Pensamiento crítico. Huyendo de la psicología de masas en la medida de lo posible.

Decía Sigmund Freud que, “El individuo se le ve como miembro de una tribu, pueblo, casta social o institución que se organiza en una masa o colectividad“.

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Historia de las masas por Eduard Montagut

De manera muy simple y sin ánimo de ofender a nadie, menospreciar o criticar os dejo algo que hace mucho tiempo me ayudó a entender por qué el pensamiento crítico e individual es importante. Por qué huyo de consignas y dogmas, por qué es mejor adaptar modelos filosóficos diferentes en la actitud y el pensamiento sobre el encasillamiento ideológico o comportamiento colectivo. Coger lo que me gusta de aquí y de allí y formar mi propio estado de pertenencia a multiplicidad de masas que me permiten no anclarme en paradigmas y reglas únicas. Ir por libre dentro de la casi imposibilidad de asociación o pertenencia a un grupo o una masa, a no ser que seas asceta. Este punto de vista ni me da ni me quita la razón, no me hace mejor que nadie, mis puntos de vista pueden ser, y son, tan erróneos o acertados como los de cualquiera y defendiendo con criterio propio los cánones que me he impuesto, aunque sean de otros o sean normas generales pero con el principio ilustrado que Freud criticaba en la psicología de masas. Decidí agruparme con la mayor de todas, la que está formada por muchas más, la humanidad.

Por eso huyo de fronteras y banderas, de consignas y soflamas que inducen los líderes a sus masas. A partir de aquí, que cada cual saque sus propias conclusiones y opiniones y vea dónde está o se reconoce posicionado. Si de algo estoy convencido es que en mi interior hago lo que deseo hacer y, de cara a la galería, por mucho que yo mismo me haya intentado definir poca gente me puede etiquetar. Me han llamado rojo, facha, conservador, burgués, proletario de clase media, pijo, manipulador, mentiroso, subjetivo, moderado, indefinido, unidireccional y otros muchos adjetivos y lindezas más que lo único que hacen es reafirmarme en mi pensamiento, porque cuando los demás son incapaces de encasillarte es que no eres como los demás, al menos en una buena parte. Entre otras cosas porque tengo asumido mi don dual como todo hijo de vecino y actuó en consecuencia de ello. Puedo estar de acuerdo o desacuerdo en todo según mi propio criterio. Normalmente busco la ponderación entras los dicótomas que surgen.

La psicología de masas es algo que ya analizaban en la Grecia clásica filósofos como Platón o Aristóteles realizando hipótesis sobre la organización de las sociedades en las que un patrón se repite entre las personas que formaban dicha sociedad. En la era más moderna (la era moderna históricamente son los períodos históricos en los que se divide convencionalmente la historia universal, comprendidos entre el siglo XV y el XVIII), es decir, a partir del siglo XX, filósofos, sociólogos, médicos y otros científicos como Lewin, Le Bon (La teoría de las Masas), Mc Dougall, Freud, Durkheim o Adler llevaron a cabo investigaciones que determinaron unos patrones comunes dentro del comportamiento tanto individual como colectivo. Este último es el que define el término “Psicología de Masas“.

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Sigmunt Freud – La Psicología de Masas

La psicología de masas es el estudio del comportamiento de los grupos colectivos. Es decir, es la rama que se encarga de investigar y analizar el porqué los individuos se contagian del comportamiento de los demás y se limitan a repetir ese mismo comportamiento sin cuestionarse nada, repercutiendo esa influencia en cualquier aspecto de la vida, ya sea política, religiosa, social, económica, deportiva, musical, moda, etc. La cultura en dichos grupos sociales está relacionada con unos valores y cánones compartidos grupalmente. Es decir, se centra en la inexistencia de autonomía individual dentro del grupo. Una persona que forma parte de una masa deja de ser independiente, es más, se subordina inconscientemente al grupo al que pertenece aunque piense que sus acciones son actos libres. Practican la pertenencia como un axioma.

La psicología de masas se fundamenta en tres principios básicos que son: 1- La naturaleza social de los individuos. Su comportamiento marcado por sus genes biológicos y costumbre cultural. 2- Su relación con los demás. Conducta del individuo por contagio en los grupos colectivos. Tienden a hacer las mismas acciones que ven en los demás en la interactuación grupal. 3- Su representación de la vida en sociedad. Al verse presionados por los otros grupos sociales o poderes las personas acaban cediendo ante una idea dominante.

