“Derecho a decidir” y los límites del derecho de autodeterminación”…

La no intervención, la autodeterminación como expresión de la libre voluntad de los pueblos, excluye beligerancias inconsistentes y reñidas con el total respeto que mantenemos a la soberanía de las naciones.”  – Arturo Umberto Illia.

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A colación de la actualidad creada en Cataluña y resto del Estado español por el llamado “Procés” de independencia, la actuación del Gobierno de la Generalitat y, las diferentes corrientes jurídicas, políticas y sociales que apoyan o no este procedimiento que, a casi toda vista, nacional e internacional, ilegal, sobre el referéndum de independencia de Cataluña, nada mejor que este artículo publicado en la página Confilegal.com de uno de los juristas más prestigiosos de este país y reconocido por la comunidad internacional. Qué cada cual saque sus conclusiones.

@JordiCris.

Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos. – Aristóteles.

 

01 - Javier Junceda

Javier Junceda. Jurista y escritor.

El derecho de autodeterminación está recogido en el primer precepto del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como en diversas resoluciones de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (entre otras, las célebres 1514 (XV) y 1541 (XV), vinculadas a la descolonización; la 2625 (XXV), que la extiende a otros ámbitos; o la 1803 (XVII), relativa a soberanía sobre los recursos naturales).

El citado tratado, ratificado por España en 1977, proclama el derecho a la libre determinación de los pueblos en un doble sentido, como así ha venido perfilando la doctrina internacional: por un lado, en su vertiente externa, relacionada con la soberanía, y por otro en su aspecto interno, ligado a la autoorganización política para alcanzar mayores cotas de desarrollo socio-económico o cultural de los pueblos, preservando su identidad.

La autodeterminación externa es sobre la que gravita el eufemístico “derecho a decidir”, un término desconocido en el derecho universal y que tal parece diseñado para sortear el régimen establecido internacionalmente sobre el derecho de autodeterminación, como a continuación veremos.

La libre determinación externa, por tanto, atribuye a un determinado pueblo, de acuerdo a la legalidad internacional, la plena capacidad para decidir la formación de un Estado independiente, la libre asociación, la integración en un Estado ya existente o, en fin, la adquisición de cualquier otro estatuto político libremente decidido por la población.

Ahora bien, este “pueblo” al que se refiere el derecho internacional no es cualquiera, sino el sometido a colonialismo, con gran separación geográfica de la metrópoli o con diferencias étnicas radicales con ella (resoluciones 1541 (XV) y 2625 (XXV); o los que estén sujetos a dominación por una potencia extranjera, entendiéndose como tal la intervención mediante el uso de la fuerza y la ocupación militar, nunca, por ejemplo, por vínculos o sometimientos económicos, pongo como caso (resoluciones 1415 (XV) y 2625 (XXV); o el conjunto de minorías o habitantes de un Estado que padecen violación sistemática de derechos democráticos palmarios (resolución 2625 (XXV); o los grupos diferenciados de un Estado a los que no se les permite con plenitud ningún ejercicio de su autogobierno (resolución 2625 (XXV); así como los grupos étnicos o indígenas o minorías oprimidas notoriamente (resoluciones 1723 (XVI), ó 2625 (XXV), entre otras).

Es decir, fuera de este generoso catálogo de colectividades, no es posible encontrar acomodo al derecho de autodeterminación externo, sino llegado el caso del interno, siempre que de facto y de iure se esté impidiendo a esos pueblos el ejercicio de sus posibilidades de autogobierno y de progreso en los más diversos ámbitos, como sucede cuando están siendo sometidos a persecuciones sistemáticas o discriminaciones extremas (objetivamente acreditadas), que lo dificulten, como sucedió con el Apartheid sudafricano.

Como es natural, esta perspectiva del derecho internacional parte de un hecho incontestable: la práctica totalidad de los Estados que conforman la comunidad de naciones están compuestos de forma sociológicamente muy plural, una razón por la que dar entrada al derecho de autodeterminación en términos amplios e indeterminados, daría lugar sin duda a una indeseada fragmentación territorial que no solamente generaría secesiones en cascada (siempre cabría algún particularismo que atender), sino que haría lisa y llanamente ingobernable el planeta.

De cuanto antecede se desprende, por tanto, que el llamado “derecho a decidir” no parece ajustarse ni al derecho interno español ni al internacional al que pretende apelar, salvo que con esa expresión entrecomillada se esté hablando de otras cosas que ninguna relación guardan con lo jurídico.

JAVIER JUNCEDA.

Jurista y escritor, autor de más de un centenar de publicaciones jurídicas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Compagina el ejercicio de la abogacía con la docencia del derecho administrativo en universidades de Madrid, Barcelona y Oviedo. Es también el presidente de la Comisión de Español Jurídico de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, con sede en NY.

Autor:  Javier Junceda / Fuente: Confilegal en:

https://confilegal.com/20170114-el-derecho-de-autodeterminacion/

 

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Prostituyendo las libertades.

La libertad es frágil, muy frágil y cuando se alcanza hay que trabajar cada día por ella, vigilarla y protegerla para poder mantenerla.

El abrazo de Juan Genovés

Imagen de un cuadro de Juan Genovés

Eso lo sabemos muy bien los que tenemos ya cierta edad y vivimos nuestra infancia en dictadura oyendo a nuestros padres decir que, eso no se puede decir o hacer en público. Fuera de casa no comentes esto o no hagas esto o aquello. Vivimos una Juventud en la Transición entre la esperanza y el miedo y hemos visto el desarrollo, estancamiento y degeneración de la misma hasta el día de hoy por causa del abuso, corrupción e incapacidad de nuestros gestores.

Cuando la libertad es secuestrada y se impone un orden, el que sea, lo difícil es volver al punto de partida. Entonces es cuando añoramos y valoramos la misma. Llegar a este punto es más fácil de lo que parece y de lo que la historia nos recuerda.

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Muerte del dictador e inicio del proceso de Transición en España

Las democracias son débiles, de hecho y como dijo Churchill: “La democracia es el menos malo de los sistemas políticos”. “La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado”. Su debilidad estriba precisamente en la permisibilidad y respeto de todos los que viven en ella dando opciones a que todos se beneficien del sistema, para bien o para mal. De hecho, todos aquellos que atacan a las libertades de los demás del modo que sea, se escudan precisamente en su propia libertad y derechos para hacerlo sin tener en cuenta el de los demás.

Los riesgos que amenazan el poder de las libertades surgen como consecuencia de los nuevos peligros por la evolución de las sociedades, los cambios y necesidades generacionales y de los estancamientos de los sistemas que las han de defender, como las Constituciones y leyes desfasadas, incluso desde hace siglos y que siguen vigentes o, las amenazas causadas por el terrorismo, el narcotráfico, el tráfico de capitales y personas, los brotes de xenofobia, el desarrollo tecnológico con los delitos informáticvos, etc., que pueden conducir a restricciones injustificadas o a la disolución de las garantías jurídicas de un Estado de Derecho.

