Prostituyendo las libertades.

La libertad es frágil, muy frágil y cuando se alcanza hay que trabajar cada día por ella, vigilarla y protegerla para poder mantenerla.

El abrazo de Juan Genovés

Imagen de un cuadro de Juan Genovés

Eso lo sabemos muy bien los que tenemos ya cierta edad y vivimos nuestra infancia en dictadura oyendo a nuestros padres decir que, eso no se puede decir o hacer en público. Fuera de casa no comentes esto o no hagas esto o aquello. Vivimos una Juventud en la Transición entre la esperanza y el miedo y hemos visto el desarrollo, estancamiento y degeneración de la misma hasta el día de hoy por causa del abuso, corrupción e incapacidad de nuestros gestores.

Cuando la libertad es secuestrada y se impone un orden, el que sea, lo difícil es volver al punto de partida. Entonces es cuando añoramos y valoramos la misma. Llegar a este punto es más fácil de lo que parece y de lo que la historia nos recuerda.

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Muerte del dictador e inicio del proceso de Transición en España

Las democracias son débiles, de hecho y como dijo Churchill: “La democracia es el menos malo de los sistemas políticos”. “La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado”. Su debilidad estriba precisamente en la permisibilidad y respeto de todos los que viven en ella dando opciones a que todos se beneficien del sistema, para bien o para mal. De hecho, todos aquellos que atacan a las libertades de los demás del modo que sea, se escudan precisamente en su propia libertad y derechos para hacerlo sin tener en cuenta el de los demás.

Los riesgos que amenazan el poder de las libertades surgen como consecuencia de los nuevos peligros por la evolución de las sociedades, los cambios y necesidades generacionales y de los estancamientos de los sistemas que las han de defender, como las Constituciones y leyes desfasadas, incluso desde hace siglos y que siguen vigentes o, las amenazas causadas por el terrorismo, el narcotráfico, el tráfico de capitales y personas, los brotes de xenofobia, el desarrollo tecnológico con los delitos informáticvos, etc., que pueden conducir a restricciones injustificadas o a la disolución de las garantías jurídicas de un Estado de Derecho.

Ley y justicia

Ley y justicia como garantías de las libertades

Es necesario establecer como preferencia sistemas de defensa de las libertades porque nunca encontraremos solución definitiva al problema de sus límites. Y para ello, hay que protegerla con leyes y normas adecuadas a unos mínimos que garanticen todas las libertades: las individuales, las colectivas, las de expresión, las confesión, sexo, política o de asociación que, cada vez se ven más reducidas por el erróneo intento de preservarlas cerciorándolas, imponiéndolas o adulterándolas por los intereses y avaricias humanas, eso sí, en nombre de las propias  y de la democracia. Un absurdo, prostituir las libertades para defenderlas. Parece una contradicción, pero no lo es. Se pueden hacer huelgas manteniendo mínimos por bien común, por ejemplo. Se puede luchar por algo respetando el deseo de las mayorías. Se puede legislar a favor de los más desfavorecidos sin atacar a los más privilegiados que son los que en su minoría sustentan las economías, riquezas y por ende las libertades. Todo en su justa medida. Qué aporten más los que más tienen, etcétera, etcétera.

La libertad en sus distintas dimensiones es una fuente inagotable de reflexión y debate, pero independientemente de las hipótesis en las que se sustenten los diferentes modelos la libertad es una y única, y se fundamenta en el respeto por la de los demás y por los demás; sin eso no hay libertad que valga, la llamen como la llamen. Citando a Voltaire creo que nadie lo ha expresado mejor que él: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.

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La periodista Empar Moliner quemando una Constitución española en una TV autonómica pública

No se puede hablar en nombre de la libertad y de la democracia prostituyendo a las mismas, y eso, debería formar parte de la educación y de la formación de nuestras generaciones venideras que deberían conocer bien la historia en la que se fundamentan ambos conceptos y; sobre todo, deberían conocer bien su propia historia.

Es una verdadera sandez defender ambas concepciones sin mantener el contexto de decoro, buena educación y respeto a la propiedad y dignidad de las personas que son diferentes a uno. Las libertades se defienden con la palabra y el derecho y no se imponen con actos violentos y vandalismos que no defienden ideas; sino que lo quieren es imponer voluntades.

Es justo y de derecho manifestarse, reclamar un ideal, una opción política o social, un derecho, el que sea, un Estado o nacionalidad sea cual sea la opción; pero, nunca debe traspasarse el límite de robar una libertad por otra, imponerla sin contar con el precepto de mayoría, de utilizar la ilegalidad, el desacato, la represión o la violencia, pues ahí es cuando se corre el verdadero riesgo de perderla o de prostutirla.

Las libertades se defienden con igualdad, que no significa pobreza, con derecho que no significa imposición, sino consenso, con justicia que es la suma de ambas, con respeto al prójimo y empatía y; sobre todo, con el verbo y el razonamiento, pues en la palabra y el raciocinio están su escudo y espada.

