Jordi Carreño

“Carpe Diem amigos…Carpe Diem”

HOMENAJE: Los dieciséis de Martinet del ocho de febrero de 1939… Febrero 9, 2010

José Mira Casals (12 de abril de 1912-08 de febreo de 1939)

Tú serías la cabeza,

el cuello más codiciado,

la más codiciada prenda.

La libertad catalana,

¡sabedlo!, en Madrid se juega;

fábricas, ciudades, campos,

montes, toda la riqueza

de vuestro país, y el mar

que lo ilumina y le entrega

barcos al tocar las costas

se vuelven de plata nueva.

¡Pueblo catalán, vigila!

¡Pueblo catalán, alerta!

Con el corazón de España,

Sólo corazón de tierra,

Catalanes, yo os saludo:

¡Viva vuestra independencia!

Rafael Albertí

Durante un mes los combates fueron sangrientos en toda la Conca y Pirineo leridano. El 23 de enero de 1939, las tropas nacionales de la 63ava división vuelven a ocupar Bastús y llegan a Isona, El frente avanza hacia al este para estrangular Barcelona, mientras tanto, una parte de las tropas republicanas se retiran en dirección a la frontera, unos camino del Coll de Nargó para llegar hasta Martinet y desde allí  hacia Puigcerdá y atravesar por este punto la frontera. Otros, se van disgregando dirección Barcelona para intentar defender la plaza unos, y otros, para intentar volver a sus casas. Estaba más que claro que la guerra estaba prácticamente finalizada y que las tropas republicanas habían sido vencidas.

Durante esos días, una dotación de entre cincuenta a casi cien hombres llegan hasta el Coll de Nargó extenuados, sin medios, heridos y muchos de ellos  con los pies heridos de andar por las montañas leridanas en pleno invierno, mal vestidos, desnutridos y con la moral rota. Pero con el espíritu combativo y revolucionario más fortalecido que nunca ante la adversidad. Se reencontraban con el resto del ejército republicano que estaba en al zona, en lo que llegó a ser un polvorín del mismo. Allí se aprovisionaron, curaron sus heridas y se dispusieron a seguir hacia delante. José Mira Casals andaba entre ellos, con otros tantos compañeros. (Fragmento de la trascripción de la última carta de José Mira Casals a su llegada al Coll de Nargó):

Aurora esta es para decirte que me encuentro en este de paso y no sabemos para cuanto tiempo, pues si tenemos que permanecer en este más tiempo te mandaré la dirección; así es que hasta que yo no te mande la dirección no me escribas

“…me encuentro en este pueblecito desde el lunes y como no sabemos en donde tenemos que parar no te había escrito y en vista de que se hace un poco largo te escribo para que no estés impaciente; así que hasta que no este en un sitio seguro ya te mandaré la dirección, pues si te la mando aquí en donde estoy porque nos han dicho que saldremos para otro sitio…”

Aurora, nieta de José Mira Casals bebiendo de la fuente de la plaza de la iglesia del Coll de Nargó donde se abastecieron los soldadso republicanos antes de su salida hacia Martinet.

El destino les tenía preparada su última hazaña en otro pueblo cercano a éste. Martinet,  les esperaba, les esperaban otros compañeros y la ilusión de llegar a la frontera.

Entre los días seis y siete de febrero fueron llegando a Martinet, pequeñas dotaciones del desmembrado ejército republicano, y se posicionaron en el pueblo. El día siete concretamente llegaron entre 50 ó 60 soldados a Martinet (según testimonio de Manuel Álvarez Centeno – conocido por Manolo Sardina- que en esa época contaba con unos catorce años). Y entre ellos, José Mira Casals y sus compañeros.

El grupo de soldados con sus mandos al frente pasaron la palanca junto al río hasta llegar al otro lado, deteniéndose frente una casa del pueblo -“Cal Cabra”- y allí se detuvieron unos instantes. El tiempo justo de repartirse en dos grupos. Uno, de unos veinte hombres que  se dirigió y posicionó en la loma conocida como el “Corb” y que se ubica frente al actual puente de Montellá, mirando al sur. El resto, lo hicieron en dirección hacia este mismo pueblo, armados con tres ó cuatro ametralladoras que colocaron en posiciones estratégicas junto a sus pequeñas formaciones, de modo que les permitiera defender la plaza y sus posiciones, mientras cubrían así la retirada del resto de soldados que había en el pueblo y parte de los hombres de la población de Martinet. El pueblo esos días se quedó casi sin hombres.

Este pequeño grupo de soldados republicanos consiguió detener el avance del ejército sublevado durante todo el día siete y parte del día ocho. Concretamente, y sin tener confirmación definitiva, a un par de batallones del ejército nacional, una bandera falangista y unas batería de artillería. El fuego comenzó en mitad de la montaña, a partir de ahí, ya no se detuvo prácticamente durante los dos días. El día ocho Martinet estuvo encerrada y asustada en sus casas, mientras los nacionales tomaban posiciones cerca de la palanca y se guarnecían detrás de los muros  al tiempo que  recibían el fuego cruzado de las ametralladoras y fusiles de los pocos soldados republicanos, que ya no defendían la plaza, se defendían ellos y las vidas de los que habían abandonado o abandonaban el pueblo.

“Manolo Sardina” testimonio vivo de aquellos días cuando contaba apenas catorce años, relatándome el posicionamiento de las tropas nacionales y los soldados republicanos a través de uno de sus cuadros.

Ganaban tiempo, el tiempo que a ellos les haría falta después, ya que sólo pudieron dejar sus posiciones y refugiarse en las casas de las afueras de pueblo o en el tupido y frío bosque invernal, ante el brutal empuje de los sublevados, sobre todo, después de que cayeran heridos un par de soldados y fuese alcanzado de muerte el “pater” de uno de los batallones. El mismo que parapetado detrás de un caballo, no tuvo la protección de su más alta divinidad, ya que le alcanzó el rebote de una bala y le sesgó la vida. Aquello fue la última acción de aquellos pobres hombres, que horas más tarde fueron cayendo en manos del ejército nacional  uno a uno, y que éste en su afán de vengar aquél oprobio sufrido durante dos días, y la caída del cura, batieron el pueblo y bosques, encontrado esa misma noche a cada uno de ellos. José, un alicantino escondido en casa de Manolo Sardina se entregó voluntariamente pensando que no le sucedería nada,  José Mira Casals, Valentín Diéguez y una o dos personas más, fueron capturados a causa de una posible delación, mientras permanecían escondidos en una casa de las cercanías del pueblo. Esa misma noche fueron fusilados cerca de las tapias del cementerio, muy próximo al río que llevaba a la antigua fábrica de algodón, y que fue quemada con cuatro personas dentro como represalia. Algunos de ellos, fueron bajados hasta los terrenos que hay cerca de la susodicha fábrica y la fuente, atados y golpeados, mientras los soldados nacionales disparaban al suelo y los hacían bailar, otros tuvieron más suerte y  fueron ajusticiados sumariamente en las mismas tapias del cementerio sin más. Esa misma noche cayeron los dieciséis.

Entre los días  ocho y nueve de febrero, eran enterrados en la fosa común de la entrada del cementerio de Martinet los dieciséis valientes, que dieron sus vidas por salvar a sus compañeros. No sé si fueron héroes, ya que nadie escoge serlo. Sólo sé, que hay hombres que se convierten en héroes sin pretenderlo, porque lo único que hacen, es comportarse como lo hubieran hecho siempre, de modo decente, honrado y generoso. Ellos no lo eligieron, estaban en el momento y lugar inadecuado, y el resto…, lo hizo la sin razón y la locura humana.

Aurora señalando la fosa de la entrada del cementerio de Martinetdonde estuvieron los dieciséis entarrados hasta su exhumación.

Hoy hace setenta y un años desde que se fueron, setenta y un años sin historias; setenta y un años sin que nadie supiera de lo que ellos hicieron allí. Hoy os la cuento yo, que sigo buscando el resto de sus vidas, que tengo localizada la fosa de la vergüenza, sita en la mal llamada “fonts dels morts”, donde por cierto, ya no se encuentran todos. Ya que fue abierta y exhumada dos veces al menos que se sepa. Una en 1940, de donde salieron: Ramón Parera Puig, Juan Ferrer Soler, Miguel Sansó Noguera y Juan Peijó. Otra, una noche cualquiera, donde parece ser, que exhumaron dos cuerpos más de modo irregular. La fosa del campo santo de Martinet fue exhumada en el mes de febrero 1941, entre los días once y quince,  por orden del Obispado de la Seu d’Urgell, que mandó sacar los cuerpos fuera del campo santo,  y los cuales fueron enterrados según testimonios aún vivos, en la fosa de la “font dels morts”.

Terrenos donde se ubica la “fosa común de la font dels morts”

Seis años de investigación para recopilar una parte de la historia de José Mira Casals, de documentarla, de oír los testimonios de algunos protagonistas, de visitar los lugares donde estuvo, de documentarlos gráficamente y sobre todo de contar con el testimonio inestimable oral y escrito de Manuel Álvarez Centeno, Josep Viany Massana y otros que ahora no nombraré. Gracias por devolvernos un pedazo de sus vidas. Nosotros terminaremos el trabajo y volveremos para que todos sean honrados como se merecen, nosotros volveremos, entre otras cosas, por que te lo prometí a ti abuelo, a tu hija, a todos tus nietos y bisnietos. Les prometí que volverías para no irte nunca más.

En homenaje a José Mira Casals y a sus quince compañeros, setenta y un años después de su marcha. En homenaje a todos y cada uno de los desaparecidos y represaliados por el franquismo. ¡Salud, memoria, justicia y reparación! ¡Salud y República!

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de La Memoria Viv@

 

La memoria devora al juez Garzón… Febrero 7, 2010

Febrero 7, 2010

El Tribunal Supremo ha levantado la veda contra el magistrado, cada día más cerca de sentarse en el banquillo de los acusados.

ÁNGELES VÁZQUEZ – MADRID – 07/02/2010 08:00

En el mundo judicial, las apuestas se pagaban hasta esta semana diez a uno a que el Tribunal Supremo iba a llegar hasta las últimas consecuencias en los procedimientos abiertos contra Baltasar Garzón. Pero el auto del jueves de Luciano Varela ha cerrado las pujas. El tono sentencioso de la resolución y la búsqueda de respaldo entre sus compañeros de la Sala de lo Penal del Alto Tribunal para sentar al magistrado de la Audiencia Nacional en el banquillo de los acusados presagia que será juzgado por haber osado abrir la primera causa penal contra los crímenes del franquismo.

Como desliza Varela en su resolución, en la que tacha de prevaricadora toda la actuación de Garzón en relación con la investigación de las desapariciones franquistas, el hecho de que el juez fuera el primero en dar ese paso dibuja un escenario equivalente a que existiera “una especie de conspiración de silencio de la que serían protagonistas todos quienes le precedieron en el escalafón judicial y en el Ministerio Fiscal, por no citar a las organizaciones ciudadanas que, antes y después de la Constitución, han mostrado una encomiable sensibilidad frente a la masacre y a la tragedia que para los más elementales derechos humanos supuso la Guerra Civil y la dictadura que le siguió”.