Ley y justicia

Ley y justicia como garantías de las libertades

Es necesario establecer como preferencia sistemas de defensa de las libertades porque nunca encontraremos solución definitiva al problema de sus límites. Y para ello, hay que protegerla con leyes y normas adecuadas a unos mínimos que garanticen todas las libertades: las individuales, las colectivas, las de expresión, las confesión, sexo, política o de asociación que, cada vez se ven más reducidas por el erróneo intento de preservarlas cerciorándolas, imponiéndolas o adulterándolas por los intereses y avaricias humanas, eso sí, en nombre de las propias  y de la democracia. Un absurdo, prostituir las libertades para defenderlas. Parece una contradicción, pero no lo es. Se pueden hacer huelgas manteniendo mínimos por bien común, por ejemplo. Se puede luchar por algo respetando el deseo de las mayorías. Se puede legislar a favor de los más desfavorecidos sin atacar a los más privilegiados que son los que en su minoría sustentan las economías, riquezas y por ende las libertades. Todo en su justa medida. Qué aporten más los que más tienen, etcétera, etcétera.

La libertad en sus distintas dimensiones es una fuente inagotable de reflexión y debate, pero independientemente de las hipótesis en las que se sustenten los diferentes modelos la libertad es una y única, y se fundamenta en el respeto por la de los demás y por los demás; sin eso no hay libertad que valga, la llamen como la llamen. Citando a Voltaire creo que nadie lo ha expresado mejor que él: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.

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La periodista Empar Moliner quemando una Constitución española en una TV autonómica pública

No se puede hablar en nombre de la libertad y de la democracia prostituyendo a las mismas, y eso, debería formar parte de la educación y de la formación de nuestras generaciones venideras que deberían conocer bien la historia en la que se fundamentan ambos conceptos y; sobre todo, deberían conocer bien su propia historia.

Es una verdadera sandez defender ambas concepciones sin mantener el contexto de decoro, buena educación y respeto a la propiedad y dignidad de las personas que son diferentes a uno. Las libertades se defienden con la palabra y el derecho y no se imponen con actos violentos y vandalismos que no defienden ideas; sino que lo quieren es imponer voluntades.

Es justo y de derecho manifestarse, reclamar un ideal, una opción política o social, un derecho, el que sea, un Estado o nacionalidad sea cual sea la opción; pero, nunca debe traspasarse el límite de robar una libertad por otra, imponerla sin contar con el precepto de mayoría, de utilizar la ilegalidad, el desacato, la represión o la violencia, pues ahí es cuando se corre el verdadero riesgo de perderla o de prostutirla.

Las libertades se defienden con igualdad, que no significa pobreza, con derecho que no significa imposición, sino consenso, con justicia que es la suma de ambas, con respeto al prójimo y empatía y; sobre todo, con el verbo y el razonamiento, pues en la palabra y el raciocinio están su escudo y espada.

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Manifestación en defensa de la Democracia y la Constitución durante la Transición

No me habléis de libertades sin respetar su máxima, el derecho a la diferencia y el respeto a las mayorías. Lo demás, es pura demagogia y prostitución de las mismas.

@JordiCris

La Crispación en las redes sociales: Los perros de los “Perroflautas” y los polluelos de las “Águilas Imperiales”

Sin ánimo de ofender más que aquellos que se puede, porque sólo ofende quien puede y a quien se puede y no quien quiere, me gustaría dejar una pequeña reflexión a colación de esas pequeñas discusiones o mini debates de las redes sociales donde el argumento más común es el radicalismo; sea de izquierdas o derechas, el insulto fácil y la descalificación personal. Se perdió el gusto por las flechas irónicas y analogías metafóricas para uso del lenguaje fundamentalista y soez. La libertad de expresión es otra cosa.

Expresiones como “facha”, “fascista”, “rojo de mierda”, “basura capitalista”, “capullos pseudoprogres”, “perroflautas”, nazi hijo de p…” etc., etc. No son más que, uno, falta de argumentos antes las objeciones a las que son sometidos con razonamientos y argumentos contrarios a los suyos, dos, total desconocimiento del interlocutor, y de ahí las apreciaciones o desprecios personales sin más, y tres, y la más preocupante, la debilidad emocional e intelectual del que necesita certezas rotundas de otros para encontrar un motivo para vivir asimilando sin ningún tipo de duda la verdad absoluta o pensamiento de otros. La incapacidad de autocrítica y menos la de reconocer, no un error, sino la posibilidad de que haya otras opciones diferentes, mejores, iguales e incluso peores a las suyas pero tan lícitas y válidas como las suyas hacen que  estos sentencien de manera categórica y única con insultos. Su único argumento. Aquí mueren el eufemismo y la ironía como herramientas del debate inteligente.

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Gente que ladra consignas y que cuando lo hace no se dan cuenta de que, los demás piensan o pensamos que, “…sus estridentes ladridos sólo son señal de que cabalgamos” tal y como plasma en su poema Johann Wolfgang von Goethe “Ladran” (Kläffer).  The dicho bien, sí, porque la expresión “Ladran, luego cabalgamos” no aparece en el Quijote como la mayoría piensa.

Me dan pena, siento verdadera lástima por ellos, por la incapacidad de poner en duda su única verdad, pues como expuso Descartes en sus “Meditaciones metafísicas” la primera verdad es… “pienso, existo” y éste es un método de razonamiento que lleva a plantearse o replantearse más motivos de duda que de certeza pues se propone investigar a fondo toda cuestión a fin de determinar si hay algo verdadero en la misma o, en caso contrario, obliga al menos a buscar la verdad alternativa, el convencimiento o el precepto de que en la certeza no hay nada absoluto o ninguna verdad. Que esta es relativa. Y eso crea inseguridad, miedo y pereza.

Pues nada, entre jaurías de niños y no tan niños ladrando consignas marxistas, bolcheviques, trotskistas, etc., y otros rememorando aspiraciones con gañidos de futuro nacionalsocialista o IV Reich, o como mínimo al amparo de un Caudillo,; unos, hablando de libertades mientras quieren cercenar las de los demás, de democracia apoyando a regímenes autocráticos, dictatoriales, represores o como mínimo faltos de libertades, y otros, soñando con sátrapas salvapatrias que reordenen sus vidas y mentes obtusas, para no tener que pensar, es más fácil sólo obedecer, anda el juego de la inquina, descalificación, odio y enfrentamiento que marca la crispación de lo que siempre fue el mejor ejercicio de la democracia, el debate. Y así nos va… Ladran o gañan  unos y otros Sancho, pero no sé si cabalgamos.

Las sociedades que consideramos democráticas o más avanzadas en derechos y libertades se han enfrentado históricamente a variedad de conflictos teniendo que  resolver y reconocer que las personas que las conforman son diversas y plurales. Por ello se crearon e instauraron estamentos y mecanismos populares que permitieran llegar a acuerdos, consensos, transacciones y pactos promoviendo como método el conflicto regulado como algo provechoso para el aprendizaje colectivo. Uno de estos mecanismos es el debate.

Como escribió ayer Rosa Montero en su fabuloso artículo de El País, LOS RINCONES DE LA ESTUPIDEZde lo que estoy segura es de que los humanos chillamos muchísimo y nos golpeamos el pecho como gorilas para alardear de nuestras opiniones, y en realidad somos pequeños, irresponsables, contradictorios y lerdos (no hay más que asomarse al griterío de las redes para comprobarlo). No somos nada.” Touché Rosa Montero.

@JordiCris

La muerte de todos los dioses por Matrix.

Como dijo Salvador Pániker (en su caso mencionando a Bach)…”no soy ateo porque existe Joe Bonamassa”.

