Pensamiento crítico. Huyendo de la psicología de masas en la medida de lo posible.

Decía Sigmund Freud que, “El individuo se le ve como miembro de una tribu, pueblo, casta social o institución que se organiza en una masa o colectividad“.

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Historia de las masas por Eduard Montagut

De manera muy simple y sin ánimo de ofender a nadie, menospreciar o criticar os dejo algo que hace mucho tiempo me ayudó a entender por qué el pensamiento crítico e individual es importante. Por qué huyo de consignas y dogmas, por qué es mejor adaptar modelos filosóficos diferentes en la actitud y el pensamiento sobre el encasillamiento ideológico o comportamiento colectivo. Coger lo que me gusta de aquí y de allí y formar mi propio estado de pertenencia a multiplicidad de masas que me permiten no anclarme en paradigmas y reglas únicas. Ir por libre dentro de la casi imposibilidad de asociación o pertenencia a un grupo o una masa, a no ser que seas asceta. Este punto de vista ni me da ni me quita la razón, no me hace mejor que nadie, mis puntos de vista pueden ser, y son, tan erróneos o acertados como los de cualquiera y defendiendo con criterio propio los cánones que me he impuesto, aunque sean de otros o sean normas generales pero con el principio ilustrado que Freud criticaba en la psicología de masas. Decidí agruparme con la mayor de todas, la que está formada por muchas más, la humanidad.

Por eso huyo de fronteras y banderas, de consignas y soflamas que inducen los líderes a sus masas. A partir de aquí, que cada cual saque sus propias conclusiones y opiniones y vea dónde está o se reconoce posicionado. Si de algo estoy convencido es que en mi interior hago lo que deseo hacer y, de cara a la galería, por mucho que yo mismo me haya intentado definir poca gente me puede etiquetar. Me han llamado rojo, facha, conservador, burgués, proletario de clase media, pijo, manipulador, mentiroso, subjetivo, moderado, indefinido, unidireccional y otros muchos adjetivos y lindezas más que lo único que hacen es reafirmarme en mi pensamiento, porque cuando los demás son incapaces de encasillarte es que no eres como los demás, al menos en una buena parte. Entre otras cosas porque tengo asumido mi don dual como todo hijo de vecino y actuó en consecuencia de ello. Puedo estar de acuerdo o desacuerdo en todo según mi propio criterio. Normalmente busco la ponderación entras los dicótomas que surgen.

La psicología de masas es algo que ya analizaban en la Grecia clásica filósofos como Platón o Aristóteles realizando hipótesis sobre la organización de las sociedades en las que un patrón se repite entre las personas que formaban dicha sociedad. En la era más moderna (la era moderna históricamente son los períodos históricos en los que se divide convencionalmente la historia universal, comprendidos entre el siglo XV y el XVIII), es decir, a partir del siglo XX, filósofos, sociólogos, médicos y otros científicos como Lewin, Le Bon (La teoría de las Masas), Mc Dougall, Freud, Durkheim o Adler llevaron a cabo investigaciones que determinaron unos patrones comunes dentro del comportamiento tanto individual como colectivo. Este último es el que define el término “Psicología de Masas“.

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Sigmunt Freud – La Psicología de Masas

La psicología de masas es el estudio del comportamiento de los grupos colectivos. Es decir, es la rama que se encarga de investigar y analizar el porqué los individuos se contagian del comportamiento de los demás y se limitan a repetir ese mismo comportamiento sin cuestionarse nada, repercutiendo esa influencia en cualquier aspecto de la vida, ya sea política, religiosa, social, económica, deportiva, musical, moda, etc. La cultura en dichos grupos sociales está relacionada con unos valores y cánones compartidos grupalmente. Es decir, se centra en la inexistencia de autonomía individual dentro del grupo. Una persona que forma parte de una masa deja de ser independiente, es más, se subordina inconscientemente al grupo al que pertenece aunque piense que sus acciones son actos libres. Practican la pertenencia como un axioma.

La psicología de masas se fundamenta en tres principios básicos que son: 1- La naturaleza social de los individuos. Su comportamiento marcado por sus genes biológicos y costumbre cultural. 2- Su relación con los demás. Conducta del individuo por contagio en los grupos colectivos. Tienden a hacer las mismas acciones que ven en los demás en la interactuación grupal. 3- Su representación de la vida en sociedad. Al verse presionados por los otros grupos sociales o poderes las personas acaban cediendo ante una idea dominante.

Una vez que el individuo forma parte del grupo colectivo se deja llevar por los sentimientos y se une a estos dejando de lado sus hábitos anteriores sin cuestionarse si son correctos o no. Es más, los actos que social o legalmente puedan ser aceptados por otros grupos no son necesariamente aceptados por intereses propios. Excluyendo así a otros grupos.

Manipulacion-mediatica por Psicología Social - Blogger

Manipulación mediática por Psicología Social – Blogger.

Los sentimientos de la masa siempre son simples, predecibles y exaltados pues esta no quiere ser dominada pero por el contrario desea someter a la vez. La sociedad en masa presenta características negativas como son: la impulsividad; inconsciencia; falta de perseverancia; es influenciable, tiende a la credulidad; es acrítica; voluble; intolerante y excluyente. En la masa predomina una falsa ilusión sobre lo real, es incapaz de ver otros estadios que no sean los propios. Una de las características más negativas a resaltar es que, los grupos colectivos al unirse convirtiéndose en masa presentan un bajo rendimiento intelectual al no ejercitar la mente por sí mismos y al verse afectados por el nivel del aumento de la afectividad sobre la capacidad de pensamiento individual. Intentan nivelar el nivel intelectual. De ahí que requieran de una fuerte presencia y liderazgo que la dirija y el discurso de pertenencia, argumentos y objeciones son homogéneas y no atienden más razones que la de sus líderes. La masa actúa y se deja arrastrar por las soflamas y mensajes del líder. Es lo que se llama seguimiento del apotegma  , lema o consiga del líder.