“El auto se celebró en Génova, Ferraz y las herrikos”, según el entorno del juez

Es decir, una vez más, Garzón, con su iniciativa instructora, se pondría por encima de todos, incluidos los magistrados que por su rigor y conocimiento judicial conforman la Sala Segunda del Tribunal Supremo, la cúspide de la jurisdicción ordinaria y el referente moral de la carrera judicial. Y eso no gusta a todos.

Y a los que no les gusta se suman los enemigos que el magistrado se ha ido ganando durante sus 22 años de profesión. Fuentes de su entorno señalan que “Garzón es un hombre al que su carácter obliga y se ha metido en todos los charcos que se le han presentado”. En un primer momento, pensaron que el auto de Varela “se estaría celebrando tanto en Génova [en referencia a la sede nacional del PP] como en las herriko tabernas”.

De la Gürtel a ETA

No le perdonan quese colocara por encima de todos al juzgar el franquismo

Es probable que la explicación sea redundante, porque la referencia es clara, pero desde que hace justo un año estalló el caso Gürtel, el Partido Popular se lanzó en tromba contra el instructor . Ya no lo es y aunque su sucesor, Antonio Pedreira, ha ratificado su instrucción, todavía sobrevuela sobre él la amenaza de querellas. Los que creen que el caso Gürtel dejará en pañales a Filesa sostienen que ha sido el detonante para que “se haya levantado la veda” contra el juez. Y la celebración en el País Vasco será porque fue el primer juez que estableció que los terroristas de ETA no son sólo los que portan armas y empezó a luchar contra el entorno de la banda.

Luego ampliaron los lugares de fiesta a Ferraz, la sede del PSOE, en la que algunos sectores siguen sin perdonar que el magistrado investigara los GAL después de pasar por el Ministerio del Interior en el Gobierno de Felipe González.

Independientemente de esos motivos, lo que nadie discute es que en este momento se admiten todas las querellas presentadas en su contra, provengan de quien provengan. En la causa abierta por prevaricación por el caso de la memoria histórica, la acusación la ejercen el autodenominado sindicato de funcionarios Manos Limpias, la asociación Libertad e Identidad también de corte ultraderechista y el partido Falange Española de las JONS, al que Varela aún debe fijar una fianza para poder actuar contra Garzón.

La paradoja es que Falange lo acusa por investigar los crímenes de Franco

En el otro frente se le investiga por el patrocinio que Banco Santander hizo de dos cursos que impartió durante su estancia en Nueva York. Una financiación por la que el propio presidente de la entidad, Emilio Botín, fue preguntado este jueves durante la presentación de resultados anuales de la entidad. Aseguró que el Santander es “el banco más importante del mundo en relación y colaboración con universidades”, actividad a la que dedica 100 millones de euros al año.

A Garzón se le acusa de cohecho, por los hipotéticos pagos que recibió por los cursos impartidos en la Universidad de Nueva York, y de prevaricación, porque cuando volvió al Juzgado, archivó, siguiendo el criterio del fiscal, una querella interpuesta contra Botín. La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ratificó el archivo.

En esta causa, abierta después de que se archivara una primera querella por los mismos hechos, le acusan dos abogados: Antonio Panea y José Luis Mazón. El primero era accionista y abogado de Banesto y juró odio eterno al Santander por la forma en la que adquirió la entidad intervenida. El segundo fue amigo y abogado del ex consejero de Banesto Rafael Pérez Escolar, ya fallecido, que libró una larga batalla judicial contra Botín. Mazón se ha caracterizado por conseguir lo que parecía imposible: condenar a los magistrados del Tribunal Constitucional por archivar de forma arbitraria un recurso, expulsar de la carrera judicial al juez Ferrín Calamita por oponerse a la adopción de una niña por sus convicciones religiosas, revocar el nombramiento de Javier Gómez Bermúdez como presidente de la Audiencia Nacional o que el Comité de Derechos Humanos de la ONU condenara a España por falta de doble instancia judicial.

Nuevos frentes

Y, en la recámara, aguarda su turno otra querella, la primera interpuesta por las escuchas de las conversaciones que los imputados en la Gürtel en prisión mantuvieron con sus abogados. Es la de Ignacio Peláez, el ex fiscal de la Audiencia Nacional que defiende al constructor imputado en el caso José Luis Ulibarri. El Colegio de Abogados de Madrid también ha anunciado que se querellará contra Garzón y las fiscales Anticorrupción adscritas al caso.

Estas querellas, también por prevaricación, deberían ser rechazadas o bien ampliarse al actual instructor del caso. El magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Madrid Antonio Pedreira rechazó en un auto muy motivado los primeros recursos presentados contra la orden de Garzón de intervenir las conversaciones. No en vano, él las mantuvo.

Pero, aun así, no pudo evitar contagiarse del ambiente contra Garzón que se respira en el mundo judicial e incluyó en su resolución una referencia a que el abogado de Francisco Correa, el ex compañero de Garzón José Antonio Choclán, pretendía unir la “suerte” de su recurso a la del primer instructor.

Futuro nada halagüeño

Para cuando el Supremo determine si admite a trámite o rechaza esas querellas, es muy posible que Garzón ya haya sido suspendido cautelarmente por el Consejo General del Poder Judicial, lo que ocurrirá en cuanto el Alto Tribunal dicte el auto de transformación necesario para juzgar al juez y solicite que se le aparte del Juzgado Central de Instrucción número 5. La prevaricación se pena con hasta 20 años de inhabilitación.

Este auto era el que se esperaba de Varela, una vez hubiera formalizado la acusación de Falange. Sin embargo, habrá que esperar, porque el instructor ha preferido dejar al querellado la posibilidad de recurrir y que sea la Sala Segunda que admitió la primera querella la que lo siente en el banquillo. De esa Sala forma parte Adolfo Prego, un viejo conocido de Garzón, al que las víctimas del franquismo intentaron apartar del caso por haber firmado un manifiesto contra la Ley de Memoria Histórica y ser patrono de la fundación para la Defensa de la Nación Española.

Las víctimas, cuya personación fue rechazada en el procedimiento, olvidaban que la inquina que gran parte de la Sala Segunda del Supremo y del CGPJ sienten hacia Garzón supera la división de izquierdas y derechas.

De hecho, Varela es un histórico de Jueces para la Democracia. Pero también se le considera un enemigo acérrimo de Garzón. Dicen que hace ya 15 años predicaba a los opositores que preparaba para acceder a la carrera judicial que “Dios vino al mundo dos veces: una en Belén, y otra en Jaén, y ahora es juez de la Audiencia Nacional”.

Más allá de las rivalidades que hayan podido tener en el pasado, entre las que algunas fuentes sitúan los GAL y el proceso que se siguió contra magistrados progresistas de la Audiencia Nacional por la excarcelación de un narcotraficante apodado El Negro, Garzón y Varela se sitúan en las antípodas de cómo entender la judicatura.

El caso es que ni el progresismo de Varela ha servido para archivar el procedimiento abierto. El auto del jueves cercenó esta vía: declaró que había prevaricación en la actuación de Garzón y negó la posibilidad de investigar penalmente los crímenes del franquismo. Y el recurso contra el auto, definido por algunos como “un poner la cabeza para que la corten”, será previsiblemente rechazado.

Así se dará la paradoja de que Garzón será juzgado por prevaricar al haber abierto la primera causa penal al franquismo, pese a que se archivó a través de recursos. Hasta algunos de los más acérrimos detractores del juez entienden que en la causa de la memoria histórica no hubo delito.

“Si allí hay prevaricación, prevaricamos todos”, apunta un juez antes de recordar que cinco magistrados de la Audiencia Nacional apoyaron los planteamientos de Garzón para asumir la investigación, lo que veta la prevaricación.

Pero es que muchos jueces consideran que castigar a Garzón por ello, además de ser difícil de explicar a la opinión pública, supondrá un peligroso precedente para todos. ¿Por qué? Porque implicaría castigar también a los jueces que cometen un error. Esta misma semana, el Supremo absolvió a un hombre condenado por la Audiencia de Las Palmas a 36 años de cárcel, pese a que las pruebas de ADN lo exoneraban. ¿También prevaricaron o sólo se equivocaron al interpretar las pruebas?

En cualquier caso, los contrarios a Garzón comparan su juicio por la memoria histórica con la condena del mafioso Al Capone por delito fiscal. Y restan importancia al caso, porque creen que “si hubiera mantenido una actitud recta, no le habría pasado nada”.

La causa con más apoyos

Pero no deja de ser difícil de entender que se pueda juzgar a un juez por abrir una causa. Y es más curioso, porque en este procedimiento, en el que la opinión pública al menos la de izquierdas lo apoya incondicionalmente, con una dosis de desprestigio equivalente para el Supremo, la defensa será más complicada que en la otra causa.

De la querella de los cobros en Nueva York, se ocupará Manuel Marchena, un magistrado de talante conservador, considerado mano derecha de Jesús Cardenal durante su mandato al frente de la Fiscalía General del Estado. En conclusión: tampoco proclive a Garzón. Esta misma semana, participó en un encuentro en Madrid en el que coincidió con el vicedecano del Colegio de Abogados de Madrid, Luis Rodríguez Ramos, abogado del diputado nacional del PP imputado en el caso Gürtel, Jesús Merino. Trataron la regulación de las intervenciones telefónicas a través de Sitel.

Pero la situación de Garzón supera que se designe a un determinado magistrado u otro como instructor de las causas abiertas en su contra. La forma en la que ha ejercido la judicatura, su exposición en los medios o su ambición le han permitido abrir nuevas vías de investigación contra el entorno de ETA, contra el narcotráfico o contra los crímenes contra la humanidad, pero también le han granjeado enemigos.

Su entorno atribuye a la envidia la apertura del procedimiento porque el Santander financió con 302.000 dólares (260.000 euros) los cursos que impartió en Nueva York, en los que intervinieron Felipe González o Álvaro Uribe. Pese a que las cartas encabezadas por “un querido Emilio” con las que agradeció el patrocinio dañaron la imagen del juez, la defensa no parece complicada: comparar sus ingresos con la contabilidad de la entidad universitaria.

Para admitir a trámite las querellas, el Supremo aplicó el artículo 410 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que permite recabar antecedentes para evitar querellas temerarias. El abogado de Garzón, Gonzalo Martínez-Fresneda, advierte en sus escritos de que la investigación ha ido mucho más allá, “al llevarse a cabo una instrucción material de la causa sin permitirle defenderse a lo largo de la misma”.

Peor que a otros jueces

Por eso, considera que ha sido peor tratado que los demás ciudadanos. Lo que es seguro es que se le ha tratado peor que a otros jueces. Las dos últimas sentencias del Supremo por prevaricación judicial han sido absolutorias. Al juez Francisco Javier de Urquía le quitó la prevaricación, pese a declarar probado que recibió dinero del ex asesor de Urbanismo de Marbella Juan Antonio Roca. Y al ex presidente de la Audiencia de Las Palmas José Antonio Martín también, pese a que el TSJ canario le había condenado, tras escuchar a sus compañeros de tribunal, por mediar a favor de la excarcelación de un narco.