DIOSES GRIEGOS Y ROMANOS

Dioses griegos y romanos

El lenguaje binario es el más hablado por los nuevos profetas pese a ser el más desconocido…

Cayeron los viejos dioses, murieron los dioses egipcios, mayas, aztecas u olmecas, deidades de los pueblos elegidos por el sol y que representaban a las fuerzas y fenómenos de la naturaleza y que, los que los apoyaban adoraban y calmaban a través de ofrendas y rituales de modo que sus fuerzas continuaran con sus funciones de acuerdo a la maat, o el Téotl como orden divino. Los dioses del Olimpo, Dodekatheon o doce dioses olímpicos nacidos del Caos y casi humanos según la Teogonía de Hesíodo que vencieron a los titanes (Titanomaquia) o los dioses romanos asistentes o auxiliares invocados junto con la deidades mayores poco más que por sus nombres y funciones, en un polidemonismo más que un politeísmo y en el que el numen o ‘poder’ del ser que se manifestaba en formas altamente especializadas. Todos ellos murieron igual que hicieron otros dioses ancestrales a causa del paso del tiempo.

No hay dioses eternos, como la energía, los dioses se transforman, cambian de forma, de era, de dogma y de acólitos seguidores en su fe según nacen los nuevos dioses. Ellos no lo saben, pero los siguientes en morir serán los dioses monoteístas que hace tiempo iniciaron sus decadentes tránsitos hacia las nuevas religiones cambiando sus iluminaciones, cruces o cielos de edenes paradisíacos mientras los últimos reductos fundamentalistas, sea con libros sagrados millonésimamente malinterpretados  o fusiles intentan evitar lo inevitable, la caída de sus supersticiosos dogmas.

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Los smartphones son los altares donde rezamos los nuevos acólitos…

Las nuevas generaciones los han cambiado por los nuevos dioses creados por la tecnología, tienen nombre y apellidos, tienen su propias doctrinas y evangelios por diferentes que sean: Iphone IOS, Androide, Windows Phone, Firefox OS, Blackberry, Ubuntu Touch Linux, Tizen, WebOS, etc. Adorados con sus altares Iphone, Samsumg, Huawei, BQ Aquaris, Sony, LG, etc. etc., dioses como Bill Gates (Microsoft), Sergey Brin and Larry Page (Google), Linus Torvalds (Linux), Larry Ellison (Oracle), el desaparecido pero presente Steve Jobs (Apple), etc. Dioses que han hecho que las diferencias entre oriente y occidente sean mínimas para que todo el mundo pueda estar conectado, unido y compartir; algo que no consiguieron los antiguos dioses. Hasta sus cruzadas son diferentes, hay ejércitos de 140 caracteres prestos a la guerra santa, yihab, bula o Sun Tzu las veinticuatro horas del día.

Las nuevas generaciones han cambiado dioses, padres y cultura por el sistema binario unificado desde el bit hasta el Jotabyte (yottabyte) sin darse cuenta y, pronto su realidad será más virtual que verdadera y Matrix será ambas cosas, cada uno elegirá la dimensión donde quiera estar. Se habrá cumplido la profecía de la sagrada escritura tecnológica… La muerte de todos los dioses por Matrix.

Matrix horizontal

El lenguaje binario es el más hablado por los nuevos profetas pese a ser el más desconocido.

Sin menos precio alguno mientras me queden el cine, la música, la historia, la filosofía y la poesía seguiré adorando a dioses paganos como Joe Bonamassa, el mismo Pániker, Voltaire o Robert de Niro.

Por Jordi Carreño Crispín @JordiCris

Opinión: “El despotismo de Sánchez y la ceguera de la izquierda. Entre todos la mataron y de nadie fue la culpa”

Nos llevarán a unas terceras elecciones, no por el interés general, sino por el suyo propio haciendo oídos sordos a las papeletas. El pueblo no es escuchado en las urnas.

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MADRID 30 03 2016 Pedro Sánchez PSOE y Pablo Iglesias Podemos durante la reunión que han mantenido hoy en el Congreso de los Diputados FOTO JOSÉ LUIS ROCA (foto de elperiodico.com)

Pocas veces se da la oportunidad de conseguir desde la oposición dominar a un gobierno. El PSOE la ha tenido dos veces en la mano y parece que las quiere desperdiciar dándole una tercera oportunidad al PP para conseguir la mayoría simple o absoluta llevándonos a unas terceras y repetitivas elecciones que, no solo desestabilizarán los mercados en una de las mejores temporadas turísticas desde hace muchos años, si no que frenando probablemente la recuperación (nimia y defectuosa, pero recuperación al fin) económica, haciendo que la C.E. nos sancione por no cumplir los plazos con los 6.100 millones de euros que aumentarán más el gasto público, creando más incertidumbre política, social y económica y, lo que es peor, dejando al pueblo hastiado de sus peroratas y palabras vacías con la falta de hechos y acciones concretas causadas por ambiciones y dogmatismos personalizados.

Una abstención no es darle poder gratuito al PP ni patente de corso, es permitirle ejercer un derecho ganado en las urnas, pero, con las riendas estiradas para tener el control del mismo y al hacerlo en minoría, lo que evitará el uso y abuso del Gobierno tal y como ha venido siendo política y norma habitual del Partido Popular hasta ahora.

Les da la oportunidad de gestionar con miras de Estado (a todas las formaciones) y gestionar los grandes pactos para los temas nacionales que más preocupan a los ciudadanos y que afectan a su día a día, después del paro,  y, que no implican condiciones de partido, cánones ideológicos o normas dogmáticas: vivienda, sanidad, seguridad y educación son independientemente de las políticas económicas, de las fórmulas empleadas por cada gobierno y por el interés partidista, los asuntos que deberían sufrir las menores modificaciones posibles por cambios en el poder y tendrían que ser pactados con grandes acuerdos mayoritarios.

La ambición de Pedro Sánchez, su despotismo y la ceguera de la izquierda anquilosada al no reformar sus visiones, modernizándolas y adaptándolas a las necesidades de un mundo de economía, globalizado y tecnológico hacen que se pierda por primera vez en democracia una verdadera oportunidad de acción y corrección de las políticas sociales con el estricto control al gobierno desde la oposición y, teniendo además en cuenta que éste habrá de pactar cada acción con las fuerzas opositoras. Y aun así, si no se puede avanzar siempre quedan opciones de control como la cuestión de confianza o moción de censura.

Una mala elección del socialismo por el supuesto bien común, lo dicho, el despotismo de Sánchez y la ceguera de la izquierda nos llevarán de nuevo a las urnas para darle una nueva oportunidad al partido más corrupto de la historia de la democracia. Entre todos la mataron y de nadie fue la culpa.

@JordiCris

La Corrupción e Independencia en Cataluña. ¿Cortina de humo o sentimiento independentista?

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¿Es la Independencia de Cataluña la cortina de humo de la corrupción en la CC.AA.?

En mi tierra, Cataluña, “el seny” siempre ha sido el modo de identificar la actitud y el talante cívico del catalán ante cualquier problema. Viene a identificarnos como sinónimo del razonamiento lógico, civilizado, cortés y ciudadano propio del carácter catalán. Algo intrínseco en nuestra identidad. Un carácter hasta muy hace bien poco de corte europeísta, autonomista y federal más que independencia y de autodeterminación.