Una vez que el individuo forma parte del grupo colectivo se deja llevar por los sentimientos y se une a estos dejando de lado sus hábitos anteriores sin cuestionarse si son correctos o no. Es más, los actos que social o legalmente puedan ser aceptados por otros grupos no son necesariamente aceptados por intereses propios. Excluyendo así a otros grupos.

Manipulacion-mediatica por Psicología Social - Blogger

Manipulación mediática por Psicología Social – Blogger.

Los sentimientos de la masa siempre son simples, predecibles y exaltados pues esta no quiere ser dominada pero por el contrario desea someter a la vez. La sociedad en masa presenta características negativas como son: la impulsividad; inconsciencia; falta de perseverancia; es influenciable, tiende a la credulidad; es acrítica; voluble; intolerante y excluyente. En la masa predomina una falsa ilusión sobre lo real, es incapaz de ver otros estadios que no sean los propios. Una de las características más negativas a resaltar es que, los grupos colectivos al unirse convirtiéndose en masa presentan un bajo rendimiento intelectual al no ejercitar la mente por sí mismos y al verse afectados por el nivel del aumento de la afectividad sobre la capacidad de pensamiento individual. Intentan nivelar el nivel intelectual. De ahí que requieran de una fuerte presencia y liderazgo que la dirija y el discurso de pertenencia, argumentos y objeciones son homogéneas y no atienden más razones que la de sus líderes. La masa actúa y se deja arrastrar por las soflamas y mensajes del líder. Es lo que se llama seguimiento del apotegma  , lema o consiga del líder.

Las masas pueden ser estables, cuando consagran su vida para encarnarse en un orden de normas e instituciones sociales o efímeras que son las que se unen con miras a un tipo de interés pasajero. (Ambas pueden incluir otros grupos o masas con el mismo interés). De hecho un individuo suele formar parte de varias o muchas masas. Forma parte de un Estado, de un grupo político, grupo social, cultural, deportivo, etc. Como individuo elige de qué masas quiere formar parte y, al formar parte de  renunciar generalmente al individualismo per se. (ver presentación de La Psicología de las Masas de Bertha Maribel Pimentel Pérez– 62 diapositivas)

Indudablemente el ser individual necesita tener asociación y sentimiento de pertenencia a un grupo o masa, todos necesitamos del reconocimiento y participación grupal porque somos seres sociales, sentimentales y dependientes. Pero, como criticaba Sigmund Freud ( en la Psicología del las masa y el yo) eso no es óbice para que el ser humano individual pierda autonomía y capacidad crítica y de raciocinio. Freud pensaba que, “el ser humano debe de tener la posibilidad de elegir lo que quiere, porque desea y piensa” y hacía hincapié en la idea de que la igualdad social es la raíz de la conciencia moral, social y del sentimiento del deber.

Redes sociales dominio de masas.

Redes sociales dominio de masas

Los colectivos extremistas actúan con normas de grupo bastante simples y radicales como son la obsesión, el fanatismo o el favoritismo pensando que son poseedores de la verdad absoluta o que algo es sagrado e intocable. Son los grupos que muestran más desobediencia hacia las normas sociales, leyes o cánones grupales mayoritarios, religiosos, etc. y, suelen plasmar sus enfados o frustraciones con el resto con actitudes intransigentes o beligerantes llegando en muchas ocasiones a la violencia como argumento aunque el propósito haya sido pacifista. Ej. grupos radicales de defensa animalistas o de la vida que atacan personas.

Hay ciertas características como la educación recibida y unas relaciones sociales deficientes, poseer prejuicios, o la debilidad de carácter de una persona que desea ser aceptada en cualquier grupo o integrada en una sociedad, sea la que sea, son las que la invitan a declinarse por un grupo de carácter extremista. Además, situaciones como la pobreza, la desigualdad social, la debilidad o miedo del líder que forma de modo estricto o con unos valores muy marcados o en condiciones de opresión también puede decantarnos por este tipo de colectivos más radicalizados. Estos grupos acaban obsesionándose y se ciegan por un idealismo que puede llevarlos a la autodestrucción masiva. Se puede decir que se guían por las emociones de sus ideales y carecen de racionalidad por este hecho.