Independientemente de todo, para explicar por qué han triunfado las querellas presentadas contra el juez, es perfectamente aplicable el refrán de más vale llegar a tiempo que rondar cien años. Ahora hay muchos magistrados y vocales hartos de ese pasarse de frenada que se ha atribuido al magistrado con frecuencia, al igual que el de ser mal instructor. Supuestos defectos que, sin embargo, le han permitido amargarle sus últimos años al dictador Augusto Pinochet, impedir que los crímenes de Estado quedaran impunes y dar un paso de gigante en la lucha contra ETA y el narcotráfico.

Público.es

NOTA DE LOS  EDITORES:


Y ante la estupefacción del mundo, ante las recomendaciones de Naciones Unidas y el derecho internacional, España, el país de la piel de toro, vuelve a dar ejemplo, un triste ejemplo, admitiendo la Sala de lo Penal del Alto Tribunal el  que sienten  al magistrado de la Audiencia Nacional en el banquillo de los acusados  por osarse  abrir la primera causa penal contra los crímenes del franquismo. ¡Sí, sí…! El juez que intentaba hacer justicia, y poner a las víctimas del franquismo en el lugar que les corresponde en la historia de este país, ahora resultará ser culpable de haber querido investigar y reparar el daño hecho por el franquismo. No nos tiembla el pulso aunque nos contemple toda la comunidad internacional.
Eso nos lleva a la reflexión siguiente: “ algo no funciona en el engranaje de la justicia española, cuando las víctimas son víctimas dos veces. Cuando prevalece la lectura del derecho partidista por encima incluso de las leyes internacionales que el propio país tiene firmadas y ratificadas. Cuando aquél que intenta aplicar las mismas finalmente puede ser juzgado”, por tanto, al final será verdad aquello que dijo el sátrapa en su día, “lo dejo todo atado,  bien atado. Nuestra democracia es una pura pantomima,  hipócrita y que vive escudada y escondida en los acuerdos de la transición y la ley de amnistía de 1977, y con un jefe de Estado impuesto por el mismo dictador. Es cierto, lo dejó todo atado…, muy bien atado.
Si sientan a Baltasar Garzón en el banquillo, habrán vuelto a fraccionar de verdad el país en dos, habrán hecho un flaco favor a la justicia y la historia, habrán vuelto a matar, a enterrar en fosas, a exiliar, a secuestrar y reprimir a todas las víctimas y sus familias. Obligarán a movilizarnos, a todos aquellos, que representamos a las mismas, y luchamos por dejar al  franquismo en el lugar que le corresponde  en la historia de este país. El de régimen golpista, represor y genocida ideológico. Se debe mantener la memoria del franquismo, por supuesto que sí, para no olvidar nunca que existió. Pero borrarnos totalmente y mantener únicamente su memoria es volver a efectuar la exaltación del triunfo del mal.
Garzón somos todos, si lo juzgan a él, que nos juzguen a todos los que trabajamos por recuperar las vidas de nuestros familiares, por recuperar la historia oculta, por intentar reparar el daño y hacer justicia legal e histórica. Nosotros también somos culpables y  nos llamamos:  Jorge Luis Carreño Crispín y Pedro Vicente Romero de Castilla Ramos…, ambos  alias “Garzón”. A partir de hoy iniciaremos todo tipo de acciones en apoyo del juez, esperamos que los demás os suméis a todas las iniciativas al respecto. Un saludo a todos y ¡Reparación y justicia para todas las víctima del franquismo! ¡Salud y República!

Jordi Carreño Crispín y Pedro V. Romero de Castilla Ramos
Fundadores de La Memoria Viv@
 

Amados monstruos.Página oficial de Juan Villoro: “Bravo, mosquito” Enero 29, 2010

Archivado en: "Vale la pena leer a...", Arte y cultura, Historia — jordicarreno @ 1:34 am

El gran Albert Camús

Se han cumplido 50 años de la muerte de Albert Camus. El rebelde al que no le faltaron enemigos es visto como un heroico defensor de la ética individual en un mundo de simulacros y engaños colectivos.

Alguna vez confesó que le hubiera gustado ser escultor. Su obra perdura como las piedras del Mediterráneo, el mar esencial que le reveló el hechizo del mundo.

Nada de esto hubiera sido posible sin la presencia de dos maestros. Huérfano de padre (caído en la primera guerra mundial), Camus nació en un pobrísimo barrio de Argelia. Creció con una madre analfabeta y una abuela tiránica. Apasionado del fútbol, jugaba de portero porque es la posición en la que menos se gastan los zapatos. En El primer hombre, la novela inconclusa que llevaba en el coche donde murió a los 47 años, escribe: “la infancia… ese secreto de luz, de cálida pobreza”. La precariedad fue su ámbito absoluto. Sólo al ingresar al liceo supo que otros eran ricos.

A los 9 años estuvo a punto de abandonar la escuela. Su madre fue a ver al maestro Louis Germaine y le habló de sus dificultades: Albert debía trabajar. Germaine se ofreció a darle clases gratuitas dos horas diarias para conseguir una beca.

Sin padre ni hermanos mayores, Camus fue el “primer hombre” en su travesía. Pero no estuvo solo. A los 17 años enfermó de tuberculosis y otro profesor lo ayudó. Jean Grenier fue a verlo al hospital. Como Germaine, se sorprendió de las carencias de ese alumno al que había colocado en la primera fila. No era el mejor de sus discípulos pero tenía fiebre por conocer y un amor a los placeres del que carecía el propio Grenier. En su biografía de Camus, Olivier Todd compara el temperamento de maestro y alumno: “A Camus le gusta admirar a muertos y vivos mientras que Grenier acumula crueldades y reticencias… El estudiante, a pesar de sus quejas, anhela la felicidad; en cambio, el profesor no… Lleno de salud, el adulto disfruta menos que el joven, presa de gripes y fiebres.”

15 años mayor que su discípulo, Grenier le presta libros, discute la situación política de Argelia, lo acerca al comunismo, lee sus textos, mostrando que ninguna generosidad supera a la de la crítica (no vacila en escribir al margen: “superfluo”, “una bobada”), le consigue trabajo como meteorólogo (oficio transitorio que también desempeñaron Sartre y Heidegger), y al hablar de su común pasión por los gatos explica que nada hace tan feliz a un macho como tener collar, pues eso enloquece a las gatas.

Se tratan de usted (“con una confianza sin familiaridad”, apunta Todd). Con el tiempo, el alumno se transforma en protagonista de la relación. Cuando Grenier se entera de que su amigo se ha casado sin avisarle, no se ofende. Le basta saber que la novia es guapa.

Sartre le dice a Camus que su maestro es Hegel. El autor de La peste responde: “el mío es Grenier”. Fiel a su origen, valora las opiniones del profesor que conoció a los 17 años. Grenier lee el manuscrito de El extranjero y lo califica con un 12 sobre 20: “la impresión con frecuencia es intensa”, agrega sin entusiasmo. Albert le pregunta si en verdad piensa eso. El maestro detecta la inseguridad que ha provocado y responde: “El extranjero es excelente”. En 1956 Grenier comenta que “El espíritu confuso” es en verdad digno de su título y Camus lo rescribe.

Grenier reseña de modo elogioso novelas y obras de teatro de su alumno, sin delatar su afecto. Su generosidad intelectual contrasta con su dificultad para pagar rondas de cerveza y el menú que privilegia en Lipp: arenque, pierna de cordero, ensalada y fruta.

En 1947 Camus viaja en el Citroën recién estrenado de Grenier a la tumba de su padre. Ahí concibe El primer hombre, donde su maestro aparece como Victor Malvan: “En tiempos en que los hombres superiores son tan adocenados, era el único que tenía un pensamiento personal… y una libertad de juicio que coincidía con la originalidad más irreductible… Cada vez que Malvan empezaba diciendo ‘conocí a un hombre que… o un amigo… o un inglés que viajaba conmigo’, uno podía estar seguro de que hablaba de sí mismo”.

Ciertos artistas tratan de borrar sus deudas. Así exaltan la inaudita novedad de su talento. Camus fue el caso opuesto: vivió para honrar a los maestros que lo sacaron de la pobreza. La profundidad de su obra no se entiende sin esta ética de la gratitud.

A propósito de Grenier, su mentor intelectual, anotó en 1933: “¿Sabré alguna vez todo lo que le debo?”. Y al recibir el premio Nobel escribió a Germain, su primer maestro: “Sin usted, sin la mano afectuosa que le tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto”.

En 1924 Louis Germain juzgó que el niño al que daba clases gratuitas estaba listo para presentarse a examen y recibir una beca. Se calzó las polainas de las grandes ocasiones y lo llevó al liceo de Argel. Antes de la prueba, le regaló un croissant. Fue el primero en enterarse de los resultados. Cuando vio a su alumno, soltó una frase que cifraría un destino: “Bravo, mosquito”.

Albert Camus había aprobado.

Enlace:Revista “Cultura Club” Boletín nº 432.

http://ems6.net/r/?F=4s6lghwzhnt2tvzwkylmu68wrfutmmfp68en9trw87a3anr6j42tpda-1393823

BIOGRAFÍAS DE ALBERT CAMÚS (Pinchar enlaces)

Une biographie chez un français. Une source nobelprize (En francés)

Biografía en español. Fuente Wikipedia

 

SIN VERDAD NO HAY HISTORIA. ÚNICAMENTE A FAVOR DE LA RECUPERACIÓN DE LA VERDAD Y LA NORMALIZACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA… Enero 25, 2010

Archivado en: La Guerra Civil Española, Memoria Histórica, Mi diario en la ARMH — jordicarreno @ 3:54 pm

Portando el féretro con los restos de una víctima de la represión franquista en Casavieja, Ávila

Siempre he abogado por la recuperación de la memoria histórica, es decir, por recuperar la historia en su totalidad. Eso implica, el reconocimiento de todas las víctimas de la Guerra Civil española, pero también y como no podía ser de otra manera, la totalidad de desaparecidos durante la represión, el reconocimiento a los exiliados y sus familias, la anulación de las sentencias sumarias y sin garantías procesales de la época, los niños secuestrados del franquismo, etc., etc.

El Estado es corresponsable de que así sea, y debe facilitar todos los mecanismos para que ello se produzca y sea posible, desclasificando toda la información referente a la época, creando un archivo general donde los datos sean accesibles, y a ser posible, con toda la documentación digitalizada, y por su puesto, con una Ley competente y que ampare a todas las víctimas, y con un museo de la Guerra Civil y la represión (toda) e incluso manteniendo el recuerdo por provincias (No en todos los lugares fue igual de contundente – la guerra y la represión-).