Las masas pueden ser estables, cuando consagran su vida para encarnarse en un orden de normas e instituciones sociales o efímeras que son las que se unen con miras a un tipo de interés pasajero. (Ambas pueden incluir otros grupos o masas con el mismo interés). De hecho un individuo suele formar parte de varias o muchas masas. Forma parte de un Estado, de un grupo político, grupo social, cultural, deportivo, etc. Como individuo elige de qué masas quiere formar parte y, al formar parte de  renunciar generalmente al individualismo per se. (ver presentación de La Psicología de las Masas de Bertha Maribel Pimentel Pérez– 62 diapositivas)

Indudablemente el ser individual necesita tener asociación y sentimiento de pertenencia a un grupo o masa, todos necesitamos del reconocimiento y participación grupal porque somos seres sociales, sentimentales y dependientes. Pero, como criticaba Sigmund Freud ( en la Psicología del las masa y el yo) eso no es óbice para que el ser humano individual pierda autonomía y capacidad crítica y de raciocinio. Freud pensaba que, “el ser humano debe de tener la posibilidad de elegir lo que quiere, porque desea y piensa” y hacía hincapié en la idea de que la igualdad social es la raíz de la conciencia moral, social y del sentimiento del deber.

Redes sociales dominio de masas.

Redes sociales dominio de masas

Los colectivos extremistas actúan con normas de grupo bastante simples y radicales como son la obsesión, el fanatismo o el favoritismo pensando que son poseedores de la verdad absoluta o que algo es sagrado e intocable. Son los grupos que muestran más desobediencia hacia las normas sociales, leyes o cánones grupales mayoritarios, religiosos, etc. y, suelen plasmar sus enfados o frustraciones con el resto con actitudes intransigentes o beligerantes llegando en muchas ocasiones a la violencia como argumento aunque el propósito haya sido pacifista. Ej. grupos radicales de defensa animalistas o de la vida que atacan personas.

Hay ciertas características como la educación recibida y unas relaciones sociales deficientes, poseer prejuicios, o la debilidad de carácter de una persona que desea ser aceptada en cualquier grupo o integrada en una sociedad, sea la que sea, son las que la invitan a declinarse por un grupo de carácter extremista. Además, situaciones como la pobreza, la desigualdad social, la debilidad o miedo del líder que forma de modo estricto o con unos valores muy marcados o en condiciones de opresión también puede decantarnos por este tipo de colectivos más radicalizados. Estos grupos acaban obsesionándose y se ciegan por un idealismo que puede llevarlos a la autodestrucción masiva. Se puede decir que se guían por las emociones de sus ideales y carecen de racionalidad por este hecho.

Por estos motivos para la comprensión de la psicología de masas es muy importante mantener la paz y el bienestar social ya que está comprobado históricamente que las actitudes extremistas han derivado y pueden derivar en violencia. Es tan simple como que el hecho marcado como el cambio por una revolución suele ser violento a excepción de muy pocos casos como la descolonización iniciada con Ghandi, que aun así tuvo hechos violentos o la caída del Muro de Berlín que fue un acto masivo que llevo a las desintegración de los países satélites de la extinta URSS.

En fin, las conclusiones será múltiples individualmente pero estoy seguro que no variarán en nada en los comportamientos grupales. (Eso me incluye  a mi también). Es la historia de nuestra especie, es la historia de la humanidad. Al fin y al cabo, todos en una media u otra seguimos preceptos, apotegmas, ideas o ideologías y filosofías que nos etiquetan o incluyen en grupos o masas por muy independientes que seamos o nos creamos.

Jordi Carreño Crispín  @JordiCris.

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“Derecho a decidir” y los límites del derecho de autodeterminación”…

La no intervención, la autodeterminación como expresión de la libre voluntad de los pueblos, excluye beligerancias inconsistentes y reñidas con el total respeto que mantenemos a la soberanía de las naciones.”  – Arturo Umberto Illia.

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A colación de la actualidad creada en Cataluña y resto del Estado español por el llamado “Procés” de independencia, la actuación del Gobierno de la Generalitat y, las diferentes corrientes jurídicas, políticas y sociales que apoyan o no este procedimiento que, a casi toda vista, nacional e internacional, ilegal, sobre el referéndum de independencia de Cataluña, nada mejor que este artículo publicado en la página Confilegal.com de uno de los juristas más prestigiosos de este país y reconocido por la comunidad internacional. Qué cada cual saque sus conclusiones.

@JordiCris.

Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos. – Aristóteles.

 

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Javier Junceda. Jurista y escritor.

El derecho de autodeterminación está recogido en el primer precepto del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como en diversas resoluciones de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (entre otras, las célebres 1514 (XV) y 1541 (XV), vinculadas a la descolonización; la 2625 (XXV), que la extiende a otros ámbitos; o la 1803 (XVII), relativa a soberanía sobre los recursos naturales).

El citado tratado, ratificado por España en 1977, proclama el derecho a la libre determinación de los pueblos en un doble sentido, como así ha venido perfilando la doctrina internacional: por un lado, en su vertiente externa, relacionada con la soberanía, y por otro en su aspecto interno, ligado a la autoorganización política para alcanzar mayores cotas de desarrollo socio-económico o cultural de los pueblos, preservando su identidad.

La autodeterminación externa es sobre la que gravita el eufemístico “derecho a decidir”, un término desconocido en el derecho universal y que tal parece diseñado para sortear el régimen establecido internacionalmente sobre el derecho de autodeterminación, como a continuación veremos.

La libre determinación externa, por tanto, atribuye a un determinado pueblo, de acuerdo a la legalidad internacional, la plena capacidad para decidir la formación de un Estado independiente, la libre asociación, la integración en un Estado ya existente o, en fin, la adquisición de cualquier otro estatuto político libremente decidido por la población.