EL catalán representaba el equilibro en el conflicto del Estado con las identidades históricas del mismo. Se necesitaba del catalanismo para frenar sobre todo el ímpetu de nacionalismo vasco como ejemplo de convivencia, y buen “seny”,  para el buen funcionamiento y la estabilidad del Estado, y así, lo entendieron tanto los gobiernos conservadores como progresistas. Así, también lo entendía Europa.

¿Qué ha cambiado? La respuesta es más que obvia, y a las hemerotecas me dirijo para reafirmar que así ha sido (basta ver las declaraciones del actual Presindent Artur Mas antes y ahora). Ha cambiado por el hecho de que Cataluña necesita levantar la piel de toro para esconder debajo todo el polvo y mierda acumulada de la época pujolista en un barrido de escoba del expolio llevado a cabo por el nacionalismo catalán más conservador. Expolio que esconde su vergüenza y culpa.

Jordi Pujol Soley ex President de Catalunya

Jordi Pujol Soley ex President de Catalunya, actualmente investigado y en proceso por corrupción y evasión fiscal.

Desde 1980 hasta el año 2003 en que Jordi Pujol Soley dirigió los destinos y designios de los catalanes en un relevo del insigne y cabal Josep Tarradellas, éste confeccionó un modelo de Estado para el catalanismo de colaboración y como bisagra de la estabilidad política beneficiando a su comunidad con fuertes inversiones y prebendas legislativas que posicionaban a Cataluña como la Comunidad más mimada por el centralismo del Estado. Y de esos barros estos lodos.

En su afán de modernizar Cataluña se urdió un plan a tal efecto que permitiese a la comunidad autónoma emprender dicho proceso de modernización desmarcándose del Estado centralista pero con todo el apoyo institucional y económico del mismo. La Cataluña olímpica.

La Cataluña olímpica nació el 30 de mayo 1981 en un proceso de crear una candidatura olímpica de Barcelona cuando era alcalde de la ciudad Narcís Serra (PSOE, Felipe González), el cual solicitó al rey Juan Carlos I la autorización para organizar los Juegos de verano de 1992 como objetivo.

Iniciativa que la Casa Real vio con muy buenos ojos, no tan solo por la implicación deportiva y con el COI de la familia real, sino también como  estrategia para tener a Cataluña como fiel aliada de la misma, y por ende del Estado centralista. Con la llegada a la alcaldía de Pasqual Maragall en 1982 el proyecto continuó con mayor relevancia y fuerza, creando en 1984 la Oficina Olímpica de Barcelona. Desde el gobierno de la Generalitat presidido por Jordi Pujol también se dio un intenso apoyo a la organización de los Juegos, de hecho, es aquí donde se inicia presuntamente el salto cuantitativo y cualitativo en las cuentas bancarias de la familia Pujol como parece ser que demuestran las investigaciones del “Caso Pujol”. Desde un primer momento la candidatura de la ciudad contó con un gran apoyo institucional y social, prueba de ello es que antes incluso de la designación como ciudad organizadora de los Juegos se había alcanzado la cifra de 60.000 voluntarios. Finalmente el 17 de octubre de 1986 en la ciudad de Lausana y dentro del marco de la 91.ª sesión del Comité Olímpico Internacional, Barcelona fue elegida como ciudad organizadora de los Juegos de la XXV Olimpiada por delante de París a la que derrotó en tercera votación por 47 votos a 23.

Pasqual Maragall como Alcalde de Barcelona y Felipe González Presidente del Gobierno durante la candidatura de Barcelona

Pasqual Maragall como Alcalde de Barcelona y Felipe González Presidente del Gobierno durante la candidatura de Barcelona

Tras la elección se creó el COOB (Comité Olímpico Organizador de Barcelona 1992), cuyo presupuesto ascendió a mil millones de dólares estadounidenses. La financiación de dicho capital provino de la venta de derechos de televisión (33,3%), donaciones de los patrocinadores (27,7%), títulos en venta de billetes de lotería, monedas y sellos conmemorativos (18,6%), venta de entradas (5,5%), y licencias de uso de la imagen gráfica de los Juegos (2,1%). El 9% restante provino de financiación pública. Entre 1986 y 1992 el impacto económico directo de los juegos superó los 7.000 millones de euros (a precios corrientes de esos años). Finalmente el coste real ha quedado registrado hasta la fecha  como la mayor inversión pública y privada para la ciudad. La factura final se quedó a las puertas del billón de las antiguas pesetas. Concretamente, en 926.438,90 millones. Es decir, más de 92.000 millones los puso el Estado. 5.565,4 millones de euros. Una cifra prácticamente igual al gasto anual actual de la consejería de Educación de Catalunya.  Ë volià… He aquí la presunta hucha y herencia de la familia Pujol.

Barcelona Sede Olímpica

Barcelona Sede Olímpica. Maragall y su antecesor Narcís Serra celebran el éxito de la elección como sede olímpica.

Barcelona en plena transformación para recibir las Olimpiadas

Barcelona en plena transformación para recibir las Olimpiadas

A raíz de todo un entramado de concesiones hechas a dedo, favores personales, políticos y comisiones la familia Pujol y adláteres fueron medrando y engrosando sus arcas y creando entramados financieros en paraísos fiscales ante la impunidad que el poder político les proporcionaba, el beneplácito de un centralismo que cedió la llave de la gobernabilidad política estatal a un gobierno autonómico que fue lo suficientemente hábil de aglutinar conjuntamente todas las fuerzas políticas catalanistas bajo un mismo objetivo, el catalanismo cívico a cambio de moneda que no de ideología y sentimiento nacional.

Una vez terminado el virreinato pujolista, sus sucesores, antaño consensuadores y partidarios de colaborar con el Gobierno central fueron declinando posiciones hacia el radicalismo del separatismo y la autodeterminación de Cataluña, sumando todo tipo de facciones políticas e ideológicas en un objetivo común sin importar si son conservadoras, progresistas, radicales. La política de victimismo y culpabilidad de todos los males que aquejan a Cataluña personificados en el centralismo estatal estaba servida en un fin común, la independencia de Cataluña, a costa de cualquier precio. Esto sería la cortina de humo que escondería el mayor espolio autonomista al Estado.

Ahora el peso del 47% le sirve al mesiánico President de la Generalitat Artur Mas para llevar a su pueblo detrás de la bandera de la legitimación su Imperial deseo de autodeterminación y, evitar así enfrentar a Cataluña con su cruda y realidad histórica, el expolio hasta ahora impune de las arcas catalanas y estatales. La realidad es que sólo la cantidad estimada de lo amasado por la familia Pujol oscila entre más de 3.000 hasta los casi los posibles 6.000 millones de euros. Y detrás van los demás… implicados en los casos Banca Catalana, ITV, etc. entre otros muchos: Carlos Vilarubí, Jaume Carner i Suñol, Raimon Carrasco, Francesc Cabana i Vancells, Andreu Ribera i Rovira, Oleguer Soldevila Godó, Víctor Sagi i Vallmitjana, Josep Lluís Vilaseca i Guasch, Joan Baptista Cendrós i Carbonell, Joan Martí i Mercadal, Martí Rosell Ballester, Manuel Ingla Torra, Delfi Mateu i Sayos, Francesc Constans Ros, Esteve Renom Pulit, Joan Casablancas i Bertran, Salvador Casanovas i Martí, Antoni de Moragas i Gallissá, Joan Millet Tusell, Ramón Miquet Ballart, Lluís Montserrat Navarro, Ferran Aleu Pascual, Antoni Armengol Arnau, Pere Messeguer Miranda i Ramón Monforte i Navalón, etc., etc.