Por estos motivos para la comprensión de la psicología de masas es muy importante mantener la paz y el bienestar social ya que está comprobado históricamente que las actitudes extremistas han derivado y pueden derivar en violencia. Es tan simple como que el hecho marcado como el cambio por una revolución suele ser violento a excepción de muy pocos casos como la descolonización iniciada con Ghandi, que aun así tuvo hechos violentos o la caída del Muro de Berlín que fue un acto masivo que llevo a las desintegración de los países satélites de la extinta URSS.

En fin, las conclusiones será múltiples individualmente pero estoy seguro que no variarán en nada en los comportamientos grupales. (Eso me incluye  a mi también). Es la historia de nuestra especie, es la historia de la humanidad. Al fin y al cabo, todos en una media u otra seguimos preceptos, apotegmas, ideas o ideologías y filosofías que nos etiquetan o incluyen en grupos o masas por muy independientes que seamos o nos creamos.

Jordi Carreño Crispín  @JordiCris.

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“Derecho a decidir” y los límites del derecho de autodeterminación”…

La no intervención, la autodeterminación como expresión de la libre voluntad de los pueblos, excluye beligerancias inconsistentes y reñidas con el total respeto que mantenemos a la soberanía de las naciones.”  – Arturo Umberto Illia.

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A colación de la actualidad creada en Cataluña y resto del Estado español por el llamado “Procés” de independencia, la actuación del Gobierno de la Generalitat y, las diferentes corrientes jurídicas, políticas y sociales que apoyan o no este procedimiento que, a casi toda vista, nacional e internacional, ilegal, sobre el referéndum de independencia de Cataluña, nada mejor que este artículo publicado en la página Confilegal.com de uno de los juristas más prestigiosos de este país y reconocido por la comunidad internacional. Qué cada cual saque sus conclusiones.

@JordiCris.

Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos. – Aristóteles.

 

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Javier Junceda. Jurista y escritor.

El derecho de autodeterminación está recogido en el primer precepto del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como en diversas resoluciones de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (entre otras, las célebres 1514 (XV) y 1541 (XV), vinculadas a la descolonización; la 2625 (XXV), que la extiende a otros ámbitos; o la 1803 (XVII), relativa a soberanía sobre los recursos naturales).

El citado tratado, ratificado por España en 1977, proclama el derecho a la libre determinación de los pueblos en un doble sentido, como así ha venido perfilando la doctrina internacional: por un lado, en su vertiente externa, relacionada con la soberanía, y por otro en su aspecto interno, ligado a la autoorganización política para alcanzar mayores cotas de desarrollo socio-económico o cultural de los pueblos, preservando su identidad.

La autodeterminación externa es sobre la que gravita el eufemístico “derecho a decidir”, un término desconocido en el derecho universal y que tal parece diseñado para sortear el régimen establecido internacionalmente sobre el derecho de autodeterminación, como a continuación veremos.

La libre determinación externa, por tanto, atribuye a un determinado pueblo, de acuerdo a la legalidad internacional, la plena capacidad para decidir la formación de un Estado independiente, la libre asociación, la integración en un Estado ya existente o, en fin, la adquisición de cualquier otro estatuto político libremente decidido por la población.

Ahora bien, este “pueblo” al que se refiere el derecho internacional no es cualquiera, sino el sometido a colonialismo, con gran separación geográfica de la metrópoli o con diferencias étnicas radicales con ella (resoluciones 1541 (XV) y 2625 (XXV); o los que estén sujetos a dominación por una potencia extranjera, entendiéndose como tal la intervención mediante el uso de la fuerza y la ocupación militar, nunca, por ejemplo, por vínculos o sometimientos económicos, pongo como caso (resoluciones 1415 (XV) y 2625 (XXV); o el conjunto de minorías o habitantes de un Estado que padecen violación sistemática de derechos democráticos palmarios (resolución 2625 (XXV); o los grupos diferenciados de un Estado a los que no se les permite con plenitud ningún ejercicio de su autogobierno (resolución 2625 (XXV); así como los grupos étnicos o indígenas o minorías oprimidas notoriamente (resoluciones 1723 (XVI), ó 2625 (XXV), entre otras).