Ahora bien, este “pueblo” al que se refiere el derecho internacional no es cualquiera, sino el sometido a colonialismo, con gran separación geográfica de la metrópoli o con diferencias étnicas radicales con ella (resoluciones 1541 (XV) y 2625 (XXV); o los que estén sujetos a dominación por una potencia extranjera, entendiéndose como tal la intervención mediante el uso de la fuerza y la ocupación militar, nunca, por ejemplo, por vínculos o sometimientos económicos, pongo como caso (resoluciones 1415 (XV) y 2625 (XXV); o el conjunto de minorías o habitantes de un Estado que padecen violación sistemática de derechos democráticos palmarios (resolución 2625 (XXV); o los grupos diferenciados de un Estado a los que no se les permite con plenitud ningún ejercicio de su autogobierno (resolución 2625 (XXV); así como los grupos étnicos o indígenas o minorías oprimidas notoriamente (resoluciones 1723 (XVI), ó 2625 (XXV), entre otras).

Es decir, fuera de este generoso catálogo de colectividades, no es posible encontrar acomodo al derecho de autodeterminación externo, sino llegado el caso del interno, siempre que de facto y de iure se esté impidiendo a esos pueblos el ejercicio de sus posibilidades de autogobierno y de progreso en los más diversos ámbitos, como sucede cuando están siendo sometidos a persecuciones sistemáticas o discriminaciones extremas (objetivamente acreditadas), que lo dificulten, como sucedió con el Apartheid sudafricano.

Como es natural, esta perspectiva del derecho internacional parte de un hecho incontestable: la práctica totalidad de los Estados que conforman la comunidad de naciones están compuestos de forma sociológicamente muy plural, una razón por la que dar entrada al derecho de autodeterminación en términos amplios e indeterminados, daría lugar sin duda a una indeseada fragmentación territorial que no solamente generaría secesiones en cascada (siempre cabría algún particularismo que atender), sino que haría lisa y llanamente ingobernable el planeta.

De cuanto antecede se desprende, por tanto, que el llamado “derecho a decidir” no parece ajustarse ni al derecho interno español ni al internacional al que pretende apelar, salvo que con esa expresión entrecomillada se esté hablando de otras cosas que ninguna relación guardan con lo jurídico.

JAVIER JUNCEDA.

Jurista y escritor, autor de más de un centenar de publicaciones jurídicas. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Compagina el ejercicio de la abogacía con la docencia del derecho administrativo en universidades de Madrid, Barcelona y Oviedo. Es también el presidente de la Comisión de Español Jurídico de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, con sede en NY.

Autor:  Javier Junceda / Fuente: Confilegal en:

https://confilegal.com/20170114-el-derecho-de-autodeterminacion/

 

Prostituyendo las libertades.

La libertad es frágil, muy frágil y cuando se alcanza hay que trabajar cada día por ella, vigilarla y protegerla para poder mantenerla.

El abrazo de Juan Genovés

Imagen de un cuadro de Juan Genovés

Eso lo sabemos muy bien los que tenemos ya cierta edad y vivimos nuestra infancia en dictadura oyendo a nuestros padres decir que, eso no se puede decir o hacer en público. Fuera de casa no comentes esto o no hagas esto o aquello. Vivimos una Juventud en la Transición entre la esperanza y el miedo y hemos visto el desarrollo, estancamiento y degeneración de la misma hasta el día de hoy por causa del abuso, corrupción e incapacidad de nuestros gestores.

Cuando la libertad es secuestrada y se impone un orden, el que sea, lo difícil es volver al punto de partida. Entonces es cuando añoramos y valoramos la misma. Llegar a este punto es más fácil de lo que parece y de lo que la historia nos recuerda.

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Muerte del dictador e inicio del proceso de Transición en España

Las democracias son débiles, de hecho y como dijo Churchill: “La democracia es el menos malo de los sistemas políticos”. “La democracia es el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás que se han inventado”. Su debilidad estriba precisamente en la permisibilidad y respeto de todos los que viven en ella dando opciones a que todos se beneficien del sistema, para bien o para mal. De hecho, todos aquellos que atacan a las libertades de los demás del modo que sea, se escudan precisamente en su propia libertad y derechos para hacerlo sin tener en cuenta el de los demás.

Los riesgos que amenazan el poder de las libertades surgen como consecuencia de los nuevos peligros por la evolución de las sociedades, los cambios y necesidades generacionales y de los estancamientos de los sistemas que las han de defender, como las Constituciones y leyes desfasadas, incluso desde hace siglos y que siguen vigentes o, las amenazas causadas por el terrorismo, el narcotráfico, el tráfico de capitales y personas, los brotes de xenofobia, el desarrollo tecnológico con los delitos informáticvos, etc., que pueden conducir a restricciones injustificadas o a la disolución de las garantías jurídicas de un Estado de Derecho.

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Ley y justicia como garantías de las libertades

Es necesario establecer como preferencia sistemas de defensa de las libertades porque nunca encontraremos solución definitiva al problema de sus límites. Y para ello, hay que protegerla con leyes y normas adecuadas a unos mínimos que garanticen todas las libertades: las individuales, las colectivas, las de expresión, las confesión, sexo, política o de asociación que, cada vez se ven más reducidas por el erróneo intento de preservarlas cerciorándolas, imponiéndolas o adulterándolas por los intereses y avaricias humanas, eso sí, en nombre de las propias  y de la democracia. Un absurdo, prostituir las libertades para defenderlas. Parece una contradicción, pero no lo es. Se pueden hacer huelgas manteniendo mínimos por bien común, por ejemplo. Se puede luchar por algo respetando el deseo de las mayorías. Se puede legislar a favor de los más desfavorecidos sin atacar a los más privilegiados que son los que en su minoría sustentan las economías, riquezas y por ende las libertades. Todo en su justa medida. Qué aporten más los que más tienen, etcétera, etcétera.

La libertad en sus distintas dimensiones es una fuente inagotable de reflexión y debate, pero independientemente de las hipótesis en las que se sustenten los diferentes modelos la libertad es una y única, y se fundamenta en el respeto por la de los demás y por los demás; sin eso no hay libertad que valga, la llamen como la llamen. Citando a Voltaire creo que nadie lo ha expresado mejor que él: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”.