Ahora bien, todavía hay una salvedad que marca la diferencia. Los vencedores, en su mayoría han dispuesto de toda la maquinaria estatal (incluso en democracia) para que así sea, mientras los vencidos, seguimos teniendo a un número elevadísimo de desaparecidos, seguimos padeciendo todo tipo de trabas administrativas y jurídicas para poder, no sólo, identificar los lugares donde posiblemente se hallan nuestros familiares, sino que además, lo sufrimos en aquellos lugares donde sí sabemos que están. Y eso, sin contar con todos los problemas añadidos con respecto a la expropiación de bienes, reconocimiento de exiliados y sus descendientes, niños sin identidades, etc. Por tanto, sigue habiendo un desequilibrio brutal en referencia a la paridad de la recuperación de la memoria de un lado u otro.

Siempre he afirmado que algún día el republicanismo deberá pasar cuentas también, sin que le exima la legitimidad de haber sido el gobierno legal que sufrió el terrible y brutal golpe de Estado, entre otras cosas, porque también se cometieron tropelías y barbaridades, no únicamente contra el bando sublevado, sino que también, dentro del suyo propio en las luchas intestinas de las diversas facciones. Aprovechados los hubo en las dos orillas.

Pero, para que todo eso suceda, primero el estado actual, debe reconocer el hecho diferencial hasta la fecha y actuar en consecuencia, ya que perjudica a los vencidos. Haciendo todo lo posible para reparar y hacer justicia, y acto seguido, acometer la misma labor, para cualquier persona que sea reconocida como víctima de la represión durante la Guerra Civil. Así mismo, la Iglesia, que en su día pidió perdón, debería actuar en consecuencia y no seguir incentivando las diferencias, ya que ella misma, padeció la pérdida de miembros en ambos lados (aunque mayoritariamente lo fueran del bando nacional), y sobre todo, por aquello de hacer gala de lo que predica…, el perdón, la solidaridad, etc., etc.

Este es el único modo de cerrar las heridas según mi parecer. El fascismo fue una lacra para la humanidad, pero lo fue, como lo es cualquier régimen totalitario, y esa, es la lección que hoy en día deberíamos haber aprendido todos. No hay ideología que valga una vida, si esta es robada injustamente. Aunque después, si está el derecho a defender lo propio, lo justo, lo legal.

Para poder pasar página a la historia, hay que recordar la misma, sin miedos ni tapujos, sin complejos y con valentía, pero sobre todo, con el consenso y el ánimo de que así sea. No podrá haber nunca olvido, ni debe haberlo. Pero es hora ya de cerrar heridas y perdonar. No podemos seguir avanzado hacia el futuro con el lastre de nuestro pasado atado en nuestro presente. Es mejor caminar sin cadenas y juntos, con diferencias, pero juntos.

Posiblemente muchos no estarán de acuerdo con esta exposición, y entiendo que así sea, pero nunca entendí la recuperación como una venganza, sólo y únicamente como eso…”recuperación”, “justicia” , “verdad” y “recuerdo”, para nunca más volver a cometer el mismo error. Ya ha habido demasiadas víctimas, es hora de descansar, es hora de seguir hacia delante, es hora de mirar al futuro. Se lo debemos a ellos, era su sueño, se lo debemos a los que nos preceden…., porque no les podemos dejar más hipotecas.

Este comentario es individual del editor y no representa en modo alguno el sentir corporativo, sólo una reflexión sobre lo que debería ser la Memoria Histórica, por tanto, no lo firma La Memoria Viv@, sino el mismo.

Jordi Carreño Crispín.

 

Memoria Histórica Esto no es Alemania… Enero 15, 2010

Fotografía de José Mira Casals en el Congreso de los Diputados. Asistencia de familiares a la solicitud de IU para revidar la Ley de la RMH

Enero 15, 2010

Emilio Campmany

Si a El País le parece mal, que promueva su ilegalización por los crímenes que pudieron cometer sus miembros durante la guerra. Pero que se lleve cuidado, a ver si el que termina siendo ilegalizado es el PSOE por los que cometieron los suyos.

El Tribunal Supremo ha admitido la personación de Falange Española de las Jons en la causa abierta por la Sala Penal al juez Baltasar Garzón por supuesto delito de prevaricación por su investigación de los crímenes del franquismo. Se trata de la misma causa ya abierta por las querellas de dos asociaciones. La cosa no tiene mayor trascendencia, pues admitida en su día, el Tribunal Supremo no puede hacer otra cosa que aceptar la personación de Falange si su querella es idéntica a las de los que actuaron antes.

El País compara la imposible noticia de que el Supremo alemán aceptara una querella del NSDAP (el partido nazi alemán) contra un juez por investigar los crímenes del nazismo con el hecho de que hoy el Supremo español admita la personación de Falange en la querella contra Garzón.

Naturalmente, el diario independiente de la mañana olvida algunas cosas que diferencian ambos supuestos. La primera y más importante es que el NSDAP en Alemania es ilegal y, por lo tanto, no puede presentar una querella contra nadie ni por nada. La segunda, también relevante, es que en Alemania los crímenes del nazismo son perseguibles y en España los del franquismo no lo son porque hay una Ley de Amnistía de 1977. Detalle importante de esta ley es que no sólo impide investigar los crímenes del bando nacional, sino también los del bando republicano. Precisamente por eso, la única persona viva con conocidas responsabilidades por actos que podrían ser considerados criminales, Santiago Carrillo, nunca ha podido ser llevado ante los tribunales.

Falange Española de las JONS es un partido legal en España. Y desde el momento en que lo es, puede presentar cuantas querellas desee. Y los tribunales las tramitarán si están suficientemente fundadas. Si a El País le parece mal, que promueva su ilegalización por los crímenes que pudieron cometer sus miembros durante la guerra. Pero que se lleve cuidado, a ver si el que termina siendo ilegalizado es el PSOE por los que cometieron los suyos.

Lo que hay detrás de todo esto, del escándalo que manifiestan por la existencia de Falange y todo lo que rodea a la Ley de Memoria Histórica, es una consciente y fría violación de lo acordado durante la Transición. Ésta fue posible porque derecha e izquierda pactaron la reconciliación. Una reconciliación basada en el reconocimiento de que, con independencia de quienes fueron los vencedores y quienes los vencidos, la culpa de lo ocurrido correspondía por igual a los dos bandos. Por eso, junto a la estatua de Franco, infamante para la izquierda, se levantaron la de personajes de paralela infamia para la derecha, como Negrín, Prieto o Largo Caballero. Para la progresía de hoy, ese pacto no debe seguir respetándose. Y por eso quitan las estatuas de los unos, y nos dejan las de los otros.

Si les molesta la Ley de Amnistía, cuya vigencia es la que fundamenta la querella contra Garzón, que promuevan su derogación. Así ya podrá el juez estrella y otros que deseen subirse al carro investigar todos los crímenes que quieran. Pero, de momento, no lo harán porque, si derogaran esa ley, el primero que tendría que sentarse en el banquillo es uno de los suyos, Santiago Carrillo. Cuando éste muera, quiera Dios que ocurra dentro de muchos años, ya verán como se ponen a ello.

Memoria Histórica Esto no es AlemaniaLibertad Digital

NOTA DEL EDITOR:

Y que en parte el Sr. Capmany argumenta bien y con fundamento cuando se refiere a los hechos de la Transición, pero como siempre,  las lecturas tienen diferentes visiones,  y éste,  olvida también cosas tan básicas como que la culpa compartida por ambos bandos no se sostiene, sobre todo porque  hablamos de un golpe de Estado contra un régimen legalmente constituido (hecho irrefutable por otra parte independientemente de sus acierto o desacierto en gestionar las circunstancias que lo envolvieron), tampoco  tiene justificación alguna el comparativo de juicios entre los dirigentes del bando  golpista y los responsables del gobierno legal, entre otras causas (y  omitida ya la de la legalidad gubernamental) por la durísmima represión ejercida sobre los vencidos,  y que fue orquestada y ordenada como una limpieza ideológica del país, es decir, un genocidio ideológico. Por otra parte, tampoco tiene en cuenta que sobre las leyes nacionales deberían prevalecer las leyes de derecho internacional,  que además este país tiene firmadas y ratificadas, eso, sin entrar en  que las recomendaciones de los organismos internacionales  así lo recomiendan (ver recomendación del informe de Naciones Unidas a tal efecto). Otra y no menos importante, es que aquí con la excusa de la Transición (la cual no voy a entrar a valorar ahora) se omite y se salta a la torera una de las leyes fundamentales contra los crímenes de “lesa humanidad”, y que es la no prescripción de los mismos (aunque se argumente que dicha ley es posterior a la guerra civil, lo cual es cierto, como también es cierto que la represión continuó hasta el año 1975, en cuyo caso la ley estaba ya en vigor). Y por no extenderme, también es cierto que a Falange le asiste el derecho de interponer la querella porque no está ilegalizada, y que el Tribunal Supremo está en la obligación de admitirla por tal causa, pero ello no implica una sin razón más que manifiesta, es decir, que la democracia que ellos nunca quisieron e intentaron destruir sea precisamente la que actualmente ampare sus tropelías y las revierta contra las propias víctimas, con el oprobio resultante a sus familias; y es que precisamente,  la Cosntitución española y los acuerdos de la Transición son los  los que deben ser revisados y actualizados  tal y como sucedió en Argentina con la “Ley de punto y final”, que sirvió  para facilitar el tránsito a la normalización democrática , pero que no ha evitado los juicios a los militares de su dictadura.  Todo esto sin entrar, en que nuestra jefatura de Estado es una imposición efectuada por el dictador y no legitimada por el pueblo en las circunstancias actuales. Y así podríamos estar discutiendo infinitamente, lo cual está bien, pero eso no significa que no sigan habiendo muertos no reconocidos, desaparecidos, juicios sumarios sin anular, gente sin identidad o con falsas identidades, exiliados y enterrados en cunetas, barrancos, fosas comunes y archivos polvorientos como si nunca hubiera pasado absolutamente nada, mientras que los verdaderos causantes de tan magna desgracia, que no son más que los golpistas, siguen teniendo sus reconocimientos, sus calles, plazas, monumentos, tumbas, placas, etc., etc., y que encima, ahora resulta que  el escarnio  lo sufren ellos que fueron los verdugos. Y el Sr. Capmany estará o no  de acuerdo,  pero el hecho, es que la historia se puede leer de muchas maneras, lo que no se puede es  cambiar el hecho acontecido sin más. Sucedió lo que sucedió y eso siempre estará ahí, en nuestra historia. Así que es cierto que no somos Alemania, ni Argentina , ni Chile, pero tenemos mucho que aprender de cómo recuperar nuestra historia, de cómo mantenerla viva como recuerdo que nos enseñe lo fue, y sobre todo lo que nunca tuvo que ser. Y sólo le pueden temer a eso, aquellos cuya conciencia no les permita vivir sin la justificación de que hicieron algo terrible y que no hay argumento ni objeción que sostengan sus actos, por mucha bendición eclesiástica que tuvieran en su día  (hasta la Iglesia ya ha pedido perdón por ello) y bajo la ignominiosa demagogia de una sola patria , grande y libre. No Sr. Capmany,  no somos Alemania ni falta que nos hace, pero deberíamos aprender de ellos.