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Manifestación en defensa de la Democracia y la Constitución durante la Transición

No me habléis de libertades sin respetar su máxima, el derecho a la diferencia y el respeto a las mayorías. Lo demás, es pura demagogia y prostitución de las mismas.

@JordiCris

La Corrupción e Independencia en Cataluña. ¿Cortina de humo o sentimiento independentista?

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¿Es la Independencia de Cataluña la cortina de humo de la corrupción en la CC.AA.?

En mi tierra, Cataluña, “el seny” siempre ha sido el modo de identificar la actitud y el talante cívico del catalán ante cualquier problema. Viene a identificarnos como sinónimo del razonamiento lógico, civilizado, cortés y ciudadano propio del carácter catalán. Algo intrínseco en nuestra identidad. Un carácter hasta muy hace bien poco de corte europeísta, autonomista y federal más que independencia y de autodeterminación.

EL catalán representaba el equilibro en el conflicto del Estado con las identidades históricas del mismo. Se necesitaba del catalanismo para frenar sobre todo el ímpetu de nacionalismo vasco como ejemplo de convivencia, y buen “seny”,  para el buen funcionamiento y la estabilidad del Estado, y así, lo entendieron tanto los gobiernos conservadores como progresistas. Así, también lo entendía Europa.

¿Qué ha cambiado? La respuesta es más que obvia, y a las hemerotecas me dirijo para reafirmar que así ha sido (basta ver las declaraciones del actual Presindent Artur Mas antes y ahora). Ha cambiado por el hecho de que Cataluña necesita levantar la piel de toro para esconder debajo todo el polvo y mierda acumulada de la época pujolista en un barrido de escoba del expolio llevado a cabo por el nacionalismo catalán más conservador. Expolio que esconde su vergüenza y culpa.

Jordi Pujol Soley ex President de Catalunya

Jordi Pujol Soley ex President de Catalunya, actualmente investigado y en proceso por corrupción y evasión fiscal.

Desde 1980 hasta el año 2003 en que Jordi Pujol Soley dirigió los destinos y designios de los catalanes en un relevo del insigne y cabal Josep Tarradellas, éste confeccionó un modelo de Estado para el catalanismo de colaboración y como bisagra de la estabilidad política beneficiando a su comunidad con fuertes inversiones y prebendas legislativas que posicionaban a Cataluña como la Comunidad más mimada por el centralismo del Estado. Y de esos barros estos lodos.

En su afán de modernizar Cataluña se urdió un plan a tal efecto que permitiese a la comunidad autónoma emprender dicho proceso de modernización desmarcándose del Estado centralista pero con todo el apoyo institucional y económico del mismo. La Cataluña olímpica.

La Cataluña olímpica nació el 30 de mayo 1981 en un proceso de crear una candidatura olímpica de Barcelona cuando era alcalde de la ciudad Narcís Serra (PSOE, Felipe González), el cual solicitó al rey Juan Carlos I la autorización para organizar los Juegos de verano de 1992 como objetivo.

Iniciativa que la Casa Real vio con muy buenos ojos, no tan solo por la implicación deportiva y con el COI de la familia real, sino también como  estrategia para tener a Cataluña como fiel aliada de la misma, y por ende del Estado centralista. Con la llegada a la alcaldía de Pasqual Maragall en 1982 el proyecto continuó con mayor relevancia y fuerza, creando en 1984 la Oficina Olímpica de Barcelona. Desde el gobierno de la Generalitat presidido por Jordi Pujol también se dio un intenso apoyo a la organización de los Juegos, de hecho, es aquí donde se inicia presuntamente el salto cuantitativo y cualitativo en las cuentas bancarias de la familia Pujol como parece ser que demuestran las investigaciones del “Caso Pujol”. Desde un primer momento la candidatura de la ciudad contó con un gran apoyo institucional y social, prueba de ello es que antes incluso de la designación como ciudad organizadora de los Juegos se había alcanzado la cifra de 60.000 voluntarios. Finalmente el 17 de octubre de 1986 en la ciudad de Lausana y dentro del marco de la 91.ª sesión del Comité Olímpico Internacional, Barcelona fue elegida como ciudad organizadora de los Juegos de la XXV Olimpiada por delante de París a la que derrotó en tercera votación por 47 votos a 23.