Es decir, fuera de este generoso catálogo de colectividades, no es posible encontrar acomodo al derecho de autodeterminación externo, sino llegado el caso del interno, siempre que de facto y de iure se esté impidiendo a esos pueblos el ejercicio de sus posibilidades de autogobierno y de progreso en los más diversos ámbitos, como sucede cuando están siendo sometidos a persecuciones sistemáticas o discriminaciones extremas (objetivamente acreditadas), que lo dificulten, como sucedió con el Apartheid sudafricano.

Como es natural, esta perspectiva del derecho internacional parte de un hecho incontestable: la práctica totalidad de los Estados que conforman la comunidad de naciones están compuestos de forma sociológicamente muy plural, una razón por la que dar entrada al derecho de autodeterminación en términos amplios e indeterminados, daría lugar sin duda a una indeseada fragmentación territorial que no solamente generaría secesiones en cascada (siempre cabría algún particularismo que atender), sino que haría lisa y llanamente ingobernable el planeta.

De cuanto antecede se desprende, por tanto, que el llamado “derecho a decidir” no parece ajustarse ni al derecho interno español ni al internacional al que pretende apelar, salvo que con esa expresión entrecomillada se esté hablando de otras cosas que ninguna relación guardan con lo jurídico.

JAVIER JUNCEDA.

Jurista y escritor, autor de más de un centenar de publicaciones jurídicas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Compagina el ejercicio de la abogacía con la docencia del derecho administrativo en universidades de Madrid, Barcelona y Oviedo. Es también el presidente de la Comisión de Español Jurídico de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, con sede en NY.

Autor:  Javier Junceda / Fuente: Confilegal en:

https://confilegal.com/20170114-el-derecho-de-autodeterminacion/

 

La Crispación en las redes sociales: Los perros de los “Perroflautas” y los polluelos de las “Águilas Imperiales”

Sin ánimo de ofender más que aquellos que se puede, porque sólo ofende quien puede y a quien se puede y no quien quiere, me gustaría dejar una pequeña reflexión a colación de esas pequeñas discusiones o mini debates de las redes sociales donde el argumento más común es el radicalismo; sea de izquierdas o derechas, el insulto fácil y la descalificación personal. Se perdió el gusto por las flechas irónicas y analogías metafóricas para uso del lenguaje fundamentalista y soez. La libertad de expresión es otra cosa.

Expresiones como “facha”, “fascista”, “rojo de mierda”, “basura capitalista”, “capullos pseudoprogres”, “perroflautas”, nazi hijo de p…” etc., etc. No son más que, uno, falta de argumentos antes las objeciones a las que son sometidos con razonamientos y argumentos contrarios a los suyos, dos, total desconocimiento del interlocutor, y de ahí las apreciaciones o desprecios personales sin más, y tres, y la más preocupante, la debilidad emocional e intelectual del que necesita certezas rotundas de otros para encontrar un motivo para vivir asimilando sin ningún tipo de duda la verdad absoluta o pensamiento de otros. La incapacidad de autocrítica y menos la de reconocer, no un error, sino la posibilidad de que haya otras opciones diferentes, mejores, iguales e incluso peores a las suyas pero tan lícitas y válidas como las suyas hacen que  estos sentencien de manera categórica y única con insultos. Su único argumento. Aquí mueren el eufemismo y la ironía como herramientas del debate inteligente.

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Gente que ladra consignas y que cuando lo hace no se dan cuenta de que, los demás piensan o pensamos que, “…sus estridentes ladridos sólo son señal de que cabalgamos” tal y como plasma en su poema Johann Wolfgang von Goethe “Ladran” (Kläffer).  The dicho bien, sí, porque la expresión “Ladran, luego cabalgamos” no aparece en el Quijote como la mayoría piensa.

Me dan pena, siento verdadera lástima por ellos, por la incapacidad de poner en duda su única verdad, pues como expuso Descartes en sus “Meditaciones metafísicas” la primera verdad es… “pienso, existo” y éste es un método de razonamiento que lleva a plantearse o replantearse más motivos de duda que de certeza pues se propone investigar a fondo toda cuestión a fin de determinar si hay algo verdadero en la misma o, en caso contrario, obliga al menos a buscar la verdad alternativa, el convencimiento o el precepto de que en la certeza no hay nada absoluto o ninguna verdad. Que esta es relativa. Y eso crea inseguridad, miedo y pereza.