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de La Memoria Viv@

[PDF] España y la ONU: La “cuestión española” (1945-1950)

 

Argentina juzga a sus torturadores Enero 10, 2010

Archivado en: "Mis comentarios", General, Historia, Memoria Histórica, Mi diario en la ARMH — jordicarreno @ 1:05 pm

En el banquillo se sientan 19 ex militares de la Escuela de Mecánica de la Armada, patíbulo de 5.000 personas durante la dictadura.

Ricardo Cavallo (izquierda), escoltado por la policía hacia el aeropuerto de Ciudad de México para su entrega a España en 2003.- REUTERS

JUAN JESÚS AZNÁREZ  10/01/2010

Lejano entonces el juicio contra los 19 represores argentinos actualmente procesados, el guardabosques Alfredo Chávez protestó contra la larga impunidad de Alfredo Astiz con una patada en la entrepierna del ex teniente de navío que le acomodó las criadillas. Aquel puntapié de septiembre de 1995 en San Carlos de Bariloche, seguido de un puñetazo que fracturó la dentadura postiza del militar, demostró el descrédito de las leyes e indultos que beneficiaron a los servidores más crueles de las Juntas Militares (1976-1983). Desde el pasado 11 de diciembre, un tribunal de Buenos Aires juzga a 19 ex marinos de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), patíbulo de 5.000 personas, previamente torturadas.

La noticia en otros webs

Astiz y Acosta coordinaron los ‘grupos de tareas’ que secuestraron e hicieron desaparecer a detenidos.

Militares y civiles siguen escondidos en España y otros países europeos por miedo a ser juzgados por sus delitos.

 

 

Julio Poch, detenido en Manises (Valencia).- EFE

El reo Alfredo Astiz, de 58 años, conocido como El Ángel Rubio durante los años de la picana y el horror, escuchó los cargos de la fiscalía en la primera vista oral del juicio leyendo El proceso, de Franz Kafka, y no manifestó gesto alguno de contrición. Siempre fue altanero, incluso la mañana del inesperado quebranto testicular en la costanera de Bariloche. “¿Vos sos Astiz?”, le preguntó el guardabosques de 36 años. “Sí. ¿Y vos quién sos?”. “Soy el que te va a cagar a trompadas. Vos sos un reverendo hijo de puta, asesino de adolescentes”. Llovieron los golpes. “¡Paren a este loco de mierda!”, pidió a gritos la chica que acompañaba al ex oficial. Chávez justificó la paliza. “¡El hijo de puta que tenés al lado mataba muchachitos por la espalda!”. “Y no le pegué de entrada. Le di tiempo preguntándole el nombre. Le di la oportunidad que él no le dio a Dagmar Hagelin”.

El Tribunal Oral Federal 5 de la capital argentina deberá determinar, probablemente en el segundo semestre de este año, si el procesado participó en la desaparición de la sueca de 17 años Dagmar Hagelin y en el asesinato de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, por el que fue condenado, en rebeldía, a cadena perpetua en Francia. Implicado en más de 800 violaciones de derechos humanos, también el ex general Jorge Rafael Videla, jefe de la Junta Militar, responderá próximamente ante la justicia. El proceso de Buenos Aires es posible porque el Congreso y el Tribunal Supremo argentinos declararon nulas, entre los años 2003 y 2005, las leyes de Obediencia Debida y Punto Final decretadas en 1986 y 1987 por el Gobierno del entonces presidente Raúl Alfonsín para pacificar los cuarteles.

En la primera vista, Astiz exhibió el libro Volver a matar, de Juan Bautista Yofre, que fue jefe de inteligencia de Carlos Menem (1989-1999), bajo cuya presidencia se promulgaron los decretos del indulto. El libro aborda la lucha antiguerrillera de los sesenta y setenta, invocada por los acusados como fuerza mayor. Cerca de Astiz, el ex teniente de navío Juan Carlos Rolón se entretuvo con sudokus mientras la fiscalía detallaba los tormentos aplicados en la ESMA.

“¡Treinta mil detenidos-desaparecidos presentes!”, gritaron los familiares durante el juicio. “¡Terroristas!”, respondió otro. Un total de 280 personas, muchas de ellas sobrevivientes de los centros de detención y torturas, rendirán testimonio. Todos incriminan al ex almirante Eduardo Massera, que se libró del juicio por “insania mental”. La locura colectiva instalada en el país suramericano durante el desgobierno de los generales llevaba al oficial de fragata Jorge Tigre Acosta a dejar la picana apoyada en los genitales del detenido Martín Grass y marcharse a tomar un café. A la vuelta, se jactaba de traducir en diagnóstico médico la intensidad de los alaridos del supliciado: “Ese pajarito no va a volar más”.

La fiscalía considera probado que Acosta y Astiz dirigían los servicios de información de la ESMA y los grupos que “secuestraron, robaron y saquearon”; coordinaron todo para que “mientras los detenidos eran torturados, otro grupo estuviera listo para salir a secuestrar, según los datos que se obtenían bajo tormento”. Todos los prisioneros permanecían engrilletados, y su alojamiento en los calabozos era infrahumano, sin asistencia sanitaria y apenas alimentados, y se les obligaba a escuchar los gritos de dolor por las torturas a sus compañeros. Atadas a camastros metálicos de la ESMA, las monjas francesas fueron martirizadas con descargas eléctricas, vejadas con cachiporras y ferozmente golpeadas en interrogatorios presenciados por Astiz y otros, según el relato fiscal. Finalmente, fueron arrojadas al mar vivas en los denominados vuelos de la muerte.

El juicio de Buenos Aires celebrará este mes dos sesiones con nuevos testimonios sobre el formato y modo de operar de los grupos de tareas de la ESMA, y sobre el cautiverio, asesinato y desaparición de miles de argentinos a tiros, a palos o ahogados en el Río de la Plata. El juicio ventilará, entre otros crímenes, el secuestro y asesinato del periodista Rodolfo Walsh, cuya “carta abierta de un escritor a la Junta Militar”, escrita al año del golpe castrense de 1976, que nadie se atrevió a publicar, le condenó a muerte. Argentina vivió el horror más profundo de su historia, acusó el periodista. “Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista u observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio”.

Argentina hace justicia. Pero no pocos mandos castrenses, prófugos del terrorismo de Estado, lograron emboscarse en España y en otros países europeos, sin haber sido capturados todavía. “Tengo la completa seguridad de que es así”, afirma Carlos Slepoy, abogado de las víctimas. “Algunos podrían estar viviendo todavía en los barrios ricos madrileños de La Moraleja o Aravaca, pero se abandonó la investigación”. Al menos 59 de las 510 personas sujetas a proceso en Argentina se encuentran huidas, de acuerdo con la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH).

Invocando la justicia universal, años atrás, la persecución del juez Baltasar Garzón permitió la detención de varios oficiales en fuga cuando comenzaron los procesos contra las Juntas Militares; entre ellos, Ricardo Cavallo, extraditado desde España en 2008, y Adolfo Scilingo. La colaboración internacional, fundamentalmente de los tribunales alemanes y franceses, estrechó después el círculo, atrapando recientemente en España a otros dos reos pendientes de extradición: el ex subcomisario Jorge Alberto Soza, de 72 años, reclamado por 18 casos de detención ilegal, secuestro y torturas, y Julio Alberto Poch, de 57 años, el piloto de la aerolínea holandesa Transavia que supuestamente alardeó de haber participado en el asesinato de subversivos arrojándolos al mar.

Hay miembros de las tres armas, de la policía y del estamento civil implicados en la represión que siguió al derrocamiento de la presidenta Isabel Perón en 1976. Sus edades oscilan hoy entre los cincuenta y pico años y los noventa. “Un puñado está en prisión. Algunos enloquecieron. Varios trabajan en aerolíneas nacionales y extranjeras”, según el periodista Diego Martínez, del diario porteño Página/12. Casi todos tienen hijos y nietos, van a misa y pasan desapercibidos. “Sólo ellos y sus íntimos conocen el secreto que los degrada: arrojaron a personas vivas, drogadas, indefensas, desnudas, desde aviones en vuelo hacia el vacío”.

Diego Martínez lamenta la falta de “una estrategia judicial para identificar a pilotos y tripulantes”. Pero como el testimonio de Poch probablemente será útil, el Gobierno español aprobó tramitar la extradición solicitada por el juez argentino Sergio Torres. Al igual que Sosa, el aviador se encuentra en prisión a la espera de la eventual aprobación de su entrega. Mientras tanto, otro pez gordo, Reynaldo Bignone, que asumió el mando de las Juntas en el bienio 1982-1983, se sentó recientemente en el banquillo. “Hablan de 30.000 [desaparecidos], pero sólo fueron 8.000″, dijo el acusado a la periodista francesa Marie-Monique Robin durante su intervención en el documental Escuadrones de la muerte. La escuela francesa.

La fuga hacia Brasil, México, España u Holanda de militares comprometidos con las barbaridades de la ESMA y de los otros 339 centros clandestinos de detención y tortura comenzó con los juicios civiles de 1984 contra los comandantes de las Juntas, ordenados por el presidente Raúl Alfonsín (1983-1989). Con la aprobación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, casi a punta de pistola militar, y con los posteriores indultos se ralentizó la fuga de quienes ya se veían entre rejas. La nulidad de las leyes de perdón permitió la reanudación de las vistas. Deberán rendir cuentas no sólo los 19 ex marinos juzgados estos días, sino todas las personas detenidas en establecimientos militares o civiles y, si fueran detenidos, los prófugos. “Estoy seguro de que hay más ex militares en España y Europa”, subraya Carlos Slepoy. “Lo que ocurre es que a raíz de la apertura de procedimientos por parte de la Audiencia Nacional, por el juez Garzón, se produce el retorno a Argentina de muchos. Algunos de los que no retornan han sido detenidos”.

Manuel Ollé, presidente de la Asociación Pro Derechos Humanos de España, observa atentamente lo que ocurre en Argentina y, pese a las dificultades, cree que las cosas van muy bien. “En España ya poco podemos hacer”, señala. “Ahora mismo, cualquiera de los que están detenidos aquí podría ser enviado allí, porque ya es posible hacer justicia en Argentina”. Desde 2003 hasta octubre de 2008 se activaron cerca de 1.000 causas en Argentina, según la Unidad Fiscal de Coordinación de este país.

Son 561 autos de procesamiento contra 510 personas, de las cuales 59 siguen prófugas, y el resto, detenidas. Hasta ahora, 50 de ellas han sido condenadas. Posiblemente Poch y Soza serán extraditados y juzgados pese a las dificultades observadas por Ollé, profesor de Derecho Penal, y por la abogada suizo-peruana Claudia Josi en un informe ante el FIDH tras un año de investigaciones. Los sustanciales avances argentinos en la investigación de los delitos conviven con dificultades que entorpecen el normal desarrollo de los procedimientos judiciales, según el informe, que cita, entre otros, el letargo de las causas y la inseguridad de los operadores jurídicos, víctimas, testigos, peritos e imputados.