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La periodista Empar Moliner quemando una Constitución española en una TV autonómica pública

No se puede hablar en nombre de la libertad y de la democracia prostituyendo a las mismas, y eso, debería formar parte de la educación y de la formación de nuestras generaciones venideras que deberían conocer bien la historia en la que se fundamentan ambos conceptos y; sobre todo, deberían conocer bien su propia historia.

Es una verdadera sandez defender ambas concepciones sin mantener el contexto de decoro, buena educación y respeto a la propiedad y dignidad de las personas que son diferentes a uno. Las libertades se defienden con la palabra y el derecho y no se imponen con actos violentos y vandalismos que no defienden ideas; sino que lo quieren es imponer voluntades.

Es justo y de derecho manifestarse, reclamar un ideal, una opción política o social, un derecho, el que sea, un Estado o nacionalidad sea cual sea la opción; pero, nunca debe traspasarse el límite de robar una libertad por otra, imponerla sin contar con el precepto de mayoría, de utilizar la ilegalidad, el desacato, la represión o la violencia, pues ahí es cuando se corre el verdadero riesgo de perderla o de prostutirla.

Las libertades se defienden con igualdad, que no significa pobreza, con derecho que no significa imposición, sino consenso, con justicia que es la suma de ambas, con respeto al prójimo y empatía y; sobre todo, con el verbo y el razonamiento, pues en la palabra y el raciocinio están su escudo y espada.

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Manifestación en defensa de la Democracia y la Constitución durante la Transición

No me habléis de libertades sin respetar su máxima, el derecho a la diferencia y el respeto a las mayorías. Lo demás, es pura demagogia y prostitución de las mismas.

@JordiCris

La Crispación en las redes sociales: Los perros de los “Perroflautas” y los polluelos de las “Águilas Imperiales”

Sin ánimo de ofender más que aquellos que se puede, porque sólo ofende quien puede y a quien se puede y no quien quiere, me gustaría dejar una pequeña reflexión a colación de esas pequeñas discusiones o mini debates de las redes sociales donde el argumento más común es el radicalismo; sea de izquierdas o derechas, el insulto fácil y la descalificación personal. Se perdió el gusto por las flechas irónicas y analogías metafóricas para uso del lenguaje fundamentalista y soez. La libertad de expresión es otra cosa.

Expresiones como “facha”, “fascista”, “rojo de mierda”, “basura capitalista”, “capullos pseudoprogres”, “perroflautas”, nazi hijo de p…” etc., etc. No son más que, uno, falta de argumentos antes las objeciones a las que son sometidos con razonamientos y argumentos contrarios a los suyos, dos, total desconocimiento del interlocutor, y de ahí las apreciaciones o desprecios personales sin más, y tres, y la más preocupante, la debilidad emocional e intelectual del que necesita certezas rotundas de otros para encontrar un motivo para vivir asimilando sin ningún tipo de duda la verdad absoluta o pensamiento de otros. La incapacidad de autocrítica y menos la de reconocer, no un error, sino la posibilidad de que haya otras opciones diferentes, mejores, iguales e incluso peores a las suyas pero tan lícitas y válidas como las suyas hacen que  estos sentencien de manera categórica y única con insultos. Su único argumento. Aquí mueren el eufemismo y la ironía como herramientas del debate inteligente.

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Gente que ladra consignas y que cuando lo hace no se dan cuenta de que, los demás piensan o pensamos que, “…sus estridentes ladridos sólo son señal de que cabalgamos” tal y como plasma en su poema Johann Wolfgang von Goethe “Ladran” (Kläffer).  The dicho bien, sí, porque la expresión “Ladran, luego cabalgamos” no aparece en el Quijote como la mayoría piensa.

Me dan pena, siento verdadera lástima por ellos, por la incapacidad de poner en duda su única verdad, pues como expuso Descartes en sus “Meditaciones metafísicas” la primera verdad es… “pienso, existo” y éste es un método de razonamiento que lleva a plantearse o replantearse más motivos de duda que de certeza pues se propone investigar a fondo toda cuestión a fin de determinar si hay algo verdadero en la misma o, en caso contrario, obliga al menos a buscar la verdad alternativa, el convencimiento o el precepto de que en la certeza no hay nada absoluto o ninguna verdad. Que esta es relativa. Y eso crea inseguridad, miedo y pereza.

Pues nada, entre jaurías de niños y no tan niños ladrando consignas marxistas, bolcheviques, trotskistas, etc., y otros rememorando aspiraciones con gañidos de futuro nacionalsocialista o IV Reich, o como mínimo al amparo de un Caudillo,; unos, hablando de libertades mientras quieren cercenar las de los demás, de democracia apoyando a regímenes autocráticos, dictatoriales, represores o como mínimo faltos de libertades, y otros, soñando con sátrapas salvapatrias que reordenen sus vidas y mentes obtusas, para no tener que pensar, es más fácil sólo obedecer, anda el juego de la inquina, descalificación, odio y enfrentamiento que marca la crispación de lo que siempre fue el mejor ejercicio de la democracia, el debate. Y así nos va… Ladran o gañan  unos y otros Sancho, pero no sé si cabalgamos.

Las sociedades que consideramos democráticas o más avanzadas en derechos y libertades se han enfrentado históricamente a variedad de conflictos teniendo que  resolver y reconocer que las personas que las conforman son diversas y plurales. Por ello se crearon e instauraron estamentos y mecanismos populares que permitieran llegar a acuerdos, consensos, transacciones y pactos promoviendo como método el conflicto regulado como algo provechoso para el aprendizaje colectivo. Uno de estos mecanismos es el debate.