Artur Mas, actual President de Catalunya y cabeza del movimiento por la Independencia

Artur Mas, actual President de Catalunya y cabeza del movimiento por la Independencia como figura mesiánica e Imperial.

Como escribió Epicteto: “Engrandecerás a tu pueblo, no elevando los tejados de sus viviendas, sino las almas de sus habitantes”. Cataluña se merece todas las prebendas de un pueblo trabajador, comerciante, industrial, moderno, solidario y con “seny”, y no los cantos de sirena de ladrones de guante blanco. Cataluña tiene identidad propia, es un hecho, pero no por ello puede obviar la totalidad de su historia.

Jordi Carreño Crispín.

ISRAEL Y PALESTINA. Historia del conflicto árabe-israelí. “Canaán la tierra prometida y el hijo del otro”.

Decía Cicerón qué: “No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños”. Vuelve a la palestra informativa el conflicto árabe-israelí o entre Israel y Palestina, los posicionamientos de los diferentes Estados y grupos sociales al respecto; y como no, las opiniones de todos tipo. Como creo y pienso que la verdad nunca es absoluta y única, sólo puedo aportar al tema mi amor a esa tierra y como conocimiento la historia de la misma con una sola convicción, creer firmemente en el derecho y la posible convivencia de sendos pueblos. Dedicado a mi mujer Tuñy Barcala siempre ávida de conocimiento…

Con mi mujer Tuñy Barcala en Jerusalén Sept.2015

Con mi mujer Tuñy Barcala de visita en Jerusalén Sept. 2015

Entre África, Europa y Asia se encuentra la tierra prometida, Canaán, donde se eterniza el conflicto étnico-religioso de apropiación entre los pueblos arraigados a la misma y que respaldan sus derechos de propiedad en demostrar quién lleva más tiempo asentado o es el justo merecedor por derecho divino o sus propias narrativas como ya escribió el escritor argentino y columnista de La Nación Marcos Aguinis. (Caballero de las Letras y las Artes en Francia, Doctor Honoris Causa por las universidades de Tel Aviv -Israel- y San Luis –Argentina-.) en su “Breve Historia de Israel y Palestina”.

Para entender un poco mejor la historia de los pueblos palestino e israelita debemos buscar en los orígenes de los mismos y entender que las historias de todos los países y Estados modernos están construidas por el mestizaje de las tribus y pueblos que fueron primigeniamente simplemente eso, tribus o comunidades independientes que fueron unidas o unificadas por migraciones, y/o ocupaciones. Hay que definir algunos conceptos e identificar a los propios grupos étnicos para posteriormente ubicarlos geográfica, cultural e históricamente. En este caso partimos desde el origen de la historia hace unos 5.000 años y desde las llamadas tribus semíticas. En el origen de la historia de ambos pueblos no hemos de confundir sus confesiones, el judaísmo y el islamismo, con el nacimiento de los mismos como pueblos tal y como los conocemos desde su principio hasta los actuales Estados.

Mapa del texto 3)Breve Historia de Israel y Palestina de Marcos Aguinis

Mapa del texto 3) Breve Historia de Israel y Palestina de Marcos Aguinis

Las tribus semíticas son los pueblos oriundos de la península Arábiga que han desempeñado desde los tiempos más remotos un papel importante en la historia política, cultural y religiosa de la Humanidad. El nombre tiene su origen en un pasaje de la Biblia, concretamente en el cap. X del Génesis. En él se explican los parentescos entre los pueblos, haciéndose derivar de antepasados comunes; así de Sem descienden Aram, Asur y Eber, es decir, arameos (v.), asirios (v.) y hebreos (v.). De ahí la adopción del nombre semita por los investigadores europeos para definir la rama a la que pertenecen los arameos, asirios y hebreos, y cuya relación resulta evidente a primera vista en el aspecto lingüístico. Posteriormente, la denominación se ha aplicado a todos los demás pueblos de caracteres análogos (fenicios, cananeos, etc.) y, en primer lugar, a los árabes (v.).

En lingüística y etnología, el término «semita» se usa para hacer referencia a una familia lingüística de origen predominantemente medio-oriental que incluye las formas más antiguas y modernas del acadio, el amhárico, el árabe, el arameo, el fenicio, el ge’ez, el hebreo, el maltés, el yehén y el tigriña.

Este término lo definió inicialmente August Ludwig Von Schlözer (Repertorium -1.781- de Eichhorn,2) para referirse a las lenguas emparentadas con el actual hebreo. En la Enciclopedia católica consta que ya en 1807 el concepto «semita» se había adoptado como término étnico para definir un grupo de pueblos. Por extensión, «semita» se empezó a utilizar para designar a los hablantes de las lenguas semíticas y sus realizaciones culturales y,  el significado de “lengua semítica” se adoptó por referencia a los pueblos citados en la Biblia. Los descendientes de Sem, el primer hijo de Noé.

En el libro del Génesis (el primero de la Biblia – Antiguo Testamento-) se encuentra la narración del Diluvio universal y en ella está la «tabla de los pueblos», donde se hace referencia a la genealogía originaría de los semitas que incluyen a los habitantes de Aram (región bíblica situada en el centro de la actual Siria, en Alepo. Aram en lengua hebrea, también hace referencia al hijo de Hezrón, ancestro del rey David), Asiria (norte de la antigua Mesopotamia, Nínive fue su ciudad más importante, ciudad ubicada actualmente cerca de Mosul -Irak-), Babilonia (ciudad de la Baja Mesopotamia actualmente se cree cerca de la ciudad de Halla, Irak), Siria (Hacia el año 2000 a.C., Siria formaba parte de Aram. Estuvo sometida a Egipto desde casi el 1530 a.C. hasta el 1250), Canaán —incluidos los hebreos— (abarcaba parte de la franja sirio-fenicia conocida también como el Creciente fértil. En la actualidad se corresponde con el actual Estado de Israel, la Franja palestina de Gaza y Cisjordania, junto con la zona occidental de Jordania y algunos puntos de Siria y el Líbano) y Fenicia (cuna de la civilización fenicio-púnica, que se extendía a lo largo del Levante mediterráneo, en la costa oriental del mar Mediterráneo y cuya capital fue Biblos. Su territorio abarcaba desde la desembocadura del río Orontes al norte, hasta la bahía de Haifa, al sur, comprendiendo áreas de los actuales Israel, Siria y Líbano).

Figura de los cananeos ofreciendo un infante a Moloch para ser ofrecido en fuego. Autor desconocido

Figura de los cananeos ofreciendo un infante a Moloch para ser ofrecido en fuego. Autor desconocido

Los cananeos son históricamente reconocidos como los primeros habitantes de la actual Tierra de Israel, mucho antes que se establecieran allí los hebreos. De hecho, el nombre geográfico correcto de la Tierra de Israel es Canaán (la Tierra prometida por Dios (Yavhé) a los judíos), no “Palestina” que es una denominación romana. Los cananeos podían distinguirse en dos grupos principales: los septentrionales o cananeos de costa y los meridionales o cananeos de montaña. El vocablo Palestina no existía y no es mencionado ni una vez en la Biblia ni en ningún otro documento de la antigüedad hasta la época de ocupación romana.