Pasqual Maragall como Alcalde de Barcelona y Felipe González Presidente del Gobierno durante la candidatura de Barcelona

Pasqual Maragall como Alcalde de Barcelona y Felipe González Presidente del Gobierno durante la candidatura de Barcelona

Tras la elección se creó el COOB (Comité Olímpico Organizador de Barcelona 1992), cuyo presupuesto ascendió a mil millones de dólares estadounidenses. La financiación de dicho capital provino de la venta de derechos de televisión (33,3%), donaciones de los patrocinadores (27,7%), títulos en venta de billetes de lotería, monedas y sellos conmemorativos (18,6%), venta de entradas (5,5%), y licencias de uso de la imagen gráfica de los Juegos (2,1%). El 9% restante provino de financiación pública. Entre 1986 y 1992 el impacto económico directo de los juegos superó los 7.000 millones de euros (a precios corrientes de esos años). Finalmente el coste real ha quedado registrado hasta la fecha  como la mayor inversión pública y privada para la ciudad. La factura final se quedó a las puertas del billón de las antiguas pesetas. Concretamente, en 926.438,90 millones. Es decir, más de 92.000 millones los puso el Estado. 5.565,4 millones de euros. Una cifra prácticamente igual al gasto anual actual de la consejería de Educación de Catalunya.  Ë volià… He aquí la presunta hucha y herencia de la familia Pujol.

Barcelona Sede Olímpica

Barcelona Sede Olímpica. Maragall y su antecesor Narcís Serra celebran el éxito de la elección como sede olímpica.

Barcelona en plena transformación para recibir las Olimpiadas

Barcelona en plena transformación para recibir las Olimpiadas

A raíz de todo un entramado de concesiones hechas a dedo, favores personales, políticos y comisiones la familia Pujol y adláteres fueron medrando y engrosando sus arcas y creando entramados financieros en paraísos fiscales ante la impunidad que el poder político les proporcionaba, el beneplácito de un centralismo que cedió la llave de la gobernabilidad política estatal a un gobierno autonómico que fue lo suficientemente hábil de aglutinar conjuntamente todas las fuerzas políticas catalanistas bajo un mismo objetivo, el catalanismo cívico a cambio de moneda que no de ideología y sentimiento nacional.

Una vez terminado el virreinato pujolista, sus sucesores, antaño consensuadores y partidarios de colaborar con el Gobierno central fueron declinando posiciones hacia el radicalismo del separatismo y la autodeterminación de Cataluña, sumando todo tipo de facciones políticas e ideológicas en un objetivo común sin importar si son conservadoras, progresistas, radicales. La política de victimismo y culpabilidad de todos los males que aquejan a Cataluña personificados en el centralismo estatal estaba servida en un fin común, la independencia de Cataluña, a costa de cualquier precio. Esto sería la cortina de humo que escondería el mayor espolio autonomista al Estado.

Ahora el peso del 47% le sirve al mesiánico President de la Generalitat Artur Mas para llevar a su pueblo detrás de la bandera de la legitimación su Imperial deseo de autodeterminación y, evitar así enfrentar a Cataluña con su cruda y realidad histórica, el expolio hasta ahora impune de las arcas catalanas y estatales. La realidad es que sólo la cantidad estimada de lo amasado por la familia Pujol oscila entre más de 3.000 hasta los casi los posibles 6.000 millones de euros. Y detrás van los demás… implicados en los casos Banca Catalana, ITV, etc. entre otros muchos: Carlos Vilarubí, Jaume Carner i Suñol, Raimon Carrasco, Francesc Cabana i Vancells, Andreu Ribera i Rovira, Oleguer Soldevila Godó, Víctor Sagi i Vallmitjana, Josep Lluís Vilaseca i Guasch, Joan Baptista Cendrós i Carbonell, Joan Martí i Mercadal, Martí Rosell Ballester, Manuel Ingla Torra, Delfi Mateu i Sayos, Francesc Constans Ros, Esteve Renom Pulit, Joan Casablancas i Bertran, Salvador Casanovas i Martí, Antoni de Moragas i Gallissá, Joan Millet Tusell, Ramón Miquet Ballart, Lluís Montserrat Navarro, Ferran Aleu Pascual, Antoni Armengol Arnau, Pere Messeguer Miranda i Ramón Monforte i Navalón, etc., etc.

Artur Mas, actual President de Catalunya y cabeza del movimiento por la Independencia

Artur Mas, actual President de Catalunya y cabeza del movimiento por la Independencia como figura mesiánica e Imperial.

Como escribió Epicteto: “Engrandecerás a tu pueblo, no elevando los tejados de sus viviendas, sino las almas de sus habitantes”. Cataluña se merece todas las prebendas de un pueblo trabajador, comerciante, industrial, moderno, solidario y con “seny”, y no los cantos de sirena de ladrones de guante blanco. Cataluña tiene identidad propia, es un hecho, pero no por ello puede obviar la totalidad de su historia.

Jordi Carreño Crispín.

31 de enero de 2015 Domingo de Ramos…

fotografía del confidencial.es

Como Jesús de Nazaret entrando en Jerusalén hoy Pablo Iglesias ha recorrido las calles de Madrid desde Cibeles hasta la Puerta del Sol. Esa es la imagen que me ha rememorado la instantánea de la cabeza de la denominada marcha del cambio. Toda una estampa popular y mesiánica. Quisiera recordar que fue el mismo pueblo el que crucificó al mesías. Quizá sea ésa la única realidad de la democracia.