Como escribió ayer Rosa Montero en su fabuloso artículo de El País, LOS RINCONES DE LA ESTUPIDEZde lo que estoy segura es de que los humanos chillamos muchísimo y nos golpeamos el pecho como gorilas para alardear de nuestras opiniones, y en realidad somos pequeños, irresponsables, contradictorios y lerdos (no hay más que asomarse al griterío de las redes para comprobarlo). No somos nada.” Touché Rosa Montero.

@JordiCris

De cuando el miedo mató a las libertades.

No hay peor dictadura que la del miedo, capaz de justificar lo injustificable en cuanto a libertades se refiere…

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Zona 0 de los atentados del 11S World Trade Center (NY- EEUU)

Como sentenció el periodista, escritor y pensador español Ramiro de Maeztu…”La libertad no tiene valor en sí misma: hay que apreciarla por las cosas que con ella se consiguen“.

El 11S cambió las cosas en lo que a las libertades del individuo y sociales se refiere y, el miedo causado por sus consecuencias fue el inicio del fin de todas las libertades conseguidas desde la caída de los absolutismos e imperialismos hasta el desarrollo de los sistemas democráticos occidentales durante los siglos XIX y XX.

El escritor alemán y auto declarado anarquista sin objetivos Rudolf Rocker escribió que, “la libertad no es un concepto filosófico abstracto, sino la posibilidad concreta de que todo ser humano pueda desarrollar plenamente en la vida las facultades, capacidades y talentos de que la naturaleza le ha dotado, y ponerlas al servicio de la sociedad.” La libertad individual al servicio de la colectiva, es decir, la diferencia entre la LIBERTAD y el DERECHO como: – libertad es tener derechos – derecho es algo que se puede exigir cuando haces o cumples con tu deber social; o mejor dicho, el derecho de uno termina cuando empieza el derecho del otro, puesto que tienes la libertad de protestar o hacer algo pero ése algo no te da derecho a hacer vandalismo o terrorismo (como dañar a tu contrario, diferente o a la propiedad pública o privada). Por ejemplo: Tienes libertad de escuchar música, pero no a todo volumen  perturbando la tranquilidad del otro. etc.

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Estatua de La Libertad

Hoy, las libertades conseguidas por nuestros antecesores van siendo recortadas, modificadas, suprimidas o eliminadas en pos de una causa mayor, la seguridad. Pero cuando se pierden derechos fundamentales como las libertades de: vivir, expresión, movimiento y elección fracasamos como seres humanos y no tienen sentido los protocolos creados para garantizarnos precisamente esas libertades y derechos tal y como ordena el  Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales. Roosevelt lo sintetizó en lo que llamaba el discurso de las «cuatro libertades humanas esenciales» cuyos objetivos para el mundo libre de post guerra eran: la libertad de expresión, la libertad religiosa, la libertad de vivir sin penurias (con unos mínimos como trabajo, vivienda, educación y salud) y, el último y más importante, la libertad de vivir sin miedo.

La única libertad fiable es la que puede vivirse en sociedad, la que se conquista en sociedad, la que no nos limita más que en el respeto y se ordena por sentido común, ni tan siquiera por las leyes, pues estas mismas muchas veces son injustas o coartan las propias libertades, como sucede ahora a causa del miedo. Occidente teme a Oriente, concretamente al choque cultural que le supone aceptar en sus conceptos otras culturas, a la invasión, sea demográfica o económica de las mismas y, a su propia historia, la que hizo que el imperialismo o religiones occidentales subyugasen al sur y oriente,  teóricamente civilizándolos. Las consecuencias las pagamos hoy a groso modo con reacciones como las del fundamentalismo musulmán que mal entiende su propio dogma y lo radicaliza en base a un enemigo común, occidente. Creando un supuesto Estado Islámico que sólo es la fachada de un capital y negocio escondido tras el dogma religioso y la demonización del infiel occidente, mal de todos los males y que subyuga no sólo las libertades de sus confesos por la ceguera de la incultura, sino por la culpa de la pérdida de sus propias libertades, del miedo al demonio infiel y, que además coarta las de los  propios enemigos en una sinergia perfecta a causa del horror y el miedo. O la invasión del dragón amarillo que se ha despertado y supone la caída y pérdida de supremacía económico-demográfica del propio Occidente, lo que crea barreras en las libertades con un proteccionismo inoperante que intenta controlar una invasión incontrolable y sólo rota por la avaricia del propio sistema capital, puesto que el dinero es lo único que no teme a invasiones o pérdidas de libertades, es más, más bien las agradece.

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Miembros del grupo terrorista de Estado Islámico (ISIS)

La lucha por las libertades se perdieron en el momento en que temimos por nosotros mismos sin tener en cuenta a los demás. Aceptamos perder nuestras libertades por miedo, aceptamos nuestras propias dictaduras por seguridad, por dinero y por la indiferencia hacia lo que le ocurra al vecino siempre y cuando no nos afecte como individuos. El 11S fue la excusa, la razón era más poderosa, el miedo de Occidente a perder su dinero fue mayor que el miedo a perder sus libertades. Y en esa causa creamos nuestras propias flaquezas y eso lo saben ahora quiénes nos atacan ahora con tanta saña.

De cuando el miedo se cargó a las libertades no es más que la secuencia de la propia historia del hombre, primero con las religiones para ordenar al hombre a través de la superstición y el miedo a un ser superior y divino creando un orden de fe, después al miedo de la diferencia, superior a la virtud del entendimiento y como causa la imposición, y así sucesivamente para llegar a las consecuencias de aquellos lodos a estos barros.

La libertad es el mayor anhelo y aspiración del ser humano y por eso es frágil, por miedo a que sea conseguida.

@JordiCris

La muerte de todos los dioses por Matrix.

Como dijo Salvador Pániker (en su caso mencionando a Bach)…”no soy ateo porque existe Joe Bonamassa”.