Pues nada, entre jaurías de niños y no tan niños ladrando consignas marxistas, bolcheviques, trotskistas, etc., y otros rememorando aspiraciones con gañidos de futuro nacionalsocialista o IV Reich, o como mínimo al amparo de un Caudillo,; unos, hablando de libertades mientras quieren cercenar las de los demás, de democracia apoyando a regímenes autocráticos, dictatoriales, represores o como mínimo faltos de libertades, y otros, soñando con sátrapas salvapatrias que reordenen sus vidas y mentes obtusas, para no tener que pensar, es más fácil sólo obedecer, anda el juego de la inquina, descalificación, odio y enfrentamiento que marca la crispación de lo que siempre fue el mejor ejercicio de la democracia, el debate. Y así nos va… Ladran o gañan  unos y otros Sancho, pero no sé si cabalgamos.

Las sociedades que consideramos democráticas o más avanzadas en derechos y libertades se han enfrentado históricamente a variedad de conflictos teniendo que  resolver y reconocer que las personas que las conforman son diversas y plurales. Por ello se crearon e instauraron estamentos y mecanismos populares que permitieran llegar a acuerdos, consensos, transacciones y pactos promoviendo como método el conflicto regulado como algo provechoso para el aprendizaje colectivo. Uno de estos mecanismos es el debate.

Como escribió ayer Rosa Montero en su fabuloso artículo de El País, LOS RINCONES DE LA ESTUPIDEZde lo que estoy segura es de que los humanos chillamos muchísimo y nos golpeamos el pecho como gorilas para alardear de nuestras opiniones, y en realidad somos pequeños, irresponsables, contradictorios y lerdos (no hay más que asomarse al griterío de las redes para comprobarlo). No somos nada.” Touché Rosa Montero.

@JordiCris

El advenimiento republicano de España.

España al día de hoy está históricamente en mejor disposición de iniciar un proceso de cambio para la implantación de un modelo de Estado republicano que durante la II República o “La Transición“.

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86 años después el republicanismo aún recuerda con añoranza la República tricolor y su modelo totalmente obsoleto soñando con el advenimiento de la Tercera pero el sentido común manda empezar la casa por los cimientos y no por el tejado…

Para que el republicanismo avance en España tiene la obligación de adaptarse a los nuevos tiempos y modificar su mensaje en base a la esencia de la corriente de pensamiento ilustrado, del propio republicanismo obviando partidismos, forma organizativa y tendencias como las unionistas, centralistas, federalistas, separatistas, conservadoras y/o progresistas.

Lo primero que hay que entender es que el republicanismo no es una opción política, no es de izquierda ni de derechas, es un modo de entender y ordenar la vida socialmente bajo una filosofía o pensamiento fundamentado en un modo de gobierno determinado, opositor de los sistemas absolutistas, monárquicos, aristocráticos y teóricos apartando los sistemas de gobierno corruptos por el poder privilegiado u oligárquico. Aquí no caben modelos económicos, pues a estos los traerán las diferentes alternativas de gobernabilidad, las tendencias más progresistas con sistemas más o menos socializados y las opciones más conservadoras con arquetipos más capitalistas.

La caída demostrable en números de la percepción de los españoles sobre su monarquía es más que evidente, el índice más bajo de popularidad desde la llegada de la democracia pese al pequeño repunte logrado desde el 2014 con la abdicación del monarca y el relevo del actual rey Felipe VI. A los números me remito: Hasta el año 2004, la monarquía era, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), la institución mejor valorada por los españoles. En 1995, obtuvo 7,4 puntos sobre 10. En 1998, 6,72. En 2006, esta valoración descendió hasta un 5,19 y a partir de 2011, la monarquía solo cosechó un suspenso tras otro, un 4,89 en 2011, un 3,68 en 2013 y un 3,72 en abril de 2014. Actualmente se sitúa en 6,4 sobre 10 con la recuperación del actual jefe de Estado, eso indica que casi un 3.5 de españoles apoyarían una opción republicana, un 0.1 no se define y del 6.4 el 73% apoyan a Felipe VI no a la institución; es decir, 1.7 podrían ser opciones republicanas dejando el baremo en 5.2 posibles votos por un sistema de república. Claro está que esto son sólo datos teóricos, porque dentro del republicanismo con el modelo actual sus votos no suman más que casi el 25% de los sufragios, o lo que es lo mismo, no llegan a 1/4 de la población con derecho de voto, dado que las alternativas son casi todas de corte representativo de partidos de izquierda radical y algunos moderados.