Como ya ha dejado claro más de una vez no pienso votarles, ni tan siquiera pienso recomendar su voto,aún siendo o considerándome alguien más próximo al progresismo que al neoliberalismo, pero, eso no es óbice para que no entienda dos cosas: una, que la gente es soberana y elige su voto con total libertad; dos, que no se pueden cambiar las cosas haciendo más de lo mismo por más que las fórmulas sean novedosas, sobre todo, si la máxima es el cambio de los factores que al final no alteran el producto.

PODEMOS es una alternativa necesaria para la buena salud de la democracia, es una opción para la gente que se considera de izquierdas y que anclados todavía en el romanticismo de las filosofías socialistas y comunistas buscan la equidad social y jurídica en modelos arcaicos sin tener en cuenta la evolución global de las sociedades, sea por la tecnología e información o por las economías de mercado. Esto no significa que el modelo productivo actual sea el más idóneo y el correcto.

Y su importancia, está en poder romper binomios y equilibrar balanzas más que en gestionar lo que no pueden y no saben. Pero es la peor alternativa al hastío y el castigo de los desencantados.

La voz de pueblo se ha hecho oír desde el atril de la utopía, desde el sueño socializador que evoca la más noble de las causas, la nobleza humana, y por gracia o desgracia de ella, ya me parece imposible cumplir ese estatus que permite que la igualdad sea un hecho, una realidad económica, legislativa y jurídica; todo ello, sin tener en cuenta los intereses pecunios de las grandes potencias mundiales subvencionadas por el gran capital. En conclusión, el sueño de una noche de verano multitudinario para que al final nos suene el despertador e independientemente de Syrizas, PODEMOS o ciudadanos (para los nuevos conservadores) sigamos debiendo hipotecas, haya ricos y pobres, las enfermedades sean negocios, las guerras grandes inversiones económicas, intercambios comerciales y de vidas en conflictos reguladores de fronteras y territorios y, sobre todo, grandes fábricas de tristeza, dolor y miseria por dinero, o que la educación sea un peligro porque la gente que piensa no interesa y, al final todo, todo, se reduzca a algo más simple, al resumen de que sólo es una bonita acepción y un anhelo para que todos demos las gracias finalmente por la ilusión y expectativas creadas y nos quedarnos  todos tal y como estábamos por aquello de que…”más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”,  porque al final y por desgracia, el sistema global y la economía no la cambian los ilusos, los soñadores, valientes y los románticos; sino que la cambian los tipos de interés.

Así que dejemos que la gente sueñe, vote y se cumpla su voluntad un día al año (o cada cuatro) para que al día siguiente sean los grandes oligarcas, corporaciones o países más poderosos los que rijan nuestros destinos. Nada nuevo en el horizonte, más que hoy vi en televisión un treinta y uno de enero del 2015 la entrada del nuevo mesías en Madrid que no en Jerusalén. Un domingo de ramos cualquiera en el mes de enero. Actos de fe para seguir cargando todos con nuestras propias cruces.

Jordi Carreño Crispín

Mitómano con cara de niño…

El pequeño Nicolás

El pequeño Nicolás (fotografía de Humor Canalla – http://www.humorcanalla.es)

Cara de de niño que no ha roto nunca un plato, un cachorro imberbe y futuro gánster de cara angelical, el pequeño Nicolás ha convulsionado a la sociedad española, al mundo de la política y ha dejado en entredicho a los mandamases empresariales y políticos de nuestro país a golpe de selfie y no se sabe qué clase de artimañas más.

¿Será verdad o mentira lo que nos cuenta? Casi que es lo de menos, no importa si sus versiones son verdad o mentira o una mezcla de ambas cosas, la realidad es que este niñato veinteañero ha puesto en jaque desde la Casa Real al CNI pasando por la patronal, FAES, el PP y el propio gobierno con su presencia y prácticas, más de tipo mafioso, que de niño superdotado con proyección para ser un futuro dirigente de nuestros destinos.

El Pequeño Nicolás con ex Presidente J.M. Aznar

El Pequeño Nicolás con ex Presidente J.M. Aznar

Me da la espina que es más un mitómano de grado elevado, alguien que se cree sus propias mentiras y que probablemente haya sido la marioneta de algún mecenas qué, con no se sabe qué intereses ocultos, le puso alas como si bebiera Red Bull a un proyecto casi púber de delincuente de guante blanco en potencia. No lo considero un genio, tan siquiera un avezado gestor o mediador de soluciones, más bien lo veo como un niño endiosado por sombras negras que lo han utilizado como cabeza de turco para fines tan opacos como las black cards. Crearon un vendedor de corte mantero para vender humo, soluciones que no existían, un personaje de vodevil y suspense con imagen añiñada que cobraba comisiones por doquier, presentaba documentos teóricamente no verdaderos, o al menos no en su totalidad falsificando identidad, menesteres y favores.

Alguien engañó previamente al pequeño Nicolás haciéndole creer que es un mini 007 cuya función era: ser y hacer de desatascador de las cloacas gubernamentales; y el picó, como picaron después sus víctimas y como está picando parte de la prensa que le da pábulo y credibilidad y el público que es afín a las teorías de la conspiración y ve manos negras en todo lo que sucede en nuestras vidas.