DIOSES GRIEGOS Y ROMANOS

Dioses griegos y romanos

El lenguaje binario es el más hablado por los nuevos profetas pese a ser el más desconocido…

Cayeron los viejos dioses, murieron los dioses egipcios, mayas, aztecas u olmecas, deidades de los pueblos elegidos por el sol y que representaban a las fuerzas y fenómenos de la naturaleza y que, los que los apoyaban adoraban y calmaban a través de ofrendas y rituales de modo que sus fuerzas continuaran con sus funciones de acuerdo a la maat, o el Téotl como orden divino. Los dioses del Olimpo, Dodekatheon o doce dioses olímpicos nacidos del Caos y casi humanos según la Teogonía de Hesíodo que vencieron a los titanes (Titanomaquia) o los dioses romanos asistentes o auxiliares invocados junto con la deidades mayores poco más que por sus nombres y funciones, en un polidemonismo más que un politeísmo y en el que el numen o ‘poder’ del ser que se manifestaba en formas altamente especializadas. Todos ellos murieron igual que hicieron otros dioses ancestrales a causa del paso del tiempo.

No hay dioses eternos, como la energía, los dioses se transforman, cambian de forma, de era, de dogma y de acólitos seguidores en su fe según nacen los nuevos dioses. Ellos no lo saben, pero los siguientes en morir serán los dioses monoteístas que hace tiempo iniciaron sus decadentes tránsitos hacia las nuevas religiones cambiando sus iluminaciones, cruces o cielos de edenes paradisíacos mientras los últimos reductos fundamentalistas, sea con libros sagrados millonésimamente malinterpretados  o fusiles intentan evitar lo inevitable, la caída de sus supersticiosos dogmas.

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Los smartphones son los altares donde rezamos los nuevos acólitos…

Las nuevas generaciones los han cambiado por los nuevos dioses creados por la tecnología, tienen nombre y apellidos, tienen su propias doctrinas y evangelios por diferentes que sean: Iphone IOS, Androide, Windows Phone, Firefox OS, Blackberry, Ubuntu Touch Linux, Tizen, WebOS, etc. Adorados con sus altares Iphone, Samsumg, Huawei, BQ Aquaris, Sony, LG, etc. etc., dioses como Bill Gates (Microsoft), Sergey Brin and Larry Page (Google), Linus Torvalds (Linux), Larry Ellison (Oracle), el desaparecido pero presente Steve Jobs (Apple), etc. Dioses que han hecho que las diferencias entre oriente y occidente sean mínimas para que todo el mundo pueda estar conectado, unido y compartir; algo que no consiguieron los antiguos dioses. Hasta sus cruzadas son diferentes, hay ejércitos de 140 caracteres prestos a la guerra santa, yihab, bula o Sun Tzu las veinticuatro horas del día.

Las nuevas generaciones han cambiado dioses, padres y cultura por el sistema binario unificado desde el bit hasta el Jotabyte (yottabyte) sin darse cuenta y, pronto su realidad será más virtual que verdadera y Matrix será ambas cosas, cada uno elegirá la dimensión donde quiera estar. Se habrá cumplido la profecía de la sagrada escritura tecnológica… La muerte de todos los dioses por Matrix.

Matrix horizontal

El lenguaje binario es el más hablado por los nuevos profetas pese a ser el más desconocido.

Sin menos precio alguno mientras me queden el cine, la música, la historia, la filosofía y la poesía seguiré adorando a dioses paganos como Joe Bonamassa, el mismo Pániker, Voltaire o Robert de Niro.

Por Jordi Carreño Crispín @JordiCris

Vladimir Nabokov o el padre de Lolita.

«Apreciad los detalles, los divinos detalles». Esta máxima esencial preside ‘Cursos’, las clases de literatura del escritor que ahora se publican.

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Nabokov escribiendo en el coche.

Vladímir Vladímirovich Nabókov hijo de Vladimir Dmitrievich Nabokov, jurista y estadista, hijo de un ministro de Justicia bajo los zares y de la baronesa María Bon Korff, nacido, no se sabe exactamente si el 22 o 23 de abril, aunque esta última parece ser la fecha biográficamente más aceptada, del año 1899 en la casa de campo familiar en Vyra, provincia de San Petersburgo, por tanto, en el seno de una familia rica, educado por institutrices inglesas y francesas, que a su vez serían sustituidas más tarde por preceptores rusos y alemanes, aprendió a hablar primero el inglés que en su lengua vernácula, el ruso.

Cursó estudios en el Prince Tenishev School entre 1910 y 1917, y en el Trinity College, Cambridge en 1922.

Para escapar a la revolución bolchevique salió junto a su familia de Rusia (1919) y se radicó en Berlín, Alemania. Huido de Europa después del triunfo hambriento de los nazis se refugió en Francia en el año 1937 para terminar emigrando a Estados Unidos en el año 1940, en plena II Guerra Mundial.

Para ganarse la vida enseñó inglés, fue profesor de tenis, y también creó crucigramas para el periódico ruso Rul desde 1922 a 1937. Se forjó cierta reputación como escritor de ficción (en ruso) bajo el seudónimo de, V. Sirin.

El joven exiliado comenzó a labrarse fama como escritor entre la colonia de exiliados rusos. También de entonces data su matrimonio con Vera, una rusa de ascendencia judía y su compañera de por vida. Como nunca aprendió a conducir, dependía siempre de su esposa Vera para que lo llevara.

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Vera Nabokova, la inseparable mujer de Vladimir Nabokov

Había escrito más de 2.000 páginas confeccionando distintos cursos de literatura rusa y europea antes de dar clase alguna. Nabokov necesitaba escribirlo todo, era incapaz de responder a una si no escribía previamente su respuesta. En cuanto al orden cronológico, las primeras lecciones en su trilogía de Cursos no las daría ni en Wellesley ni en Cornell, sino en Harvard, aprovechando una excedencia e invitación que se le hizo en el año 1951. El tema no podía ser otro que la novela fundacional: El Quijote.

Su obra incluye poesía, ficción, drama, autobiografía, ensayos, traducciones, y crítica literaria, así como trabajos sobre mariposas y ajedrez, aficiones heredadas de su padre. Destacó en su carrera como entomólogo acumulando una gran colección de insectos. En la década de 1940 estuvo a cargo de la colección de mariposas de la Universidad de Harvard. El género Nabokovia fue nombrado en su honor, así como otras mariposas, especialmente de los géneros Madeleinea y Pseudolucia.