“La complejidad y magnitud de las causas, en una de las mayores investigaciones vigentes en el mundo por crímenes contra la humanidad, requieren jueces especializados y dedicados, junto con funcionarios judiciales, en exclusiva”, reclaman Ollé y Josi. Carlos Slepoy lamenta que el número de personas que están siendo juzgadas, aún importante, es relativamente ínfimo si se compara con el número de participantes en el terrorismo de Estado de las Juntas. “Y un problema fundamental de los juicios es que la mayoría no están en la cárcel”, agrega el abogado. “No están porque han agotado el periodo máximo de prisión preventiva, porque tienen más de 70 años o porque se decide que estén en unidades militares”. La lentitud de los juicios o su atomización también irritan. “Hay muchas quejas por parte de las víctimas”.

El País.com

NOTA DEL EDITOR:

ARGENTINA HACE SUS DEBERES CON RESPECTO A LA MEMORIA HISTÓRICA

Un ejemplo a seguir por parte del gobierno y los futuros gobiernos nacionales. Argentina está haciendo sus deberes, tal y como aconseja el derecho internacional, la justicia y la historia, además del sentido común  en referencia a la “recuperación de su memoria histórica”. No ha tenido miedo, ni han llamado a los fantasmas de la disgregación del estado  a la ruptura del país, o a la posible confrontación entre argentinos. Simplemente se han dedicado hacer lo que debiera haber hecho el estado español hace mucho tiempo, cuando éste, se dedicaba a parapetarse en el borrón y cuenta nueva de la tan alabada “Transición” de la dictadura a la democracia, es decir, hacer jsuticia y recuperar su verdadera historia.

Argentina nos da un ejemplo de como es posible hacer justicia sin rasgarse las vestiduras nacionales derogando una ley de punto y final absurda, injusta e inhumana. Tomen nota nuestros señores politicos y la judicatura española, por otro lado,  tan dados a esquivar el bulto y no afrontar lo que es un deber histórico y jurídico después de setenta y tres años de ostracismo y mentiras. La España dividida ya la pintó Goya, la perpetuó el militarismo durante distintos períodos históricos y la sepultó la “Transición” y posteriormente esta parodia de democracia.

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de La Memoria Viv@

 

Confundir churras con meninas… Enero 9, 2010

Archivado en: La Guerra Civil Española, Memoria Histórica, Mi diario en la ARMH — jordicarreno @ 11:32 am

Enero 9, 2010

De la Vogue se aprovecha del franquismo

Por Jesús Salamanca Alonso  /  Artículo del períodico digital: España Liberal del 09/01/2010

Viernes, 08 de Enero de 201En esta ocasión le han pillado con las posaderas al aire. Tanto que, con la famosa Ley de la Memoria Histórica, debería iniciar las gestiones para indemnizar a las familias a quienes  se expropiaron los terrenos para edificar, dotar y donar (el coste fue casi simbólico para ese tipo de ‘funcioneros’, reconocidos como funcionarios por el régimen) a los afectos al Generalísimo Franco, como su familia. Gracias a lo cual hoy es titular de un piso con valor de centenas de miles de euros.

Entendemos que debería indemnizarse a los afectados, porque así se ha hecho con quienes se ha considerado dañados o víctimas de una dictadura que hoy se nos antoja ‘dictablanda’ con los suyos. Y entendemos, también, que hasta a los sindicatos de clase se les ha dado dinero a manos llenas por el mal llamado, abusivo — e inexistente, en muchos casos — patrimonio sindical.

Cuando se piensa en clave dictatorial y de actúa de forma hipócrita, como si se fuera demócrata de toda la vida, pasa lo que pasa. Y es lo que le ha sucedido a nuestra  ‘Maritere’. La vicepresidenta ha esputado hacia arriba y el esputo se ha estrompado en toda su cara, demostrando que ésta es como el cemento armado, llena de mentira y falta de tragedia.

Ortega y Gasset estaba convencido que “muchos hombres, como los niños, quieren una cosa pero no sus consecuencias”; ahí es, precisamente, donde a nuestra vicepresidenta se la ve el plumero. Esta vez le han pillado con malos pelos y corrida  la pintura de guerra. No se puede estar en la procesión y tocando las campanas, como no puede ser aquello de “comer sopas y sorber”.

NOTA DEL EDITOR:

Ya está que la libertad de expresión está para que todos podamos opinar y debatir nuestras visiones y pensamientos, enriquecernos con el intercambio de las mismas, y hacer gala del mayor precepto democrático, el debate. Ahora bien, eso no significa que todas las opiniones sean válidas en su totalidad, ya que todos exponemos nuestra particular visión de los hechos, de nuestras propias expresiones, basándonos en nuestra particular verdad, es decir, en la verdad de cada uno, que ni es mejor ni es peor que la de los demás, simplemente es diferente. Toda esta parrafada no es más que en alusión al artículo de Jesús Salamanca Alonso, con el cual no estoy de acuerdo. Y no es que lo esté por una defensa gratuita y numantina de la vicepresidenta del Gobierno, todo lo contrario, los que seguís estas páginas sabéis que también hemos sido muy críticos con ella y otros miembros del gabinete incluido el propio presidente.

La Ley de la Memoria Histórica no está efectuada con la finalidad de retornar al punto de partida del 18 de julio de 1936,  (entre otras cosas porque no tendría ningún sentido y sería una total y absoluta memez), sino que se creó (y ahora no voy a entrar en si es la ley es la adecuada o no – ya sabéis también que nosotros no estamos de acuerdo con la misma, pero es la que hay – porque ya está más que expuesto este debate ) como herramienta de recuperación de la memoria histórica y salvaguarda de los derechos de los represaliados y sus familias, por tanto, de las víctimas de la misma y de la cruenta represión generada después de la Guerra Civil. Con esto quiero decir, que todos aquellos que en su día se vieron favorecidos de un modo u otro por el régimen se verían obligados a retornar al punto donde éste no había influido en sus vidas. O sea, devolver las viviendas conseguidas por sus ancestros de origen o carácter afín al Movimiento Nacional y a los sublevados, eliminar todas las infraestructuras creadas por el régimen franquista, negar a la familia que perteneció a un bando determinado (aunque la palabra bando no me gusta como definición), etc., etc. No creo que eso sea lo coherente, inteligente y mucho menos apropiado. La Ley debe servir para recuperar y completar la parte de la historia que no se ha contado, que siga oculta y que se ha pretendido borrar. Indudablemente en la historia de la Guerra Civil habrá que incluir las tropelías cometidas por los sublevados y también la de los defensores del gobierno legítimo de la república; pero, la diferencia está en incluir la represión de posguerra, del exilio, la dictadura y cerrar el círculo de esta  negra etapa histórica de nuestro país. Eso conlleva también la recuperación de las vidas de las víctimas y sus familias de modo que el Estado está obligado a investigar, buscar, exhumar y recordar a las mismas, igual que debe mantener ese recuerdo para todos sin excepción. La historia no puede estar completa si falta una de las dos partes. Ahora bien, todo tiene sus matices, y entre ellos eso no sería suficiente, ya que también  el  derecho  exige que haya justicia donde no la hubo, por tanto, también se deben anular las sentencias sumarias y sin ningún tipo de garantía procesal, así como se debe reconocer el carácter de “crímenes de lesa humanidad” a todas aquellas víctimas de la represión incluidas las de la Guerra Civil y no sólo la represión y posguerra, ya que estos fueron víctimas también de un golpe de Estado. Eso implicaría que si hubiera reconocimiento de las mismas de  tal modo, también en los casos que proceda, se deberían recuperar los patrimonios y bienes usurpados por el franquismo o bien indemnizar a sus víctimas con carácter retroactivo. Pero ello no implicaría el tener que volver al punto cero de la historia, ni pagar tampoco los descendientes por los errores pasados de sus predecesores.

Ya está, que expuesto de esta manera simplista puede provocar e invitar a todo tipo de comentarios por un lado u otro, pero a grosso modo y de forma racional, la base donde fundamentar toda esta panoplia de intenciones y criterios debiera ser una Ley de la Memoria Histórica que además de estar consensuada por mayoría ;y eso incluiría en su diseño la participación de todas las fuerzas políticas democráticas, sindicatos, organizaciones, asociaciones, estamento militar, etc., debe cimentarse en los principios del derecho internacional y las recomendaciones que incluso ha efectuado Naciones Unidas a los diferentes gobiernos de la democracia española.

Por tanto y para no extenderme más…,  y en síntesis, exponer que no es un  tema para las demagogias gratuitas y las comparaciones (que siempre son odiosas) ridículas, y que no se deben confundir “churras con meninas” ya que no se juega únicamente con el conocimiento y la historia de nuestro país y pueblo, sino que  se juega algo más profundo y sentimental, las vidas de miles de españoles que vivieron y desaparecieron como si nunca hubieran existido, y eso no fue así, lo niegue quien lo niegue.

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de La Memoria Viv@

 

HOMENAJE A TORU, el japonés de la memoria histórica… Enero 8, 2010

REPORTAJE: Un japonés en la fosa de la guerra

Muere Toru Arakawa, que viajó a Galicia desde 2006 para exhumar represaliados.