Para mí la cosa es más sencilla, el pequeño Nicolás no es más que un producto del neoliberalismo que ostenta poder y que mece la cuna; y que para no ensuciarse las manos – más de lo que ya las tiene o tienen-, necesita de yihaidistas capaces de inmolarse por la causa bajo una gran cortina de humo y con una gran mentira, que al ser tan repetida termina pareciendo una gran verdad. La verdad absoluta.

Como ya indica su nombre y mitología, San Nicolás o Papá Nöel no es más que un personaje de ficción creado por Coca Cola en su día para promocionar en estas fechas navideñas su bebida; así que el pequeño Nicolás no deja de ser otro pequeño Papá Nöel; creado por ¿Vayan ustedes a saber quién y con qué propósito?. Probablemente con el objetivo de promocionar seguramente otro tipo de intereses más bien particulares que no de interés nacional urdido por salvapatrias de tres al cuarto. Lo peor es que este proyecto de mafiosillo se ha creído que vive realmente en el Polo Norte de la política, que sus renos y trineo son de verdad y que se ha mimetizado tanto en su papel que él, ya no existe, él ahora es el verdadero “pequeño Nicolás”, el súper agente spanish show castañetas para forrar pelotines. Otro personaje del show business televisivo y la política de pandereta nacional que vive de la pseudología fantástica o la mentira patológica.

 Jordi Carreño Crispín

La Titanomaquía que vino de la Transición…

Titanomaquia

Como si la hubiera escrito Hesíodo y cantado Plutarco u Orfeo España está en plena efervescencia de cambio histórico, está por ver si para bien o para mal. Se inició la Titanomaquia que vino de la Transición con el movimiento del 15M; con él nació la revolución de las nuevas deidades o Titanes del socialismo (no partidista, si no de la socialización) contra los dioses olímpicos de la propia Transición democrática. Empezó la Titanomaquía ibérica contra “la casta”.

Los nuevos titanes progresistas, hijos díscolos de un sistema que no eligieron, que la mayoría ni conoció y que tampoco se ha preocupado por conocer se rebelaron contra las doctrinas de sus padres, la de aquellos dioses que nos llevaron de la mano de la ilusión desde la dictadura caudillista hacia una dictadura disfrazada de democracia bajo el regio palio de una Constitución que convirtió al Estado en una Monarquía parlamentaria negociada bajo el sistema de la “dedogracia”.

Por aquél entonces los semidioses del Olimpo político venían adoctrinados por el caudillismo, estaban encarcelados, escondidos o exiliados esperando el renacimiento de los hombres. Juan Carlos de Borbón y Adolfo Suárez escribieron la Teogonía de la democracia y la Transición con nombres como: Santiago Carrillo, Felipe González, Manuel Fraga Iribarne, Roca Junyent y otros muchos más, que fueron los diseñadores y hacedores de nuestro actual modelo de Estado; ahora ya caduco y obsoleto. Un Estado de Autonomías mal definido y fundamentado en los pilares de aquél antiguo Movimiento Nacional que tan atado y bien atado dejaron el sátrapa y sus secuaces en manos de su delfín coronado.

El paso del tiempo fue declinando en contra de los endiosados olímpicos que se olvidaron de los hombres, los hijos de los dioses del Olimpo crecieron en la falta de respeto y empatía hacia los últimos, despreciándoles, engañándoles, robándoles el fuego, el pan y el vino hasta que sin darse cuenta, nació la nueva casta, la de los hijos de los hombres libres, algunos de ellos semidioses también, porque sus apellidos venían con el abolengo de antiguas deidades y, lógicamente se rebelaron contra sus ancestros.

Mientras, iba muriendo poco a poco en el tiempo la transicional casta, unos por muerte física, en muchos casos, y otros, de muerte político social u olvido mientras crecía con fuerza titánica la casta de los inconformistas, de los oprimidos, de los revolucionarios que empezaron a campar y acampar sus ideales por el adormilado mundo de los humanos desencantados ante la ceguera de los dioses mayores y de las luchas intestinas por dominar el Olimpo y el mundo de los hombres, el de sus antecesores. Los dioses se olvidaron hasta de sus hijos en los que fue germinando la actual Titanomaquia de los irreductos, aleccionados por el Titán de la coleta en su cruzada contra la corrupción, el poder popular, la utopía conseguible y el sueño del Morfeo político amamantado en la más demagógica mentira de la humanidad… la igualdad.