Popularmente conocido por su novela, Lolita (1955) la extraordinaria y controvertida novela en la época donde Humbert, el protagonista, un hombre mayor, se enamora de una niña de 12 años, Lolita, y la seduce. Los editores americanos temieron lo peor y tardaron en publicarla. Apareció primero en Francia, y tras diversos escándalos y la publicidad que obtuvo, salió en USA (1958), donde consiguió un éxito perdurable. Escribió además Pálido fuego, Ada o el ardor, ¡Mirad a los arlequines! o La dádiva que figuran entre las obras maestras de la literatura de todos los tiempos. Muchos críticos y moralistas atacaron a su novela Lolita que se convirtió en un bestseller tras publicarse cuando ya había cumplido los 56 años y que le dio el reconocimiento y la fama internacional. En 1959 se estableció en Suiza.

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Lolita, la obra que popularizó a Nabokov

El Nabokov pedagogo

Aunque no lo hiciera de manera explícita, porque los decálogos y cualquier forma de regular la creatividad, le ponían enfermo, podemos decir que Nabokov en sus cursos sobre novela europea y rusa, y en menor medida en polémico curso sobre El Quijote, utilizaba una especie de tabla de mandamientos que pretendía  contagiar, nunca imponer, a sus alumnos. No quiso darles la tabarra con grandes peroratas y huecas erudiciones, aunque utilizaba ésta siempre que le fuera de utilidad. Siempre pretendió invitarles a que hicieran de la lectura una experiencia mágica, sensual y dichosa.

Nabokov hacía ver a sus alumnos que sin el lector, sin la responsabilidad y total participación del mismo, pero también sin sus ganas de presenciar un milagro estético, no era posible esa magia, pues al fin y al cabo, la literatura se producía para él mediante esa fricción que se da en el encuentro o choque de dos mundos: el mundo que contiene una novela, con su lógica particular, y el mundo del lector, agarrado inevitablemente al engrudo de la gravitación y las reglas de la realidad. El lector era el encargado de vivificar el tejido que formaba una novela. El encuentro entre uno y otra tenía algo siempre de invención del fuego: la fricción constante que produce un calor que al exacerbase produce una chispa, una lumbre que puede ocasionar una hoguera, un incendio. Así pues el primero de los mandamientos de las tablas de Nabokov exige a los lectores «asumir el misterio de las cosas». Es una línea del Rey Lear, de William Shakespeare, y es lo que Nabokov, que todavía no había escrito Lolita ni se había hecho multimillonario, le sugiere a todo aquel que pretenda tomarse el arte en serio.

Para definir arte propone esta síntesis: belleza más compasión. Y agrega, consciente de la impotencia de su propia definición: «Esto es lo más cerca que podemos estar de una definición de arte». Sin embargo para confeccionar «la realidad», a la que considera una cáscara vacía que sólo podría obtenerse mediante una síntesis de lo que cada cual considerara «realidad» (y la realidad del botánico ante un paisaje no puede ser la misma que la de un paseante distraído), las artes dedicadas a ese negocio no pueden sino recurrir a artimañas ficticias: «Se podrá discutir si el periódico y un conjunto de sentidos reducidos a cinco son las fuentes principales de la llamada «vida real» del llamado «hombre medio», pero una cosa sí es segura, afortunadamente: el mismo hombre medio no es sino un ente de ficción, un tejido de estadísticas». Dado que la idea de «vida real» se basa en un sistema de generalidades, los hechos de esa vida real sólo pueden enlazarse con los de la ficción en cuanto a generalidades. De ahí cabe deducir que cuanto menos general sea una obra de ficción menos reconocible será en términos de vida real. Y viceversa. Ahora bien, partiendo de esa sencilla regla matemática, Nabokov no duda en hacerse trampas cada vez que puede. Por ejemplo, respecto al Quijote, le echará en cara a Cervantes que demuestre un escaso conocimiento de la geografía española, lo que debería haber llevado a alguno de sus alumnos a preguntarle: «Pero, profesor Nabokov, si nos ha dicho que la ficción que crea un autor no le debe nada a la realidad de la que ese autor forma parte, ¿por qué vamos a afearle a Don Quijote que de La Mancha a Barcelona no cruce ningún río? A lo mejor en la España ficticia de la novela no hacía falta que hubiera un río». Nabokov no teme hacer esta trampa una y otra vez, es decir, acude a los datos de la realidad para marcar una debilidad en alguna de las ficciones que comenta, porque por mucho que observara que el arte lo que se propone es crear su propia realidad, parece evidente que ésta no tiene otro remedio que estar anclada en la realidad hecha de generalizaciones, gracias a lo cual si en una novela realista un personaje se tira al metro, el lector no aprobará que aparezca un mago de repente que libre al suicida de su muerte: esas cosas sólo pasan en la realidad, la inverosimilitud es un aliciente de la realidad, en la lógica de la ficción suele señalar una pereza.