SILVIA R. PONTEVEDRA – Santiago – 08/01/2010

Mucho antes de que en España se empezase a hablar de memoria histórica, en su casa de Niigata, al pie de la montaña volcánica de Yahiko, el japonés Toru Arakawa soñaba con jubilarse para venir a abrir fosas de la guerra. Nadie llegó a entender bien por qué le dio por ahí. Pero él lo tenía muy claro cuando aquí aún no nos aclarábamos, cuando aquí todavía daba miedo hablar de ciertas cosas, y se pasó diez años practicando español a domicilio con unas cintas que compró para escuchar por las mañanas. * “En Japón me preguntan por qué aún quedan fosas” La noticia en otros webs * webs en español * en otros idiomas Había prohibido a su familia contar que estaba enfermo del corazón La pareja que había en la fosa llevaba puestas las alianzas. Toru se echó a llorar Después su hijo, que viajaba mucho, le regaló el primer libro en castellano. Era de Manolito Gafotas, y parece ser que lo entendió, porque se rió leyéndolo. Al final se ventiló la colección entera, y cuando se sintió preparado se atrevió con Machado y Lorca, y empezó a coleccionar libros de la Guerra Civil hasta juntar unos cincuenta. Un día de 2006, en un periódico japonés, apareció una noticia sobre las fosas que se estaban empezando a abrir aquí. El artículo hablaba de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) que se había fundado en Ponferrada. Toru recortó la página, mostró la noticia a su mujer y le anunció su plan para los próximos meses: “Me marcho a España a trabajar en las fosas”. Entonces tenía 68 años y ya estaba jubilado. Había sido durante años profesor de inglés, y él reía a carcajadas cuando lo contaba, porque era evidente que lo suyo no eran las lenguas. Aquí siempre se hizo entender con paciencia, y muchas señas y sonrisas. Cuando llegó a Ponferrada, después de recorrer 20.000 kilómetros en avión y autobús, se presentó en el ayuntamiento y le sacó el recorte a una funcionaria. Resultó que la mujer era hermana de un miembro de la asociación por la memoria. El 22 de agosto de 2006, en As Pontes, Toru hizo su primera fosa de la guerra. Era la exhumación de la familia Ramos Ferreiro, que dirigía el arqueólogo forense Javier Ortiz. Los habían tiroteado en su propia casa, y sólo una hija logró escapar al monte, aunque le atravesaron la mano con una bala cuando saltaba por la ventana. Unos días después, el cura de Seixas (As Somozas) la acogió en su casa y prohibió a los falangistas que la tocasen. En el hoyo aparecieron los otros dos hijos y el matrimonio. La pareja llevaba puestas las alianzas de boda, y Toru se echó a llorar. Después de aquello y hasta el año pasado, viajando por su cuenta todos los veranos, el japonés participó como voluntario en una treintena de excavaciones por todo el territorio estatal, pero nunca dejó de emocionarse. Siempre que relataba aquel primer encuentro con unos huesos de la guerra volvían a empañársele esos ojos tan pequeños que tenía. Después, en Galicia, participó en el levantamiento de las fosas de A Fonsagrada y de Cereixido (Quiroga). Era un hombre muy menudo, pero cavaba como el que más, como si quisiese acabar de una vez con todos los agujeros negros que había dejado la Guerra Civil en la tierra de España. Toru no comprendía cómo las fosas no llevaban abiertas ya muchos años. Cuando al fin se cansaba, si había cerca un árbol dejaba la pala y subía a descansar. “Trepaba como un mono”, recuerda con cariño Antonio Castro, de la ARMH. Castro le proporcionó cama y comida el tiempo que estuvo en As Pontes, y se hicieron muy amigos. “Era un paisano excelente, para él no había religión ni frontera. Contaba que los japoneses de su generación habían quedado muy marcados por la II Guerra Mundial, y quizás por eso se interesó tanto por este conflicto nuestro. Al llegar a nuestra casa, primero le costó bastante comer la carne que le dábamos, pero luego se aficionó a todo, y hasta bebía aguardiente”. Le gustaba el jamón, le gustaba la morcilla, pero sobre todo le gustaba la causa. Cuando la ARMH finiquitaba su temporada, buscaba otros grupos que estuviesen en ello y se ofrecía para trabajar, como siempre, gratis. Al dejar As Pontes, le regaló a la hija de Castro un bonsai. Desde entonces, más o menos todos los meses, la chica se escribía con él por correo electrónico y le planteaba dudas acerca del abonado y la poda. Pero a principios de octubre, el correo de Toru dejó de contestar. Preocupados, los Castro llamaron en fin de año al hijo del voluntario, que vive en Chicago, y éste les contó que había muerto. “Lo siento, no tengo la clave de mi padre y no pude entrar en el correo para avisaros”, se disculpó. Toru sólo era robusto de espíritu, y le había prohibido a su familia contar que estaba enfermo. En España nadie sabía que tenía resquebrajado el corazón. Y el 5 de octubre se le rompió del todo. El País.com Foto de archivo de Toru Arakawa

Fuente: La Memoria Viv@ / Notica extraida de El Pais.com

Enlaces adjuntos:

http://lamemoriaviva.wordpress.com/2010/01/08/homenaje-a-toru-el-japones-de-la-memoria-historica/

El País.com/Google noticas

 

Monsenyor Camino excomunica però no retira la Visa… Diciembre 6, 2009

PLANAS I SANMARTÍ (*)

El franquisme va malacostumar l´Església Catòlica espanyola promulgant lleis que seguíen el dictat de l´Església: el que era pecat, era delicte. Els posaré un mínim exemple: l´Església considerava pecadors els homosexuals i el franquisme els considerava delinqüents i establí una “Ley de vagos y maleantes” per a perseguir-los i castigar-los. Aquesta llei, totalment irracional, considerà a un metge de Ciutat, dels que tenia més pacients, un “vago y maleante” per esser homosexual. També abolí el divorci civil i anul·là, amb caràcter retroactiu, tots els divorcis de la República de tal manera que un cosí de mon pare, que s´havia divorciat i tornat a casar els anys trenta, fou considerat bígam i el franquisme li anul·là, aquest si, el segón matrimoni. I així seguiriem ad libitum. No els vull cansar més.
L´Església espanyola, que havia beneït els canons de Franco duia sota pal·li a ell i la seva esposa quan entraven a les esglésies i catedrals espanyoles. I el dictador tenia el privilegi de triar els bisbes espanyols. Ben segur que monsenyor Camino hauria tengut el seu placet. Així que l´Església s´acostumà a tenir las lleis espanyoles a la mida dels seus desitjos. I a Mallorca ja diuen que més val matar un home que donar-li un mal vici.

Per ventura matar és massa i jo no hi estic d´acord. Però el mal vici dels bisbes de creure que l´Estat és al seu servei, encara dura. I ningú no els pot fer entendre que les lleis religioses (catòliques) són de la seva competència, però les civils (còdig civil, còdig penal, de circulació, etcètera,) són competència exclusiva de la societat civil. Posem per cas, el matrimoni. Ni ha de dues castes: civil i religiós. Abans anàven junts, però ara, amb la pre-democràcia que tenim, dues persones poden optar per un o altra. Si una parella només es casa per l´Església, és casada davant aquesta, però és fadrina davant l´Estat, de manera que a cadascú, el que és seu.
Però no, l´Esglèsia s´oposa al divorci civil (manco el de na Letizia) com si consideràs que el casament davant un jutge és cosa seva. I que la anul·lació d´un contracte civil com és el casament civil, també és cosa seva. Ells creuen tenir el dret de vetar les lleis civils i posar cullerada als assumptes de l´Estat. A cap civil se li passa pel cap que l´Estat vulgui ficar el nas a les lleis de l´Església Católica.
Ara mateix, monsenyor Camino (el llinatge pot ser casual, però és molt significatiu) acaba de dir, oficialment, que qualsevol parlamentari espanyol que voti a favor de l´avortament serà automàticament excomunicat. El greu de tot això és que els polítics espanyols s´han quedat tan tranquils. Qualcún, fins i tot, ha donat una passa envant donant el seu nom per a ser excomulgat per monseyor Camino. Altra cosa seria si l´inquisidor els amenaçàs amb retirar-los la Visa o la tarjeta d´El Corte Inglés.
I és que ja n´i ha prou de aquest no voler entendre que el que regula l´Estat és tot el que son relacions civils i no religioses i el que regula l´Església són les qüestions religioses i en absolut les civils. Si la dictadura les va confondre, la democràcia, encara que sigui tan feble com la que tenim, les separa absolutament. Si Montesquieu va deixar ben clara la separació entre els poders de l´Estat, sembla que l´Església encara no s´ha enterat de dues coses: que aquesta institució no és un poder establert i que, si ho és de facto, no hi pinta res al Parlament.
La llei de l´avortament el que pretén es evitar la pràctica ilegal de la interrupció dels embaraços que provoca morts i altres desastres. I el que no vol és posar a la presó a les pobres dones que es veuen abocades a l´avortament. Un exemple molt modest: jo sóc contrari a l´avortament i estic a favor d´una llei reguladora d´aquesta pràctica, com no estic a favor del robatori, l´assassinat, la prostitució, la corrupció política o la pederàstia dels capellans i estic a favor de les lleis que s´hi apliquen.

Monsenyor Camino no vol veure que una cosa son les lleis civils i l´altra les religioses. Encara viu en temps de Franco. El que podria fer, en lloc d´excomunicar els representants del poble, és predicar a totes les jovenetes de la seva diòcesi, que mirin de no quedar embaraçades i si hi queden, que no avortin i tenguin l´infant, mem quin èxit tendrà. Aquesta és la seva missió i no la de fer d´inquisidor. Amèn

jacint@planasisanmarti.cat

Diario de Mallorca(Opinón)

http://www.diariodemallorca.es/opinion/2009/12/04/monsenyor-camino-excomunica-retira-visa/527173.html

TEXTO TRADUCIDO POR EL EDITOR:

El texto se ha traducido con algunas correcciones y anotaciones entre paréntesis para mejor entendimiento de los lectores, pero sin variar un ápice el significado y contenido del excelente artículo de Jacinto Planas Sanmartí.

El franquismo acostumbró mal a la Iglesia española promulgando leyes que seguían el dictado de la Iglesia: Lo que era pecado, era delito. Les pondré un mínimo ejemplo: La Iglesia consideraba pecadores a los homosexuales y el franquismo los consideraba delincuentes  y establecía una “Ley de vagos y maleantes” para perseguirlos y castigarlos. Esta ley, totalmente irracional, consideraba a un médico de Ciudad (se refiere a la ciudad de Palma de Mallorca) de los que tenían más pacientes, un “vago y un maleante” por el hecho de ser homosexual. También abolió el divorcio civil y anuló, con carácter retroactivo todos los divorcios de la República, de tal manera que un primo de mi padre, que se había divorciado y vuelto a casar en los años treinta, fue considerado bígamo y el franquismo se lo anuló, eso sí, el segundo matrimonio. Y así seguiríamos ad libitum. No los quiero cansar más.

La Iglesia española que había bendecido los cánones de Franco llevaba bajo el palio a él y a su esposa cuando entraban en las iglesias y catedrales españolas. Y el dictador tenía el privilegio de escoger los Obispos españoles. Bien seguro que monseñor Camino habría tenido su plácet. Así que la Iglesia se acostumbró a tener las leyes españolas a la medida de sus deseos. Y en Mallorca ya dicen que más vale matar a un hombre que darle un mal vicio.

Por suerte matar es demasiado y yo no estoy de acuerdo. Pero el mal vicio de los Obispos es creer que el estado está a su servicio, con cara dura. Y nadie les puede hacer entender que las leyes religiosas (católicas) son de su competencia, pero las civiles (código civil, código penal, de circulación, etc.) son competencias exclusivas de la sociedad civil.

Pongamos el caso del matrimonio. Hay dos clases: civil y religioso. Antes iban juntas, pero ahora, con la pre-democracia que tenemos, dos personas pueden optar por  una u otra. Si una pareja sólo se casa por la Iglesia, está casada delante de ésta, pero es soltera delante del Estado, de manera que a cada uno, lo que es suyo.

Pero no, la Iglesia se opone al divorcio civil (menos el de Leticia) como si considerase que el casarse delante de un juez es cosa suya. Y que la anulación de un contrato civil como es el casarse, también es cosa suya. Ellos creen tener el derecho de vetar las leyes civiles y poner la cucharada en los asuntos del Estado. A ningún civil se le pasa por la cabeza que el Estado quiera meter las narices en las leyes de la Iglesia Católica.

Ahora mismo monseñor Camino (el nombre puede ser casual, pero es muy significativo) acaba de decir, oficialmente, que cualquier parlamentario español que vote a favor del aborto será automáticamente excomulgado. Lo grave de todo esto, es que los políticos se han quedado tan tranquilos. Alguno, hasta y todo, ha dado un paso por delante dando su nombre para ser excomulgado por el señor monseñor Camino. Otra cosa sería si el inquisidor los amenazara con retirarles la Visa o la tarjeta del Corte Inglés.