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En medio de estas batallas irntestinas y homicidas de poder entre la casta de dioses y la casta de los endiosados se quedan los hombres y mujeres del día a día en la tierra mirando al cielo para observar los rayos y truenos de los nuevos Prometeos que intentan robarle el fuego a los dioses para domeñar el Mundo, mientras estos rezan a sus distintas deidades para que les salven de esta barbarie inhumana, de la incertidumbre y del pánico al mañana de ambición y desapego que los hallevado a la más irremediable de las miserias, la miseria humana; cuando lo cierto es que ya, unos y otros nos han condenado al averno de Hades hace mucho tiempo y que ya no quedan monedas para pagar a Caronte para que nos cruce el lago Estigia hacia los Campos Elíseos. Porque lo cierto es que actualmente el único camino que nos han dejado nos lleva directos hacia el Tártaro del agotamiento y la desolación gane quien gane esta guerra.

Murieron los antiguos dioses en manos de sus hijos, y estos crearon nuevas razas con el semen de la misma ambición y ansías de poder y que con la llama del antiguo fuego, el de sus padres, fabricando sus propias antorchas de verdad y piensan que con ése fuego, que es el único, nos pueden iluminar nuestras oscuras vidas. Y ahí es ahí donde muere el hombre definitivamente. En la hoguera del fuego único, del pensamiento único que está en manos de los Dioses, semidioses y Titanes y no en sus propias manos.  Hace tiempo que mataron al hombre y la libertad de la mano de la Titanomaquía que vino de la Transición.

Jordi Carreño

Adolfo Suárez el chófer de la Transición. De la dictadura hacia la monarquía parlamentaria, que no hacia la verdadera democracia.

 Suárez juró en presencia de Franco y de Herrero Tejedor su cargo como secretario general del Movimiento…

“Libertad, libertad, sin ira libertad…” cantaba Jara con la llegada de las primeras elecciones libres, con la llegada de la democracia a España. Y sí, eran tiempos difíciles, la sombra del franquismo planeaba sobre el recuerdo del país y la memoria de los vencidos sobre todo. La España en blanco y negro se moría lentamente, o eso parecía.La época histórica del paso hacia las libertades, La Transición, fue conducida con inteligencia, reserva, maña y mucha mano derecha (y nunca mejor dicho) por Adolfo Suárez, que bajo la tutela del hasta entonces delfín de Franco, el futuro rey de España, nos condujo de la “dictablanda” franquista a la monarquía parlamenteria mientras los ciudadanos nos embebíamos los nuevos aires de libertad incautamente, sin pensar. Quizá es que no estábamos acostumbrados a ello.

No voy a denostar con estas palabras la inmensa labor histórica realizada por la figura del primer presidente de nuestra democracia, descafeinada eso sí, bajo mi punto de vista, y del trabajo consensuado por todos los partidos políticos invitados a participar de ella, de los padres de nuestra Constitución: Gregorio Peces Barba (PSOE), Manuel Fraga Iribarne (AP), Miquel Roca i Junyent (CIU), Jordi Solé Tura (PCE), Miguel Herrero y Rodríguez de Miñòn (UCD), Gabriel Cisneros Laborda (UCD) y José Pedro Pérez-Llorca (UCD), pero sí voy a reflexionar sobre ello.

Adolfo Suárez en las primeras legislativas al frente de UCD

Adolfo Suárez en las primeras legislativas al frente de UCD

¿Por qué renunciaron al ideario republicano algunos partidos (PSOE, PCE, etc.) a cambio de aceptar una monarquía parlamentaria impuesta como moneda para la democracia? ¿Por qué el Jefe de Estado impuesto a dedo por el Caudillo no sometió su cargo a legitimidad popular, máxime cuando no hacía mucho había ensalzado la figura del dictador y jurado fidelidad al Movimiento Nacional al igual que Suárez? ¿Por qué el llamado a ser Presidente del Gobierno orquestó entre bambalinas conjuntamente con el monarca su llegada al poder con unas elecciones prácticamente dirigidas por el miedo al pasado posicionando con ventaja a su recién creado partido, la UCD? ¿Por qué quedaron fuera de la redacción y del consenso constitucional vascos, gallegos, andaluces, canarios, etc.? ¿Por qué se aceptó la ley electoral D’Hont cómo baremo de representación popular, fue sólo para beneficiar y acallar los nacionalismos? Estas y otras muchas más preguntas me hacen además de dudar del proceso transitorio y de que tengamos una verdadera y legitimada democracia popular; (de ahí que lo llame la Intransición Democrática) y, no termine de apreciar políticamente la tan ensalzada labor de D. Adolfo Suárez como el chófer de la Transición hacia nuestra actual democracia, que visto lo visto, no ha terminado por resolver los problemas de identidad de este país, más bien los escondió bajo la alfombra del miedo franquista y golpista, y así se acumuló el polvo de las identidades históricas y las desigualdades geográficas. De aquellos barros estos lodos.

Adolfo Suárez se ha ganado un lugar en la historia de pleno derecho como otros personajes de éste período, pero no sé si al final los demócratas de pensamiento libre y avanzado podemos considerar que su labor política fue plenamente satisfactoria. Yo por mi parte me siento engañado con todo el proceso que nos ha traído hasta aquí. Quizá para mí, su mayor éxito fue convencer y lograr consensuar dicho proceso a tan diferentes ideologías con el arte del mal menor. No sé si debo agradecérselo o recriminárselo, la historia al final lo pondrá donde debe sin menoscabo de lo que yo opine. Al fin y al cabo, quién soy yo para juzgar a nadie.