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El Monarca español, Felipe VI

Esta caída en la consideración de la institución fue de la mano de una serie de escándalos que afectaron a la imagen institucional, especialmente la corrupción en el que están involucrados algunos miembros como la infanta Cristina, y su marido, Iñaki Urdangarín. Pero también las fotografías de Juan Carlos I en una cacería de elefantes en Botsuana en la cual se fracturó la cadera en 2012 y por la que pidió disculpas  y,  obviando las corredurías de rey emérito, que mucho tienen que ver con la nueva caída en los datos de recuperación que  estaba consiguiendo el actual monarca. En paralelo a este  deterioro de imagen del monarca emérito, la institución que representaba y de algunos casos más aislados de posibles corruptelas de delfines o afines al mismo, la opción de una república como forma de gobierno fue ganando fuerza según las encuestas.

De acuerdo con un estudio realizado por Metroscopia para el diario El País, mientras que en 1996, la ventaja de la monarquía sobre la república era de 53%, en 2012, esta diferencia se había reducido a un 16% y por primera vez en los casi 40 años de reinado de Juan Carlos I, la disyuntiva entre monarquía y república –que hasta entonces había sido una cuestión minoritaria- llegó a convertirse en un tema de debate social y real.

En resumen, el planteamiento de un debate político verdadero sobre el futuro de la monarquía depende mucho del desgaste del bipartidismo político actual y, de que se profundice en un cambio del sistema político y de Estado que evite el actual modelo lleno de corrupciones, abusos e instauraciones casi perpetuadas y, para ello se hace necesario romper las barreras e imagen que representa el republicanismo anticuado y arcaico que con el modelo de la II República que por otro lado total e históricamente demostrado, éste no sirvió, fue ineficiente, lleno de disensiones y luchas internas y está al día de hoy caduco. Basta ver las sociedades de modelo socializado cómo van desapareciendo al menos que sean autocracias.

Republicanismo en España

Proclamación de la II República española el 14 de abril de 1931

La oportunidad pasa por el retorno de los partidos más moderados, o de sus miembros con ideario republicano vivo, creando nuevas opciones de inspiración basada en los preceptos republicanos para conseguir una transmisión del propio pensamiento razonado, como una alternativa real, veraz y no como un sistema de enfrentamiento. Pasa también por el hecho de aprovechar la inercia y fuerza del objetivo común con la modificación de la actual Constitución a fin de que permita, una, la posibilidad de referéndum para decidir ése cambio,  dos, el cambio en sí de la misma para poder llegar a la elección o no del modelo de Estado por sufragio universal. O sea, decidir sobre la del cambio constitucional y de modelo de jefatura de Estado en las urnas.

Posibilidades que hoy en día no están tan lejos si las alternativas tienen miras de futuro y son capaces de adaptarse a las nuevas sociedades tecnológicas, globalizadas y cambiantes por sí mismas. No se pueden cambiar las cosas haciendo lo mismo de siempre, la evolución viene a través del cambio y, éste, es el único medio para conseguir el advenimiento del republicanismo en nuestro país.

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Manifestación por la III República española

La pregunta ahora es… ¿Seremos capaces los republicanos de buscar y consensuar el objetivo común sobre los intereses de las diferentes facciones y corrientes para ser una alternativa única y real por medio de la fuerza legal del voto? A esa pregunta, al día de hoy, yo no me atrevería a darle respuesta. ¿Podría Podemos – porque es la opción mayoritaria de representación republicana al día de hoy – llegar a acuerdos con PSOE, IU, PNV, ER y otras opciones menores? para llegar a incluir la de los conservadores no monárquicos de Ciudadanos y del PP  en opciones futuras por un objetivo superior que el de gobernabilidad y con el que se sumasen en la cámara más del 1/3 real de republicanos al día de hoy. Ahora mismo lo dudo. Pero también no dudo que nunca tuvo el republicanismo español el campo también abonado para su aspiración.

@JordiCris