Y es que ya  está bien de este no querer entender que lo que regula al Estado es todo aquello que son relaciones civiles y no religiosas y lo que regula a la Iglesia  son las cuestiones religiosas y en absoluto las civiles. Si la dictadura las confundió, la democracia aunque sea tan débil como la que tenemos, las separa absolutamente. Si Montesquieu dejó bien clara la separación entre poderes del Estado, parece ser que la Iglesia todavía no se ha enterado de dos cosas: que esta institución no es un poder establecido y que , si lo es de facto, no pinta nada en el Parlamento.

La ley del aborto lo que pretende es evitar la práctica ilegal de la interrupción de los embarazos que provocan muertes y otros desastres. Y lo que no quiere es poner en prisión a las pobres mujeres que se ven abocadas al aborto. Un ejemplo muy modesto: yo soy contrario al aborto y estoy a favor de una ley reguladora de esta práctica, como no estoy a favor del robo, asesinato, prostitución, corrupción política o la pederastia de los curas y estoy a favor de las leyes que se aplican.

Monseñor Camino no quiere ver que una cosa son las leyes civiles y otra las religiosas. Todavía vive en tiempos de Franco. El que podía hacer, e vez de excomulgar a los representantes del pueblo, es predicar a todas las jóvenes de su diócesis, que miren de no quedarse embarazadas y si se quedan, que no aborten y tengan al bebé. A ver qué éxito tendrá. Esta es su misión y no la de hacer de inquisidor. Amén

Artículo original de Jacinto Planas Sanmartí escrito para Diario de Mallorca en el apartado de Opinón y traducido por Jordi Carreño para La Memoria Viv@.

 

Tierra de fuego y hielo: El ‘Beagle’ llevó a Darwin a la Patagonia por lugares que aún hoy conservan su huella… Noviembre 22, 2009

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JACOB PETRUS – TIERRA DEL FUEGO (CHILE/ARGENTINA) – 22/11/2009 08:00

Hace 150 años, el papel del hombre en la Tierra empezó a cambiar: de rey de la creación pasaba a ser un simple eslabón en la cadena evolutiva de la vida en el planeta.

El modo de vida de los fueguinos horrorizó a Darwin en comparación con aquellos a quienes los ingleses habían "civilizado". En la parte superior, Fueguía Basket (izq.) y su mujer. En medio, Jimmy Button antes y después de 'ser' civilizado. Debajo, York Minster. - Darwin online

Fue el 24 de noviembre de 1859 cuando se publicó El origen de las especies, de Charles Robert Darwin (Shrewsbury, 1809-1882), el naturalista británico que elaboró la primera teoría completa de la evolución, el fundamento científico que afirma que el hombre proviene del mono o, más exactamente, que ambos proceden de ancestros comunes.

Para poder establecer esta teoría revolucionaria, Darwin viajó alrededor del mundo a lo largo de cinco años, entre 1831 y 1836, a bordo del HMS Beagle, un barco de la armada británica capitaneado por Robert Fitz Roy. La misión de este navío era estudiar las costas de la Patagonia y Tierra del Fuego, levantar los planos de la costa de Chile, Perú y algunas islas del Pacífico y realizar observaciones cronométricas del mundo. Pero había un motivo más personal por parte del capitán: devolver a tres indígenas que el Beagle se había llevado de Tierra del Fuego a Inglaterra cuatro años antes, con el objetivo de darles educación y principios religiosos. Los tres fueguinos recibieron los nombres de Fueguía Basket, York Minster y Jemmy Button (este último, en recuerdo al botón de nácar que se pagó por él a su familia). Por supuesto, fueron compañeros de Darwin en el viaje del Beagle, aunque el naturalista prestaba mucha atención a las plantas y animales que encontraba e ignoraba la presencia de este experimento antropológico.

El naturalista se embarcó cuando aún era un estudiante y sin recibir remuneración

Un estudiante recomendado

Las estrictas normas de la marina británica especificaban que el capitán del barco no podía establecer relaciones estrechas con sus marineros, así que Fitz Roy solicitó la presencia de un acompañante, de su misma clase social y a poder ser científico, para que recabase toda la información posible de los lugares que iban a visitar. Las dos primeras personas propuestas renunciaron al puesto, hasta que Darwin fue recomendado por el catedrático y profesor de botánica John Henslow. Sin haber finalizado sus estudios ni haberse embarcado nunca y sin recibir remuneración alguna por el viaje, el naturalista británico partió de Davenport en el Beagle el 27 de diciembre de 1831, en un viaje que le llevaría a través del Atlántico hasta Tierra del Fuego, para posteriormente alcanzar las islas Galápagos, llegar a Oceanía, saltar al continente africano y volver a Inglaterra el 2 de octubre de 1836.

En el ‘Beagle’ viajaban tres indígenas que los ingleses se habían llevado para “civilizarlos”

Darwin se embarcó en el Beagle con un libro en las manos que estaba revolucionando el mundo de la ciencia y que eliminaba la era de los mitos para entrar en la era del razonamiento. La obra, titulada Principios de Geología de Charles Lyell, analizaba la geología de la Tierra según los principios de la observación, experimentación y deducción, abandonando así la teología y la fe. Una de las zonas que visitó Lyell y que le ayudaron a establecer sus teorías fueron las islas Canarias, también uno de los primeros emplazamientos que vio Darwin desde el Beagle. A los pies del Teide, el naturalista británico empezó a entender que la edad de la Tierra tenía que ser muy superior a los 4.000 años que establecían las autoridades eclesiásticas en ese momento.

El viaje de Darwin a través de los cinco continentes tuvo dos lugares clave: el más famoso, sin duda, las islas Galápagos, donde el científico encontró animales que habían evolucionado de forma independiente, siendo semejantes a las mismas especies del continente pero con hábitos y fisionomías diferentes. El segundo punto más importante de su viaje fue Tierra del Fuego, especialmente el encuentro con los aborígenes de la zona, los tehuelches, los alakaluf, los yámana, los selknam y los haush. Muchos de los fundamentos que llevaron a Darwin a afirmar que el hombre venía del mono nacieron al comprobar que los indígenas tenían la misma capacidad mental que el hombre civilizado, pero lo que les diferenciaba era el desarrollo y el progreso de su sociedad.

Tras la estela del Beagle

Repetir el viaje de Darwin alrededor del mundo es hoy una utopía, pero si hay un lugar en el que uno todavía puede sentirse explorador y aventurero es Tierra del Fuego, por donde el Beagle pasó entre 1832 y 1834. Las durísimas condiciones meteorológicas de la zona, muy próxima a la Antártida, y su geografía enrevesada con miles de islas y estrechos la han mantenido prácticamente deshabitada y desierta, tal y como la describía Darwin en su diario de viaje: “Un país montañoso, en parte sumergido, de tal modo que estrechos y extensas bahías ocupan el lugar de los valles, con extensos bosques desde la cima de las montañas hasta la orilla”.

Desde Punta Arenas, la ciudad situada más al sur de Chile y ubicada en la costa del estrecho de Magallanes, zarpa el Vía Australis, un crucero diseñado específicamente para afrontar las duras condiciones marítimas y meteorológicas de Tierra del Fuego. Es una región que debe su nombre a Fernando de Magallanes y a las columnas de humo que utilizaban los aborígenes para comunicarse, por ejemplo, a la hora de anunciar la llegada de un barco. Precisamente, fue Fernando de Magallanes el descubridor, en 1520, del estrecho que primero denominó como de Todos los Santos y que finalmente acabó llevando su propio nombre.

Darwin calificó a los fueguinos de “innobles y asquerosos salvajes” que no parecían humanos

A través de este paso que comunica el océano Atlántico con el Pacífico, el Vía Australis arriba a la bahía Ainsworth, un emplazamiento para contemplar las colonias de elefantes marinos y la belleza de la cordillera Darwin, la estribación sur de los Andes. Está coronada por el monte del mismo nombre, que alcanza los 2.248 metros de altura, un gran campo de hielo y de glaciares que fue bautizado así por el capitán Fitz Roy como regalo del vigésimo quinto aniversario del naturalista.

Al otro lado de la cordillera Darwin se encuentra el canal del Beagle, que fue cartografiado al detalle por el capitán Fitz Roy y que es el siguiente destino de este crucero de expedición. En un tramo de sus 280 kilómetros de largo, el canal recibe el nombre de la Avenida de los Glaciares, puesto que es fácil sentirse aquí el observado ante la numerosa presencia de grandes moles de hielo que desembocan directamente al agua, como los majestuosos glaciares España, Romanche, Alemania, Francia, Italia y Holanda.

Los fueguinos, aniquilados

El rastro de los aborígenes fueguinos ha quedado, a día de hoy, absolutamente borrado de Tierra del Fuego, puesto que fueron pasto de una aniquilación masiva y de las enfermedades que portaron los europeos. Pero Charles Darwin sí comenzó en el canal del Beagle los contactos iniciales con los pobladores de la zona, primero desde la cubierta del Beagle y después en los primeros desembarcos, que generaron comentarios muy poco amistosos por parte del científico: catalogó a los habitantes de Tierra del Fuego como “innobles y asquerosos salvajes”, asegurando que “cuesta creer que sean seres humanos, habitantes del mismo mundo que nosotros”. “No me figuraba cuán enorme es la diferencia que separa al hombre salvaje del hombre civilizado; diferencia, en verdad, mayor que la que existe entre el animal silvestre y el doméstico”, añadió.

El capitán Fitz Roy puso el nombre de Darwin a un monte como regalo por su 25º cumpleaños

A pesar de ser un hombre tolerante, Darwin hablaba así de estos seres humanos que, de hecho, pertenecían a las mismas etnias que los tres indígenas que llevaba a bordo el Beagle, y que iban a ser devueltos en el mismo lugar donde habían sido embarcados cuatro años antes con la intención de “civilizarlos”. Este lugar es la bahía Wulaia, próximo destino del crucero de expedición y que conserva su nombre aborigen aportado por los yámana, la etnia a la que pertenecía Jemmy Button. Aquí desembarcó toda la tripulación del Beagle el 23 de enero de 1833 con la intención de crear un asentamiento para ubicar una misión anglicana. Poco tardó en convertirse en un verdadero fracaso, sin que el religioso Richard Mathews y los yámana llegasen a entenderse.

La mejor forma de acabar este viaje de ensueño es visitar un punto geográfico mítico: el cabo de Hornos, el considerado por muchos como fin del mundo y el lugar donde se mezclan los océanos Atlántico y Pacífico. Debajo de estas aguas descansa una gran cantidad de barcos que no resistieron el viento, las olas y los icebergs del paso Drake, el estrecho limitado hacia el sur por la Antártida.

Finalmente, la vuelta a la civilización se confirma con la visión de las luces de la ciudad de Ushuaia, la más austral del mundo. Es el punto final a este viaje que permite a quien lo realiza sentirse como un Darwin del siglo XXI, aunque sólo es una humilde sensación ante lo que vivió un chico inglés de poco más de 20 años y que dio lugar a una revolución científica que despierta aún hoy, 150 años después, controversia y polémica.

Enlace de la noticia: Público.es