 Jordi Carreño, 23 de marzo de 2014.

Un rey republicano y masón. José I o Pepe Botella, el Bonaparte a la sombra de Napoleón. (II PARTE)

José Bonaparte

José Bonaparte

José Bonaparte rey de España y las Indias.

Mientras, Napoleón está tramando su plan para España en Bayona, donde mantiene retenidos por sus disputas al trono al rey Carlos IV y su heredero Fernando VII. Tras las abdicaciones de Bayona el 5 de mayo de 1808, los derechos recayeron sobre el emperador francés, quien el 6 de Junio de 1808 publicó un decreto por el cual nombraba a su hermano José Bonaparte Rey de España, cargo que al propio José no le hacía mucha gracia ya que se encontraba muy a gusto en Nápoles y disgustando también a su cuñado Joaquín Murat quien tenía la esperanza de ser coronado rey de España pero que fue nombrado Rey de Nápoles en sustitución de José.

Antes de la llegada de José una reunión de notables es convocada en Bayona para redactar una nueva constitución que respalde a la monarquía. Ésta se basada en el Código civil Napoleónico y que sería denominada como la Constitución de Bayona. Tras jurar la constitución, el 7 de julio de 1808, José Bonaparte se dirigió a España ya como José I. Entró en Madrid el 20 de Julio de 1808 acompañado de un fuerte dispositivo militar, en un país que se hallaba en plenas revueltas contra la ocupación, revueltas que se habían extendido por todo el país como un reguero de pólvora. Prácticamente al tiempo que José entraba en Madrid el ejército Francés del general Dupont era derrotado y capturado  en Bailén por el ejército Español.

Monedas José I

Monedas José I

Ante la posterior situación militarmente adversa, José abandona Madrid para dirigirse a Burgos, Miranda del Ebro y finalmente a Vitoria el 22 de septiembre de 1808 donde establece su cuartel general hasta la llegada de  su hermano Napoleón se dirige a España con un gran ejército. Tras las victorias militares de Napoleón, José Bonaparte, vuelve a entrar en Madrid de nuevo el día 22 de enero de 1809; pero José no se siente a gusto y siente el rechazo de la población hacia él, de hecho escribe a su hermano: “No tengo ni un solo partidario aquí, todos parecen odiarme…

El reinado de José I en España, estuvo permanentemente marcado por la Guerra de la Independencia, constantemente buscó apoyo en los grupos de los ilustrados españoles, sobre todo en los llamados afrancesados, denominados así por su afinidad a las ideas de la revolución y a priori más permeables a la ideología de la invasión napoleónica de España a través de una concepción de Estado más liberal y erudita, para poder conseguir hacer triunfar un programa reformista para el cual el pueblo español y las instituciones  no estaban preparados, y  que se basaba en la  Constitución de Bayona.

Escudo Real de José I

Escudo Real de José I

José Bonaparte, nunca fue del agrado del pueblo, primero porque no era español, segundo porque tanto el pueblo como la nobleza desconfiaban de él, y sobre todo del imperialismo de su hermano, considerándoles a ambos invasores. Tanto es así que para desprestigiarlo aún más popularmente el pueblo empezó a llamarle de modo despectivo con los motes de Pepe Botella o Pepe Plazuelas (*); aunque éste no era aficionado a la bebida y por la gran cantidad de plazas que creó en Madrid. A pesar de que intentaba por todos los medios atraerse la simpatía del pueblo más llano, otorgando leyes populistas y organizando fiestas y eventos, la verdad es que cada vez era más impopular entre el  pueblo español, que le consideraban como el  representante de la opresión francesa y de la invasión, además de títere de su hermano. Nunca dejó de ser un usurpador para ellos. En muchas ocasiones este rechazo a su actitud conciliadora venía dado por los desmanes que cometían las tropas francesas contra la población civil.

En enero de 1810 dirigió personalmente la campaña andaluza del ejército francés. Un año después en 1811, después un viaje a París para conocer a su sobrino, hijo y heredero de su hermano Napoleón I, aprovechó para intentar convencer a su hermano de abandonar su cargo, pero éste se lo impidió.

Cortes de Cádiz

Cortes de Cádiz

En 1812, al constituirse las Cortes de Cádiz, intentó infructuosamente alcanzar un acuerdo con ellas. Sin embargo, las derrotas francesas como la del 22 de julio de 1812 en Arapiles, en la que Wellington derrotó al Mariscal Marmont, José I abandona de nuevo la capital de España para refugiarse en Valencia junto al mariscal Suchet. En invierno vuelve a Madrid gracias a que Wellington no supo explotar su éxito. Posteriormente, en la campaña de 1813 se marcha por última vez de Madrid para refugiarse en Vitoria donde decide plantar cara al ejército aliado, sufriendo una desastrosa derrota el 13 de junio de 1813, las tropas francesas abandonan definitivamente la península.