El nombre Palestina abarca la antigua Tierra Santa y la nación moderna de Israel, aunque el nombre original de ese país lo asignó el Emperador romano Adriano. Él renombró a Jerusalén con su nombre y como el dios Júpiter Capitolinos— dándole el nombre de “Aelia Capitolina” después de las revueltas judías contra la ocupación del Imperio romano. El nombre de Palestina proviene del latín Phalestina y hacía referencia a los filisteos, que la Biblia menciona desde Josué hasta David. Significa “pueblo del mar”. Se cree que habían llegado desde Creta, probablemente tras la implosión de la civilización minoica, y se establecieron en la costa suroeste del territorio. Jamás lograron conquistar el resto del país y terminaron integrados por completo en el reino de David.

Para poder apreciar la presión que le pusieron a los judíos en la tierra de  Judea y concretamente en Jerusalén durante este tiempo, hay que tener en cuenta algunos antecedentes históricos como, la  mencionada sublevación Judía que ocurrió un poco antes del 70 B.C., cuando los Romanos saquearon la ciudad de Jerusalén después de un duro y amargo asedio. La rebelión fue causada por las fuerzas de ocupación Romana. Los oficiales y tropas romanas saqueaban y robaban continuamente los templos y a los sacerdotes judíos quitándoles sus artículos de valor y sagrados para después demandarles recompensa si querían recuperarlos. Esto sobrepasó al pueblo que inició la rebelión que llevó a las Guerras de los Judíos contra Roma (Josefo, Libro 2, capítulos 14-16). Con las represalias , prohibiciones y expulsiones de los judíos por parte de los romanos se inició la dispersión de judíos por el mundo, la llamada “Diáspora” (Dispersión de un pueblo o comunidad humana por diversos lugares del mundo; especialmente la de los judíos después de la destrucción del reino de Israel (siglo IV a. C.). Es aquí donde se documenta por primera vez el nombre de Palestina.

Tal y como indica Marcos Aguinis, la palabra Phalistina, además, no tuvo suerte. A ese territorio –que adquirió relevancia extraordinaria por la Biblia, base del cristianismo y luego del Corán– los judíos lo siguieron llamando Eretz Israel (tierra de Israel) y los cristianos Tierra Santa, y después los árabes lo bautizaron como Siria Meridional. Los cristianos fundaron el efímero reino latino de Jerusalén en la primera Cruzada (Campañas comúnmente militares, que a partir del siglo XI se emprendieron desde el Occidente cristiano contra los musulmanes para la recuperación de Tierra Santa. 9 Campañas o Cruzadas), y durante el Imperio Otomano se convirtió en una provincia irrelevante: el vilayato de Jerusalén.

En el Muro de Jerusalén con nuestra cicerone y buena amiga en Tierra Santa Etti Bressler

Tuñy en el Muro de Jerusalén con nuestra cicerone y buena amiga en Tierra Santa Etti Bresler

El pueblo de Israel está formado por los israelitas o hijos de Israel o Jacob, y que consiguieron unificar a las diversas tribus y pueblos que habitaban entre el río Jordán y el Mediterráneo. La tradición judía sostiene que el origen de los israelitas está en los doce hijos de Jacob que se trasladaron a Egipto, donde sus descendientes se constituyeron en doce tribus, mientras que otras hipótesis hablan incluso de su origen a través de las primeras tribus nómadas de las montañas. los Hapiru o Habiru. Contrariamente a lo que se cree el primer rey de Israel fue Saúl quien unificó a los reinos de Israel y Judea, éste designó a David como su sucesor, mil años antes de la era cristiana  y, que había nacido en la aldea de Belén (Beth-léjem, en hebreo, “casa del pan”)– fue el sucesor del rey Saúl y el segundo monarca del Reino de Israel, logró unificar su territorio e incluso expandirlo de modo que llegó a comprender las ciudades de Jerusalén y Samaria, Petra, Zabah y Damasco. Convirtió a Jerusalén en su capital ubicándola en el vecino y estratégico caserío jebuseo, ubicado a pocos kilómetros al norte; imponiéndoles el nombre de Jerusalén (en hebreo, “ciudad de la paz”).  La historia de David figura en la Biblia, en los Libros del profeta Samuel y en el Libro de los Salmos. David fue uno de los más grandes gobernantes de Israel y padre de otro de ellos, su hijo Salomón que es venerado como rey y profeta en el judaísmo, el cristianismo  y el islam. Salomón construyó allí el Templo. Después se produjo una escisión entre los habitantes del norte y el sur del pequeño país. El norte se llamó Reino de Israel y el sur, Reino de Judá. Los asirios conquistaron y destruyeron el reino del norte. Siglos después los babilonios hicieron lo mismo con el del sur y unas siete décadas más tarde el emperador Ciro, de Persia, auspició el regreso a Jerusalén de los exiliados de Judá.

Escena del pueblo de Israel. Extraída de Bendiciones Cristianas: Hebreos 13: Las evidencias de la vida cristiana

Escena del pueblo de Israel. Extraída de Bendiciones Cristianas: Hebreos 13: Las evidencias de la vida cristiana

La tradición bíblica y las 12 Tribus:

Dios le prometió a Abraham que sus descendientes serían numerosos (Génesis 13:16; 17:2; 22:17) y que sus descendientes finalmente conformarían “muchas naciones” (Génesis 17:4-5). Él también le prometió a Abraham que sus descendientes poseerían “las puertas de sus enemigos” (Génesis 22:17) y serían “bendecidos” poderosamente por Dios (vv. 16-18).

Dios también dijo que sus descendientes serían identificados a través de la historia por el nombre del hijo de Abraham, “Isaac” (Génesis 21:12). Las bendiciones dadas a Abraham e Isaac eran llamadas las bendiciones de la “primogenitura” porque éstas eran transmitidas a las generaciones sucesivas como un derecho de nacimiento.

Las bendiciones de “primogenitura” dadas a Abraham fueron pasadas a Isaac, quien se casó con Rebeca. Con el tiempo millones de personas descenderían de Isaac y Rebeca. De hecho, ellos llegarían a ser billones durante todas las generaciones de humanidad sobre la tierra. Las bendiciones de numerosos descendientes que poseerían las puertas de sus enemigos eran una continuación de la bendición que Dios le había prometido a Abraham que Él cumpliría en Isaac (Génesis 17:17-19, 21). No obstante, Abraham tuvo un hijo anterior, Ismael, con Agar. Dios profetizó que también los descendientes de Ismael serían numerosos y constituirían una “gran nación” con “doce príncipes”. La “gran nación” de los descendientes de Ismael es en la actualidad el mundo árabe. Los árabes saben que ellos son los descendientes de Ismael, el hijo de Abraham y Agar, los ismaelitas.