Nabokov se previene siempre pidiendo a sus alumnos que no caigan en el vicio de hacer de los personajes de ficción representantes eximios de determinados grupos humanos: el cuadro que Cervantes pinta de la España del XVII es tan representativo de la España del XVII como Santa Claus es representativo del siglo XX. Así pues hay un hiato entre los mandamientos que Nabokov va poniendo en liza en su defensa de la ficción a través de algunas obras maestras (y de otros autores a los que hace estudiar para rebajarles la condición de ejemplares, como es el caso de Dostoievsky, al que considera ramplón, tremendista, y lo peor que puede ser un novelista: un moralista) y algunos de los exámenes que les hace pasar a esas obras. Pero trata en todo momento de recordarse y de recordar a sus alumnos que toda gran novela es un cuento de hadas, y que no hay peor estrategia que la de buscar en sus personajes identificación con uno mismo o enseñanzas pedagógicas o influencia social o, en fin, compromiso. Para Nabokov el compromiso -con qué- es siempre un ardid mediocre: los compromisos se contraen, y contraer es empequeñecerse. Una novela es una obra de arte: lo que se le debe exigir es emoción estética. Lo que debe contagiarnos es perplejidad y asombro para seguir asumiendo el misterio del mundo. De ahí su mandamiento esencial: apreciad los detalles, los divinos detalles.Muchos de los alumnos de Nabokov, cuando éste ya alcanzó la fama mundial, prestaron sus impresiones al recopilador de estos Cursos, Fredson Bowers. Alababan el entusiasmo de su antiguo profesor, el modo en que penetraba en los mundos encantados que iba presentándoles, estudiando itinerarios de personajes, dibujando la especie a la que pertenecía Gregorio Samsa, escudriñando la melodía de la prosa de Jane Austen o el uso de la frase que se desdobla incansable en la de Proust. Algo de esa magia se conserva en el texto de estas lecciones, donde se ve en muchas páginas la lupa del entomólogo Nabokov aplicada a pasajes de sus obras predilectas: una de sus tácticas era reducir las novelas a su demorada exposición argumental para luego buscar, como quien hunde la mano en fango en pos de un brillante, los excepcionales detalles en los que quedaba guardada la emoción. También leía en voz alta sus pasajes favoritos que por sí solos constituirían una deliciosa antología nabokoviana. Para el lector de estos Cursos, será difícil volver a Tolstoi y no apreciar el modo en que juega con las dimensiones del tiempo, o rescatarse de observar el uso del contrapunto que hace Flaubert constantemente. Y desde luego qué cansina queda al lado de la lectura de Nabokov la sólita lectura del Ulises de Joyce como parodia del de Homero: Nabokov nos muestra cómo el tema de la novela de Joyce es el Destino en su terna eterna: el pasado presente pero imposible, el presente ridículo e inagarrable y el futuro patético, los tres bailando en una sincronización de sucesos triviales. En cuanto a El Quijote, ¿a quién sino a Nabokov podía habérsele ocurrido demostrar que el personaje de Cervantes da más palos de los que recibe mediante un cómputo de partido de tenis? ¿a quién sino a él pudo ocurrírsele la genial idea de que en la batalla final, en vez de enfrentarse con el Caballero de la Blanca Luna, debía haberse enfrentado con el Quijote de Avellaneda, para que la falsedad tuviera ocasión de vencer a la ficción verdadera? Los Cursos de Nabokov consiguen lo que se proponen, con sus trampas incluidas: son excelentes puertas de entrada a las novelas de las que se ocupa, y están llenos de observaciones interesantes cuando no geniales, y desde luego, que es lo fundamental, contagian la impresión de que sí, en efecto, una gran novela es siempre un acto mágico gracias al cual sus lectores alcanzan a asumir el insobornable misterio de las cosas.

Original inédito

En abril de 2008, Dmitri Nabokov, hijo y albacea literario del escritor, comunicó a la prensa su decisión de publicar una novela inconclusa de su padre. El manuscrito, titulado The Original of Laura, consta de 138 fichas, el equivalente de unas 30 páginas manuscritas. A su muerte, en Montreux, Suiza, el 2 de julio de 1977 Nabokov había dejado instrucciones para que el manuscrito fuera destruido; su viuda, sin embargo, optó por conservarlo.

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Las obras de Vladimir Nabokov

  • La defensa de Lùzin (1930)
  • Desesperación
  • Invitado a una decapitación
  • Barra siniestra – fue su primera novela en inglés (1947)
  • Lolita (1955)
  • Pálido fuego (1962)
  • Alexandr Pushkin Eugene Onegin (4 volúmenes). Publica su traducción al inglés (1964)
  • Habla memoria (1966)
  • Ada o el ardor (1969)
  • Una belleza rusa y otros relatos (1973)
  • Opiniones contundentes (1973)

“Aunque camino siempre al borde de la parodia, tiene que haber, por otra parte, un abismo de seriedad”.

Para finalizar recomendarte que consigas el documento único que te hará comprender la vida de este notable artista. Un video (es posible conseguirlo en DVD y VHS) con la entrevista que Bernard Pívot le realizó en su programa televisivo “Apostrophes“, para la televisión francesa, a Vladimir Nabokov en 1975. Es de público conocimiento el rechazo natural que Vladimir tenía por las entrevistas televisivas, pero para esa oportunidad puso una serie de condiciones que demuestran el tipo de sensibilidad que poseía este notable escritor y sencillo ser humano.

Por Jordi Carreño Crispín.

P.D: Dedicado a todos mis amigos escritores, a los que he leído, a aquellos que con la pluma de su imaginación son capaces de hacernos volar a múltiples paraísos, a los que nos regalan billetes para aprender, soñar, reír, llorar, y, con su sapiencia nos vuelven si no más sabios, al menos más críticos y conocedores. Gracias a todos… Especialmente para la novel escritora que con algún certamen cuenta ya en su currículo, mi hija Aurora Carreño, a mis amigos Celia Velasco, Pedro Prieto, Guillem Bujosa, Jorge Espina, Juan Mi Julià (Samuel Bressón), Antonio Doñoro, José Aranda, Joana Pol, Miguel Ángel Vidal, Victòria Fullana, Martín Garrido Ramis, Miquel Adrover Caldentey, Paco Tena, Paco Ferrandis, Inma Chacón y aunque ya no esté entre nosotros al inolvidable profesor José Luis Sampedro… y a los que aun  no he leído pero leeré algún día y, por supuesto a mi musa, la que me inspira y única que es capaz de hacerme escribir compulsivamente , Tuñy Barcala.

Fuentes y extractos de textos documentales:

www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/1603/Vladimir%20Nabokov

http://www.elmundo.es/cultura/2016/12/17/5854455cca4741ff3f8b462a.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Vladimir_Nabokov