En diciembre de 1813, se firma el tratado de Valencia y, por el que su hermano Napoleón Bonaparte devuelve a Fernando VII el trono de España.

El 13 de marzo de 1814 Fernando VII regresa a España mientras José Bonaparte regresa a París. Una vez allí es nombrado Lugarteniente del imperio, lo que de facto hace que sea quien gobierne el imperio en ausencia de Napoleón. Tras la primera abdicación de Napoleón se exilió a Suiza, para unirse a él de nuevo durante los Cien Días.

Su impronta como rey de España:

Pese a no ser muy popular, José I intentó mejorar las condiciones del país con sus reformas de corte liberal, promulgando leyes de educación, creando el Ministerio de la Policía, antecedente histórico del actual Ministerio del Interior. También publicó (diciembre de 1809) el anuncio de fundación de un museo de Bellas Artes, bajo la denominación de Museo Josefino. Su pretensión era equiparar culturalmente a Madrid a otras capitales europeas que ya contaban con museos reales abiertos al público. Por otro lado, con dicha institución pretendía retener las obras de arte que su hermano Napoleón y ciertos militares franceses estaban expoliando al patrimonio nacional y se iban para Francia. El museo como tal no llegó a fundarse; fue su sucesor en el trono español, Fernado VII, quien abordó su creación y lo inauguró en 1819, como Museo del Prado. También intentó acometer el proyecto de unión entre el Palacio de Oriente y la Puerta del Sol, proyecto que quedó inconcluso. Como ya hemos apuntado anteriormente, de su mano se instauró la masonería con el nacimiento de la Gran Logia Nacional de España de la que fue Gran Maestre.

Su estancia en América y últimos años.

Tras la definitiva derrota de Waterloo el clan Bonaparte fue expulsado de Francia y José se trasladó a América, estableciéndose en las inmediaciones de Filadelfia. Durante este periodo se enriqueció gracias a las inversiones que realizó a base de objetos de valor expoliados durante su reinado en España. Compra una enorme hacienda llamada Point Breeze de más de 1000 acres de extensión cerca de Bordentown.

Durante este periodo mantiene contactos con otros refugiados del periodo napoleónico. También recibió visitas de los representantes por la independencia Mexicana buscando apoyo económico a su causa. Le llegaron a ofrecer el trono de México, el cual rechazó al considerar que una república era lo más conveniente para el país.

Durante este periodo mantiene comunicación con su hermano, prisionero en Santa Elena y se convierte en punto de referencia para muchos exiliados franceses.

El 10 de agosto de 1821 recibe la noticia de la muerte de su hermano en Santa Elena, tras lo cual pasa a ejercer como cabeza del clan Bonaparte.

Durante este periodo también es frecuentado por importantes políticos estadounidenses, y mantiene relaciones amorosas con varias mujeres ya que su mujer y sus hijos a las que no había afectado la orden de exilio del clan Bonaparte permanecen en Europa.

En 1832 se traslada a Liverpool y Londres y en 1840 sufre una apoplejía que le deja prácticamente inválido, en atención a su estado de salud el gobierno francés permite su regreso al continente. En 1841 se instaló en Florencia, ciudad en la que moriría tres años más tarde, el 28 de julio de 1844, donde es enterrado en la iglesia de Santa Croce. Sus restos son trasladados  por su sobrino Napoleón III en 1862 junto a la tumba de su hermano en el cementerio de Los Inválidos de París, y donde reposan actualmente sus restos.

 (*) ¿Por qué le llamaban Pepe Botella? 

Pepe Botella

Pepe Botella

Consabida es la conocida afición española a rebautizar con motes, sobre todo de modo picaresco o despectivo, José I no fue una excepción en ello; ante todo, porque nunca tuvo el beneplácito del pueblo, ya que era considerado un usurpador del trono y un represor imperialista, amén de ser el máximo representante del afrancesamiento español. En ese afán de desprestigiarlo empezó a correr la fama de su afición, por otra parte incierta, a la bebida. La verdad es que el nombre le vino posiblemente por una de sus primeras medidas, que fue la de hacer desaparecer el impuesto sobre los alcoholes y la liberización de los horarios de las botillerías. De ahí surgió el sobrenombre y la alusión a él como un borracho, a pesar de que él como hemos apuntado no era un gran bebedor. Esa fama devino en el populacho por las coplillas que se le cantaban a modo de mofa:

“Pepe Botella, protector del cultivo de uvas y experto catador de cubas…”

“Cada cual tiene su suerte. La tuya es ser borracho hasta la muerte…”

“Pepe Botella, baja al despacho. – No puedo ir porque estoy borracho…”

Por Jordi Carreño

 Enlaces:

Revista Historia National Geographic. Páginas 15 a la 20.

http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/personajes/6581.htm

http://www.napoleonbonaparte.es