Si los descendientes de Ismael constituyen los árabes, las personas que integran la mayoría de las naciones en el Medio Oriente moderno, ¿entonces cuáles naciones descienden de Isaac? Si la Biblia es verdadera, los descendientes de Isaac deben constituir naciones más numerosas, prósperas y poderosas que los árabes. ¡La Biblia es la verdad de Dios (Juan 17:17)! Evidentemente, los descendientes de Isaac en el mundo moderno deben ser muchos más que solamente los judíos. Génesis 24:60 profetizó que con el tiempo, los descendientes de Isaac se contarían en múltiples de millones. Isaac pasó sus bendiciones de “primogenitura” a su hijo, Jacob, a pesar de que el primogénito, Esaú, debería haberlas recibido. Génesis 25:30-34 nos informa que Esaú “vendió” su primogenitura a Jacob por un plato de guiso rojo. Entonces cuando su padre Isaac, transfirió oficialmente la primogenitura, Jacob engañó a su padre haciendo que creyera que él era su hermano. En esencia, Jacob “robó” la primogenitura a través del engaño (Génesis 27). Una de las bendiciones que Jacob recibió de Isaac era que otras naciones se inclinarían ante las naciones que descendieran de Jacob (Génesis 27:29). Es evidente que para que esta profecía se cumpliera, los descendientes de Jacob tendrían que llegar a ser grandes naciones e imperios. Esta misma bendición también prometió que Dios bendeciría a las naciones que bendijeren a los descendientes de Jacob y maldeciría a las naciones que maldijeren a los descendientes de Jacob.

Dios reiteró las bendiciones de Abraham a Jacob en Génesis 28:10-15 diciendo que los descendientes de Jacob serían tan numerosos como “el polvo de la tierra” y ellos se esparcirían finalmente hasta las cuatro esquinas del mundo desde la región de la Tierra Prometida. El nombre de Jacob fue cambiado más tarde a “Israel” (Génesis 32:28), y él tuvo 12 hijos que llegaron a ser las “12 tribus de Israel”.

Antes de que Jacob (Israel) muriera, transfirió las “bendiciones de la primogenitura” a sus nietos, que fueron llamados Efraín y Manases. Israel les dio bendiciones proféticas que iban a ser cumplidas en un tiempo llamado “los últimos días” a sus 12 hijos (Génesis 49:1). En Génesis 48:16, Israel bendijo a ambos Efraín y Manases, simultáneamente con las palabras “sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra”. Israel decretó que su propio nombre, “Israel”, y el nombre de su propio padre, “Isaac”, sería puesto sobre los descendientes de Efraín y Manases, los dos hijos de José, quienes se iban a convertir cada uno en una tribu distinta entre los hijos de Israel (Génesis 48:5). Al hacer esto, Israel le estaba dando a José una doble porción entre las 12 tribus de Israel.

Israel predijo en Génesis 48:19 que mientras los descendientes de Manases llegarían a ser un gran pueblo (o nación), los descendientes de Efraín llegarían a ser una “multitud de naciones”. Ya que José vino a ser dos tribus, esto significó que habría 13 tribus de Israel, aunque ellas fueron conocidas todavía como “las 12 tribus de Israel” porque la tribu sacerdotal, los Levitas, no recibieron una herencia territorial en la Tierra Prometida.

En las bendiciones registradas en Génesis 49, Israel dio profecías para cada una de las tribus designadas con los nombres de sus 12 hijos. Los 12 hijos de Israel son: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Zabulón, Isacar, Dan, Gad, Aser, Neftalí, José y Benjamín. La tribu más reconocida por los lectores modernos es Judá. Los descendientes de Judá han sido llamados por mucho tiempo “judíos”. No obstante, Judá es tan sólo uno de los hijos de Israel. La gran mayoría de los descendientes de Israel vinieron de los otros hijos que no fueron llamados judíos.

Mapa de las 12 Tribus de Israel

Mapa de las 12 Tribus de Israel

El ascenso y la caída de las 12 tribus de Israel.

Cuando las 12 tribus de Israel entraron en la Tierra Prometida (Canaán), formaron finalmente la nación de Israel bajo los tronos de Saúl, David y Salomón. Poco después de la muerte de Salomón, este imperio fue destrozado por una gran guerra civil. Las 10 tribus del norte formaron el reino de Israel, mientras que las dos tribus del sur, Judá y Benjamín (asociados con la tribu sacerdotal de Leví), formaron el reino del sur de Judá. El reino del norte fue llamado “Israel” porque era dirigido por las tribus de Efraín y Manases que levaban el nombre de “Israel” (Génesis 48:16). El reino del sur era dirigido por la tribu de Judá. Los reinos de Israel y Judá se convirtieron en enemigos y a menudo pelearon en guerras sangrientas. Aunque ellos no se han vuelto a unir, la profecía dice que lo harán en el futuro. Ver “Israel y Judá: ¿Cuándo serán reunificados?” El reino del norte de Israel fue llevado en cautiverio en el año 722 a.C. debido a sus pecados y rebelión contra Dios. Judá fue llevado en cautiverio por los babilonios entre los años 604 y 586 a.C.

Justo antes de la caída de Israel, el profeta Amós registró que las 10 tribus del norte eran conocidas por el nombre “casa de Isaac” (Amos 7:16) —tal como las profecías de Génesis 21:12 y 48:16 habían predicho. El nombre de “Isaac” siguió a las 10 tribus a dondequiera que ellas fueron en su exilio y más tarde en sus migraciones. (la Diáspora).

En Jeremías 51:5, encontramos una profecía, dada más de un siglo después de que las 10 tribus fueron llevadas en cautiverio, que Dios no los abandonaría. Aunque algunas veces son llamados las “10 Tribus perdidas de Israel”, estas personas no están perdidas para Dios o para los estudiantes de la Biblia quienes entienden cómo trazar su historia. Para entender quiénes son en la actualidad algunas de estas gentes, lea los artículos titulados “Las 12 Tribus de Israel en la actualidad” y “¿Quiénes son los Estados Unidos y Gran Bretaña en la profecía?”

Los nacionalismos judío y árabe

Nacieron casi al mismo tiempo. El judío a fines del siglo XIX y el árabe a principios de XX. Este último floreció en Siria, a cargo de pensadores y activistas cristianos que recibieron influencias europeas. Los sirios acusaron a los sionistas, es decir, a los nacionalistas judíos, ¡de haber inventado la palabra Palestina para quedarse con Siria Meridional! En realidad, ese nombre había resucitado como una palabra neutra frente al desmoronamiento del Imperio Turco.

La presencia judía en Tierra Santa fue una constante asombrosa. El alma judía añoraba año tras año, siglo tras siglo, milenio tras milenio, la reconstrucción de Eretz Israel con intenso fervor, parecido al que, mucho antes, había florecido junto a los nostálgicos ríos de Babilonia. Nunca dejaron de repetir: “¡El año que viene en Jerusalén!”. A fines del siglo XIX empezaron a llegar oleadas de inmigrantes que se aplicaron a edificar el país con caminos, kibutzim, escuelas, institutos técnicos y científicos, forestación obsesiva, universidades, teatros, naranjales, una orquesta filarmónica, aparatos administrativos. En 1870 fundaron en Mikvé Israel la primera escuela agrícola de la región.

Cuando terminó la Primera Guerra Mundial, Palestina fue desprendida de Siria y quedó en manos del conquistador británico por mandato de la Liga de Naciones. Quienes nacían en esa tierra eran palestinos, fuesen judíos o árabes. Antes de la independencia, que volvió a recuperar la palabra Israel, los judíos se llamaban a sí mismos palestinos. Y hablaban de “volver a Palestina”. El actual Jerusalem Post se llamaba Palestine Post y la Filarmónica de Israel fue llamada Filarmónica de Palestina. ¡Pero eran entidades judías! Los antisemitas de Europa, toda América y Africa del norte les gritaban: “¡Judíos, váyanse a Palestina!”. Palestina era reconocida como el hogar de los judíos incluso por quienes los odiaban.

