una notica casi de tragicomedia entre toda la mañana de mierda que nos venden cada día los medios por arte y desastre de políticos, cúpulas oligárquicas, grupos de influencia o como gusta llamarle ahora a los demás: “lobbys” de presión, antes poderes fácticos, además de los distintos titiriteros que formamos parte del teatro de la vida.

Hoy sin necesidad de catarla como he hecho alguna vez, sobre todo en mis periplos ibicencos y gracias a la familia Mayans productora de tan endemoniado néctar, el hada verde me ha embriagado la mente, ha despertado mi ingenio dormido y me ha alegrado el día, y es que no todo es como nos lo pintan desde arriba. Un tema verde donde los haya.

Ahora les adjunto el enlace de la noticia del Huffingtton Post para su disfrute o indignación y una pequeña biografía como apunté anteriomente del hada verde,  documentada a través de QUO. ¡Salud amigos…!

 Jordi Carreño Crispín

http://www.huffingtonpost.es/

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DESMITIFICANDO MITOS SOBRE EL HADA VERDE…

 ¿Por qué se prohibió la absenta?

En Gran Bretaña no se prohibió nunca. Y no es cierto que vuelva loco a quien la bebe.

Muy pocas bebidas han generado la histeria que rodeó a la absenta a finales del siglo XIX. Se la conocía como “el hada verde” y se le atribuye la esclavización y ulterior destrucción de la mente de toda una generación de artistas y escritores. Vincent Van Gogh, Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire, Paul Gauguin, Henri de Toulouse-Lautrec, Oscar Wilde y Alesteir Crowley eran bebedores empedernidos de absenta, a cuyos efectos alucinógenos se atribuían todo tipo de conductas depravadas. Alejandro Dumas (1802-1870) llegó a afirmar que la absenta había matado a más soldados franceses en el norte de África que las balas árabes.

El punto álgido de la “locura de la absenta” se alcanzó en 1905, cuando Jean Lanfray, un alcohólico de nacionalidad suiza, disparó en estado de embriaguez a su esposa y a dos de sus hijas -declaró que lo hizo porque su mujer se había negado a limpiarle los zapatos-. Ese día había bebido grandes cantidades de vino, coñac, brandy y crema de menta, pero la culpa recayó sobre las dos copas de absenta que también había tomado. A esto siguió un vendaval de ira antialcohol que consiguió prohibir la absenta en Estados Unidos y en la mayor parte de Europa, aunque nunca en Gran Bretaña. La prohibición se mantuvo hasta hace muy poco.

El crack-cocaína de antaño se hacía -y se hace- con margaritas. El ajenjo, o Artemisia absinthium, pertenece a la familia de las margaritas, y desde la antigüedad se le atribuye un gran valor medicinal. Entre muchas otras cosas, se utilizaba para curar los parásitos intestinales y, en ocasiones, como afrodisíaco. Antes de la aparición de la absenta, el ajenjo ya era un ingrediente popular para dar sabor a las bebidas alcohólicas. El vermut se inventó en Italia a finales del siglo XVIII y debe su nombre al alemán wermut (ajenjo). Muchas marcas actuales siguen incluyéndolo en sus recetas: Punt e MesChartreuse verdeBénédictine.

El principio activo del ajenjo es la tuyona, llamada así porque se encontró por primera vez en el aromático árbol tuya, un tipo de cedro también conocido como Arborvitae (árbol de la vida). Su estructura química se parece a la del mentol, y puede ser peligroso en dosis elevadas; es cierto que tiene un efecto psicoactivo, pero no a la concentración de diez miligramos por litro que contienen de mayoría de absentas. La salvia, el estragón y el Vicks VapoRub tienen niveles parecidos de tuyona, pero nunca se han asociado a la conducta depravada.

Los legendarios efectos de la absenta se deben, casi con toda certeza, a su elevada graduación alcohólica, que a un 50-75 por ciento de volumen supera con mucho a la mayoría del resto de alcoholes destilados, que suelen estar a un 40%. La preparación de una copa de absenta consistía en un elaborado ritual, en el que se añadía agua al licor a través de una cucharilla perforada especial sobre la que se depositaba un terrón de azúcar que, al diluirse, eliminaba el sabor amargo de la bebida.

El agua enturbiaba la absenta, un efecto al que se llamaba louche. No se sabe con certeza si tiene relación con la palabra del francés antiguo lousche, que originalmente significaba “torcido” y que nos ha llevado al louche moderno, que significa “oscuro” o “de mala reputación“. De todos modos, tanto si significa lo uno, como lo otro, la palabra louche es el adjetivo perfecto para un bebedor de absenta empedernido.

 Fuente: Lloyd & Mitchinson

Enlace: ¿Por qué se prohibió la absenta? – http://www.quo.es/ciencia/…/por_que_se_prohibio_la_absenta