Los árabes tardaron en tomar conciencia de su propia identidad nacional. Al principio, hasta saludaron como beneficiosa la presencia del sionismo, como lo atestigua el encuentro entre Jaim Weizman, presidente de la Organización Sionista Mundial, y el rey Feisal de Irak. Pero Gran Bretaña, advertida de la compulsión judía por su emancipación, cortó dos tercios de la Palestina que le habían adjudicado e inventó el reino de Transjordania (nombre usado durante las cruzadas para una extensa región no del todo definida al este del río Jordán, un área conocida en tiempos antiguos como Edom, Moab y Amón). Los ingleses la llamaron también Transjordan. donde instaló al hachemita Abdulá, hijo del jerife de La Meca. Cometió el delito de quitar derechos a los judíos, que reclamaban parte de ese territorio, y lo convirtió en el primer espacio Judenrein (limpio de judíos) antes del nazismo, porque no permitía que allí se instalase judío alguno. Tenebroso antedecente, desde luego. Pronto Gran Bretaña advirtió que sus aliados en la zona eran los árabes, no los judíos, y creó la Liga Árabe en 1945, para mantener su poder colonial. Olvidó que estaba allí para favorecer la construcción de un Hogar Nacional para el pueblo judío, el único que de forma permanente y con grandes sacrificios exigía la reconstrucción del país que le había dado su gloria. Es cierto que algunos judíos preferían que esa misión la cumpliese el Mesías y otros se volcaron a la causa de la revolución comunista, pero el núcleo central se agrupó en torno al sionismo, palabra que significaba –simple y elocuentemente– el renacimiento nacional y social del pueblo que más agravios, persecuciones y matanzas había sufrido en dos mil años.

Con nuestro amigo palestino Mohamed Yusuf en Jerusalén

Con nuestro amigo palestino Mohamed Yusuf en Jerusalén. Sep. 2015

Después de la Segunda Guerra Mundial arreció la demanda emancipadora judía. La potencia colonial llevó el caso a las Naciones Unidas para provocar su condena. El tiro le salió al revés: las Naciones Unidas votaron el fin del Mandato Británico y la partición de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe (no establecía que alguno se llamase Palestina, sino que eran parte de Palestina). Los judíos celebraron la resolución, pero los países árabes en conjunto decidieron violarla sin escrúpulos y barrer “todos los judíos al mar”, como lo atestiguan documentos de la época. El secretario general de la Liga Árabe amenazó con efectuar matanzas que dejarían en ridículo las de Gengis Khan. La guerra, por lo tanto, se presentaba como un hecho inminente. Y apuntaba a un nuevo genocidio, pocos años después del Holocausto. No había pudor en seguir asesinando judíos. Ni siquiera los que rechazaban semejante conducta propusieron una condena rotunda y eficaz.

El flamante Estado de Israel (nombre que adoptó, basado en la expresión hebrea Eretz Israel) no tenía armas –¿quién las vendería a un cadáver?– y debió enfrentar a siete ejércitos enemigos con las uñas y los dientes. Fue una lucha desesperada. ¡Los israelíes no contaban con un solo tanque ni un solo avión! La mayor parte de su armamento fue robado o arrancado a los británicos. Numerosos combatientes eran espectros que acababan de arribar, luego de sobrevivir en los campos de exterminio nazis. O triunfaban o morían. Fue la guerra en que cayó la mayor cantidad de judíos. En algunos lugares recurrieron a estrategemas para impulsar la rendición o la huida de sus enemigos, en otros atacaron sin clemencia. Sabían qué les esperaba en caso de ser vencidos. Los árabes estaban fragmentados entre quienes defendían sus tierras y quienes habían invadido y luchaban sin convicción. Al cabo de varios meses, con treguas que eran quebradas por alguno de los bandos, se llegó al armisticio y el trazado de fronteras arbitrarias.

Como consecuencia de esa guerra desigual, aparecieron los refugiados. Refugiados árabes y refugiados judíos. Estos últimos eran los ochocientos mil judíos expulsados de casi todos los países árabes en venganza por la derrota. Los recibió Israel, pese a sus dificultades iniciales, y los integró a la vida normal, pese a que en ese tiempo y durante varios años debió sufrir un interminable bloqueo y mantener un estricto racionamiento. Los seiscientos mil refugiados árabes, en cambio, fueron encerrados por sus hermanos en campamentos, donde se los aisló y sometió a la pedagogía del odio y el desquite. Transjordania usurpó Cisjordania y Jerusalén Este, medida que justificaba su cambio de nombre; a partir de 1949, en efecto, se empezó a llamar Jordania (ambos lados del río Jordán); Egipto se quedó con la Franja de Gaza. La ocupación árabe de esos territorios duró 19 años. En esas casi dos décadas, ¡jamás se pensó ni reclamó crear un Estado árabe palestino independiente compuesto por Cisjordania, Jerusalén Oriental y Gaza! Ningún presidente, rey o emir árabe o musulmán visitó Jerusalén Oriental, convertida en un vilorrio sucio e irrelevante. No se permitía que los judíos fuesen a rezar al Muro de los Lamentos.

Sólo después de la Guerra de los Seis Días (conflagración que se produjo por la insistente provocación árabe y el ánimo de subsistencia judío), se produjo la ocupación israelí de esos territorios y otros más (toda la Península del Sinaí, los Altos del Golán y trocitos de Transjordania). Ocupación que se mantiene actualmente y que ha sido tomada como una continua provocación del Estado de Israel al Estado Palestino y a los países Árabes como una estrategia de predominación sionista y que forma parte al día de hoy del fundamento argumental palestino y por ende de la defensa de la propia argumentación israelí en un círculo vicioso o bucle sin fin del conflicto. La verdad es que ambos pueblos tienen legitimación y argumentación para reclamar su espacio, pero sobre todo, tienen más posibilidades por sus similitudes, condicionantes, hechos y circunstancias históricas para la buena convivencia que para mantener en el tiempo su lucha.

La reflexión ahora nos lleva independientemente de confesar o practicar alguna de las creencias religiosas monoteístas que asumen en el Antiguo Testamento y como parte de su origen y leitmotiv, si es suficiente retroceder en el tiempo para justificar y argumentar una posesión territorial que originó y mantiene vivo  hasta el día de hoy el conflicto palestino-israelí, o por el contrario, la historia de la humanidad hecha de migraciones, ocupaciones y mestizajes debe ser el argumento fundamental para gestionar la convivencia mutua en una complejidad territorial histórica y que además une un condicionante de carácter religioso-cultural. Sea como fuere y sea como sea, la verdad es que Israel y Palestina deben llegar a ser un conjunto patrimonial de la humanidad por su importancia histórica, cultural, religiosa, patrimonial y humanitaria.

Esta complejidad y de un modo quizás muy emotivo y simplista sobre el conflicto árabe-israelí nos habla de la empatía y perdón como posible solución del mismo a través de una historia  donde ambos sentimientos y situaciones políticas quedan muy bien reflejadas en la producción cinematográfica francesa ganadora del Festival de Tokio 2012 y dirigida por Lorraine Levy, El hijo del otro.

La imagen que todos deseamos en el corazón y que ambos pueblos se merecen.

La imagen que todos deseamos en el corazón y que ambos pueblos se merecen.

Por Jordi Carreño Crispín  / https://jordicarreno.wordpress.com/

Fuentes consultadas y textos usados: